El gobierno ve conjuras organizadas desde Dublín y remueve al embajador en Irlanda
En 18 meses, el presidente Zedillo no ha podido sacudirse la sombra de Salinas
Gerardo Albarrán de Alba y Alejandro Caballero
Un encuentro en Dublín habría desencadenado todo: los rumores, las réplicas, las destituciones y, de nuevo, la incertidumbre económica
Y otra vez se culpa al villano favorito: Carlos Salinas de Gortari Y otra vez, tras bambalinas, la mano de su operador: José María Córdoba Montoya
Hasta hace una semana, el rumor era la renuncia de Ernesto Zedillo a la Presidencia de la República; ahora, la especie se dirige a descubrir a los “malosos” que conjuran contra un Ejecutivo “fuerte” y “despreocupado”
En entrevistas, Cuauhtémoc Cárdenas y Diego Fernández de Cevallos (contendientes de Zedillo en las elecciones de 1994) juzgan el temor de la actual administración ante Carlos Salinas, y a un presidente que, en sus primeros 18 meses de gobierno, no ha podido sacudirse la sombra de su antecesor ni parece tener los recursos para hacerlo
“Lo que es muy claro para mí, como lo he dicho en otros momentos, es que estamos en el octavo año del gobierno de Carlos Salinas Por eso vemos que los operadores de Salinas siguen funcionando y operando para Ernesto Zedillo”, advierte Cárdenas
“El actual grupo político está en términos generales perfectamente involucrado en el sexenio anterior, por lo que no se trata de dos administraciones totalmente distintas y distantes; salvo excepciones, los miembros del actual grupo gobernante formaron parte directa y relevante del anterior”, juzga Fernández de Cevallos
LOS MALOSOS
Finalmente, Zedillo trató de atajar las versiones de su destitución En una entrevista que concedió a la televisión canadiense, el martes 11, el presidente dijo:
“No estoy preocupado por los rumores Soy un presidente fuerte que llegó al poder con 17 millones de votos, en las elecciones más limpias en la historia de México”
De gira por aquel país, Zedillo explicó la supuesta debilidad que le achacan: Lo que pasa es que “he decidido ejercer una presidencia democrática y no una autoritaria” Luego, se refirió al origen de las especulaciones sobre su pronto retiro de la Presidencia:
“Los rumores, para que los haya, necesitan de dos cosas: una persona o un grupo de amigos que decidan empezar el rumor, pero también medios de comunicación que repitan y amplifiquen estos rumores”
E insistió en mostrarse despreocupado, porque en su sexenio se está gobernando “con hechos y acciones”
Pero desde días atrás, la versión del “grupo de amigos” ya era tema de una media docena de columnistas: Salinas de Gortari, a veces con el exregente Manuel Camacho, otras con el politólogo Jorge G Castañeda, o los dos juntos, con la colaboración del embajador de México en Inglaterra, Andrés Rozental, o con el de Irlanda, Agustín Gutiérrez Canet (removido subrepticiamente de su cargo), se habían reunido en Dublín para conspirar contra Zedillo, o, en el tono más suave, para afinar detalles sobre la creación de un nuevo partido político
La especulación política llevó al peso a su peor momento del año, ubicándose el viernes en 770 por dólar El nerviosismo y la tensión en los mercados financieros marcó la cautela de los inversionistas en la semana
QUE HABLE ZEDILLO
Cuauhtémoc Cárdenas no recuerda otra crisis política de esta naturaleza, y menos en el primer tramo de un sexenio Si acaso, dice, hubo rumores de la renuncia del presidente Adolfo López Mateos al principio de su gobierno, que se atribuyeron a Adolfo Ruiz Cortines; “pero un grito a tiempo paró todo”
Luego advierte:
“Si Zedillo no se decide a enfrentar a Salinas —no tanto por sus posibles responsabilidades penales, sino políticamente— lo va a seguir teniendo colgado del pescuezo”
—¿Pesa tanto la sombra de Salinas?
—No hay nada que pueda verificarse, y el único que, en todo caso, podría saber cuál es su actitud y cuáles son sus sensaciones, respecto a las acciones que haya emprendido o pueda emprender Salinas, pues es el propio Zedillo
“Lo que yo estoy viendo, más que eso, es que ante la falta de conducción política del país, ante el vacío en la toma de decisiones, hay otros que quieren tomarlas por él
“Los distintos grupos están en este lado dándose golpes para ver quién toma las decisiones respecto de los candidatos oficiales del 97 y el candidato presidencial del 2000 Esa es la gran disputa de los grupos que están actualmente dentro del gobierno”
Cárdenas no cree que exista un “gran miedo” de Zedillo a todo lo que signifique Carlos Salinas, aunque para explicarse parte de la conducta del actual gobierno con su antecesor subraya “la impunidad con la que se está protegiendo desde el gobierno a Carlos Salinas; no se le quiere tocar, no se le quiere investigar sobre su responsabilidad en muchos casos de muy diverso orden, desde su posible involucramiento en el asesinato de Luis Donaldo Colosio hasta hechos de corrupción como la venta fraudulenta de Teléfonos de México”
—¿Serviría para entender esto tener en cuenta que el equipo de trabajo del presidente Zedillo es un gabinete salinista?
—Absolutamente Empezando por el procurador general de la República y el propio Zedillo: es un gabinete salinista Lo importante es entender que hay una profunda crisis en el país a la que se le debe dar salida, y yo no veo otra que la democratización del régimen político Y esto debe hacerse como lo planteamos desde enero del 95: con Zedillo, si está dispuesto a impulsar el cambio a partir de las facultades legales con las que cuenta, o dejando el lugar a quien pueda hacerlo, a quien pueda asumir y encarar con toda responsabilidad la situación a través de las vías constitucionales
En cambio, dice, Zedillo “mantiene sumido al país en el caos”, pues “va de tropezón en tropezón, y así puede un día estrellarse”
—Hay testimonios de que José María Córdoba Montoya contribuyó a conseguir el paquete de rescate financiero estadunidense, después del “error de diciembre” ¿Este gabinete salinista lo incluye a él?
—Otra vez: quien tiene la respuesta a la mano es el propio Zedillo Lo que es muy claro para mí, como lo he dicho en otros momentos, es que estamos en el octavo año del gobierno de Carlos Salinas Por eso vemos que los operadores de Salinas siguen funcionando y operando para Ernesto Zedillo
—Uno de los contrarrumores pretenden hacer creer que el rumor de la renuncia del presidente Zedillo obedece a una alianza entre Manuel Camacho Solís y Carlos Salinas ¿Es esto creíble?
—En la vida política, todo es creíble Yo no veo las evidencias de esto, pero todo es posible y nada es posible Yo no tendría opinión
—Los rumores sobre la salida de Zedillo ¿Son porque cuando el río suena es porque agua lleva, o corresponderán verdaderamente a una campaña?
—Yo considero que más bien son deseos de alguno que quisiera quedarse en su lugar, sin que esto implicara un cambio en el manejo de la política nacional ni en los principales intereses que se benefician con las decisiones fundamentales que toma la autoridad pública
“Para mí, son los jaloneos internos de los propios grupos que comparten actualmente el poder En este caso, lo menos importante es la persona, el funcionario, así se trate del titular del Poder Ejecutivo En este momento, lo importante para el país es que se resuelva la crisis, pasando por la democratización del sistema político y que obligadamente lleve también a un cambio en las políticas económicas y sociales del país”
—Usted comentaba que el presidente Zedillo no toma decisiones, y que otros buscan hacerlo en su lugar; ciertamente, en política no hay vacíos Pero ahora el presidente Zedillo ha dicho en Canadá que, como le atribuyeron 17 millones de votos en el 94, él piensa que es un presidente fuerte
—Yo creo que es un funcionario que sin duda puede cometer cualquier arbitrariedad que se le ocurra Hasta este momento, puede hacerlo; no hay ningún poder que equilibre Pero evidentemente no es un dirigente político con capacidad de convocatoria ni con autoridad moral
—¿Y Zedillo tendrá verdaderamente el poder para hacerlo?
—Yo no he visto que se dejen de cometer actos de corrupción, arbitrariedades, atropellos de derechos colectivos e individuales En ese sentido, Zedillo puede disponer del patrimonio público del país a su antojo y no hay ningún poder que equilibre o frene ese tipo de decisiones arbitrarias
DIMES Y DIRETES
Los rumores que afanosamente buscaron la paternidad de los rumores sobre la renuncia de Zedillo, colmaron las columnas periodísticas de la semana pasada
Juan Bustillos, celebró en Ovaciones las “aportaciones” de los columnistas: Angel Viveros y Jorge Fernández Menéndez (El Financiero), Juan Ruiz Healy (Novedades), Leopoldo Mendívil (El Heraldo) y Alejo Garmendia (El Economista), para identificar a “los autores intelectuales y operativos de ese rumor lucubrado por mentalidades pueriles contra el presidente Ernesto Zedillo”
Viveros se refirió a “los hilos de inteligencia nacional” que habían detectado a “los emisores de los rumores que dan como un hecho la caída del presidente Zedillo”, y en concreto se refirió a la reunión que el politólogo Jorge G Castañeda y Carlos Salinas tuvieron en Dublín “justo en la casa adquirida por Raúl Salinas para la cría de caballos”
También escribió Viveros que el expresidente mismo se encargó de difundir dicho encuentro y que para ello le pidió a su exvocero, José Carreño Carlón, lo filtrara a través de Pablo Hiriart, “cabeza visible del diario La Crónica, del cual se comenta que se edita con dinero de Salinas”
Bustillos (primero en Impacto y luego en su columna en Ovaciones) abordó el tema, pero con un nuevo personaje en escena: Manuel Camacho Solís
Ruiz Healy aseguró que el exregente capitalino se reunió con Salinas “en una casa rentada en Dublín”, y hasta identificó al embajador mexicano en Inglaterra, Andrés Rozental (medio hermano de Castañeda), como intermediario
Fernández Menéndez involucró en “la creación de un nuevo partido político” al embajador Gutiérrez Canet, a Raúl Padilla (rector de la Universidad de Guadalajara), a Santiago Creel (consejero ciudadano), a Adolfo Aguilar Zinser y a Tonatiúh Bravo Padilla (diputados federales que llegaron al Congreso usando la franquicia del PRD), a Castañeda y a Carlos Salinas
Alejo Garmendia escribió que “las tenebras en forma de rumor que involucran a sujetos como Jorge Castañeda, no son más que otro de los instrumentos menores de que se valen los grupos de malosos y resentidos que buscan a toda costa su reinserción en el escenario de la política nacional”, y justificó la autodefinición de Zedillo como “presidente fuerte”, porque “se apega estrictamente a la realidad actual”
Pero otro grupo de columnistas coincidió en que Castañeda no se prestaría a un juego salinista para esparcir la especie de la renuncia de Zedillo
Más bien, lo que les pareció ver fue la mano de José María Córdoba Montoya
Francisco Cárdenas Cruz (en El Universal) y Miguel Angel Granados Chapa, en Reforma, coincidieron en que el embajador Gutiérrez Canet nada tuvo que ver con la entrevista Salinas-Castañeda, y menos con una campaña contra Zedillo atribuida al expresidente
Cárdenas Cruz calificó de “fulminante e injusta” la remoción de Gutiérrez Canet; Granados Chapa la describió como “un episodio cuyos contornos nada tienen que ver con la diplomacia” y que “tal vez muestran nuevas y peligrosas aristas de la conducción gubernamental”
Carlos Ramírez (en El Financiero) y Adolfo Aguilar Zinser (en Reforma) le endosaron al que fue jefe de la Oficina de la Presidencia con Salinas el verdadero origen del rumor sobre la renuncia presidencial
Ramírez confirmó el regreso a México de Córdoba, dijo que tiene un despacho en Polanco e inscribió a sus dos hijas en el Liceo Francés Según Ramírez, Córdoba ya forma parte del equipo de trabajo de Zedillo, a cargo de la definición de un modelo político, del manejo operativo del gabinete, de las relaciones con Estados Unidos y de las redes de poder del sistema político mexicano
Este trabajo “en favor de Zedillo le ha permitido (a Córdoba) eludir las pistas del asesinato de (Luis Donaldo) Colosio que lo involucran”, escribió Ramírez
Para Aguilar Zinser, “Córdoba querría intentar () una recomposición del zedillismo primero que nada y sobre todo, en los espacios internos del régimen Para ello se desvía la atención, se acusa a otros, se crean fantasmas y chivos expiatorios: para dar márgenes de maniobra a las negociaciones internas o incluso a los callados ajustes de cuentas en beneficio del poder de Zedillo”
En tanto, Castañeda y Córdoba Montoya se trenzaron en una polémica en las páginas de Reforma, a partir de una entrevista en la que Castañeda aseguró que el exasesor de Salinas era el autor de la campaña en su contra y lo acusó de “utilizar columnistas desacreditados (y) locutores de radio desacreditados o inocentes”
En su primera respuesta, Córdoba señaló que a Castañeda se le vinculó con “los rumores que se han difundido en contra de la estabilidad del país”, debido a su “activismo indefinido y errático” Al día siguiente, el politólogo insistió en su acusación, y pidió a Córdoba que rindiera cuentas a la opinión pública, “ya que nunca lo hizo ni al Congreso ni a los partidos ni a la prensa, en su momento”, sobre diversos temas
“Aunque Castañeda no tiene ninguna autoridad para pedírmelo”, Córdoba respondió al otro día a varias de las preguntas, y aceptó haber hablado “con muchas personas de muchos más temas, mucho más de lo que menciona Castañeda Di mi mejor esfuerzo para que se ejecutara bien una estrategia de gobierno en la que creí y en la que, en lo fundamental, sigo creyendo”
Aclaró que si no rindió cuentas públicamente ante nadie fue porque “la norma (sic) me marcaba la obligación de rendir cuentas únicamente al Presidente de la República, lo que siempre hice”
LAS TORPEZAS DE ZEDILLO
Diego Fernández de Cevallos reconoce que hay “graves desavenencias” entre Zedillo y Salinas, pero responsabiliza de la crisis económica a la actual administración
Para Diego, si el gobierno de Zedillo “hubiese tenido conciencia, honestidad y valor para asumir rápida y claramente su propia responsabilidad en los acontecimientos de diciembre del 94, estarían perfectamente saldadas las posibles diferencias o conflictos con el anterior gobierno”
Dice quien fue el principal oponente del ahora presidente en los comicios de 1994, que ahí “está la clave de la profunda desavenencia entre esta administración y la anterior: una interpretación y seudojustificación que da el actual gobierno que no corresponde a la verdad”
Diego no quiere hablar de miedos o de poner calificativos a la relación Zedillo-Salinas porque, arguye, no cuenta con elementos objetivos para hacerlo, pero sí acusa al gobierno actual de haber “manipulado algunos medios de información para desinformar y para que se mirara al gobierno de Salinas como el causante único y directo de todo lo que hoy acontece”
En la óptica del dirigente panista, “esto no quiere decir que no haya culpas graves en materia económica y política que se puedan y deban fincar a la administración anterior, pero lo que no es cierto es que todos los males de México se reduzcan a una crisis heredada Esto es simplemente una gran mentira producto de la deshonestidad y la cobardía”
De paso, recuerda cómo el gobierno de Zedillo, al inicio de su gestión, prometió en diversos foros que la banda de flotación del peso no variaría en ningún sentido, pero después, “sorpresivamente, un 19 de diciembre amanecimos conque el gobierno había devaluado el peso 15%, que se convirtió rápidamente en 30% y en 130% y en todo lo demás que hemos venido padeciendo”
Artífice de los entendimientos y acercamientos del PAN con el gobierno de Salinas, ahora áspero crítico de la administración zedillista, Fernández de Cevallos sostiene que “ese manejo —de una torpeza infinita y de una irresponsabilidad criminal— es cuenta a cargo de los de hoy y no de los de ayer”
Sin embargo, Diego considera que “hay suficientes elementos para sostener con responsabilidad política que existen graves desavenencias entre la administración de Zedillo y la anterior” y que “sin duda, esta mala relación perjudica al momento político y económico que vive el país
“Veo que hay elementos históricos graves que nos llevan a la certidumbre de que no hay una buena relación personal entre ambos Por ejemplo, todo mundo sabe que se dieron situaciones como la huelga de hambre de Salinas, la detención de su hermano y las indagatorias que sobre importantes depósitos de dinero en el exterior se están haciendo”
—¿Ante estas desavenencias que repercuten en la marcha del país, qué corresponde hacer?
—Que no se puede hablar a la ligera a favor o en contra de alguien Que no se pueden hacer imputaciones contra el gobierno actual o el pasado que no tengan sustento, porque a partir de que el gobierno hable con la verdad y que todos nos comprometamos éticamente a valorar el pasado y el presente, podremos lograr una promisoria proyección futura para todos los mexicanos
Para Diego “la clave” para empezar a limar las desavenencias entre Zedillo y Salinas “está en que se precise con toda responsabilidad y franqueza cómo se dio el traspaso de la hacienda nacional, y cómo y por qué se tomaron determinadas decisiones y cuáles fueron los alcances de esas medidas”
Y reclama: “Los dos tienen que dar su versión de los hechos, porque a partir de una explicación creíble se puede lograr una base de entendimiento No es mi propósito que, para satisfacción de una muchedumbre, alguien pase al paredón del fusilamiento político; se trata de que la verdad histórica quede en su lugar, para que a partir de ello se puedan hacer las rectificaciones de forma y de fondo necesarias”
Fernández de Cevallos estima que, en todo caso, para garantizar el buen futuro del país, hay que “asegurarnos que las instituciones funcionen realmente, para que los tiempos por venir no dependan de los talentos, cualidades, caprichos, vanidades, incompetencias o locuras de nadie El futuro del país ya no puede pertenecer a una pequeña pandilla que ostente cualquier bandería política”
Finaliza: “No sólo los malos entendimientos entre personas, sino las pugnas entre los grupos internos del PRI-gobierno, están poniendo en grave riesgo la estabilidad del país”, por lo que propone “no un arreglo por debajo del agua ni una solución de corte meramente cínico y pragmático entre los grupos de poder; creo que debe ser una valoración de la política nacional que hagan estos grupos y los demás, incluidas las instituciones intermedias de diverso tipo, para que se pueda arribar a un gran pacto de entendimiento”








