Había anunciado su publicación para noviembre, pero alguien se adelantó
Con sus memorias, apócrifas o verdaderas, Camacho vuelve al centro de la controversia
Raúl Monge
Concluida abruptamente su misión en Chiapas, el 16 de junio, y retirado de toda actividad pública por voluntad propia, Manuel Camacho Solís retomó una idea que tenía fija desde hacía varios meses, a partir de no haber sido el candidato del PRI a la Presidencia: Escribir un libro
Con base en sus últimas experiencias —la lucha por la sucesión, el destape de Luis Donaldo Colosio, su breve paso por la Secretaría de Relaciones Exteriores, su sorpresiva designación como Comisionado para la Paz y la Reconciliación en Chiapas— y su preocupación por el inmediato futuro político del país, comenzó a trabajar auxiliado por dos de sus colaboradores más cercanos: Marcelo Ebrard Casaubón y Alejandra Moreno Toscano
No menos de 16 horas diarias dedicó a la redacción del libro que saldrá a la venta en los primeros días de noviembre y que, según Ebrard Casaubón, nada tiene que ver con las “supuestas memorias publicadas en El Economista”, ni la versión parcial que dio a conocer, antes, Edmundo Domínguez Aragonés, en “El Búho”, suplemento cultural de Excélsior
“Son versiones apócrifas, con una clara intención de afectar políticamente a Manuel”, asegura, en entrevista, Ebrard
El 24 de agosto —tres días después de las elecciones—, el columnista de El Economista, Alejo Garmendia, escribió lo siguiente:
“Ahora resulta que Manuel Camacho va a publicar sus memorias para dar a conocer lo que piensa sobre las elecciones del pasado domingo y de la situación política de México en general Chisme sabroso (y de todos) es lo que esperamos de la publicación del exregente y excanciller Ojalá no vaya a tratar de hacerle al teórico o al mesiánico, ya que cuando Camacho se mete en ese rollo es más aburrido que un discurso de cinco horas del cubano Fidel Castro Si Camacho se lanza a escribir autocríticamente y le suena parejo y plural a todos los males nosotros nos comprometemos a publicitar sus memorias, en buenísima onda No le vaya usted a fallar a la afición, señor excomisionado, como ya lo hizo en Chiapas” Poco más tarde, escribió que Camacho estaba en vías de formar un nuevo partido político, el Partido Liberal Mexicano, con el cual pretendería poner obstáculos a Ernesto Zedillo
Dos meses después, en ese mismo diario comenzaron a publicarse las presuntas memorias de Manuel Camacho, quien volvió a ser motivo de controversias
Según Ebrard, en lo publicado por El Economista “hay una mezcla de materiales diversos, que no coincide con lo que el licenciado Camacho va a publicar
“¿Cómo se integró esta versión? Es muy difícil saberlo en este momento El Economista dice que se hizo una investigación Habría, pues, que ver si esa investigación se hizo apegada a ciertas normas de derecho O, bien, si es producto de espionaje telefónico o se grabaron los dictados que hizo el licenciado Camacho
“Manuel siempre tomaba notas Es una costumbre de él hacer notas sobre diversos aspectos del momento Entonces, no sé si hayan tomado parte de esas notas
“Lo que sí me queda claro indubitablemente es que no coincide con la versión que yo conozco del texto que va a publicar Manuel Nada de lo que aparece en esa versión aparece en el libro”
Y adelanta que, una vez que Camacho regrese de su viaje por Líbano, el Medio Oriente y Africa, examinarán la posibilidad de llevar el caso a los tribunales
Luis Enrique Mercado, director de El Economista, y bajo cuya firma aparecieron los resúmenes de las memorias que, confiesa, obtuvo de un excolaborador de Camacho Solís, cuyo nombre se reserva, argumenta:
“Si éstas no son las memorias de Camacho, el que las hizo es un genio De veras, es un genio al que deberían darle el Premio Nobel
“Ciertamente, esta versión no es la más reciente Tiene fecha de julio y, probablemente, le haya hecho algunos cambios Pero lo que nadie puede negar, ni siquiera los camachistas, es que esta versión, de 306 páginas, tiene la filosofía de Manuel Camacho Es el pensamiento de Camacho No hay nada ajeno a él”
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Un día después de las elecciones federales, el 22 de agosto, Manuel Camacho tuvo un encuentro casual en la calle con dos reporteros del diario Reforma a quienes confió que próximamente publicaría un libro de memorias, en el que fijaría su posición política, abordaría pasajes de su vida como funcionario público y hablaría del futuro del país
Sin entrar en más detalles sobre el contenido del libro, comentó que ya había entregado el texto original a la casa editora y que, si todo marchaba bien, en unos 40 días a lo mucho la obra estaría en circulación
“Ahí diré mi verdad sobre lo que he vivido y sobre lo que yo creo que es conveniente para nuestro país”, adelantó, según lo publicado en ese diario
La idea de escribir el libro la tuvo Camacho en los días posteriores al destape de Colosio; las nuevas comisiones que aceptó en el servicio público, la Secretaría de Relaciones Exteriores y la Comisión de Paz en Chiapas no lo dejaron madurar bien el proyecto
Todo quedó en el aire
El 16 de junio, después de que su actuación como comisionado fue severamente criticada por Ernesto Zedillo, ya candidato del PRI a la Presidencia, Camacho anunció su decisión de no participar más en política hasta después del 1¼ de diciembre “Me dedicaré estrictamente a mi vida familiar”, dijo
En su aislamiento voluntario, Camacho Solís echó a andar su viejo proyecto Con la asesoría de Moreno Toscano y Ebrard Casaubón, analizó la conveniencia de hacer un libro anecdótico, como el del expresidente López Portillo, o de ir más lejos: Presentar un libro con un diagnóstico de la vida política nacional y hacer algunas propuestas encaminadas a sortear los momentos difíciles por los que atraviesa el país
Cuenta Ebrard:
“Se discutieron ambas posibilidades y se llegó a la conclusión de que la mejor opción era la segunda ¿Por qué? El primer enfoque no hubiera pasado de ser algo fugaz, algo anecdótico que no aporta nada En cambio, la segunda opción era más congruente con nuestra manera de actuar y de pensar El político tiene la obligación de aportar, y eso es lo que hacemos, guste o no”
El jueves 25 de agosto, Camacho apareció en la Secretaría de Gobernación, pero ya no habló más sobre el particular Después de comer con Jorge Carpizo y Diego Valadés, fue abordado por la prensa que, expectante, esperaba su salida para conocer su opinión sobre el reciente proceso electoral y sus memorias
—¿Cómo se siente? ¿A qué vino? ¿Qué anda haciendo por acá? ¿Qué opina de?
Siempre dispuesto a hablar, Camacho esta vez reprimió sus palabras, en apego al compromiso contraído de no hacer ningún comentario sobre política:
—Me siento bien, pero no les voy a declarar nada —y soltó una carcajada
Finalmente explicó el motivo de su visita:
—Asistí a una comida de amigos donde el platillo fuerte fueron ¡las ensaladas!
Y se despidió con un “me siento muy bien”
Sobre el polémico libro, ya no volvió a mencionar nada hasta el 29 de septiembre, después de asistir a los funerales de José Francisco Ruiz Massieu A la salida de la agencia funeraria de Gayosso Félix Cuevas —el mismo lugar donde meses atrás había sido insultado por priístas que lo culpaban de la muerte de Colosio—, Camacho, consternado y todo, volvió a hablar:
“José Francisco y yo nos la jugamos juntos He venido como particular Cuando regrese a los asuntos públicos haré comentarios de carácter general”
Consultado sobre la necesidad de hacer justicia en este caso, ofreció un esbozo de lo que vendrá una vez que se reintegre a la vida pública:
“Sobre estos asuntos hablaremos en su momento El país lo va a necesitar”
En ese entonces, Manuel Camacho había terminado de escribir el libro La versión final estaba ya en poder de los editores
Y, de pronto, comenzaron a circular supuestas versiones del mismo El primero en ofrecer una versión fue Edmundo Domínguez Aragonés
Con la advertencia de que se trataba de “fragmentos” de las memorias de Manuel Camacho Solís obtenidos de manos de un colaborador infiel y de que algunos párrafos están tachados y ostentan las indicaciones “¿repensarlos?” y “¿suprimirlos?”, Domínguez Aragonés, en la edición del 2 de octubre de Excélsior, dio a conocer estas supuestas reflexiones de Camacho:
“Yo me había preparado para el alto mayor designio al que un mexicano puede aspirar Tenía la certidumbre: Soy yo No iba yo a contener el inmenso bostezo que el ser designado le produjo a López Portillo Controlaría mi descontrol sonriendo
“Ni FGB (Fernando Gutiérrez Barrios) ni PGG (Patrocinio González Garrido) ni luego, JCMcG (Jorge Carpizo McGregor) me estimaban Mi idea de las tareas de la SG (Secretaría de Gobernación) era distinta y jamás hubiera ocurrido Chiapas”
De la sucesión enuncia que ninguno de los candidatos mencionados entonces advirtió “el peligro que representaba” para todos JMC (José María Córdoba), de quien refiere que era “sobrado de una instrucción que le impusiera barreras y hacía cumplir lo que S (Salinas) le ordenara Subalterno por naturaleza, trataba a sus inferiores como si lo estuviera haciendo con vacas y bueyes; era realmente un patán”
Alejandra Moreno mostró su inconformidad por el contenido del artículo publicado en “El Búho” En una carta publicada en Foro de Excélsior, expresó:
“Un escritor puede tomarse libertades, pero si en el escrito que publica dice: Fragmentos de las memorias de Manuel Camacho, debería mostrar sus fuentes; si no lo hace su intención es suplantar He visto los borradores del documento que, en su momento, dará a conocer al público el Lic Manuel Camacho Nada de lo que inventa (Domínguez Aragonés) corresponde a ese texto”
El 9 de octubre, Manuel Aguilera Gómez declaró a Reforma que Manuel Camacho había decidido no publicar sus memorias: “Desconozco el por qué de su decisión Eso pregúnteselo a él Camacho y yo seguimos siendo grandes amigos En ocasiones nos reunimos en algunos restaurantes a tomar café y a platicar”
Sorpresivamente, la revista Siempre!, en su edición del 19 de octubre, atacó duramente a Camacho en su editorial:
“Contrariamente a lo que se piensa, el exregente de la Ciudad de México, Manuel Camacho, no se va a quedar quieto La suspensión de sus `memorias’ no se debe a que pretenda evitarle más problemas y escándalos a la turbulenta administración del presidente Salinas sino a que el candidato frustrado a la Presidencia de la República prepara la consumación de un proyecto político de carácter partidista que, con toda seguridad, nacerá como oposición en el próximo sexenio”
Califica la conducta asumida por Camacho como “chantajista”, “amenazante” y “crítica”, con lo que creó una atmósfera propicia para que ocurriera el asesinato de Luis Donaldo Colosio, y concluye:
“Camacho puede estar destinado a ser el próximo Cuauhtémoc Cárdenas del siguiente sexenio Será el que critique y socave al partido oficial, el que se enfrente públicamente a Ernesto Zedillo, el que cuestione día tras día las decisiones gubernamentales El que hable de democracia y corrupción Nada nuevo, excepto que su conducta es permitida y solapada por el gobierno”
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El martes 18 de octubre, Reforma publicó una entrevista con Camacho fechada en Ginebra, en la que ratificó que su libro aparecerá a la venta en noviembre y que en diciembre definiría su posición política: “Estaré actuando, en el país, en la forma en que yo crea que pueda ser más útil a los intereses de México”
Sobre el contenido del libro, sólo dijo que aborda aspectos importantes para el país: “Creo que hay una serie de preocupaciones, una serie de oportunidades en México Y yo soy un ciudadano más que quiere pensar con libertad y que quiere dar a conocer sus puntos de vista sobre la situación que vive México”
Al día siguiente, comenzaron las publicaciones en El Economista
Sin destacarlas a ocho columnas, como lo hizo con la primicia de la cena durante la cual el presidente Salinas de Gortari solicitó la ayuda de los más importantes empresarios del país para financiar la campaña del candidato del PRI a la Presidencia, Luis Enrique Mercado explica que la reproducción de los diálogos y las anécdotas fueron entresacados del borrador de 306 páginas que consiguió El texto, dice, tiene fecha del 18 de julio de 1994
En la introducción, aclara también que se trata de una versión preliminar a la que le faltan aún precisar fechas e introducir cartas y notas El libro, sin título aún y sin prólogo, asienta, tiene esta dedicatoria: “A los grandes mexicanos de la generación encabezada por Benito Juárez, que lucharon por lo que creyeron e hicieron lo que tenían que hacer”
Especial agradecimiento hace Manuel Camacho a Marcelo Ebrard y Alejandra Moreno Toscano, de quienes dice que son “dos personas leales, patriotas, de inteligencias que brillan para entender mejor la política” Palabras de aliento hay también para otros miembros de su equipo, como Ignacio Marbán, Enrique Márquez, Juan Enríquez Cabot y Roberto Salcedo Aquino
La publicación de las memorias, en ausencia de Camacho Solís, sorprendió al equipo del exregente, que rechazó la veracidad de su contenido —”son apócrifas”, declaró Ebrard—, y argumentó que tenía como propósito desprestigiarlo y enemistarlo con la clase política
Hasta el cierre de esta edición, Camacho Solís seguía sin pronunciar una palabra sobre el particular
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Sin poder ocultar su molestia por el “golpe bajo recibido”, Ebrard Casaubón, brazo derecho de Camacho Solís desde que éste fue secretario general del PRI, no tiene duda de que el material publicado por El Economista falta a la verdad
Eso, apunta, contraviene los principios de la libertad de expresión, por lo que, una vez que regrese Camacho del extranjero, evaluarán la posibilidad de recurrir a las vías legales porque “eso es una falta de respeto a la libertad de conciencia y de expresión”
Lo menos que pudo hacer el periódico, asienta, fue certificar la veracidad del libro
Ignora de dónde vino el golpe, no así el propósito: “Nos están mandando un mensaje de que en cualquier forma se pueden meter a nuestras oficinas o a nuestras casas y sacar lo que quieran Quieren intimidarnos”
Y afirma que “es obvio que el contenido del libro preocupa a muchas gentes del PRI”
Y ofrece algunas de las tesis que se plantean en el texto original:
“Manuel cree en una reforma del régimen político En una reforma que toca los puntos nodales, centrales del régimen político y que ha sido motivo de sus reflexiones en los últimos 20 años Fija, además, su posición política y su actitud frente a los problemas del país”
—¿Y hacia dónde se orienta su posición?
—En favor de una profunda reforma del régimen político, de un sistema democrático, con la participación de todas las fuerzas políticas y sociales del país En este momento no hay otra salida para el país Esa es la visión que tenemos y que se plantea en el libro
—Pero ustedes formaron parte del sistema que ahora cuestionan
—Sí, pero si hace una revisión, verá que Manuel ha sostenido siempre la misma posición Lo hizo en los sismos de 1985, en las elecciones de 1988 y en las de 1991 y en la reforma política del Distrito Federal, etcétera
Y como si fuera miembro de la oposición, Ebrard Casaubón sigue:
“La reforma no se va a hacer por exclusiones mutuas, porque eso tendría un alto costo político para el país Hay que tratar de amalgamar a todas las fuerzas, sean del PRI o de la oposición
“Si queremos crecer económicamente, tenemos que resolver el problema político; si queremos tener paz, hay que resolver el problema político; si queremos tener mejores instituciones, hay que resolver el problema político No significa esto que la política sea la panacea, pero si es una condición necesaria para transitar hacia la democracia”
—¿Cuál es la aportación toral de Camacho en su libro?
—Su propuesta para avanzar a un régimen político de competencia plena Cree que las condiciones del país así lo exigen
Aunque advierte que esa contribución o esas reflexiones no pretenden que se interpreten como la verdad absoluta
Bajo el criterio de que los políticos tienen que defender sus ideas aún a costa de su prestigio personal, Ebrard Casaubón dice que, como tal, Manuel Camacho ha sido congruente con su posición política, de ahí que sea visto con recelo y hasta con miedo en el interior del PRI, del cual, asentó, “no tenemos prisa por irnos”
Rechaza también las versiones sobre la posibilidad de fundar un nuevo partido: “Eso es lo que quisiera el PRI”
Al retomar el tema de lo publicado por El Economista, dice que “es un buen ejercicio de ciencia ficción”, al cual contribuyó mucho el espionaje del aparato gubernamental
Y augura sobre la obra original:
“Va a ser el mejor libro de este año, cuando menos en el ámbito político, porque el peligro radica no en el hombre, sino en las ideas”
—¿Hay resentimientos en el libro?
—No Es una visión bastante serena de las cosas Una reflexión sobre cuestiones que pueden ser útiles al país No va a ser un libro de estridencias ni de adjetivos Estará sustentado en las ideas Camacho siempre ha creído en que una serie de cambios importantes en el régimen político le harían mucho bien al país
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Luis Enrique Mercado, en cambio, rechaza, con una carcajada, las versiones que dicen que el texto publicado fue elaborado a través de tarjetas informativas: “Esa sería una nueva forma de hacer periodismo”, ironiza
Dice que lo que está en su poder es un borrador que no sólo contiene aspectos anecdóticos de las últimas experiencias políticas de Manuel Camacho, sino también presenta tesis doctrinarias sobre la política nacional e, incluso, dedica un capítulo a la posibilidad de que surja una nueva corriente política
Antes de publicar el primer texto, cuenta, “puse el borrador en manos de personas que conocían la forma de pensar y de actuar de Camacho y todas coincidieron en señalar que se ajustaba a la realidad”
“Si acaso, lo único extraordinario que sucedió fue que las declaraciones de Camacho en Ginebra me hicieron adelantar la publicación de la serie”
—¿Por qué no se destacó a ocho columnas, como la nota de la cena?
—Por una razón simple: Estamos en la semana de la convención bancaria Nosotros somos un periódico especializado y, como tal, no podíamos desentendernos del acontecimiento financiero más destacado del año
Tranquilo, sin dudar de la autenticidad del borrador que tiene en su poder —”hasta ahorita nadie nos envió un desmentido”— y que, según él, le ofreció un excolaborador de Camacho Solís, Mercado dice que seguramente la versión que saldrá a la luz pública en los próximos días será una “versión light”:
“Tengo la impresión de que eliminará capítulos que se prestan a controversia, la de los diálogos duros con Salinas antes y después de ser comisionado”








