Ante la baja recaudación, Hacienda se lanza de cacería al extranjero

Ante la baja recaudación, Hacienda se lanza de cacería al extranjero
Toda inversión mexicana en los “paraísos fiscales” deberá ser reportada y pagará impuestos
Carlos Acosta Córdova
La campaña intimidatoria —la cárcel, los dedos que se queman con el cerillo, el barquito que se hunde, el pato que resbala, entre otras imágenes— fue sólo una probadita
La Secretaría de Hacienda, empeñada en hacer que todos paguen sus impuestos, recrudecerá sus acciones fiscalizadoras y esta vez no escaparán los contribuyentes nacionales con inversiones en el exterior, sobre todo en los países de baja imposición fiscal, mejor conocidos como paraísos fiscales
Abrumada por una brutal caída de más de 40% en la recaudación fiscal —que de significar 11% del producto interno bruto (PIB) en 1994, hoy es de apenas 6%—, Hacienda ha intentado todo en los años recientes para hacer que los contribuyentes cumplan: desde los recurrentes pero tímidos propósitos de simplificación tributaria, las adecuaciones en infraestructura y los múltiples parches a las leyes para ampliar la base de contribuyentes, hasta las acciones francas de cacería, persecución y espionaje fiscal
De acuerdo con las disposiciones legales que entraron en vigor la semana pasada, todo ello se endurecerá: se crean nuevos delitos —como el de defraudación fiscal calificada—, se aumentan los castigos, se atacan más focos de evasión y, sobre todo, el fisco se allega más fuentes de información, que le permitirá seguir tejiendo sus redes, amarrar pinzas y llegar a los grandes evasores
Si ya el fisco puede incursionar en cuentas bancarias del contribuyente, en sus transacciones comerciales, viajes, ingresos, gastos, y hasta en diversiones en ferias y casinos, en México y en el extranjero, en los meses recientes no ha tenido empacho en fiscalizar agencias de viajes, distribuidoras automotrices, empresas que reciben pagos con tarjetas de crédito y, aun, a Teléfonos de México y la Compañía de Luz
El propósito: ver si la declaración de impuestos de un contribuyente es congruente con el uso, gastos y frecuencia en esos servicios Porque es muy común encontrar personas que declaran ingresos y gastos mínimos, pero realizan frecuentes viajes al extranjero, o gastan cantidades exorbitantes en luz o teléfono, o se compran autos carísimos, o realizan transacciones bancarias en montos elevados
Para 1997, el fisco da un paso más: va por los dineros de quienes obtienen utilidades en el extranjero, sobre todo en los paraísos fiscales, de acuerdo con las nuevas disposiciones en la materia, publicadas en el Diario Oficial de la Federación apenas el pasado lunes 30 de diciembre
En el nuevo articulado de la Ley del Impuesto sobre la Renta se exige a personas físicas y morales “presentar en el mes de febrero de cada año () declaración informativa sobre las inversiones que hayan realizado, o mantengan en el ejercicio inmediato anterior, en jurisdicciones de baja imposición fiscal, o en sociedades o entidades residentes o ubicadas en dichas jurisdicciones, que corresponda al ejercicio inmediato anterior, acompañando los estados de cuenta de depósito, inversión, ahorro o cualquier otro, o en su caso, la documentación que mediante reglas de carácter general establezca la Secretaría de Hacienda y Crédito Público”
Pero además de informar, tendrán que pagar los impuestos correspondientes, pues deberán considerar como “ingreso acumulable en el ejercicio de que se trate, la proporción de los ingresos acumulables en el ejercicio de las sociedades, entidades o fideicomisos, ubicados o residentes en jurisdicciones de baja imposición fiscal, en la proporción de su participación directa promedio por día en el ejercicio al que correspondan, en dicha sociedad, entidad o fideicomiso, si son accionistas, beneficiarios efectivos o tienen derecho a la distribución de utilidades de las mismas, aun en el caso de que no se hayan distribuido dividendos”
En síntesis: se establece legalmente la obligación de reportar toda inversión en los paraísos fiscales y hacer acumulables, para los accionistas o beneficiarios que sean residentes en México, las utilidades de empresas situadas en esos países
Y quien no informe sobre las inversiones que realice —directa o indirectamente— en esos lugares, incurrirá en delito, que será sancionado con prisión de tres meses a tres años
Para que no quede duda de cuáles son las jurisdicciones de baja imposición fiscal, la ley incorpora, por vez primera, una larga lista de 87 países considerados como paraísos fiscales, que señala en orden alfabético: Albania, Andorra, Antigua, Antillas Holandesas, Aruba, Bahamas, Barbados, Belice, Bermuda, Bolivia, Bostwana, Brunei, Cabo Verde, Camerún, Campione, Chipre, Costa de Marfil, Costa Rica, Dahrein, Djibouti, El Salvador, Emiratos Arabes Unidos, Gabón, Gibraltar, Grenada, Guam, Guatemala, Guernsey, Guinea y Honduras
También: Hong Kong, Isla Anguilla, Isla Channel, Isla del Hombre, Isla Norfolk, Islas Caimán, Islas Cook, Islas Marshall, Islas Turks y Caicos, Islas Vírgenes Británicas, Jamaica, Jersey, Kiribati, Kuwait, Labuan, Líbano, Liberia, Libia, Liechtenstein, Lituania, Luxemburgo, Madeira, Maldivas, Malta, Marruecos, Mónaco, Montserrat, Nauru, Nevis, Nicaragua, Niue y Omán
Por último: Panamá, Paraguay, Patau, Polinesia Francesa, Puerto Rico, Quatar, Namibia, Dominicana, Samoa Americana, Samoa del Oeste, San Kitts, San Marino, San Vicente y las Granadinas, Senegal, Seychelles, Sri Lanka, Sudáfrica, Swazilandia, Tonga, Tuvalu, Uruguay, Vanuatu, Venezuela, Zaire y Zimbabwe
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Para los especialistas, la inclusión de los paraísos fiscales en las acciones fiscalizadoras de Hacienda es un paso contundente: no sólo porque ataca puntos seguros de evasión y recaudará más por las utilidades que allá se producen, sino porque al exigir información de quienes invierten en ellos, podrá hacer un monitoreo de dineros, y sus dueños, que antes no tenían control
Y será un buen bocado Hacienda presume que no son pocos los nacionales —empresas e individuos— que usan los paraísos fiscales, para bien o para mal Por lo menos, los del Caribe —Islas Caimán, Islas Vírgenes, Panamá, Bahamas, Barbados y Belice, entre otros— son reconocidos internacionalmente como reducto de evasores, centros de reciclaje de ganancias del narcotráfico, sedes de lavado de dinero
Tienen fama de ofrecer máxima seguridad y confiabilidad en operaciones clandestinas, y de contar con pocas o nulas regulaciones o controles cambiarios Son muy socorridos por su atingencia en mantener a salvo los secretos bancario y corporativo
Son tales sus bondades, particularmente la baja imposición, que hay nacionales de otros países que optan por renunciar a su ciudadanía y mudarse a esos paraísos, como ha sucedido con no pocos estadunidenses Por ejemplo, a principios de 1995, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos instrumentó un programa lo mismo contra los supermillonarios que renuncian a la ciudadanía para no pagar impuestos, que para enfrentar a quienes no pagan impuestos sobre los ingresos que generan sus cuentas en el extranjero
Por la misma tesitura, el fisco mexicano Con las nuevas disposiciones, la maquinaria fiscalizadora entrará de lleno a vigilar, monitorear, cruzar información, triangularla para detectar por dónde se fuga el dinero
Al menos esa es la expectativa de la Secretaría de Hacienda, aunque es previsible, según analistas, que pagarán justos por pecadores
Explica el contador Miguel Eduardo Jaimes, presidente nacional de síndicos de contribuyentes de la Coparmex y académico numerario de la Academia Mexicana de Derecho Fiscal que, como todas las leyes son de aplicación general, con las nuevas medidas fiscalizadoras saldrán lastimadas muchas empresas y personas físicas que hacen transacciones comerciales y financieras lícitas en aquellos países de baja tributación
Y no sólo en los que se reconocen como centros de actividades ilegales De hecho, hay buena presencia mexicana en algunos de ellos: los grandes bancos nacionales tienen sucursales, filiales u oficinas de representación Por ejemplo, Banamex tiene oficinas en Nassau, Bahamas y en Gran Caimán En este último lugar hay también sucursales de Bancomer, Banco Mexicano y Banco del Atlántico
Para Hacienda, dice Jaimes, aparentemente es un buen paso en su tarea de fiscalización: estará al tanto de cómo se mueve el dinero de muchos mexicanos fuera del país; hará los cruces y las triangulaciones necesarias para obtener información que le permita detectar lo mismo a evasores y sacadólares, que patrimonios mal habidos
El riesgo es que, a la larga, el tiro puede salir por la culata Explica: “Fiscalizar así a empresas que actúan correctamente es ponerlas en jaque, pues se les estarán incrementando sus cargas administrativas, y se les estará ubicando en la presunción de que incurren en ilícitos Eso podría traducirse en un desaliento de los proyectos de inversión
“Es grave —agrega— que por perseguir evasores se inhiban esfuerzos de inversión, y más ahora cuando lo que se necesita en el país son recursos, divisas ¿Quién va a querer invertir en un país en el que vas a estar directamente fiscalizado por hacer transacciones sanas —por necesidades propias de la operación empresarial— en uno o más países?”
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Los incipientes signos de recuperación económica que empezaron a registrarse a mediados del año pasado, fueron insuficientes para detener la caída en la recaudación fiscal Aun el crecimiento del PIB esperado para todo ese año, de 4% —contra una inédita caída de casi 7% del año anterior— no alcanzó para revertir la pérdida de empleos, detener el deterioro de los salarios y recuperar la capacidad productiva de las empresas Inevitable, pues, la reducción de los ingresos tributarios, según reconoció Hacienda en sus informes trimestrales sobre la marcha de la economía en 1996
Imposible, en ese marco, aumentar o disminuir impuestos El secretario de Hacienda, Guillermo Ortiz, fue claro desde septiembre, cuando hizo en la Cámara de Diputados la glosa del apartado económico del Segundo Informe de Gobierno del presidente Ernesto Zedillo: la política impositiva estará enfocada a fortalecer los mecanismos de fiscalización
Reconoció que “tenemos una evasión muy alta”, por lo que advirtió: “No toleraremos que una minoría evasora comprometa el gran esfuerzo que hace la mayoría de los mexicanos al pagar sus impuestos” En términos similares se expresó, mes tras mes, en cuanta aparición pública tuvo
Trazada la línea, la Secretaría de Hacienda emprendió por conducto de su Subsecretaría de Ingresos —a cargo de Tomás Ruiz— la campaña más radical e intimidatoria en contra de los contribuyentes Espacios en prensa, radio y televisión, se llenaron con la amenaza directa de “Pague impuestos No pague consecuencias”
Unos botones de muestra en los diarios:
Imagen: un cerillo consumiéndose entre los dedos Texto: “No se queme Posponer y pretender evadir el pago de impuestos es jugar con fuego”
Imagen: un semáforo en alto, luz roja Texto: “Pasar por alto el pago de sus impuestos es una infracción que tiene sanciones muy severas”
Imagen: un hombre en la cama, en pijama, con la almohada sobre el rostro, y evidentes signos de pasar una mala noche Texto: “¿Pesadillas? El incumplimiento del pago de impuestos puede llegar a quitarle el sueño”
Imagen: una margarita deshojándose Texto: “Sí pago no pago sí pago no pago El pago de impuestos no es de querer o no querer Es obligación de ley”
Todos los anuncios, rubricados con el lema de la campaña: “Pague impuestos No pague consecuencias” Firma: SHCP, Subsecretaría de Ingresos
La amenaza directa
Lo mismo en radio que en televisión
Es, pues, el estilo de los herederos de Pedro Aspe y Francisco Gil Díaz —titular de Hacienda y subsecretario de Ingresos, del sexenio pasado, respectivamente—, quienes fueron calificados, en su momento, de duros, intransigentes y proclives al terrorismo fiscal Tibios se verían, dijeron en diciembre diputados de todos los partidos, cuando acordaron exigir a Guillermo Ortiz cancelar la campaña intimidatoria, o cuando menos bajarle el tono agresivo
Durante meses se expresaron en términos similares dirigentes empresariales y sindicales, contadores, especialistas fiscales, académicos, políticos Todos contra Hacienda Pero la Secretaría estuvo lejos de hacer caso Advirtió, por el contrario, que las campañas no se frenarán por capricho de algunos sectores, ya que el propósito es aumentar la recaudación, en 1997, en 10%
A finales de diciembre, la Subsecretaría de Ingresos filtró: gracias a las campañas, la recaudación habría aumentado en un 7% real en el último trimestre de 1996
Antes y durante la campaña —que, aunque suavizada, no termina aún— Hacienda ha mantenido una fuerte presencia fiscalizadora en varios sectores Por ejemplo, en agencias de viajes checa quiénes viajan al extranjero con cierta frecuencia, para cotejar el monto de sus gastos con su declaración de impuestos Lo mismo hace en distribuidoras automotrices: ubica a compradores de los automóviles más costosos
En los bancos, exige información sobre operaciones con tarjetas de crédito para fiscalizar a los establecimientos que reciben pagos por ese medio Por esta vía, dijo el subsecretario Tomás Ruiz a finales de diciembre, se puede detectar, por ejemplo, cuando un negocio facturó por medio de tarjetas ingresos por 10,000 pesos, pero sólo manifestó al fisco una quinta parte
También realiza cruces con información que pide a la Compañía de Luz y a Teléfonos de México: está pendiente de los altos consumidores, porque al hacer los cotejos en el padrón de contribuyentes, ha detectado que muchos están registrados en un rango muy menor o de plano no pagan impuestos
Así se condujo el fisco en 1996 Así seguirá actuando en 1997, pero cerrará otra pinza: los contribuyentes nacionales deberán informarle de sus transacciones en los paraísos fiscales y, además, castigará con mayor severidad a quienes lo defrauden