Las autoridades se habían percatado de que “no había una línea divisoria entre el Ejército Zapatista y la población”

Las autoridades se habían percatado de que “no había una línea divisoria entre el Ejército Zapatista y la población”
Miramos al Sol, a la sociedad civil, a la Convención, cuando el gobierno nos pidió aparentar que nos rendíamos: Marcos
Guillermo Correa e Ignacio Ramírez
Si a ustedes les sorprendió el 1¼ de enero, a nosotros nos sorprende el 2 de enero Y de una u otra forma ustedes y nosotros nos hemos estado desencontrando Nosotros pensando que ustedes son la vanguardia nuestra, y ustedes pensando que nosotros somos la vanguardia de ustedes Ustedes esperando a que nosotros les digamos qué van a hacer, y nosotros esperando a que nos digan qué vamos a hacer
En el 92, cuando se votó la guerra, me tocó a mí ver muchas de esas asambleas Y luego, lo que habíamos previsto en el diálogo de San Cristóbal de las Casas, que nuestra gente iba a decir no a las propuestas que estaba recibiendo del gobierno Cuando se dio el diálogo, éramos una dirección prácticamente desahuciada, en términos vitales Teníamos un problema: Debíamos preguntarle a nuestra gente si era el momento de parar o no
El 12 de enero nosotros encontramos con que no sabíamos qué paso teníamos que dar Honestamente, nosotros, como dirección del EZ del CC y la Comandancia General, no sabíamos qué seguía Hicimos lo que debía hacer cualquier organización en este caso: Preguntarle a sus bases qué es lo que se tenía que hacer Por eso fue que nosotros respondimos al diálogo que no íbamos a firmar nada hasta que le preguntáramos a nuestra gente qué estaba dispuesta a hacer y hasta dónde estaba dispuesta a llegar
Volvimos a hablar con nuestra gente Y la gente nos decía: No podemos aceptar esto Y oían sobre todo la voz de los viejos, de los ancianos Yo les platicaba a algunos hoy en la madrugada que, cuando era joven, mi padre estaba jodido y le prometieron que iba a dejar de estarlo Y al abuelo, al abuelo del abuelo, lo mismo Y nada cambia De este gobierno no podemos esperar nada, hasta que este gobierno desaparezca y entre otro De una u otra forma, estas palabras de los ancianos encontraban eco entre los jóvenes y, de una u otra forma, iba coincidiendo lo que pensaba nuestra dirección, los compañeros del Comité que están aquí conmigo, cuya especialidad es organizar guerras y bailes Y yo digo: Cómo pueden perder la guerra, si nuestra dirección es capaz de organizar la muerte y la vida también
No bastaba decir: No vamos a aceptar la paz que nos quieren imponer El problema que aparecía era qué paso se iba a seguir Los compañeros dicen que para buscar apoyo hay que voltear a donde viene el sol a la montaña Y para saber qué paso dar, hay que voltear a donde termina el sol hacia la ciudad Y para cuando uno quiere caminar tiene que voltear hacia donde el pueblo va avanzando Cuando los compañeros hablan con alguien que no conocen o que le tienen desconfianza, hablan viendo hacia las montañas, hacia el este, hacia donde viven sus muertos
Me hacían una pregunta que era muy fácil y muy difícil de contestar: le preguntaban a los muertos si habían muerto por la promesa de un hospital, si habían muerto por la promesa de una carretera, si habían muerto por la promesa de unos créditos a cambio de votos, si habían muerto por una tienda Conasupo o por un crédito de Sedesol o de Procampo, o si habían muerto como se alzaron el día 1¼ de enero, por libertad, democracia y justicia Ahí fue que el Comité decidió que iba a ser no
No podían cambiar o trocar la muerte de los suyos por un precio tan bajo Otros nos alzamos para que el gobierno cayera El gobierno comete el error de matarnos Y para nosotros la muerte tiene otra lógica: Hay que cobrarlas al mismo precio que costó tenerlas Y si esos se murieron porque cayera el gobierno, no va a haber paz en estas tierras hasta que caiga el gobierno
Ellos nos decían: firmen la paz, con eso van a recuperar las primeras planas de los periódicos A mí me daba risa Qué lógica es esa con un ejército ¿Cuántos voceadores nos han puesto un periódico? ¿O cuántas televisiones tenemos? ¿O cuántos canales llegan aquí? ¿O cuántas estaciones de radio que no sea la radio del gobierno? Es decir, que la dirección del EZLN era Marcos o alguien que estaba detrás de Marcos y que montaban una escenografía donde ponían a unos cuantos indígenas y le hacían creer al país y al mundo que esos eran los dirigentes; cuando se sientan a hablar con nosotros, se sientan a hablar con Marcos Pobre mestizo, calemos cuánto cuesta, qué quiere, no puede creer que este movimiento no quiere el poder, algo quiere, una presidencia municipal o una senaduría o la gubernatura o cuando menos la dirección de la revista Nexos
Entonces se empiezan a dar cuenta de que no es escenografía; tal vez Camacho se da cuenta hasta que va a Guadalupe Tepeyac Se da cuenta de que el Ejército Zapatista de Liberación Nacional y la población civil están de tal forma mezclados que es muy difícil trazar la línea de demarcación o de interés entre uno y otro Se da cuenta de que hay ya, desde hace mucho tiempo, un poblado donde los hombres son zapatistas, las mujeres son zapatistas, los niños son zapatistas, los pollos son zapatistas, las piedras son zapatistas, todo es zapatista y que para acabar al Ejército Zapatista hay que borrar de la faz de la tierra este pedazo de territorio, no sólo destruirlo, hay que borrarlo de plano, porque siempre hay el peligro de que están los muertos abajo
En determinado momento, el gobierno se da cuenta de que no es Marcos el que decide, sino de que sí son los compañeros los que toman las decisiones y que, de una u otra forma, ellos son los que tienen el respeto en los poblados y que por eso son dirección Porque intenta varias veces dividirlos, comprarlos Y se da cuenta de que topa con una pared, que no te hace entender, porque entonces entra otra lógica, la del gobierno federal Dice: No puede ser que los indígenas tengan la conciencia nacional, no puede ser que ellos pidan libertad, democracia y justicia para todos los mexicanos; es que son pobres, están jodidos Lo que necesitan son hospitales, escuelas, desayunos escolares y una carretera Ofrezcámosles eso, es seguro que van a aceptar; ahí es donde va a perder Marcos Le apuesta a eso en las respuestas de San Cristóbal La apuesta no era tanto el derrotar al Ejército Zapatista de Liberación Nacional, a redimirlo, o a controlarlo o finalmente a conseguir la paz, sino convencerlos a todos ustedes de que se habían vendido
A nosotros nos llegan a ofrecer que no entreguemos las armas, pero que digamos que sí entregamos las armas Nos llegan a decir que no hagamos la paz, pero que firmemos que vamos a hacer la paz Nos llegan a ofrecer ayuda económica del gobierno, pero que no digamos que es ayuda del gobierno Y el problema con el EZLN es que más que importarle aparentar ser honesto, le importa ser honesto en los hechos
Nos decían: “Pueden guardar las armas ahí, en tu campamento las vas a tener, pero fírmame el papel donde dice que ya las entregaste” Me trataban de convencer con esa lógica: “Vas a tener las armas, pero tú dime que no las vas a tener” Ahí nosotros empezábamos a ver que al gobierno le preocupaba algo más ¿Por qué quería convencer a la gente de que nos habíamos rendido? ¿Por qué no le preocupaba quitarnos las armas, sino aparentar que nos había quitado las armas? Quería decir que algo estaba pasando del otro lado del cerco y que el viejo Antonio tenía razón, teníamos que mirar hacia donde el sol caminaba
Apostamos otra vez Apostamos como cuando a finales de febrero estaba el volado de si nos aventábamos el diálogo y ya no íbamos a salir vivos Y entonces qué decimos No, pues digámosle a la sociedad civil lo del cinturón de paz y que nos cuiden Y que sea lo que Dios quiera Y salió bien Llegamos vivos y salimos vivos y alcanzamos a palpar otra cara de la sociedad civil
Aquí no podía pensar que la sociedad civil estaba luchando por la paz por miedo a la guerra No por la guerra, muerte, desnutrición, los bombazos, el terrorismo, lo que sea, entonces para qué En el cinturón de paz nosotros estábamos viendo gente que no tenía absolutamente nada que ganar, ni una cuota de poder, ni un salario Y lo más seguro era que tuviera broncas con su patrón o con su empleado, con su marido o esposa, con su novio o novia, con su amante, o lo que fuera Era gente que botaba a la familia y el trabajo y se iba a parar a unos metros de la catedral de soldados, a que les tomaran fotos para que luego los acusen Claro, nos mandaban recados, de que cuándo íbamos a acabar porque ya estaban muy que no nos fuéramos a tardar mucho
Nos empezamos a dar cuenta de que había otra lógica que coincidía con la nuestra: El gobierno no nos podía engañar a todos haciéndonos pensar o convenciéndonos de que todos éramos corruptos, de que todos nos íbamos a vender de una u otra forma, o que todos teníamos precio y que el problema era llenar el cheque en blanco Había más gente que no estaba dispuesta a venderse porque estaba haciendo lo mismo que nosotros, un trabajo que no le iba a traer ningún beneficio y sí le podía traer muchos problemas Por ahí nosotros empezamos a aportarles más a ustedes Empezamos a decir, si queremos no equivocarnos de camino, vamos a ponernos un paso atrás de ellos, nos van a decir para dónde va a caminar el sol
Es donde empieza la confusión ésta Después del diálogo, nosotros nos sentamos a esperar; ustedes se sientan a esperar a ver qué vamos a decir nosotros Y nosotros nos sentamos a esperar a ver qué van a decir ustedes El problema es que nosotros estamos cercados Era obvio que no nos íbamos a desesperar antes que ustedes; si no, todavía estuviéramos sentados, ustedes allá y nosotros acá
Tratando de resolver este problema, qué vamos a hacer Por qué no nos sentamos de plano y vamos a hablar qué queremos hacer o qué esperamos hacer Esa es la idea de la Convención; vamos a sentarnos los civiles que quieren una cosa y los militares que quieren la misma cosa Y vamos a ponernos de acuerdo, en lugar de estar sentado uno esperando al otro a ver qué va a pasar Uno apostando que las armas del otro le van a conseguir lo que necesita, y el otro apostando que las movilizaciones del otro le van a conseguir lo que las armas necesitan Así es como nace la idea de la Convención, y con ese espíritu nosotros la llamamos
Queremos algo Tal vez algunos no entendamos todavía qué es lo que queremos, pero sí sabemos qué es lo que no queremos No queremos este gobierno, no queremos este sistema económico Y ahí es donde se hace el desmadre, porque entonces está que, pues, yo maoísta, yo trotskista, yo marxista ortodoxo, yo socialdemócrata, yo demócrata cristiano, no sé que siga pues, pero hay muchos por ahí Y ahí es donde empiezan los problemas y los éxitos de la Secretaría de Gobernación
Nosotros estábamos dispuestos a hacernos patos Dijimos: No esperamos, a México lo eliminan del Mundial; con esa moral les damos el remate Y luego decimos: Y si México gana el Mundial, entonces sí va a ver más problema Entonces leemos ese desplegado de la Caravana de Caravanas Y yo le comentaba, no me acuerdo a quién de los coordinadores, que si yo fuera la Secretaría de Gobernación, me preocuparía bastante ese desplegado, porque yo sí más o menos conozco las tendencias o el arco iris político de la izquierda y del centro de México Y ahí estaba gente que en su vida se hubiera sentado uno al lado del otro como están ahorita sin hacerse pedazos Y ese sí es un problema, un problema grave para el gobierno
Entonces nosotros dijimos: Se van a venir, esos sí no le tienen miedo a nada, porque ya los vimos y no le tienen miedo a sentarse con el que él cree que es su enemigo, pues se van a venir, ¿no? Nosotros les tenemos más miedo a ustedes que a los soldados Entonces nosotros decidimos soltarlo antes de que lleguen, por si se arman los cabronazos, que les toque afuera, no les vaya a tocar adentro Otros decían: no, que les toque adentro y los ponemos al frente para que vean Pero no, finalmente se impuso la nobleza, o no sé cómo decirlo, pues, o la vergüenza que teníamos y decidimos soltarlo antes, cuando venían en camino De todas formas, si se venía el cabronazo, les iba a tocar afuera y ahí iban a tener chance de hacer más cosas que aquí adentro
Y nosotros comenzamos a minar todo este camino y los accesos que dan a este territorio, con dinamita, de tal forma que un camión torton como el que traen hubiera librado perfectamente el vado, pero en pedazos Y nosotros estamos esperando la reacción del gobierno, llevamos el reto de que: órale, si no le tienes miedo a la sociedad civil, déjala así como te estamos diciendo Por alguna causa que no es por la generosidad de Salinas, ni su apertura política, ni su capacidad concertadora, por algo les tienen miedo a ustedes y deciden no atacar No es por nuestra fuerza militar, nosotros somos muy claros en eso, que ellos digan: no, pues nos va a salir muy caro; a lo mejor no los derrotamos; es que le tienen miedo a algo que está detrás del cerco
Y entonces se viene el 13, entonces sí se cae el mundo y ahí sí empezamos a parir chayotes, como decimos por acá, y viene una señal tranquilizadora de la sociedad civil, de que vienen 13 camiones Camiones para nosotros, sólo que ustedes dicen camionetas Nosotros decimos 13 camiones, unas 30 toneladas dijimos nosotros, ¡pues a toda madre! Con 30 toneladas la libramos y vendrá una comisión de cinco a entregar esto Entonces nos mandan a mí y mandan al compa Ramón del Comité Ahí reciben los camiones, les dicen que gracias, toman una foto pa’que vean que sí llegó la carga
Lo que ocurre es que viene un periodista con su a sembrar el terror Dice: No son 13 camiones, son 27 y vienen 200 gentes Ahí el porqué Ramón se empezó a rascar la cabeza y yo me empecé a rascar el pasamontañas; nos comenzamos a ver uno al otro Por fin llegan los coordinadores; esos nos dejan más tranquilos porque dicen que son 350, y ya nos habíamos peleado con la Cruz Roja, porque decía: La carga se queda aquí y se reparte parejo Y nosotros teníamos el problema porque a la ARIC le acababan de dar 5,000 millones de pesos y a nosotros no nos han dado nada, pero aunque nos den, no lo vamos a aceptar Entonces llegan ustedes, y yo le decía a uno de los coordinadores: Aunque no hubieran traído ni un grano de maíz, que sólo hubieran venido ustedes, como quiera nos hubiéramos robado la vaca que nos robamos y que matamos y que se van a comer hoy ustedes en la tarde Ya pudimos romper ese otro cerco
Me preguntaba un periodista hace rato que si no estamos locos pensando que la sociedad civil se iba a organizar a menos de dos meses de las elecciones para hacer la Convención y presentar un programa de gobierno Y yo le contesté: Y si el 1¼ de enero yo te hubiera preguntado si la sociedad civil se puede organizar y en doce días parar la guerra, me hubieses contestado que no Bueno, vamos a dejar que corra la historia y que sean ellos los que decidan
Nosotros estamos diciendo: un gobierno de transición y un nuevo Constituyente Ahí sí nos podemos poner de acuerdo, qué es lo que queremos, pero no podemos dejarle más tiempo a la apatía de que, haciendo tanto hincapié en un futuro tan lejano, no podemos resolver el presente Y el presente es que ese gobierno está ahí usurpando lo que nosotros queremos, y detrás de nosotros lo que mucha gente quiere; por lo tanto, tiene que caer y va a caer
No vaya a pasar lo de siempre, que vamos a ser solidarios con la revolución en otro país y no con la revolución en nuestro país Nosotros vamos a seguir pidiendo la renuncia del usurpador hasta el día último de su mandato, hasta el último minuto vamos a decir que renuncie y vamos a esperar aunque sea el último segundo a que renuncie Y no vamos a soltar esa demanda cueste lo que cueste y ya que salga fuera por renuncia o porque acabó Y luego llamarlo a juicio para que responda por todo lo que ha hecho
Lo único que podemos darles de regalo es la garantía de que aunque todo se esté derrumbando, alguien en algún lugar no se va a rendir: nosotros Pero lo más importante es que hayan llegado ustedes y lo más importante de todo es lo que ese desplegado significó para este país A lo mejor ustedes no se alcanzan a dar cuenta de lo que ese desplegado significa, pero el gobierno sí se da cuenta, hay de qué preocuparse del lado de ellos
Yo pienso que ya no se puede detener esto como quiera se tiene que acabar algún día Yo digo aquí, en este espacio donde nos estamos encontrando ustedes y nosotros para buscar para dónde le vamos a dar el siguiente paso Y yo creo que ese es el acuerdo que tiene que salir No tiene caso que sigamos esperando nosotros a que ustedes nos digan qué tenemos que hacer, y ustedes esperando a que nosotros les digamos qué hacer ¿Por qué no nos sentamos en la Convención Nacional Democrática?
Podemos compartir con ustedes dos cosas, que es lo que nos sobra: hambre y dignidad
Alguien hablaba de la Convención de Aguascalientes faltó entonces el desarrollo de la organización política, muchas cosas que llevan después a la derrota de la División del Norte, al cerco sobre el Ejército Libertador del Sur y luego al asesinato de Emiliano Zapata y luego al asesinato de Villa Pero este país no es el de 1914, es mejor todavía, mucho mejor, en tanto que sociedad civil, y valga la pena decirlo, en tanto a que sociedad militar también Entonces, si la Convención esta llega a resolver este problema, civiles y militares que quieren lo mismo, van a resolver el problema de este país, que es libertad, democracia y justicia No es consigna, es la realidad
Queremos pedirles que lleven este mensaje No son el termómetro de esta revolución las primeras planas de los periódicos El termómetro de esta revolución va a estar en las montañas y en las calles Y ahí mandamos nosotros y mandan ustedes Aquí vamos a estar nosotros, no se preocupen si no les da tiempo de mandar nada, pero ríndanle cuentas a la historia Nosotros estamos servidos con eso Es más difícil meter 350 gentes y 190 toneladas al territorio zapatista, que voltear al país de cabeza Yo creo que pueden hacerlo, que podemos hacerlo
Nosotros sabremos resistir, ya lo hemos hecho durante muchos años, estamos entrenados para resistir Pero sí les pedimos que se jueguen todo Ahora es cuando hay que hacer todo No hay que esperarse a calendarios electorales ni a calendarios de transmisión electoral que nos impusieron, que no nos preguntaron cuándo ni cómo Entonces les pedimos de favor que le echen ganas a lo de la Convención y en el momento de la Convención que dejen de lado otra vez sus diferencias y busquen las coincidencias
¡Partámosle la madre al gobierno Y luego, si quieren, nos partimos la madre entre nosotros!