El comité de precampaña del exdirigente del panismo en ascenso, ya fue echado a andar…

El comité de precampaña del exdirigente del panismo en ascenso, ya fue echado a andar
En una nueva máquina, engallado, Castillo Peraza sale en busca del gobierno del Distrito Federal con una sola oferta: “reconciliar consigo misma a la ciudad herida”
Raúl Monge
Dispuesto a alargar la racha triunfal del Partido Acción Nacional en procesos electorales con una victoria en el Distrito Federal, el 6 de julio próximo, y a preparar el camino que permita a su partido alcanzar la Presidencia de la República en las comicios del año 2000, Carlos Castillo Peraza dice, sin vacilar: “Voy por la candidatura del PAN y voy por el triunfo en la Ciudad de México, puedo ganar”
Pero aclara que la decisión de participar en la contienda electoral en puerta no responde a aspiraciones personales, sino institucionales: “No estoy pensando en esto como un trampolín personal para más allá”
Sostiene, por el contrario, que de ganar la candidatura de su partido y, posteriormente, la elección, “mi obligación será emplear todo el tiempo que me dé Dios de vida en el cargo, para intentar la reconciliación de la ciudad consigo misma, para darle cuerpo al alma de una ciudad que se encuentra lastimada, herida”
Rodeado de sus pasiones —los libros y media docena de pelotas de beisbol cubiertas por cubos de cristal—, el expresidente nacional del PAN habla, en entrevista, de las expectativas de su partido en las próximas elecciones, de sus potenciales oponentes, de los ataques personales que espera y de sus proyectos en caso de ganar
Despejadas las dudas sobre el registro de su precandidatura, Castillo Peraza tiene trazado ya el primer objetivo: derrotar en la contienda interna a su paisano, el asambleísta José Francisco Paoli Bolio, en la convención del próximo 2 de marzo
Dice, confiado: “Voy a trabajar para ganarle a mi buen amigo y compañero Paoli Lo voy a hacer con seriedad, con dedicación y con decencia”
Y situado hipotéticamente en la siguiente fase del proceso, la campaña por la jefatura del DF, asegura que le da lo mismo competir con Cuauhtémoc Cárdenas o Porfirio Muñoz Ledo, del PRD, o con José Antonio González Fernández, Alfredo del Mazo, Jesús Silva Herzog o cualquier otro priísta
A fin de cuentas, dice engallado, son dos ediciones del PRI frente al PAN
Explica: “No tengo inconveniente en competir con cualesquiera de ellos Creo que finalmente será una competencia del PAN, no de Carlos Castillo Peraza, contra el PRI edición 1997 y el PRI edición 1980 El PRD es una edición del PRI de los 80 Es decir, por el PRD van a competir quienes perdieron el poder dentro del PRI en el 87 y quieren recuperarlo (Cárdenas y Muñoz Ledo) Es el PRI que acabó con el Excélsior de Julio Scherer, es el PRI que justificó la represión del 68 La edición 97 del PRI es el PRI que está construyendo murallas cuando ya tiene los bárbaros adentro”
Con una militancia de poco más de tres décadas, el político yucateco de 50 años de edad, avecindado en la Ciudad de México desde hace doce, relata las razones que lo impulsaron a regresar a la brega política, ahora en busca del gobierno de una ciudad cuyos problemas considera “intolerables”
Refiere: “Yo soy un habitante de esta ciudad a cuyo hijo han asaltado; que ha sufrido la mordida del policía o su amenaza; que ha tenido que ir a hospitales deteriorados a buscar gente enferma o herida; que ha tenido que rendir testimonio en delegaciones mal dotadas y ante autoridades impreparadas; que ha sufrido escasez de agua; que sufre la contaminación y que ha tenido que escuchar y ver a innumerables vecinos, parientes, compañeros y amigos quejarse de la tensión por la inseguridad en que viven”
Cuenta que inicialmente recibió la invitación de personas de dentro y fuera del partido para buscar la candidatura, pero que el respaldo ofrecido por el grupo de panistas que encabeza Jesús Galván —quien declinó en su favor— fue fundamental en su decisión, así como las expresiones de apoyo ulteriores provenientes de otros grupos sociales
Todo eso, confía, “le dio cuerpo al ánimo”
Nunca, sin embargo, desdeñó del todo la posibilidad de pelear la candidatura, porque “en la política uno no puede pensar únicamente como un caudillo, como un iluminado, como un predestinado”
Sostiene que es indispensable ver alrededor; “ver con quién cuentas, quién está a tu lado, antes de tomar una decisión, pues el trabajo colectivo es fundamental”
Y advierte: “Esta ciudad no va a ganarla ni podrá gobernarla un caudillo mítico que, por el influjo de su palabra, con complejo de Dios, pretenda crear la realidad Se necesita un equipo que opere, que trabaje, que esté comprometido y dispuesto a hacer las cosas”
Salvar el pellejo
Otro elemento que influyó en la determinación de Castillo Peraza de lanzar su precandidatura es el compromiso que, dice, tiene con la comunidad como habitante de la Ciudad de México, y explica:
“Hay muchas cosas que pasan cotidianamente en esta ciudad, que ya llegaron a lo intolerable, como resultado de años de ilegitimidad democrática de la autoridad Simplemente, los ciudadanos del DF no ven como suya a la autoridad”
La Ciudad de México, continúa, está fracturada en múltiples y pequeños grupos de sobrevivientes “Ya no es una comunidad viva Cada quien se agrupa para salvar el pellejo, para salvar la vida Los vecinos ponen rejas a las calles para no ser asaltados, los habitantes de las zonas miserables se juntan para comprar su pipa de agua; los muchachos de los barrios pobres se agrupan para librarse, de uno u otro modo, de los constreñimientos psicológicos, del hambre, del desempleo, de la falta de lugares de esparcimiento, de la amenaza de las autoridades”
Por eso estima que la función primordial de quien gobierne esta ciudad deberá consistir en tratar de devolverle el alma perdida, en reconciliarla consigo misma:
“Un alma participativa, un alma para la cual ser gobernado no sea una ofensa, un alma para la cual la existencia misma de la autoridad no sea un agravio, un alma que prefiera diseñar en común y realizar en común el futuro, en lugar de revolverse en el pasado”
De ahí la sugerencia que hace a los potenciales candidatos a gobernar el DF en el sentido de que realicen campañas encaminadas a restaurar la confianza y la esperanza entre los capitalinos, sin abanderar las tradicionales promesas que resultan incumplidas, pues de este modo sólo se atizaría la ya desmesurada irritación de la capital
“Puedo ganar”
Aun cuando ha fracasado en sus intentos por alcanzar la gubernatura y la senaduría por su estado natal, Carlos Castillo Peraza es considerado por sus correligionarios como uno de los presidentes nacionales del PAN más exitosos Bajo su dirección, el partido triplicó su votación, ganó las gubernaturas de Jalisco y Guanajuato, retuvo la de Baja California y se volvió gobierno en importantes ciudades capitales: La Paz, Morelia, Tuxtla Gutiérrez, Oaxaca, Aguascalientes, Mérida, Culiacán, Monterrey, Mexicali, Guadalajara y Puebla Con él, en suma, el PAN llegó a gobernar a 30% de los mexicanos
Ahora, el filósofo metido en la política y el trabajo periodístico se encamina, decidido, a la conquista del Distrito Federal
Sabe que la empresa no será fácil, pero apuesta a la consistencia de las encuestas —”no las hemos encargado nosotros”— que durante ocho meses han colocado al PAN en el primer lugar por lo que se refiere a la preferencia del electorado capitalino, por encima del PRI y del PRD, así como al hecho de que su partido tiene “un mejor capital político” que ofrecer a la ciudadanía
Cuando entusiasmado suelta: “¡Puedo ganar!”, se le recuerda que en los comicios federales del 94, el PAN sólo consiguió tres de los 40 distritos en el DF —10 menos que los alcanzados en 1988—, y que en los de 1991 se fue en blanco —al igual que el PRD—, pero ante ello Castillo Peraza señala que ahora, en la sede de los Poderes federales, todo ha cambiado
Manifiesta que, en esta zona, su partido ha desarrollado un intenso trabajo y ha fortalecido cuadros humanos e instrumentos técnicos, como lo demuestran los recientes triunfos en importantes municipios del Estado de México
Así, aun sin haber registrado su precandidatura, el exlíder nacional del PAN comenzó a ser blanco de ataques del priísmo capitalino El martes 9, después de que Acción Nacional presentó su plataforma política ante el IFE, el presidente del PRI en el DF, Roberto Campa Cifrián, cuestionó la falta de arraigo de Castillo Peraza en la capital y refrendó su apreciación de que “es muy yucateco para el DF”
Castillo Peraza señala que no le sorprenden ni se inmuta ante tales ataques, pero sí le preocupan los efectos que, entre los capitalinos, puede tener esa actitud, “que raya en los límites de lo racista”
Y juzga: “Con ese tipo de actitudes, el PRI contribuye a crear un nuevo conflicto en la ciudad entre los nacidos y los no nacidos en el DF Como táctica política, me parece poco prudente, porque estoy cierto de que muchos nacidos en el DF no van a votar por el PRI sólo porque ese partido postule a un candidato nacido aquí y sí, en cambio, puede generar la animadversión de millones de habitantes de esta ciudad que no nacieron en ella Esto es añadir un ingrediente más a la conflictividad de esta ciudad, sin razón alguna Lo único que va a provocar el PRI es hacer más odiosa a la política y a los partidos políticos Creo que hay que salvar a la política compitiendo con argumentos de otro rango, de otra categoría, de otro nivel”
“Con todo, tratarán de evitar que el DF se tiña de azul”
Sabe que esto es apenas el comienzo de una andanada que preparan PRI y PRD para evitar que el DF se tiña de azul: “No sólo nos van a acusar de aliarnos con los tlaxcaltecas para derrotar a los aztecas; nos van a acusar de todo y nos van a pasar la factura del trabajo desarrollado por los funcionarios panistas incrustados en los gobiernos federal y capitalino”
A esto se le añaden y recuerdan temas controvertidos como sus altercados con periodistas, la moral y las buenas costumbres que abanderan algunos gobiernos panistas, la prostitución y el aborto, tópico este último que el PAN del DF incluye en su plataforma electoral
No rehúye ninguno
Sobre los altercados con periodistas, responde: “Nadie en su sano juicio podrá decir que tengo un problema con ninguno de los mejores periodistas Mis oficinas siempre han estado abiertas y para todos ha habido una respuesta correcta, cuando las preguntas han sido correctas”
Sobre los conflictos por la moral y las buenas costumbres, sin entrar en detalles que “no vienen al caso”, fija su posición personal: “Creo que un hombre es moral cuando está atento a lo que debe hacer, y es moralista cuando, en el mal sentido de la palabra, está más preocupado por lo que hacen otros En nombre del respeto a la libertad, no puede tolerarse que se venda cocaína en las escuelas Tampoco puede tolerarse que se permita la entrada a menores de edad a cierto tipo de espectáculos públicos
“Yo respeto mucho a las personas que deciden libremente dedicarse a la prostitución, pero me parece infame la explotación de estas personas por seres que las degradan, que las esclavizan, que las humillan y que las explotan
“Creo que estas cosas hay que tomarlas en cuenta con claridad, con honestidad, sin mojigaterías, pero tampoco sin hipocresías Hay una hipocresía favorable al bien y una hipocresía favorable al mal”
En cuanto al aborto, Castillo Peraza refrenda la postura que ha sostenido desde siempre: “Estoy en contra de su legalización”, pero aclara que su posición no está impregnada de tintes religiosos ni teológicos, y que mientras no le demuestren que a quien se mata no es un ser humano, no puede estar de acuerdo con una ley que avale el aborto Esto, puntualiza, no implica que haya necesariamente que organizar una cacería contra quienes recurren a esa práctica
La sociedad y el Estado, concluye, tienen la obligación de brindar a cualquier mujer embarazada con problemas o que se plantea el dilema de tener o no a su hijo, todos los instrumentos necesarios para salvar la vida del ser humano, para cuidar la fama pública de la madre y para garantizar la adopción del niño
Hacia el 2000
Castillo Peraza se autodefine como un hombre de retos, como un hijo del esfuerzo —realizó sus estudios siempre becado por su dedicación—, que vive de escribir y de prestar asesorías
Con “energía” y “vigor”, encara ahora el nuevo reto de apuntalar el camino para que el PAN pueda llegar, sin sobresaltos, a la Presidencia de la República en el año 2000
El paso más inmediato es conquistar la jefatura del gobierno del Distrito Federal, algunos de cuyos problemas —como la seguridad pública, el transporte y la ecología— han llegado a su clímax y, desde luego, no podrán resolverse del todo en tres años porque han sido acumulados durante 69 años de gobiernos priístas
Por ello, en caso de ganar las elecciones del 6 de julio, sólo se propone restañar las “heridas” trabajando “en favor de la reconciliación de la capital No más Pues vender la idea de arreglar los problemas sería demagógico y mentiroso”
Eso sí, “mi compromiso es con quienes más han sufrido y más tiempo han esperado La Ciudad de México concentra el mayor volumen de sufrimiento evitable que hay en este país Por eso, la tarea política que desarrollaré estará encaminada a evitar el sufrimiento evitable Para eso es la política”, sustenta
De este modo, parte importante de ese trabajo lo realizará en la calle, porque, según él, “quien haga bien la calle tendrá a los medios”
Con estas premisas, Castillo Peraza adelanta que no pretende realizar una campaña de discursos y promesas, sino de diálogo y reflexión con todos los sectores sociales de la capital, pues “parte del drama de esta ciudad es una especie de esquizofrenia, de doble personalidad que, creo, tiene su origen en la ilegitimidad de la autoridad”
Por un lado, explica, los ciudadanos se quejan de la falta de servicios o de las potenciales molestias que pueden causar grandes proyectos y, por el otro, los reclaman Hay, pues, un encuentro de frustraciones: las de los ciudadanos y las de la autoridad, que “es incapaz e inepta para conciliar intereses y generar así bienes públicos”
Aun así, encuentra un signo positivo que, a su juicio, puede servir de plataforma para la solución de muchos problemas: la solidaridad ciudadana y la vocación de cientos de miles de burócratas
En una frase, resume su idea: Se trataría de “convertir en instituciones públicas las solidaridades privadas”
Ese, dice, “es el camino que podría sacarnos del atolladero” en la capital del país
Por lo pronto, su “optimismo razonable” en ganar las elecciones se funda también en los preparativos y reuniones que realiza con ciudadanos con y sin partido, con militantes de otras fuerzas políticas y con representantes sindicales y sociales que le expresan su disposición a colaborar con él en el gobierno de la ciudad si, luego de conseguir la postulación de su partido, el voto ciudadano lo favorece el 6 de julio
Su comité de precampaña, una nueva máquina blanquiazul en el espectro nacional, ya empezó a operar