PEDIDOS DE ALMOLOYA

PEDIDOS DE ALMOLOYA
Señor director:
Le solicitamos atentamente reproducir la siguiente carta
Lic Carlos Salinas de Gortari
Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos
Nosotros, los internos del Centro Federal de Readaptación Social (Cefereso) Número 1, localizado en el exrancho La Palma, de Almoloya de Juárez, Estado de México, en forma respetuosa a su alta investidura y ante la imposibilidad de hacerlo en forma personal, nos dirigimos a usted en los siguientes términos:
Consideramos que es aberrante y fuera de todo contexto lógico que, en un país como el nuestro —de inmensas riquezas naturales, pero con pobreza extrema—, se hayan gastado 250 millones de nuevos pesos y se siga gastando otro tanto en el mantenimiento y la remodelación del Zoológico de Chapultepec, para que los animales vivan en su hábitat natural —rodeados del clima adecuado, tierra, agua, árboles, alimentación balanceada y un equipo de médicos zootecnistas y auxiliares, etcétera—, mientras en zonas apartadas de la patria las mujeres dan a luz colgándose de un árbol y los moradores pierden la vida por no contar con el mínimo medicamento de las instituciones destinadas a tal atención, y mientras en el renglón referente a la readaptación social —donde también ha erogado aproximadamente la misma suma, y se sigue gastando cuantiosas cantidades de dinero— se hace todo lo contrario:
Las personas que por una u otra razón han delinquido —jóvenes, niños, ancianos, hombres o mujeres, ricos o pobres, civiles o funcionarios, particulares o policías—, por ese solo hecho son tasados arbitrariamente por la Dirección General de Prevención y Readaptación Social de la Secretaría de Gobernación y pasan a ser cosas; son clasificados arbitrariamente, en forma anticonstitucional, y pasan a ser albergados en las cárceles que más daño les causen, apartados de su gente, de su familia, alejados de la autoridad que lleva sus prolongados juicios
Esto se logra por medio de órdenes no escritas, por llamadas telefónicas, por prebendas no cuantificadas en arreglos con las autoridades judiciales
Así llegamos al Cefereso 1, donde se vive en una “jaula” que, con poder de raciocinio, rechazarían los animales del viejo bosque de Chapultepec: concreto, hierro, humedad, sin luz ni cielo, sin nada; sin sueño, sin amor; donde el recuerdo se pierde con el monitoreo del circuito cerrado, de las señales en clave de los aparatos de intercomunicación; de los ruidos agresivos de custodios y vigilantes que, al ver robado su sueño, importunan alevosamente a los presos, mediante los magnavoces que operan cuando más alteren nuestras evocaciones de los seres queridos
En este lugar debe sentirse el castigo (no importa que no lo haya por no existir sentencia ejecutoriada en tal sentido) Así lo sostiene el doctor Juan Pablo de Tavira y Noriega (Excélsior, 4 de noviembre de 1993), quien es el precursor de un sistema penitenciario en el que, en una cárcel del Primer Mundo —que por cierto fracasó en Francia—, se aplican políticas penitenciarias del Tercer Mundo Considera el doctor de Tavira “que la prisión debe ser un laboratorio donde se modifique la conducta de los individuos con predisposición criminal”, en franca contradicción a lo establecido por la Asamblea General de la ONU en el sentido de que ningún preso, bajo ninguna circunstancia, puede ser sometido a ninguna clase de experimento
El doctor Sergio García Ramírez (Excélsior, 27-diciembre de 1992); el doctor Luis de la Barreda Solórzano (Excélsior, 20-mayo de 1994); los propios legisladores (Proceso No 832); el señor Rafael Rivera Bonilla, presidente del Comité Americano de Derechos Humanos y Defensa del Interno Penitenciario (El Día, Unomásuno, 25 de enero de 1994); el señor Marco Antonio Macklis (vicepresidente del Colegio de Abogados de Tijuana, Baja California Norte: Proceso 922), entre otros, han denunciado las condiciones infrahumanas y anticonstitucionales del funcionamiento del penal, hasta llegar a la conclusión de que debe desaparecer como tal el Cefereso 1, de alta seguridad, de Almoloya de Juárez, Estado de México Con esto han coincidido organismos no gubernamentales diversos, que concluyen: “Almoloya de Juárez es una prisión para volver loco a cualquiera”, “no he podido dormir en tres días después de lo que he visto”, “considero que por lo menos 380 internos sufren ataques represivos”
No se trata, señor Presidente, de excluir las responsabilidades que nos finque el otro Poder, el Judicial, pues en su momento a este habremos de sujetarnos fielmente, pero, en tanto, debe saber la opinión pública que en el Cefereso 1 no existe un programa integral de readaptación social que tienda al comportamiento extramuros acorde a la incorporación a la sociedad actual, y, entre tanto, se es prejuzgado arbitrariamente con el criterio subjetivo del titular de Prevención y Readaptación Social, quien por no ser autoridad judicial que determine la situación jurídica de nosotros, agrava la estancia en esta prisión pues, conforme al Reglamento de los Centros Federales, es la única persona que determina dónde debe estar cada persona sujeta a prisión preventiva o por sentencia ejecutoriada tras un proceso seguido ante la autoridad competente y no ante otras “de compromiso”
El doctor Juan Pablo de Tavira Noriega, quien ha demostrado una arraigada patología sicótica, la que se desprende de su propia identidad y declaraciones al manifestarse públicamente en contra de los derechos humanos, incluyendo la libertad de expresión de los presos y su derecho a defenderse o a ser defendidos de los hechos presuntivos motivo de su estancia en este penal (Excélsior, 24-febrero 1994 y revista Proceso número 905), ha llegado a tal punto que cinco reclusos optaron por segar su vida antes que permanecer en este Cefereso 1
Pese a sus malos antecedentes, el doctor Juan Pablo de Tavira fue designado director general de Prevención y Readaptación Social de la Secretaría de Gobernación, y de inmediato, ante la puesta en marcha de su política penitenciaria, los internos de Santa Martha Acatitla deciden no sólo dejar de comer, sino que llegan al extremo de coserse los labios en un intento desesperado para que la justicia los alcance
Señor Presidente: usted ha reconocido que “nada ni nadie puede estar por encima de la ley”; y al referirse al Estado dijo: Nada puede rebasar su capacidad de respuesta comprometida con la paz, la justicia, la democracia y la libertad (Epoca, 31 de enero 1994); luego entonces, con fundamento en los propios pronunciamientos, le pedimos respuesta directa e inmediata; ya se han agotado los intentos de personas de renombre y las propias nuestras para denunciar lo inhumano de esta cárcel a través de la mano del doctor Juan Pablo de Tavira; los motines, las huelgas, las muertes en los penales del país, son el termómetro del índice de Readaptación Social que no existe, porque ello no le preocupa a la autoridad administrativa; resulta falso el nivel de diagnóstico de nuestros Dictámenes de Personalidad en lo relativo al grado de peligrosidad y a la conducta extramuros, ya que son valorados arbitrariamente; no se puede hablar de una posible conducta extramuros que parta de la nada intramuros
Por todo ello, pedimos:
1 La destitución inmediata del doctor Juan Pablo de Tavira como director general de Prevención y Readaptación Social de la Secretaría de Gobernación; del licenciado Fernando Perea Cobos como director de ejecución de sentencias de prevención social, y del comandante Gregorio Yáñez Fabila como subdirector de Seguridad del Cefereso 1, personas que no deberán ocupar otro cargo en ninguna área relativa a la readaptación social al haber demostrado su ineptitud y desprecio a la misma
2 Regresar al lugar de origen a quienes procesalmente no deban estar recluidos en este Cefereso 1, y tal como el doctor De Tavira lo manifestó a nuestra llegada al penal, los internos que cumplieran un año de reclusión en esta cárcel, seríamos reintegrados a nuestro lugar de origen para llevarles el mensaje de lo que es este laboratorio
3 Resolver, conforme a la ley de normas mínimas, todos los casos que ya se encuentren en tiempo y forma, y no conceder dichos beneficios bajo arbitrios subjetivos
4 Que se nos dé un trato humano personal y jurídicamente para ser ubicados conforme a las recomendaciones del criterio de la Comisión Nacional de Derechos Humanos
5 Que se proporcione un trato humano a nuestras familias, y se considere a los senectos y a los niños que nos visitan
Señor Presidente, pedimos por último su intervención para que se designen peritos médicos, sicólogos, sociólogos, siquiatras, laboratoristas, criminólogos, intelectuales, personal de derechos humanos del estado y no gubernamentales con el fin de que vengan a este centro penitenciario y constaten lo que aquí denunciamos; con ello, señor Presidente, terminará usted su mandato con la frente en alto (Carta resumida)
Atentamente:
Aquileo Mederos V, Francisco R Arellano Félix, Fernando Willegard Cañedo, Carlos Félix García Chapa, Abelardo Sánchez Alcaraz, Roberto Alderete Verduzco, Felipe Bravo Díaz, Morcio Enrique Alvarez Velázquez, Carlos E Tapia Anchondo, Leonardo Montiel Ruiz y Miguel Angel Bátiz S