“Injusto” despido en el INAH
Señores:
Les solicito publicar la siguiente carta, dirigida al presidente Ernesto Zedillo
Señor presidente: El 14 de abril de 1994, fui despedido injustamente del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en sus instalaciones del Museo de Sonora, en Hermosillo
El motivo, que un grupo de compañeros de este museo y el suscrito, en mi calidad de dirigente sindical, solicitamos investigar el manejo de los recursos financieros y humanos de la institución, pues dicho manejo nos afecta directamente como trabajadores
Con este propósito recurrimos a varias instancias, incluso a la Presidencia de la República en el sexenio pasado, y se nos respondió: ” Se ha turnado su expediente ante la instancia respectiva”, pero, en realidad, la única respuesta que se nos dio posteriormente fue mi despido
Para expulsarme del INAH, los responsables del litigio laboral utilizaron todo tipo de documentos de dudosa ética jurídica: escritos unilaterales o con firmas apócrifas, e inclusive un acta con la declaración y rúbrica de la esposa del director del INAH Sonora, quien actuó en calidad de testigo en mi contra
A mediados del año pasado, con el apoyo de algunos medios de comunicación y del gobernador del estado —a quienes expreso aquí mi profundo agradecimiento— inicié en la Ciudad de México una demanda laboral que, a pesar de tener avances, no ha desembocado en una reinstalación que, después de tres años sin empleo, aún veo lejana
Señor presidente, porque sé que una de sus preocupaciones es el bienestar de la familia, como un humilde ciudadano —yo tenía la última categoría de los puestos del instituto— recurro a su alta investidura para que intervenga ante la directora general del INAH, María Teresa Franco, con el fin de que repare la injusticia de que he sido objeto, tomando en cuenta que los problemas económicos, la inseguridad médica y la inestabilidad de mi familia no conocen la tolerancia y la paciencia de los juicios laborales que se prolongan demasiado
Agradezco de antemano, señor presidente, las gestiones que pueda hacer en mi favor bajo la consideración —que usted comparte— de que la justicia que llega tarde no es justicia (Carta resumida)
Atentamente
Ramiro Hernández de la Torre
Hermosillo, Sonora (Recados: 17-58-46)








