EL JUICIO DEL PRD: CONVIRTIO A MEXICO EN EL CAMPO DE EXPERIMENTACION DEL MAS CRUDO NEOLIBERALISMO INTERNACIONAL
Fernando Mayolo López
En México, dice el economista Jorge Calderón Salazar, los neoliberales internacionales y nacionales se sintieron con la libertad de aplicar brutales políticas de ajuste estructural, al tiempo que hicieron del país “un campo de experimentación” de las estrategias más ortodoxas del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional
Lo hicieron, explica el especialista, sabiendo de antemano que el rechazo popular a las políticas neoliberales podía ser compensado con el fraude electoral y con mecanismos asistencialistas de combate a la pobreza
“México —enfatiza el también diputado por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) en la LV Legislatura— fue un campo de experimentación de lo más crudo del neoliberalismo internacional; de ahí que no es casual que a Carlos Salinas de Gortari se le vea, por algunos economistas a nivel mundial, como el campeón del neoliberalismo”
—¿Por qué Salinas nunca quiso reconocer que su modelo económico fue neoliberal?
—Porque en el lenguaje de los economistas de América Latina la palabra neoliberal alude, precisamente, a un modelo funcional a la concentración del ingreso y la riqueza y acorde con las políticas del Banco Mundial
“Neoliberalismo es la denominación del modelo de concentración del ingreso y de políticas de ajuste estructural Como economista que es, Carlos Salinas sabía que la denominación neoliberal tiene una fuerte carga crítica y trató de evitar esa connotación de su modelo”
En entrevista, Calderón Salazar explica que ese neoliberalismo “crudo” debilitó la economía mexicana en el marco internacional:
“En un sexenio en que el discurso fue `seamos competitivos’ la realidad es que la nación perdió mercados en el propio territorio mexicano: No sólo no ganamos mercados extranjeros, sino que la empresa está perdiendo la batalla en el territorio mexicano”
Autor de cinco libros en la materia, el perredista explica que, “en ningún aspecto”, la política económica instrumentada en el sexenio salinista cumplió los objetivos fundamentales que una política económica correcta debe tener
“En lo que se refiere al crecimiento económico de nuestro país, llevamos prácticamente tres años con una economía estancada El producto interno bruto creció 26% en 1992, en 1993 tuvo un crecimiento de únicamente 04%, y en 1994, en el mejor de los casos, creceremos en 25%
“En términos globales, esto significa que si medimos la riqueza nacional, dividiendo el producto entre lo que corresponde a cada habitante de México, encontramos un hecho impactante: A principios de los ochenta, teníamos un producto por habitante sustancialmente mayor que el que tenemos en este momento, es decir, llevamos prácticamente 14 años perdidos
“Al inicio de los ochenta el producto por habitante era de 71,500 pesos de 1980; en este momento, el producto por habitante apenas es de 66,000 pesos de 1980 Significa que después de seis años de absoluta regresión productiva con Miguel de la Madrid, y después de seis años de un minúsculo crecimiento con Salinas de Gortari, México sigue siendo, globalmente, un país más pobre de lo que era hace 14 años”
Calderón Salazar, egresado de la Facultad de Economía de la UNAM, dice al referirse al empleo, que se vive “una situación particularmente preocupante: Anualmente, ingresan al mercado de trabajo entre un millón 200,000 y un millón 500,000 jóvenes Y la economía mexicana, durante el salinismo, sólo ha creado entre un millón y un millón 500,000 empleos
“De manera muy conservadora —acota—, podríamos estimar el déficit en materia de generación de empleos en alrededor de seis millones”
Así, refiere que a partir de análisis hechos por el Instituto Nacional de Geografía, Estadística e Informática, el desempleo y subempleo global de México en 1994, asciende a 13 ó 14 millones de personas
Este panorama, “desolador”, lo es tanto o más en términos de salario mínimo, dice el perredista, quien asegura que al inicio de este sexenio el salario ya acumulaba un retroceso que se calcula cercano al 45% respecto a los niveles que tenía al inicio de la década de los ochenta
Dice que una estimación preliminar del sexenio salinista permite advertir una regresión y disminución del poder adquisitivo del salario mínimo cercana al 20%, considerando ya el reciente aumento salarial y las tendencias de la inflación de este año
Y expone: “La participación de los salarios dentro del producto nacional es aproximadamente de 24%; al inicio de los ochenta, la participación de los salarios en el producto nacional era del 38%, y en 1976 era del 40% Esto significa que los trabajadores mexicanos asalariados han perdido una participación en la riqueza nacional en los últimos doce años de 14%”
Calderón Salazar, por otra parte, considera que el problema de la deuda externa no está resuelto “No está resuelto porque al inicio del sexenio de Carlos Salinas la deuda externa era de 80,000 millones de dólares, y, en este momento, es de 85,000 millones de dólares”
—La pobreza extrema, ¿se consideró como objetivo prioritario?
—Pues se consideró de manera discursiva, a través de Pronasol, programa con el que se trataron de mitigar los efectos terminales de un modelo económico profundamente concentrador del ingreso y la riqueza y profundamente generador de marginalidad y de miseria
—¿Qué pueden representar para la nación seis años más de neoliberalismo económico?
—En principio, una mayor vulnerabilidad de la economía frente a la competencia externa; después, regresión productiva de ciertas ramas vinculadas al mercado nacional, concentración del ingreso, fortalecimiento de estructuras monopólicas y escasa generación de empleos, con mantenimiento de los niveles salariales a los ya deprimidos perfiles que encontramos en este momento
“En el actual grupo —termina— hay una pretensión de hacer una especie de continuismo básico de la política económica, el que lo logren es otra cosa”








