16, 17 y 20 de mayo, de 9 a 11, sala 424 de la Escuela de Leyes

16, 17 y 20 de mayo, de 9 a 11, sala 424 de la Escuela de Leyes
Ante maestros de su “alma mater”, Harvard dio a Carlos Salinas la oportunidad de intentar lavarse la cara, en privado
Pascal Beltrán del Río
CAMBRIDGE, MASSACHUSETTS – La invitación llegó con una sola advertencia: “El contenido de la reunión es privado y no debe ser difundido”
Sin más restricciones, un grupo selecto de profesores de la Universidad de Harvard fue convocado a la sala 424 —muy privada, destinada exclusivamente para reuniones de catedráticos— del flamante edificio Hauser Hall, en el corazón de la Escuela de Leyes de esa casa de estudios
El motivo: participar en un diálogo con el expresidente Carlos Salinas de Gortari Las fechas: 16, 17 y 20 de mayo, de 9 a 11 de la mañana, cada uno de esos días
Por supuesto, la visita de Salinas a su alma mater —aquí obtuvo dos maestrías y un doctorado— no fue, ni remotamente, parecida a la glamorosa de aquella mañana de abril de 1991, cuando el entonces presidente defendió aquí, ante editores de periódicos, la idea de liberalizar el comercio en Norteamérica
Pero, pese al sigilo con que actuaron los organizadores, el encuentro significó el reingreso de Salinas en los círculos académicos estadunidenses de primer nivel, desde que abandonó precipitadamente México, el 10 de marzo de 1995
Harvard salió al rescate de su exalumno
La reunión en tres sesiones fue organizada por los profesores John Womack, del Departamento de Historia, y Robert M Unger, de la Escuela de Leyes Según este último, no se trató de un curso, un seminario o una conferencia, sino de “una conversación”
Aun así, el encuentro tuvo un temario formal En la primera sesión, el jueves 16 de mayo, la materia de discusión fue “El capital social y el Programa Nacional de Solidaridad”
En la segunda, el viernes 17 de mayo, se habló de “La reforma del Estado y los esfuerzos por volver eficiente la labor gubernamental”
El lunes 20 de mayo, en la última sesión, los temas que se trataron fueron “La política económica y el Tratado de Libre Comercio”
Fue tal la discreción con que se organizó el encuentro —el número total de asistentes no pasó de una docena—, que un buen número de profesores de derecho y de la prestigiada Kennedy School of Government, que también estuvo representada, se mostraron sorprendidos ante el hecho de que Salinas se hubiera presentado en Harvard
“Pues a mí no me invitaron”, dijeron muchos de ellos con enfado al ser interrogados al respecto Un maestro de la Escuela de Leyes comentó: “Ah caray, yo no sabía que en Harvard se practicaba la diplomacia de trastienda”
Entre quienes acudieron a la reunión estuvieron, aparte de Womack y Unger, los profesores Marilee Grindle y Robert Putnam, de la Kennedy School of Government La primera trabaja en el Instituto para el Desarrollo Internacional y es autora de varios libros, entre ellos Estado y campo: Políticas agrarias y de desarrollo en América Latina (1986)
Putnam es un politólogo muy reconocido, quien cuenta entre sus lectores más entusiastas al presidente estadunidense Bill Clinton
Por su parte, Womack es autor de Zapata y la Revolución Mexicana, entre otras obras, y fue profesor de Carlos Salinas, cuando éste estudió en Harvard en los años setenta; Unger es una celebridad en la Escuela de Leyes, donde imparte teoría y ética del derecho
Cuando el reportero buscó datos en Harvard sobre las reuniones con Salinas, varios de los asistentes habían salido de vacaciones de verano o se mostraron renuentes a hablar acerca del tema
Robert Unger, por ejemplo, dijo que no podía declarar nada sin el consentimiento del expresidente Salinas: “No tengo problema en comentar lo que pasó, pero me abstengo de hacerlo por cortesía”, afirmó
Interrogado sobre por qué se decidió organizar la reunión con Salinas, el profesor de derecho replicó: “A mí no me parece que este hecho sea noticioso ¿Por qué les interesa tanto?”
Womack, el otro organizador, ha sido un defensor decidido del legado de Carlos Salinas Cuatro días después de que el expresidente salió al exilio, Womack declaró al diario USA Today:
“El (Salinas) es probablemente el más eficiente, importante y valioso presidente, sobre todo considerando los problemas que ha tenido que enfrentar México en los últimos 50 años”
Dos meses después, dijo al periódico Los Angeles Times: “El gobierno de Zedillo tomó el poder como quizá el más débil nuevo gobierno de México en varias décadas, así que intentaron echar la culpa de la crisis al gobierno anterior”
Y, en junio de 1995, escribió un desusado artículo para la revista The New York Review of Books, donde criticó la actuación del fiscal especial Pablo Chapa Bezanilla en la investigación sobre los presuntos ilícitos de Raúl Salinas de Gortari
MURMURACIONES EN HAUSER HALL
Una de las personas que asistieron a la reunión en Harvard aceptó narrar lo que ocurrió, a condición de no ser identificada No hubo manera de confirmar su versión
La fuente dijo que el encuentro fue relajado en la forma y sesudo en el fondo “La discusión fue sumamente interesante”, apuntó
Describió que Salinas se presentó vestido con traje y corbata, “aunque varios de los asistentes vestían de manera informal” El expresidente iba acompañado de su esposa —”quien no era la misma que tenía cuando estaba en la Presidencia”— y su bebé, “de unos cuatro meses”
Hauser Hall, sede de la reunión, es el edificio más nuevo de la Escuela de Leyes de Harvard Es un inmueble circular, de tabique rojo, que fue inaugurado hace menos de dos años Alberga algunos salones de clase, tipo anfiteatro, así como oficinas y cubículos para académicos También tiene unas salas discretas, para juntas del personal docente En una de esas salas, en el cuarto piso, se llevó a cabo la reunión con el expresidente
Según la fuente, Salinas se veía “vigoroso” y estaba “de muy buen humor” No llevaba un texto preparado, así que en la reunión, de tres sesiones, se produjo un continuo intercambio de preguntas y respuestas
—¿Hubo preguntas sobre temas recientes? —se inquirió
—No La gente fue demasiado cortés Sin embargo, él mismo mencionó que vivía en Dublín, y de lo que dijo se infirió que piensa regresar pronto a México
—¿Habló del presidente Zedillo?
—Se mostró muy reticente para hacerlo Recuerdo que se refirió a él unas cuantas veces, pero sólo dos de ellas lo hizo por su nombre Dijo que apoyaba las líneas generales de su política económica, porque no había muchas alternativas, según dijo; no entró en detalles
Según la misma fuente, Salinas “se sentía como en casa en Harvard” Expresó que ese tipo de conversaciones le venían muy bien, porque está escribiendo un libro:
“Nada dijo sobre el contenido Pero dejó la impresión de que los temas que tocó en la reunión serán los mismos que abordará en su texto”
En abril de 1995, un mes después de salir de México, Salinas reveló a Robert Bartley, editor del diario The Wall Street Journal, que estaba escribiendo un libro, en el que daría su versión sobre lo que ocurrió con la economía mexicana en 1994
En Harvard, Salinas aceptó que “se cometieron errores en el manejo de la economía, en los dos últimos años del gobierno” Pero, agregó la fuente, “eso ya lo sabíamos todos”
—¿Hizo autocrítica?
—Digamos que fue receptivo a la crítica y se defendió de una manera que yo calificaría de atenta y muy inteligente Se mostró muy orgulloso de lo que hizo en su gobierno Pienso que convenció a muchos
—¿Qué críticas le hicieron?
—Alguien comentó que las políticas que impulsó fueron interesantes, pero mal dirigidas El respondió describiendo cómo privatizó parte del Estado y usó al Programa Nacional de Solidaridad para sacarle la vuelta a las instancias burocráticas y caciquiles
“Cuando se le comentó que no hizo mucho para terminar con la corrupción en los sectores que permanecieron bajo control estatal, contestó: ‘Se tiene que empezar por algo’ Dijo que el Programa de Solidaridad había ayudado a aflojar la mano del caciquismo”
—Habló mucho del Pronasol, por lo visto
—Sí Sorprendentemente, lo calificó como el mayor logro de su gobierno, aun por encima del Tratado de Libre Comercio, por el que luchó tan denodadamente, o de su política de privatizaciones
LA MUERTE DE COLOSIO
A decir de la fuente, Salinas dijo que el Pronasol fue ideado como parte de una “estrategia para reemplazar al PRI”
—¿Dijo cuándo iba a llevarse a cabo ese plan?
—Sí, dijo que era una estrategia a mediano plazo Afirmó que la nomenklatura del PRI había asesinado a Colosio para impedir que eso ocurriera Luego, comentó que la nomenklatura estaba reconstruyendo sus posiciones y esperando un buen momento para revertir la estrategia económica y los cambios que él había impulsado
La persona entrevistada narró que en ese momento uno de los asistentes intervino y cuestionó a Salinas:
“Yo entiendo que algunos elementos del PRI puedan sentirse desplazados y que hasta logren recuperar posiciones, pero no veo cómo puedan revertir las reformas económicas”
El expresidente —agregó la fuente— “fue enfático al decir que habrá un esfuerzo por hacerlo; en ese sentido, dijo estar preocupado por el futuro”
Si esas fueron las palabras de Carlos Salinas en Harvard, no se distinguen mucho de las de su amigo John Womack En declaraciones al diario The San Diego Union-Tribune, el año pasado, aseveró:
“Hay mucha gente, políticos y el público en general que quisieran ver un juicio (a Carlos Salinas) Me llama la atención que la hostilidad en su contra realmente tiene que ver con una enorme guerra política en el país, que la vieja guardia está ahora ganando”
MAS ACTIVIDADES
En todo caso, a Salinas de Gortari no parecen faltarle foros para plantear esa u otras teorías En los dos meses recientes ha cruzado cuando menos cinco veces el Atlántico y su actividad política parece acelerarse
“Me da la impresión de que está buscando su lugar en la historia”, comentó a Proceso un alto funcionario del gobierno del presidente Bill Clinton, quien ha sabido de los últimos movimientos migratorios del expresidente
Salinas asistió el 19 de abril, en Nueva York, a la reunión anual del consorcio Dow Jones & Company, de cuyo consejo de directores es miembro Ahí dio a conocer que vivía en Irlanda, país al que, según fuentes del gobierno irlandés, llegó el 11 de abril El 6 de mayo, Salinas almorzó en un restaurante de Dublín con el politólogo Jorge G Castañeda Diez días después estaba en Harvard
A mediados de este mes fue visto otra vez en Irlanda Y el miércoles 19 y jueves 20 de junio estuvo en Nueva York, donde participó, respectivamente, en sendas reuniones del Consejo de Directores de Dow Jones y de la organización Consejo de Relaciones Exteriores El viernes 21 por la noche, la cadena Univisión transmitió escenas de Salinas saliendo del edificio de Dow Jones Antes de abordar un auto Audi azul, manejado por un chofer, Salinas declaró al reportero de televisión: “Vine a la reunión y a ver a unos amigos”
El expresidente, quien vivió de junio a diciembre de 1995 en Canadá y luego en Cuba, empezó a viajar con mayor frecuencia a Estados Unidos a partir de febrero pasado “Su estancia en Cuba no era muy bien vista aquí”, dijo el funcionario estadunidense entrevistado
En diciembre del año pasado, el gobierno de Estados Unidos admitió —luego de un reportaje de la cadena televisiva CBS— que tenía su nombre en una lista especial para detectar su presencia en el país, aunque precisó que la medida era temporal
De acuerdo con el Servicio de Inmigración y Naturalización (SIN) —que contestó una petición formal de información del reportero Antonio Jáquez—, esta etapa de viajes de Salinas a Estados Unidos se inició el 19 de febrero En una carta del SIN, los datos personales de Salinas aparecen tachados, no así su tipo de visa (B2), destino (Cambridge, Massachusetts) y puerto de entrada (“ORL”, posiblemente Orlando, Florida) Desde esa última fecha, el expresidente ha sido visto tres veces en Estados Unidos La visa se vence el 18 de agosto próximo