Othón, libre; Salinas y Córdoba, a salvo; y Colosio se aleja del martirologio

Othón, libre; Salinas y Córdoba, a salvo; y Colosio se aleja del martirologio
La PGR de Lozano no sacó adelante su propia hipótesis: un complot desde Los Pinos
Carlos Marín
Desde el primer momento, los indicios de que Luis Donaldo Colosio fue víctima de un complot aparecieron atropelladamente, y las primeras sospechas, contenidas a lo largo de 1994, se desbordaron contra Carlos Salinas de Gortari a principios de 1995, y mantuvieron la expectación pública dentro y fuera de México hasta el miércoles de la semana pasada
Con la liberación de Othón Cortés, desapareció formalmente el eslabón clave de una probable conspiración desde Los Pinos, en la que engarzaba con exactitud el general Domiro García Reyes —subjefe del Estado Mayor Presidencial y jefe de seguridad en la campaña de Colosio—, y que colocaba en el camino de Almoloya a Carlos Salinas y a los que hubieran servido de operadores, José María Córdoba Montoya entre los principales
Los motivos que Salinas habría tenido para ordenar el asesinato de Colosio eran prolijos: que el candidato rompió con el presidente en su discurso del 6 de marzo del 94; que Colosio estaba indignado por el resurgimiento de Manuel Camacho Solís, quien habría montado una “contracampaña”; que si llegaba a la Presidencia enfrentaría al narcotráfico de verdad y no de mentiras como Salinas, o que su campaña era tan desangelada que debía ser sustituido
La maquinación se habría consumado con precisión implacable, en el tumulto de un mitin Para ello, los conspiradores escogieron un estado gobernado por un partido de oposición (Baja California), una ciudad cosmopolita (Tijuana), y una colonia de pobres (Lomas Taurinas), para conjurar toda posibilidad de esclarecimiento fehaciente
Insatisfactorias las investigaciones que encabezaron el abogado Miguel Montes y la doctora Olga Islas y ya en el nuevo gobierno, las pesquisas de la Subprocuraduría Especial, a cargo de Pablo Chapa Bezanilla, apuntaron siempre en dirección del expresidente
Lo anterior consta en el documento final sobre la averiguación que Proceso dio a conocer el 15 y 22 de abril últimos, el cual, según algunos miembros de la Comisión Legislativa de Seguimiento del Caso Colosio, fue materia de estudio —a finales de 1995— del abogado consultor Fernando Gómez Mont, a solicitud del presidente Ernesto Zedillo
A principios de 1996, de acuerdo con la versión de los legisladores, Zedillo decidió congelar las conclusiones y solicitudes de Chapa
“La opinión de Gómez Mont, después de tres o cuatro días de análisis, fue en el sentido de que no había fundamentos consistentes como para que se atendieran las recomendaciones”, dijeron a este semanario los diputados Ramón Sosamontes y Jesús Zambrano
El informe conclusivo de Pablo Chapa —negado primero y admitida su existencia después por el procurador general de la República, Antonio Lozano— decía en sus últimos párrafos:
DECIMO CUARTA- Derivado de las diligencias practicadas para el perfeccionamiento y debida prosecución de la averiguación previa SE/003/95 se requiere la comparecencia de Manuel Camacho Solís para que declare en relación a hechos que le constan
DECIMO QUINTA- Para el debido perfeccionamiento y prosecución de la averiguación previa SE/003/95 se requiere la comparecencia del Doctor José Córdoba Montoya para que declare en relación con los hechos que le constan
DECIMO SEXTA- Para el debido perfeccionamiento y prosecución de la averiguación previa SE/003/95 se requiere la comparecencia de Carlos Salinas de Gortari, para que declare en relación a los hechos que le constan
Para Carlos Salinas —cuyo hermano Raúl enfrenta la acusación de haber ordenado matar a José Francisco Ruiz Massieu—, la sentencia absolutoria de Othón Cortés constituye un alivio en su exilio de Dublín
Persisten, sin embargo, reclamos de esclarecimiento cabal del homicidio de Colosio, así como señalamientos contra el expresidente como autor intelectual
En la práctica, sin embargo, y sobre todo en lo que se refiere a las actuaciones judiciales, en el caso Colosio, casi dos años y medio después de cometido el crimen, sólo hay un asesino único en la cárcel, sentenciado por haber hecho dos disparos contra el candidato del Partido Revolucionario Institucional
En medio quedó una copiosa pero insatisfactoria investigación de la Procuraduría General de la República y sus tres subprocuradores especiales, plagada de insuficiencias, deficiencias, atropellos y dislates, que será materia de un mensaje especial del presidente Zedillo
Paradójicamente, de no haber existido un complot palaciego, reducida su muerte a la acción de un homicida solitario, Luis Donaldo Colosio quedaría como víctima circunstancial de un delito común, en vez de un mártir de la democracia y el cambio
LOS INDICIOS DE UN COMPLOT
Los primeros ingredientes del complot asomaron el día del crimen:
Además de Mario Aburto, fueron detenidos Vicente Mayoral y Jorge Antonio Sánchez Ortega A los tres se les practicó un examen —prueba de radizonato de sodio— para averiguar si en sus manos había rastros de disparo de arma de fuego Excepto el de Mayoral, los otros dos resultaron positivos Aburto y Mayoral fueron trasladados a la Ciudad de México, consignados y encerrados en la cárcel de Almoloya, pero a Sánchez Ortega se le dejó en libertad
Las especulaciones en torno del papel de Sánchez Ortega se han mantenido hasta la fecha, no sólo por el peritaje y porque su chamarra tenía una pequeña mancha de sangre de Colosio, sino porque a estos dos elementos se sumaba otro, aún más perturbador: trabajaba —y sigue trabajando— como agente de Seguridad Nacional
De la maraña de sospechas en torno de Salinas, este primer detalle ha sido un reflector sobre Córdoba, quien, como jefe de la Oficina de la Presidencia, era miembro prominente del gabinete de Seguridad Nacional
En el arranque del caso Colosio, sin embargo, la idea del complot fue más diversa que la que a la postre apuntó hacia Salinas
Otros elementos en favor de una conspiración fueron:
—No suele haber asesinatos de candidatos a la Presidencia por razones personales del asesino
—La versión de que en el momento del atentado se subió el volumen al sonido en que se escuchaba La Culebra
—El hecho de que un subdelegado de la PGR —Raúl Loza Parra— hubiera dado la inusual orden de que se grabara no sólo el mitin de Lomas Taurinas, sino que se mantuviera activada la cámara hasta que saliera Colosio, y que ese video fuera precisamente el único en que aparece el revólver en el momento en que dispara a la cabeza del candidato
—La participación, como personal de apoyo para vallas y protección, de elementos ajenos —sólo formalmente— al equipo de seguridad que jefaturaba el general Domiro García Reyes
—El antecedente político de que el Partido Acción Nacional, con Ernesto Ruffo, hubiera llegado a la gubernatura Esto daba lugar a la suposición de que había en Baja California priístas resentidos con el PRI, por haberse reconocido el triunfo de la oposición A Colosio le había tocado admitir la derrota cuando presidía el partido del gobierno
—El hecho de que Tijuana es un centro de operaciones del narcotráfico
—La falla del equipo de seguridad integrado por militares con licencia, fogueados en el Estado Mayor Presidencial de Carlos Salinas de Gortari
Como respuesta al clamor público, en los días inmediatos fueron conociéndose otros datos que apuntalaron la hipótesis del complot:
—El viernes 25 de marzo, en su noticiario matutino, el Canal 2 dio a conocer el video del disparo (atribuyéndolo a “periodistas argentinos”) y los conductores adelantaron sus interpretaciones sobre “movimientos sospechosos” de algunos individuos alrededor de Colosio
—A la semana siguiente, nombrado subprocurador especial, Miguel Montes hizo suyas las dudas de los locutores y en su propia interpretación encontró una “acción concertada” entre Aburto, los Mayoral y Tranquilino Sánchez Venegas A Vicente y Rodolfo Mayoral se les aprehendió y encarceló en Almoloya
—Otros dos sujetos que Montes incluyó en la ejecución del crimen, a quienes apodó “El de lentes” y “El clavadista”, no fueron detenidos (lo cual incrementó las suspicacias Ambos fueron declarados ministerialmente y no se les halló responsabilidad)
—Para que rindiera su primera declaración ante el Ministerio Público, la PGR puso a disposición del general García Reyes el video de Loza Parra
Distante de Los Pinos, la averiguación en su línea de “acción concertada” comenzó a desmoronarse cuando peritos de la Policía Científica Española —uno de ellos con 25 años de práctica en la interpretación de movimientos de personas y de labios y gestos— descalificó las imputaciones de la PGR contra los Mayoral y Tranquilino
A mediados de 1994, Montes, en un informe final, dijo reconocer que se había equivocado y que la muerte de Colosio había sido producto de la mente enferma de un asesino solitario, Mario Aburto, razón por la cual daba por terminada la encomienda presidencial Y renunció
Su averiguación cayó en la sospecha No se le creyó
Montes fue sucedido por la doctora Olga Islas, en cuya gestión afloraron, junto con nuevos indicios, más confusiones acerca de lo que había pasado en Lomas Taurinas:
—En versiones periodísticas, las primeras afirmaciones de que no sólo Aburto había disparado, sino que había sido asistido por un segundo disparador
—Un fotógrafo de Crónica de Mexicali, Mario Pérez Limón, publicó su testimonio y, citado a declarar en la Subprocuraduría, admitió que le resultaba imposible poder identificar al supuesto segundo tirador
—Un autonombrado “Mensajero de la paz”, Jorge Amaral Muñoz, tampoco pudo identificar en su declaración ministerial al segundo tirador, del que había hablado en una entrevista publicada en el diario La Prensa
—Mario Aburto, en la reconstrucción del crimen, hizo suya la versión de que hubo un segundo tirador, aunque reconoció haber hecho el primer disparo
También con Olga Islas en la Subprocuraduría empezaron a surgir indicios que, ahora sí, apuntaban hacia elevados niveles de poder, aunque no directamente contra Carlos Salinas
—Las afirmaciones de un exasesor del exprocurador general de la República, Jorge Carpizo, Eduardo Valle Espinosa, acerca de que el de Colosio fue un asesinato ejecutado “por narcopolíticos”
—Para El Búho, existió un vínculo criminal entre el capo Juan García Abrego y funcionarios de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes
—El hallazgo de Valle de una exagente de la PGR, Marcela Bodenstedt Perlick, que trabajaba para el Cártel del Golfo y que se había entrevistado al menos una vez con el titular de la SCT, Emilio Gamboa Patrón
—La revelación de Proceso acerca de la existencia de una relación íntima entre Marcela y José María Córdoba Montoya
—Una filtración de la Subprocuraduría, en el sentido de que Mario Aburto fue “prestado” por el procurador Diego Valadés al gobernador de Sonora, Manlio Fabio Beltrones, “para un interrogatorio” extrajudicial
Al término del sexenio, sin embargo, Olga Islas rindió un informe final, sustancialmente afirmativo de la tesis del asesino solitario, en el que detalló las insuficiencias de la averiguación de Montes Este informe fue avalado por un grupo de juristas, entre quienes figuró el criminalista y exprocurador Sergio García Ramírez
Tampoco se le creyó
LOS CAMINOS QUE IBAN A LOS PINOS
Con el gobierno zedillista, un militante del PAN, Antonio Lozano, quedó a la cabeza de la Procuraduría General de la República, y el exdirector de Averiguaciones Previas de la misma dependencia, Pablo Chapa Bezanilla, fue designado subprocurador especial, no sólo del caso Colosio, sino también de los casos del cardenal Posadas Ocampo y Ruiz Massieu
El 24 y el 28 de febrero de 1995, dos golpes espectaculares de la PGR opacaron el impacto de la debacle devaluatoria de finales de diciembre:
El 24, Othón Cortés fue consignado, acusado de haber efectuado el segundo disparo contra Colosio, y el 28 tocó el turno a Raúl Salinas de Gortari, bajo el cargo de haber ordenado el asesinato de su excuñado José Francisco Ruiz Massieu
El principal acusador de Othón resultó ser Amaral Muñoz (el “Mensajero de la paz”), quien once meses después del homicidio recordó a un Cortés Vázquez del que nada dijo cuando declaró ante Olga Islas
El hecho indiscutible de que la muerte de Ruiz Massieu fue resultado de una conspiración evidente, en la que un diputado del PRI —Manuel Muñoz Rocha— había tenido vínculos políticos y eventualmente criminales con el hermano del expresidente, inclinó las baterías de un amplio sector de la sociedad y de la PGR hacia Carlos Salinas de Gortari
De entonces a la semana pasada, la probabilidad de que cobrara forma la especie en torno del complot desde Los Pinos para asesinar a Colosio fue creciendo y parecía imparable
En abril y julio del año pasado, la hipótesis (que aún no alcanzaba ministerialmente a Carlos Salinas) comenzó a desinflarse con la puesta en libertad de Tranquilino Sánchez Venegas y los Mayoral
Esas derrotas de la PGR y la Subprocuraduría frente a los juzgados y tribunales del Poder Judicial no desanimaron las pesquisas en pos de Carlos Salinas
Lo que es más, la sospecha sobre el expresidente se robusteció con la desmesurada fortuna económica que se le ha venido descubriendo a su hermano Raúl
También en favor del complot salinista se sucedieron las filtraciones y luego confirmaciones de lo que algunos colosistas declararon ministerialmente, entre ellos el diputado Samuel Palma, los senadores Guillermo Hopkins y José Luis Soberanes, así como el exsecretario de Colosio, Alfonso Durazo
Por si fuera poco, medios informativos y periodistas llegaron a propalar muy en serio la existencia de hasta tres Aburtos y a negar que el de Almoloya fuera el verdadero
Ni siquiera el testimonio de los miembros de la Comisión Legislativa de Seguimiento y del representante de la familia Aburto, residente en Los Angeles, California, Jorge Mancillas, quienes se entrevistaron en marzo con el homicida confeso y sentenciado en el penal de máxima seguridad, ha terminado con la versión de que el complot requirió de suplantaciones
En febrero de este año, el general Domiro García Reyes dio a conocer que estaba siendo presionado por la PGR y la Subprocuraduría para que aceptara tener vínculos con Othón Cortés Los dos aparecieron fotografiados en el mismo automóvil el 24 de marzo del 94, cuando el cadáver de Colosio iba a ser trasladado a la Ciudad de México
De acuerdo con el militar, según señala en el libro Domiro, el procurador Lozano le dijo que sabía que Carlos Salinas le había manifestado que era necesario eliminar a Colosio
A principios de año, también, la Secretaría de la Defensa Nacional encerró en el Campo Militar Número Uno al mayor retirado Héctor Morán, y permitió que allí fuera interrogado, en dos ocasiones, por el subprocurador Chapa Bezanilla, quien le promovió un arresto domiciliario que duró varias semanas, y concluyó con un desistimiento por no habérsele hallado vínculos criminales con el general García Reyes
Los afanes de la PGR, en tanto, necesitaban de que Othón Cortés fuera juzgado culpable Para esto, la Subprocuraduría consiguió que el juez Alejandro Sosa, escéptico del complot, saliera del caso
En abril (Proceso 1016), se conoció el informe conclusivo de Chapa, cuyo último párrafo citaba la necesidad de que compareciera Carlos Salinas de Gortari ante el Ministerio Público Federal
En ese informe se solicitaba también la intervención de “una instancia superior” para que los agentes de la Policía Judicial Federal hurgaran en los archivos del Estado Mayor Presidencial
Se argumentaban, entre otras razones, los testimonios ministeriales acerca de distanciamientos entre Colosio y Salinas y Diana Laura Riojas y Salinas, así como una guerra política entre colosistas y camachistas durante la campaña
Entre otras, las pesquisas de Chapa Bezanilla contenían estas aseveraciones:
PRIMERA- Con documentales y testimoniales queda claramente establecido que Domiro García Reyes y Othón Cortés Vázquez se conocían con anterioridad al hecho delictivo, y de igual forma se determina su relación con otros miembros del Estado Mayor Presidencial
SEGUNDA- Existen elementos contundentes que establecen que Mario Aburto Martínez no actuó solo y que fue previamente seleccionado para atentar contra la vida del candidato, que fue debidamente preparado y recibió con anterioridad a los hechos algún beneficio
TERCERA- Por las circunstancias de las múltiples evidencias en las que se vinculan elementos del Estado Mayor Presidencial, es poco factible tener acceso a la documentación que en carácter de confidencial se elaboró los días 23 y 24 de marzo de 1994, por lo que será por conducto de otra instancia como se pueda obtener con precisión su participación en los hechos
Por otra parte, se tiene conocimiento de que elementos del Estado Mayor Presidencial, entre ellos el Mayor Germán González Castillo, han manifestado a la familia del candidato y de su esposa que no proporcionen documentación alguna que coadyuve a la investigación de los hechos
CUARTA- De lo hasta ahora investigado se cuenta con elementos indiciarios suficientes para el ejercicio de la acción penal en contra de los elementos asignados a la seguridad del candidato Se requiere el apoyo de una instancia superior para poder obtener su colaboración en los hechos que les constan y que a la fecha ocultan
QUINTA- Por anotaciones del puño y letra del propio Luis Donaldo Colosio, se demuestra que claramente sabía cómo atacar el problema en Chiapas, preveía soluciones y le inquietaban por incomprensibles algunos aspectos del manejo del conflicto, dudaba de lo que el comisionado señalaba como planteamientos del EZLN e incluso en su manuscrito cuestionó: “¿Cómo saber que lo que él dice que le están planteando es verdad?”, “¿por qué él plantea cuestiones que el EZLN no ha expresado?”, “Manuel Camacho Solís va a hacer durar esto todo lo que él quiera”
De igual forma se establece que el candidato no estuvo presente en Los Pinos en las reuniones de los primeros días de enero donde Carlos Salinas de Gortari, junto con José María Córdoba Montoya y Manuel Camacho Solís entre otros definía la estrategia para enfrentar el conflicto armado en Chiapas
Tampoco le fue consultado el nombramiento de Manuel Camacho Solís como comisionado para la Paz y Reconciliación en Chiapas Los hechos anteriores ponen de manifiesto la intención que hubo en todo momento de mantener ajeno a la toma de decisiones a Luis Donaldo Colosio Murrieta, cuestión que resulta inexplicable en las circunstancias que vivía el país y que agudizó el clima de tensión para el candidato
Aunado a esto, la prohibición expresa del presidente para que Luis Donaldo Colosio iniciara su campaña en el estado de Chiapas, como ya lo había previsto el candidato
Este clima propició todo tipo de especulaciones que fueron alentadas por Manuel Camacho Solís
SEXTA- Por las circunstancias del lugar, fecha y modo, se establece que la muerte del candidato fue ideada con anticipación El homicidio no fue tendiente a desestabilizar al país; si hubiera sido ésta la intención, el atentado contra el candidato hubiera acontecido días antes de las elecciones
SEPTIMA- El lugar de los hechos fue debidamente seleccionado, ya que de producirse el hecho en un estado gobernado por el PRI hubiera provocado un grave problema al ejecutivo estatal y sería considerado como una preparación y ejecución del estado; por ello el estado de Baja California, y en particular la ciudad de Tijuana, representaban el lugar ideal para conformar toda una variedad de hipótesis para justificar el móvil o móviles del crimen
NOVENA- Es evidente que la investigación fue deliberadamente entorpecida y dirigida
Guillermo Hopkins, en declaración ministerial ya citada, aseguró que “en el trayecto Diego Valadés le dijo que había sido la acción de un hombre solo se da cuenta de que la investigación del asesinato del Licenciado Colosio iba a ser controlada directamente por la Procuraduría General de la República y que se insistiría en la tesis del hombre solo”
José Luis Soberanes Reyes, en declaración ministerial ya referida, manifestó que en la toma de posesión como presidente de la República del Doctor Ernesto Zedillo Ponce de León, en su carácter de presidente de la Mesa Directiva del Senado, se ubicó sentado a la izquierda del Licenciado Carlos Salinas de Gortari, y cuando Ernesto Zedillo mencionó en su discurso como uno de sus compromisos el del esclarecimiento del brutal asesinato de Luis Donaldo Colosio, Carlos Salinas de Gortari se le acercó para hacerle el siguiente comentario: “José Luis, qué van a hacer ustedes y Ernesto si en la investigación que hagan encuentran lo mismo que ya determiné yo, que es un asesino solitario”
DECIMA PRIMERA- Carlos Salinas de Gortari presionó a Diana Laura Riojas de Colosio para que firmara una carta donde exculpaba a Manuel Camacho Solís del homicidio de Colosio Lo anterior está probado con documentales y con cuatro declaraciones ministeriales de colaboradores cercanos a Colosio a los que consta el hecho
DECIMO SEGUNDA- Se requiere la comparecencia personal de los Licenciados Otto Granados Roldán, Patricio Chirinos y Emilio Gamboa Patrón, en virtud de que José Luis Soberanes y Alfonso Durazo Montaño, en declaración ministerial de fecha 11 y 22 de abril, respectivamente, afirman que éstos recibieron instrucciones directas de Carlos Salinas de Gortari para comunicarse con Manuel Camacho Solís y externarle su apoyo irrestricto Con este hecho se robustece de manera directa la intención de sustituir al candidato
Y en seguida se requerían las comparecencias de Camacho, Córdoba y Salinas
En ninguna otra línea de investigación que no fuera la que conducía al complot salinista se empeñaron los esfuerzos y recursos de la Subprocuraduría Especial
Ni siquiera mediante filtraciones
La cadena no engarzó porque el eslabón Othón Cortés no resistió, al menos judicialmente