Salinas y sus líderes: Colosio, Borrego, Ortiz Arana, Pichardo Pagaza

Salinas y sus líderes: Colosio, Borrego, Ortiz Arana, Pichardo Pagaza
Con sangre culminan seis años de infructuosas “reformas” al Partido Revolucionario Institucional
Gerardo Albarrán de Alba y Pascal Beltrán del Río
“Salgan ahora a hacer política, más política, mucha política”, dijo el presidente Carlos Salinas de Gortari a los priístas el 30 de marzo de 1993, al clausurar la XVI Asamblea Nacional del Partido Revolucionario Institucional, en la que dio por terminada la reforma de su partido
Parte de esa reforma fue impulsada en un principio por el primer dirigente nacional del PRI en el sexenio, Luis Donaldo Colosio, quien después, ya como candidato a la Presidencia de la República, prometió proseguirla El 23 de marzo de 1994 Colosio fue asesinado en Tijuana La reforma del partido quedó entonces en manos de José Francisco Ruiz Massieu, su secretario general El 28 de septiembre último, Ruiz Massieu fue asesinado en pleno centro de la capital del país
Salinas cosecha así seis años de infructuosas “reformas” al PRI
“La fuerza del PRI no está en la dependencia del gobierno, sino en los vínculos con el pueblo, con sus bases sociales de sustento, su capacidad para la interlocución con nuevos actores sociales y nuevas expresiones de opción y participación; de alejarse el partido de las bases, se acentuaría el burocratismo y se privilegiaría a la dependencia con el gobierno; la reforma interna, ahora, evita eso”, concluyó Salinas hace 19 meses
Sin embargo, Colosio identificó “el origen de todos nuestros males” en “la excesiva concentración del poder, que da lugar a decisiones equivocadas, al monopolio de las iniciativas, a los abusos y a los excesos”, y se comprometió a “reformar el poder para democratizarlo y acabar con cualquier vestigio de autoritarismo”, es decir, “un presidencialismo sujeto estrictamente a los límites constitucionales de su origen republicano y democrático”
Para Luis Donaldo Colosio, “el gran reclamo de México es la democracia”, según dijo en su discurso del 6 de marzo de este año, en la celebración del 65 aniversario del PRI Diecisiete días después, lo mataron
De cinco dirigentes nacionales que ha tenido el PRI en el sexenio, sólo dos de ellos plantearon reformas: la “modernización” de Colosio (3 de diciembre de 1989 al 12 de abril de 1992) y la “refundación” o “reforma estructural” de Genaro Borrego (14 de mayo de 1992 al 30 de marzo de 1993)
El fracaso de la XIV Asamblea Nacional del PRI, la última reforma intentada, fue rotundo, como todo intento anterior de convertir al organismo político inventado por Plutarco Elías Calles, en 1929, en un auténtico partido político independiente y autónomo
La fallida modernización para acabar con vicios, compadrazgos, corporativismos, corrupción y dedazos, sólo cosechó división interna y descalabros electorales en Baja California y Guanajuato, frente al PAN, y en San Luis Potosí, tras la caída de Fausto Zapata del gobierno estatal
La reforma de Colosio se truncó Como siempre, el impulso renovador vino desde arriba Colosio quería modificar la relación gobierno-partido por instrucciones del Presidente de la República Encabezados por Mariano Palacios Alcocer, 26 priístas se habían encerrado en Querétaro, desde el 29 de octubre de 1988, para “democratizar” y “modernizar” al PRI Proponían el cambio de “partido único” a “partido de mayorías”; seleccionar democráticamente a los candidatos a cargos de elección popular, incluyendo al de la Presidencia de la República, y hasta un debate nacional sobre el presidencialismo y el PRI
Durante un mes, del 13 de abril al 14 de mayo de 1992, en el interinato de Rafael Rodríguez Barrera, la reforma priísta no fue parte del discurso oficial
TIEMPO DE BORREGO
Luego vino la “refundación” propuesta por Genaro Borrego, que no prosperó más allá del discurso y del cambio de siglas de los organismos que integran ese partido Salinas había decretado el fin del corporativismo bajo el eufemismo de “la convergencia de las fuerzas populares que fueron divididas desde fines de los años treinta”, e hizo firmar a los dos principales pilares priístas un Pacto Obrero-Campesino El sector popular, que ya había cambiado una vez de nombre (de CNOP se convirtió en UNE), se convirtió en Frente Nacional de Organizaciones y Ciudadanos También se crearon el Movimiento Territorial, la Asamblea Permanente de las Mujeres y el Parlamento de la Juventud
El sino de lo que fue la gestión de Borrego como dirigente priísta quedó marcado en una declaración, el 10 de abril de 1992, cuando dejó la gubernatura de Zacatecas: “Desde este momento debe quedar muy claro que la única lealtad que tendré como presidente del CEN del PRI es con el Presidente de la República” Su gestión fue severamente criticada por varios exdirigentes nacionales priístas, como Manuel Sánchez Vite y Gustavo Carvajal Moreno, tras de nuevos reveses electorales en Michoacán, donde salió Eduardo Villaseñor, y nuevamente en San Luis Potosí, con el fallido intento reeleccionista de Gonzalo Martínez Corbalá
Cuando más se tambaleaba, Borrego tuvo el espaldarazo presidencial, y aduló a Salinas, exhibiendo la sumisión del partido: “Tuvimos la oportunidad de conocer la visión del Presidente acerca del PRI Nos marcó la línea política con claridad () Hubo en sus definiciones lineamientos inequívocos para la acción y clarificó el significado y la dirección del cambio en el PRI”
De todas las reformas prometidas en el sexenio, la única que ocurrió fue la de que el PRI dejara de ser “partido único”, pero no por efecto de una modernización interna, sino por la rebelión cívica que se viene transformando en votos desde 1988
Paradójicamente, el ingreso de Fernando Ortiz Arana como dirigente nacional priísta (30 de marzo de 1993) representó el retroceso más abierto en el proceso de independizar al PRI, condición que se antoja indispensable para una verdadera reforma de ese partido En la XVI Asamblea Nacional del PRI, Salinas ofreció que, ahora sí, la reforma iba en serio, y puso a su partido en “pie de guerra” para ganar las elecciones presidenciales de 1994 y mantenerse en el poder “hasta bien entrado el siglo XXI”
Pero el cambio de Borrego Estrada por Fernando Ortiz Arana, impuesto sin mayor procedimiento democrático de por medio, pareció anular las esperanzas de que el partido se modernizaría, democratizaría e independizaría, como se había hecho creer a los priístas desde 1988
Ortiz Arana corrió con la responsabilidad de contener futurismos, en la gestación del destape que designó sucesor de Salinas a Colosio ocho meses después “No hemos de permitir ansiedades políticas”, advirtió en su primer discurso como jerarca priísta
Tras el discurso de Colosio, del 6 de marzo de este año, Ortiz Arana se hizo eco del renovado afán reformador del exdirigente nacional priísta, pero luego de su asesinato se sometió al segundo destape de candidato presidencial en el sexenio, ahora en favor de Ernesto Zedillo, pese a las voces dentro de su partido que lo instaban a tomar la estafeta, proponiéndolo a él como aspirante relevo
El discurso colosista del 6 de marzo sobrevivió, por estrategia, en la campaña electoral de Zedillo En el PRI, se hablaba nuevamente de una reforma, ahora impulsada por la nueva dirigencia que encabezaban Ignacio Pichardo Pagaza y José Francisco Ruiz Massieu, presidente y secretario general del CEN, respectivamente Sin embargo, los impulsos renovadores mantuvieron un bajo perfil en tanto el partido no hubiera pasado por el trance de las elecciones del 21 de agosto
Lo más que llegó a decir Pichardo públicamente fue que “el partido está consciente de que es indispensable mantener su autonomía frente al gobierno, y no sólo su autonomía, su posición de vanguardia, de avanzada Así como nosotros nos sentimos orgullosos cuando hay funcionarios de elección popular salidos del seno del partido que cumplen con su obligación ciudadana, así nosotros también nos sentimos en la obligación de señalar los yerros, las faltas, los incumplimientos de aquellos funcionarios salidos del partido que no están llenando las expectativas de sus electores”
Curiosamente, fue la amplia ventaja que sacó el PRI a sus contendientes el 21 de agosto la que desencadenó nuevamente las expresiones en torno de la necesidad de modernizar la vida política del país y, en especial, la relación PRI-gobierno Relajada por los resultados, la dirigencia priísta aceptó la posibilidad de mejorar las reglas de la contienda Pero mientras Ruiz Massieu se reunía, en privado, con dirigentes del PAN y PRD para encontrar puntos de coincidencia, Pichardo negaba la urgencia de los cambios desmintiendo públicamente lo que ha sido algo comúnmente reconocido: En el PRI manda el Presidente de la República
“El PRI nunca ha estado sometido al Presidente de la República Eso que usted llama sometimiento del PRI es una acusación que nos hace la oposición”, aseveró Pichardo Pagaza en entrevista con el reportero Elías Chávez (Proceso 933) Y no sólo eso: aseguró que el concepto mismo de independizar al partido era un invento de los periodistas
Pocos días después, José Francisco Ruiz Massieu fue asesinado cuando salía de una reunión con diputados federales electos de su partido La captura del asesino y las primeras revelaciones de éste, pusieron nuevamente al PRI en el centro de la atención pública Igual que en el asesinato de Colosio, y en grado mucho mayor, había priístas involucrados en el homicidio Uno de ellos, incluso, diputado federal Otro de los detenidos, Fernando Rodríguez González, señaló —en versión difundida por la Procuraduría General de la República— que en el complot para matar a Ruiz Massieu estaría un grupo de diputados federales y senadores, cuyo objetivo sería recuperar los puestos de dirección del país perdidos en el sexenio
Pichardo se quejó el viernes 14 por las declaraciones ministeriales difundidas por la Procuraduría General de la República (PGR), en las que se involucra a legisladores priístas, “sin que se aporten otras pruebas, dañando así el prestigio y el nombre de unos y otros” Pero, por si acaso, aclaró que “los presuntos delincuentes que se escudan en su membresía en el PRI, para actuar por intereses personales ilegítimos, no los consideramos verdaderos priístas”, y los llamó “simples transgresores de la ley”
Así, Pichardo anunció que el expediente del diputado Manuel Muñoz Rocha, presunto autor intelectual del asesinato de Ruiz Massieu y actualmente prófugo, pasó a la Comisión de Honor y Justicia del PRI para su inhabilitación y eventual expulsión nueve días después de que la fracción priísta en la Comisión Permanente del Congreso de la Unión (con excepción del diputado Florencio Salazar Adame) le concedió la licencia que había solicitado, y once días después de que la PGR demandó su desafuero
La descomposición priísta había aflorado, obligando a sus dirigentes a lavar la cara del partido, negando llanamente la lucha interna por el poder
LA DEMOCRACIA DE PICHARDO
Beneficiado tres veces por el dedazo —cuando fue designado gobernador interino del Estado de México; cuando se le trajo de España para hacerlo secretario general del PRI, el 5 de abril pasado, y cuando se le nombró presidente nacional del partido, el 13 de mayo—, Ignacio Pichardo Pagaza dice proponerse, ahora sí, llevar a cabo la modernización del PRI, su conversión en partido político real
El 3 de octubre, tras de dar posesión a María de los Angeles Moreno como secretaria general en lugar de Ruiz Massieu, Pichardo Pagaza aseguró, en conferencia de prensa, que los cambios en el PRI no se detendrían, ni siquiera por el asesinato de sus dirigentes: “Se continuará trabajando en el esquema que ustedes conocen y que implica que la agenda de propuestas, dividida en 16 subtemas, subcomisiones, tendrá que estar lista para la segunda o tercera semana de noviembre”
Lo cierto es que la reforma no será inmediata, sino gradual En lo que resta de este año, será la parte propositiva, dividida en 16 subtemas; para el primer semestre de 1995, vendrá la etapa deliberativa; todo deberá estar listo para la XVII Asamblea Nacional del PRI, que se celebrará entre julio y septiembre del año próximo, y a partir de octubre comenzará su instrumentación, hasta culminar en el año 2000, según Jesús Reyes Heroles hijo y Luis F Aguilar, responsables de los trabajos preparatorios de la reunión nacional
Y mientras la “reforma del partido” se pone en marcha, los dirigentes priístas siguen con las viejas prácticas En el reciente proceso de selección de candidatos en Veracruz, para las elecciones municipales del próximo 13 de noviembre, el PRI quedó dividido en cerca de 30 poblaciones
Centenares de militantes protestaron contra los términos de la convocatoria para designar a los aspirantes —que sólo permitió el plebiscito en una docena de municipios indígenas de la Sierra de Zongolica— e, ignorados por sus dirigentes, decidieron mudarse a la oposición u organizar movimientos democratizadores
Las protestas por la imposición de candidatos se extendieron En la congregación de Tatahuicapan, del municipio serrano de Mecayapan, indígenas popolucas bloquearon un distribuidor regional de agua, que sirve a municipios tan importantes como Coatzacoalcos y Minatitlán, en demanda de que el PRI restituyera el proceso local de selección de candidatos La respuesta vino del propio gobernador Patricio Chirinos, quien, según la prensa local, ordenó el desalojo de los manifestantes, en la madrugada del domingo 2 Hubo varios heridos en la acción y la amenaza de la Procuraduría estatal de emprender acción penal contra los disidentes
Hubo problemas en otros municipios, como en Hueyapan de Ocampo, donde los priístas inconformes tomaron las oficinas del PRI En Colipa, el delegado de la dirigencia, Felipe García Ruiz, fue secuestrado en un domicilio particular En Yecuatla, sucedió lo mismo En Naolinco, los seguidores de dos aspirantes a la nominación se enfrentaron a golpes En Papantla, las organizaciones de base del PRI denunciaron que hubo “procedimientos antidemocráticos” en la integración de la planilla que contenderá en las elecciones En Tlacotalpan se quemaron propaganda y credenciales de elector Priístas de Tlacolulan, Juchique de Ferrer, Alto Lucero, Martínez de la Torre y otros municipios se desplazaron a Xalapa para manifestarse frente a las oficinas estatales del partido
También se dieron desbandadas de militantes del PRI En Martínez de la Torre, Naranjal, Alto Lucero y Rafael Lucio, los inconformes pidieron su ingreso en el PRD; en Alvarado, Tlacotalpan, Lerdo de Tejada, Amatlán y otros cuatro municipios, el PAN registró planillas formadas por expriístas En Texistepec, los priístas descontentos se fueron al PPS
Fernando Rodríguez García, miembro del Consejo Político Estatal del PRI, declaró al diario xalapeño Política que se pretende crear una “corriente democrática” local que fuerce cambios en los procedimientos de selección de candidatos y la suspensión de cuotas de poder a los caciques de la entidad, y denunció que varias de las candidaturas fueron vendidas por delegados y diputados priístas o se otorgaron a amigos de funcionarios
¿AUTONOMIA? A VER
Casi al mismo tiempo, en el Distrito Federal, la subcomisión para el análisis de la democracia interna priísta se pronunciaba por el impulso de corrientes de opinión, autonomía de las células partidistas locales, igualdad de condiciones y votaciones directas para aspirar a puestos directivos y candidaturas a puestos de elección popular y separación del gobierno
Otro veracruzano, Gustavo Carvajal Moreno, exdirigente nacional del PRI, se alarmó y pidió conciencia a sus correligionarios sobre el alcance de las medidas propuestas y advirtió que sería un error implantar mecanismos que funcionan en partidos de otros países
Como si el reclamo de Carvajal Moreno hubiese sido escuchado, en San Luis Potosí y Tlaxcala, donde habrá elecciones municipales en las próximas semanas, el priísmo local también entró en crisis
En San Luis Potosí, la dirigencia estatal tuvo que emprender acciones especiales para tratar de convencer a los militantes inconformes con el resultado de las convenciones municipales, tres de las cuales debieron ser suspendidas
En Tlaxcala, militantes priístas de Chiautempan, así como de otros diez municipios, protestaron porque no se permitió una consulta en sus comunidades, luego de que el dirigente estatal del partido, Fermín Sánchez Varela, fue destapado como candidato en ese ayuntamiento
Jorge Corichi Fragoso, dirigente estatal de Democracia 2000, decidió no registrarse para la contienda interna en la capital del estado, donde sí se organizó una consulta, “porque se nombró una comisión dictaminadora de precandidaturas y yo consideré que eso era un candado” Sin embargo, Corichi pondera el hecho de que finalmente se hiciera la consulta en Tlaxcala y otros municipios “Se produjo porque nosotros la peleamos —comentó—; y vamos a tener que seguir peleando para democratizar al PRI, porque así solito no va a suceder Hay demasiadas resistencias a la apertura”
Pichardo llegó a decir el 3 de octubre que “el mejor homenaje que los priístas podemos hacer tanto a Luis Donaldo como a José Francisco, desde el punto de vista de su ideología política, es profundizar en la reforma y tener un partido vigorizado que responda a los cambios que la sociedad mexicana nos está exigiendo”
Pero al mismo tiempo, Pichardo dio posesión como secretaria general del CEN del PRI a María de los Angeles Moreno, designación que fue decidida en Los Pinos Plenamente disciplinados, los 206 consejeros nacionales priístas oyeron el pronunciamiento de Mariano Palacios Alcocer en favor de Moreno Uriegas, y nadie se sintió sorprendido, porque ya para entonces lo sabía todo el país En el más puro estilo priísta, la votación fue unánime, sin discusión, sin abstenciones, sin oposición, sin fisuras
La modernización, pues, tendrá que esperar