DESPOJO INMOBILIARIO

DESPOJO INMOBILIARIO
Señor director:
Su servidor, Isidro Pineda Real, reportero del periódico Acción, de Iguala, Guerrero, le solicita atentamente publicar la siguiente denuncia
Soy el propietario de la pequeña Farmacia San Isidro, ubicada en una casa de mayores dimensiones correspondiente al número 5 de la calle Morelos, en Ciudad Altamirano, Guerrero Ingresé a dicha farmacia como empleado en 1965 En 1980 falleció el propietario, y el hijo del dueño, Víctor Hugo Cortez Macedonio, me lo traspasó en abonos El 17 de julio de 1988 falleció también este señor, y, pasado su sepelio, las hijas del señor Cortez Macedonio, Cristina y Nora Yolanda Cortez Jiménez, me donaron una accesoria del inmueble que es ocupada por la farmacia Esto lo hicieron en agradecimiento porque yo atendí a su padre en los últimos días de su existencia Me hicieron un documento ante el Juez de Paz de Ciudad Altamirano, Guerrero, con testigos Después, estos testigos ratificaron dicho documento ante Notario Público
En 1990, oí comentarios en la población de que el clero se interesaba en comprar la casa donde está mi farmacia, y pregunté al obispo Raúl Vera López si era verdad Le hice ver que yo tenía documentos que acreditaban la propiedad de una fracción de dicha casa en caso de que les interesara comprarla Hasta ahí la entrevista con el obispo
Sin embargo, como a mediados de 1993 empezaron a remodelar la casa, y me fue a ver un sacerdote a la farmacia que se dijo emisario del obispo Su propósito era ver “cómo íbamos a quedar”, y yo le dije: “¿En base a qué?”
Mostrándome escrituras a nombre del obispo Raúl Vera López, el cura me informó que el gobernador Francisco Ruiz Massieu les había comprado esa casa a un precio de 380 millones de viejos pesos En la operación de compraventa, realizada en Chilapa, Guerrero, no se había respetado mi fracción en la propiedad
Le dije al cura que si querían mi fracción, tendrían que indemnizarme, y así quedamos Pero después me mandó llamar el obispo, nada más para decirme que me saliera por la buena, y que si no lo hacía, él notificaría al gobernador actual, Rubén Figueroa Alcocer, ya que, señaló, “él es muy mi amigo y se va a encargar de sacarte por la mala”
Al ver esta actitud, opté por retirarme y envié una carta al presidente Salinas de Gortari En su contestación, el presidente Salinas me hizo saber que el caso ya lo había turnado al gobernador Figueroa, pero esto me deja en el desamparo por su amistad con el obispo, que llega al punto de que cuando el mandatario Figueroa visita Ciudad Altamirano, se va a desayunar a la casa del obispo, quien, de acuerdo con acompañantes que trae el mismo gobernador, vive con tales lujos que sólo han sido vistos por ellos en los reyes de España Se sabe, además, que este obispo ya despojó a una señora de una casa en Unión Guerrero Pido el apoyo de las más altas autoridades para que se respete mi propiedad (Carta resumida)
Atentamente:
Isidro Pineda Real