Informe D’Amato: desde febrero del 94, la Casa Blanca y Los Pinos maniobraron para ocultar la crisis mexicana

WASHINGTON, DC – Todos sabían todo, pero nadie hizo nada
La debacle del milagro económico, que aparentemente había puesto a los mexicanos en la antesala del primer mundo, era conocida con detalle por los gobiernos de Carlos Salinas de Gortari y Bill Clinton muchos meses antes del inicio de la crisis financiera que aún sacude al país
Pero la información, que se compartió de sobra con el entonces presidente electo Ernesto Zedillo y su equipo, no sacudió conciencias en los círculos oficiales de México y Washington La decisión, asumida por unos y otros, fue desentenderse del problema y la única acción que se emprendió fue para evitar que se dieran filtraciones anticipadas a la opinión pública o a los inversionistas sobre la magnitud del problema Nada más
Un informe elaborado por la oficina del senador republicano Alfonse D’Amato, con base en documentos oficiales que el Ejecutivo estadunidense se vio obligado a entregar, revela que los primeros síntomas de la crisis financiera empezaron a sentirse desde fines de enero de 1994 y que la grave enfermedad de la economía mexicana era ya obvia el mes siguiente
El documento, de 116 páginas —que resume y analiza más de 2,000 hojas de informes del Departamento del Tesoro y del Sistema de la Reserva Federal sobre la crisis mexicana—, da a conocer que los gobiernos de Salinas y Zedillo pidieron a funcionarios estadunidenses, y éstos aceptaron, hacer declaraciones favorables sobre la manera en que las autoridades mexicana manejaban la situación económica, pese a que tergiversaban la realidad
También prueba que los gobiernos de Salinas y Zedillo permitieron que funcionarios financieros de Estados Unidos supervisaran indiscriminadamente la política económica mexicana Y si esto último sucedía de una forma discreta antes del 21 de febrero último, después de esa fecha, en que se firmó el acuerdo de asistencia financiera a México, ocurre ya de manera formal
Por supuesto, el informe —que fue conocido el 29 de junio último en espacios restringidos del Congreso norteamericano y que al cierre de esta edición seguía siendo de circulación limitada— intenta sacar tajada de la situación D’Amato es el coordinador en Nueva York de la campaña presidencial de su colega Robert Dole Este, senador por el estado de Kansas y líder de la mayoría en el Senado, es el más viable aspirante a la candidatura del Partido Republicano, que buscará arrancar la Casa Blanca a sus rivales demócratas en los comicios de noviembre de 1996
La ayuda financiera de Estados Unidos a México se ha convertido ya en un tema de la campaña presidencial y D’Amato, quien también preside el Comité de Bancos del Senado, no pierde ocasión de decir que el presidente Clinton abusó de su autoridad al poner el llamado Fondo de Estabilización Cambiaria (ESF, por sus siglas en inglés) a disposición de México
El texto expone algo que un gobierno de signo republicano difícilmente estaría dispuesto a conceder: “El gobierno mexicano —dice el documento en su capítulo de “Conclusiones y Recomendaciones”— debe aprender sus propias lecciones financieras y ser autosuficiente No está dentro de los intereses de Estados Unidos ni de México fomentar la dependencia”
Asimismo, D’Amato exhorta al gobierno de Clinton a que no entregue a México la segunda mitad del paquete de 20,000 millones de dólares, ya que “con la economía mexicana en una espiral en descenso y con las previsibles quiebras de bancos mexicanos, los fondos de los contribuyentes norteamericanos estarían comprometidos en una causa perdida”
La recomendación fue hecha cinco días antes de que el gobierno mexicano dispusiera de 2,500 millones de dólares de la segunda parte del paquete
Al margen de sus intenciones políticas y de algunos errores de fechas y nombres, el llamado Informe D’Amato reproduce detalladamente buena parte de los memoranda que circularon en el Departamento del Tesoro y en el Sistema de la Reserva Federal, sobre la situación de la economía mexicana, entre el 28 de enero de 1994 y el 20 de enero de 1995 También revela el contenido de ciertas comunicaciones entre funcionarios estadunidenses y mexicanos, aunque es escueto en la reproducción de las palabras de éstos últimos
Esto hecho quizá se debe a que muchos de los documentos de que dispone el Congreso norteamericano están parcialmente clasificados —es decir, su contenido es secreto— o bien, simplemente obedece a una costumbre gubernamental de no dar a conocer en público los detalles de reuniones con funcionarios extranjeros, a fin de que éstos no dejen de tener confianza en sus interlocutores estadunidenses Puede ser también que no exista registro de las conversaciones Lo cierto es que en una parte del informe se hace referencia a una “versión desclasificada” de los documentos
El texto incluye datos sobre el avance del plan de ayuda financiera a México, que están basados en los informes mensuales del Departamento del Tesoro al Congreso Una ley, aprobada en abril pasado, obliga al Tesoro a entregar este tipo de informes al Poder Legislativo, del mismo modo que el gobierno mexicano —porque así está dispuesto en el acuerdo de asistencia— tiene que informar sobre la situación económica al gobierno estadunidense
El informe revela, por ejemplo, fechas, montos y plazos de vencimiento de todos los intercambios financieros (swaps) que el gobierno mexicano ha usado de enero último a la fecha y explica, con cifras, lo que las autoridades de la Secretaría de Hacienda han reiterado recientemente: que la etapa más dura de la crisis ocurrirá en la última quincena de julio y en la primera de agosto Resulta que en esas cuatro semanas, el gobierno mexicano se enfrentará al vencimiento de tesobonos por 4,567 millones de dólares
La entrega de los documentos al Congreso estadunidense no ocurrió de manera graciosa El 17 de febrero, después de celebrar una audiencia sobre el tema en el Comité de Bancos, el senador D’Amato envió cartas a los titulares del Tesoro, de la Reserva Federal, del Departamento de Estado y de la Agencia Central de Inteligencia, en las que solicitaba información sobre “qué tanto sabía” el gobierno norteamericano acerca de los problemas económicos de México antes de la devaluación del 20 de diciembre de 1994
Una semana después de la petición de D’Amato, el Comité de Bancos de la Cámara de Representantes aprobó una resolución que solicitaba al Ejecutivo la entrega de decenas de documentos oficiales sobre la crisis mexicana La resolución fue propuesta por la diputada demócrata Marcy Kaptur, quien había encabezado la oposición legislativa al Tratado de Libre Comercio La resolución, que fue aprobada por 407 votos a 21, obligaba al Ejecutivo a entregar los documentos en 14 días
El texto original de la llamada “resolución de pesquisa” obligaba al gobierno a ceder todos los documentos relacionados con la crisis, pero una redacción posterior dispuso que el gobierno tendría derecho a retener aquellos cuya revelación considerara “inconsistente con el interés público”
Llegó abril y algunos legisladores manifestaron que la Casa Blanca estaba evadiendo su obligación de enviar los documentos al Congreso El corrillo en Washington era que los papeles provocaban tal vergüenza al gobierno que éste haría cualquier cosa para no entregarlos
Se anunció entonces que se pondría a votación una nueva resolución en el Congreso, que impediría al Ejecutivo dar más dinero a México si previamente no informaba sobre los avances del plan D’Amato, incluso, intentó reventar el paquete completo proponiendo que se fijara en un máximo de 5,000 millones de dólares el uso del ESF en favor de una moneda extranjera Pero el senador retiró su propuesta, pues comprobó que sería derrotada
La Casa Blanca y el Tesoro reaccionaron con enojo ante las maniobras “Hay un punto en que la fiscalización se vuelve hostigamiento”, expresó el vocero presidencial Mike McCurry La acción legislativa —dijo el secretario del Tesoro, Robert Rubin— “era innecesaria (pues) cumpliremos plenamente con la solicitud La medida, no va a impedir o dañar las operaciones de ayuda a México” El Ejecutivo cumplió con la entrega de unas 2,300 páginas de documentos; aun así, las Cámaras aprobaron la resolución y el presidente Clinton tuvo que firmar la ley el 10 de abril
Satisfecho por la entrega de los documentos, D’Amato quitó el dedo del renglón por un tiempo y puso a un equipo a analizar los papeles Su conclusión fue tajante:
“Estos documentos indican que durante 1994 el gobierno (de Bill Clinton) estuvo enterado de la crisis que asomaba en México, pero evitó alertar al Congreso o al pueblo estadunidense La evidencia indica que funcionarios del gobierno conocían los problemas de la economía mexicana en 1994 El gobierno proporcionó al Congreso y al pueblo estadunidense relatos sobre la prosperidad en México, pero no reveló el tétrico estado de las condiciones financieras de México”
D’Amato, aparentemente, esperó una coyuntura favorable para dar a conocer su informe; a partir del sábado 1º de julio México tendría a su disposición la segunda parte del paquete de ayuda En el capítulo “Sumario ejecutivo”, el informe afirma:
“El gobierno de Clinton ha puesto en riesgo dólares del contribuyente norteamericano mediante el préstamo de dinero a México El uso que ha dado el gobierno al ESF es inusitado y jurídicamente endeble”
El gobierno, abunda el texto, “ha comprometido a los contribuyentes norteamericanos en grandes riesgos económicos y políticos El reciente informe trimestral sobre el estado financiero de los bancos mexicanos esconde la verdadera debilidad del sistema bancario La confianza en los bancos mexicanos ha sido erosionada por prácticas muy libres de contaduría y una supervisión regulatoria inconsistente No se debe esperar que los contribuyentes norteamericanos salven a los bancos mexicanos”
Se acusa al gobierno del presidente Ernesto Zedillo de haber “usado los fondos estadunidenses para recompensar a un selecto grupo de especuladores internacionales, quienes compraron bonos del gobierno mexicano, (conocidos como) tesobonos” En cambio, advierte, el plan de asistencia financiera “no ayudará a México a resolver sus problemas”
México, diagnostica el informe, “ahora parece estar entrando en las etapas iniciales de una muy severa recesión En el peor de los casos, podría estar entrando en un prolongado período de problemas económicos y de agitación social, acompañado de un dramático cambio político”
El informe no se salva de incurrir en algunos errores, como decir que “los alzamientos campesinos en el estado mexicano de Chiapas empezaron el 13 de enero de 1994 y continuaron hasta el 19 de diciembre de 1994”, o que los tres principales bancos de México son “el Mexicano, Comermex e Internacional” Sin embargo, la mayor parte del informe simplemente transcribe y resume los documentos que, dice, entregó el Ejecutivo estadunidense en el Capitolio
UN MUNDO NOS VIGILA
Es el caso del capítulo “El monitoreo gubernamental de la crisis mexicana”, que el equipo de D’Amato armó principalmente con los memoranda que circularon en el Departamento del Tesoro y el Sistema de la Reserva Federal, en los once meses previos y las cuatro semanas posteriores a la devaluación
La versión textual de esa parte es la siguiente:
La evidencia disponible indica que el gobierno de Clinton no fue comunicativo sobre las condiciones económicas de México en 1994 Hay numerosos ejemplos de funcionarios del gobierno que expresaron apoyo a las políticas económicas de México El 24 de marzo de 1994, el secretario (del Tesoro, Lloyd) Bentsen hizo una declaración en la que expresó “total confianza de que México está en el camino correcto Ese mismo día, el presidente Clinton, refiriéndose a México, afirmó que “las instituciones del país son fuertes en sus bases Tienen un gran futuro y no esperamos ningún daño de largo plazo” Los comentarios fueron secundados por el subsecretario (del Tesoro, Lawrence) Summers, después de una junta con funcionarios mexicanos en la reunión anual del Banco Interamericano de Desarrollo
A principios de noviembre de 1994, el embajador James Jones habló con un grupo de inversionistas y llamó “alarmistas” a los periodistas que predijeron problemas financieros en México En diciembre de 1994, en la Cumbre de las Américas, apenas semanas antes de la devaluación del peso, el presidente Clinton saludó a México como un prototipo en desarrollo económico exitoso Después de la devaluación del peso, el secretario Bentsen hizo una declaración para tranquilizar a los inversionistas, diciendo: “Con un equilibrio presupuestal, reforma económica continua y política económica prudente, los fundamentos de México permanecen sanos”
Documentos internos del Tesoro revelaban un cuadro muy diferente Desde el 15 de febrero de 1994, un informe bisemanal sobre México advirtió: “Muchos analistas están preocupados porque la situación de la balanza de pagos de México pueda ser frágil dada su gran dependencia en inversiones de portafolios, que son potencialmente volátiles Un memorándum del Tesoro, del 8 de marzo de 1994, dirigido al subsecretario Lawrence Summers y al secretario adjunto (Jeffrey) Shafer, expresaba preocupaciones similares acerca de la sobredependencia de México en las volátiles inversiones de portafolios
En marzo de 1994, el Tesoro y la Reserva Federal crearon una línea de crédito de 6,000 millones de dólares para ayudar a México a estabilizar el peso Al mismo tiempo, el subsecretario Summers fue avisado que el gobierno de México “está buscando palabras de consuelo de parte del Tesoro para calmar a la prensa” (La nota de pie de página refiere: memorándum de Larry Summers a Jeffery Shafer, 24 de marzo de 1994, documento del Departamento del Tesoro número 002438-40)
Para una reunión entre el secretario Bentsen y el ministro de finanzas de México, Pedro Aspe, el subsecretario Summers preparó un paquete de materiales informativos sobre los problemas de México En un memorándum a Bentsen, Summers aconsejó: “El Banco de México ha estado interviniendo para apoyar al peso con una cantidad estimada de 6,000 a 8,000 millones de dólares de sus reservas de divisas internacionales Las casas de cambio mexicanas estiman que ha habido una salida de 5,200 a 5,700 millones de dólares entre el 23 de marzo y el 11 de abril Los acontecimientos políticos recientes pueden desacelerar la recuperación de la economía en 1994, que estuvo en recesión en 1993 La dependencia de México en el financiamiento de su gran déficit de cuenta corriente, principalmente mediante inversión extranjera volátil, es un serio problema”
El Departamento del Tesoro también estaba al tanto de la creciente salida de capitales de México El subsecretario Summers fue aconsejado en los materiales informativos: “El Banco de México y la Secretaría de Hacienda siguen preocupados acerca de la persistente salida de capital como consecuencia del asesinato de Colosio El banco central ha apoyado al peso mediante tasas de interés más altas y ha evitado riesgos con la emisión de tesobonos Rumores no confirmados indican que el Banco de México ha intervenido todos los días en los mercados financieros desde el asesinato” (Memorándum de Shafer a Summers, 6 de mayo de 1994)
El 27 de septiembre de 1994, el subsecretario Summers envió al secretario Bentsen un memorándum cuestionando la decisión del gobierno de México de mantener su paridad fija: “El primer (tema) es la pregunta sustantiva de si ellos tomaron la decisión correcta en el tipo de paridad La opinión de muchos analistas independientes es que el peso está aún significativamente sobrevaluado El déficit en cuenta corriente, de 7% del PNB, es muy alto y las elevadas tasas de interés requeridas para atraer capital y financiar así el déficit, han dañado el crecimiento Si el mercado se da cuenta de que tendrán dificultades para mantener el curso actual sin un costo sustancial para el ritmo de la recuperación, el peso puede caer bajo una gran presión de inversionistas preocupados porque México pueda ser finalmente obligado a devaluar”
A fines de noviembre de 1994, un memorándum del secretario adjunto Shafer al secretario Bentsen discutió el debilitamiento del peso: “El peso tuvo su peor semana desde el nerviosismo preelectoral de julio, con el tipo de cambio en el límite de la banda interna del Banco de México El peso requirió cerca de 2,250 millones de dólares de intervención del Banco de México durante la semana Las reservas de México ahora han caído debajo de los 14,000 millones de dólares El Banco de México también ha vendido 1,200 millones de dólares en Tesobonos Además, hay rumores de que las instituciones financieras gubernamentales han estado en el mercado para apoyar al peso” (Memorándum del 18 de noviembre de 1994)
En el mismo memorándum, el secretario adjunto Shafer discutió las fuentes de la debilidad del peso: “Uno, los inversionistas temen que las autoridades mexicanas pudieran modificar el sistema de paridad antes de la toma de posesión de Zedillo, dada la historia reciente de devaluaciones en años de sucesión presidencial Dos, existe la percepción de que la estabilidad interna pudiera ser debilitada por el reinicio de la violencia en Chiapas y las disputas con el PRI sobre reforma política como consecuencia del asesinato de (José Francisco) Ruiz (Massieu)”
A pesar de estas preocupaciones, el subsecretario Summers informó al secretario Bentsen dos días después que “a los mexicanos les gustaría mucho que Bentsen hiciera una declaración hoy”(Memorándum del 21 de noviembre de 1994) Summers también dijo al secretario Bentsen que el Departamento del Tesoro y el gobierno de México se habían puesto de acuerdo en una declaración sugerida, en la que Bentsen diría que sigue “impresionado por los fuertes fundamentos económicos de México” y el “gran éxito del TLC”
Prosigue el documento senatorial:
En diciembre de 1994, el Departamento del Tesoro expresó preocupación en el sentido de que México no pudiera sostener su tipo de paridad: “Las reservas están ahora apenas arriba del crítico umbral de los 10,000 millones de dólares Otra semana mala los pondría ahí pronto Parecen haber agotado todas las maneras fáciles de incrementar las reservas Los acontecimientos desde la elección no dan lugar a optimismo o a tener confianza en que los ingresos de capital se reiniciarán en un nivel que pudiera permitir al déficit de cuenta corriente ser financiado a estos niveles” (Memorándum del secretario adjunto Timothy Geithner a Summers, del 5 de diciembre Documento del Departamento del Tesoro número 0011209-210)
El 19 de diciembre de 1994, un memorándum interno del Departamento del Tesoro, titulado “Contacten a los mexicanos antes de que hagan algo”, advirtió al secretario adjunto Timothy Geithner, al subsecretario Summers y al secretario adjunto Shafer, que el peso estaba bajo una presión continua y que una devaluación podía ser inminente: “Mi temor es que los mexicanos tal vez tomen la decisión de ‘retirarse del mercado’ antes o inmediatamente después de navidad sin consultarnos (El subsecretario de Hacienda, José Julián) Sidaoui es nuestro contacto, pero no hemos podido comunicarnos También tenemos un vacío en la cima, ya que el tiempo de Bentsen se está agotando (Lloyd Bentsen fue sustituido en diciembre de 1994 por el actual secretario del Tesoro, Robert Rubin) El no ha podido establecer una relación con Serra como la que tenía con Aspe y tal vez no quiera involucrarse en este tema”
El memorándum continúa: “No nos vamos a ver bien si México toma una decisión sin consultarnos Creo que debemos hacer algunas llamadas (Otra dependencia) habló con Sidaoui semanalmente Tal vez sea posible para Summers o Shafer, junto con Truman, establecer contacto con Sidaoui y por lo menos hacer saber a los mexicanos que estamos preocupados, interesados y que queremos ser consultados Temo que una devaluación tendrá un impacto negativo en el apoyo del Congreso a nuestras iniciativas de política comercial, particularmente si se hace unilateralmente”
Hasta ahí el documento
En un extenso reportaje sobre los orígenes de la crisis mexicana, publicado el jueves 6, el diario The Wall Street Journal reveló que la decisión de no devaluar la moneda antes de la toma de posesión de Ernesto Zedillo se tomó en una reunión a la que asistieron Carlos Salinas, Pedro Aspe y el propio Zedillo, entonces presidente electo De acuerdo con el Journal, la reunión tuvo lugar el domingo 20 de noviembre de 1994, en la casa de la familia Salinas En ella, Salinas y Zedillo se habrían puesto de acuerdo para devaluar el nuevo peso 10%, pero Aspe, al hablar en privado con el todavía presidente, habría amenazado con renunciar si la medida se llevaba a cabo
Publicó el Journal: “Salinas sabía que si el respetado Aspe renunciaba abruptamente, los inversionistas extranjeros, de los que México dependía, entrarían en pánico Así que la devaluación estaba muerta”
De acuerdo con una extensa cronología de los hechos, que aparece como anexo del Informe D’Amato, Zedillo habría tenido acceso a la información sobre la situación económica del país de fuentes de primer nivel en Estados Unidos La cronología expone que el 19 de octubre de 1994, asesores del Banco de la Reserva Federal de Nueva York entregaron un informe al presidente del Sistema de la Reserva Federal, Alan Greenspan, en preparación para una reunión con Luis Téllez, entonces consejero en materia económica del presidente electo:
“Usted querrá decirle que si bien entendemos las razones por las que los funcionarios mexicanos prefieren operar con un tipo de cambio fijo, existe preocupación sobre los riesgos y costos de tratar de defender una paridad insostenible”
Los funcionarios estadunidenses, incluso, se habían adelantado a la idea que tuvieron Zedillo y Jaime Serra Puche de pedir ayuda financiera a Estados Unidos para defender al peso Según The Wall Street Journal, Serra redactó un texto que Zedillo presentaría en su visita a Washington, a fines de noviembre Mes y medio antes, Summers había escrito en un memorándum a Bentsen: “Una petición para usar el swap no sería aconsejable”
En su discurso de toma de posesión, el presidente Zedillo ni siquiera insinuó que la salud de la economía se deterioraba rápidamente y que las reservas de divisas internacionales se agotaban Sólo hizo un reconocimiento general sobre la persistencia de la pobreza en el país y reiteró sus ofrecimientos de campaña en el sentido de “lograr condiciones dignas en la vida de cada familia mexicana”
Como si la situación fuera inmejorable, el presidente viajó a la Cumbre de las Américas, en Miami, acompañado por una nutrida delegación, que requirió de tres aviones para desplazarse Como prueba del despilfarro quedaron montones de videocasets de la ceremonia de toma de posesión y de folletos a color con el currículum de los funcionarios del gabinete, impresos en tres idiomas La mayor parte de esa publicidad acabó en la basura
Desatada la crisis monetaria, Zedillo se esforzó por dejar caer la responsabilidad del fracaso económico en el gobierno anterior Por ejemplo, el 29 de diciembre, al dar a conocer el Programa de Emergencia Económica, acusó a su antecesor —sin citarlo por su nombre— de haberle dejado una economía “muy vulnerable” Afirmó: “El tamaño del déficit de la cuenta corriente, y la volatilidad de los flujos de capital con que se financió, hicieron muy vulnerable a nuestra economía” Dicho déficit, añadió, “llegó a ser tan grande durante los últimos años, que dadas las circunstancias internas y externas, era insostenible Es preciso reconocer que hubo una subestimación del problema, y esta subestimación fue sumamente grave”
Semanas después, entrevistado por The New York Times, Zedillo dijo que llegó a la Presidencia sin darse cuenta de “la gravedad de la deuda de corto plazo que México estaba contrayendo mediante emisiones de bonos gubernamentales” No estaba consciente, dijo, “de lo rápido que había cambiado la estructura de la deuda interna Tomé conciencia del problema de los tesobonos en diciembre”
Carlos Salinas aceptó hasta fines de febrero su papel de expresidente a la mexicana Durante tres meses, había viajado por el mundo para promover su candidatura a la dirección general de la nueva Organización Mundial de Comercio Sin embargo, una vez que las críticas en su contra arreciaron y que la Procuraduría General de la República detuvo a su hermano Raúl, Salinas devolvió los ataques Se puso en huelga de hambre en demanda de que se “limpiara” su nombre La crisis financiera, expresó Salinas en esos días, la habían causado “los errores de diciembre”
Forzado al exilio, el expresidente ha contratacado ocasionalmente desde el extranjero Por ejemplo, en una pequeña entrevista publicada por The Wall Street Journal, el 17 de abril, Salinas dijo disponer de información del Banco de México que lo exime de responsabilidad en la crisis y anunció que estaba escribiendo un libro para decir su verdad
El determinar quién despertó a México del sueño primermundista parece ser el centro de la disputa pública entre el presidente y el exmandatario, un enfrentamiento verbal que cada semana cambia de intensidad Ahora que la pelea está casualmente a la baja, el informe del senador D’Amato parece haber vuelto ociosas esas recriminaciones mutuas