PRODUCTO DE UNA ELECCION CUESTIONADA, EL PRESIDENTE SALINAS EJERCIO SU PODER PARA CEDER, CONCEDER, REFORMAR Y COMPROMETERSE: SERA TRANSPARENTE EL PROCESO ELECTORAL

PRODUCTO DE UNA ELECCION CUESTIONADA, EL PRESIDENTE SALINAS EJERCIO SU PODER PARA CEDER, CONCEDER, REFORMAR Y COMPROMETERSE: SERA TRANSPARENTE EL PROCESO ELECTORAL
Carlos Acosta Córdova
Al principio fue la urgencia por quitarse de encima las acusaciones de ilegitimidad y fraude Después, el presidente Carlos Salinas de Gortari dirigió la política electoral y enfrentó los procesos electorales de tal forma que pasó de la promesa inicial de transparencia y apertura a la decisión de respetar el voto y entregar el poder a la oposición, si así lo indican los votantes
El 1¼ de diciembre de 1988, en su toma de posesión, Salinas de Gortari aseguró que su gobierno sería de “apertura en nuestra vida democrática” y de respuestas “a la exigencia ciudadana de respeto a la pluralidad y efectiva participación” Y, con una buena parte de la población presa del enojo desde la elección del 6 de julio de ese año, aceptó: “La garantía más urgente en el ámbito político es la transparencia de los procesos electorales”
Prometió garantizar “a todos” los actores políticos que “su fuerza política, cabalmente medida en la libre decisión de los votantes, será contada y reconocida por todas las partes” Y reconoció: “Nos urgen confianza, apertura y aceptación a los otros”
Casi seis años después, luego de que se renovaron prácticamente todas las gubernaturas (faltan Chiapas y Tabasco), los congresos estatales y los ayuntamientos, muchas veces en medio de procesos electorales que pusieron en entredicho sus promesas de aquel día —particularmente las de Michoacán, Estado de México, Tabasco, Tamaulipas, Guanajuato y San Luis Potosí—, Salinas de Gortari se comprometió — el 27 de junio pasado— a dejar el mando del país, el 1¼ de diciembre, “a quien resulte triunfador en la jornada electoral del próximo 21 de agosto, independientemente del partido político al que pertenezca”
Entre una y otra ocasiones, el presidente Salinas se mantuvo en el centro, tanto de la confección de la política electoral como en el resultado último de muchos de los procesos electorales
Desde su toma de posesión, Salinas invitó a los partidos a un diálogo para reformar la legislación electoral En los primeros meses de 1989, ordenó a la Secretaría de Gobernación y a los líderes priístas en la Cámara de Diputados que organizaran consultas públicas Después, todos los partidos representados en la Cámara —excepto el PRD— presentaron iniciativas de modificaciones a la legislación electoral En período extraordinario, el Congreso aprobó modificaciones a la Constitución para dar sustento a una nueva reforma electoral que, dijo el Presidente en su primer informe de gobierno, “define una organización electoral más imparcial, un sistema de representación más equitativo y un proceso de calificación más certero”
El mismo día en que el Presidente rindió su primer informe de gobierno, asistió —en Mexicali— a la toma de posesión del panista Ernesto Ruffo como gobernador de Baja California, el primer opositor en la historia moderna de México Aún fresco el descontento de miles de priístas, Salinas dijo: “Se acató la voluntad popular El reconocimiento de todos los triunfos realmente obtenidos es expresión de la madurez política de la sociedad”
Nada similar dijo luego de los resultados fuertemente impugnados de las elecciones intermedias realizadas en Michoacán y en Guerrero, en julio y diciembre, respectivamente, de ese mismo 1989
La falta de transparencia y las continuas impugnaciones a los procesos electorales, llevaron al Presidente a decir que “habrá que seguir avanzando en la modernización electoral”
Al año siguiente, Salinas de Gortari insistió: “El compromiso de todos debe ser con la transparencia electoral” Se establecieron pláticas entre grupos parlamentarios En abril, PRI y PAN llegaron a acuerdos específicos para la reforma electoral del sexenio Otros partidos, sobre todo el PRD, cuestionaron, acusaron a esa alianza, de la que luego —dijeron— resultarían las famosas “concertacesiones” con más espacios de poder al PAN
Del diálogo entre partidos ese año —que a veces fue agria discusión o “desbordamiento ocasional de las pasiones partidistas”, según el Presidente—, surgió el nuevo Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, que Salinas calificó, en su segundo informe de gobierno, de “instrumento perfeccionado para conducir la contienda electoral”
Sin embargo, el discurso presidencial, sus llamados a la transparencia, chocó pronto con las inercias del PRI y la vocación impugnatoria de la oposición Las cuestionadas elecciones en el Estado de México, en noviembre de 1990, para renovar Congreso y presidencias municipales, pero sobre todo las elecciones federales de agosto de 1991 y las locales en Guanajuato y San Luis Potosí —con sus desenlaces conocidos: gobernador panista en un caso; virtual revuelta civil, en el otro, con un interinato priísta—, mostraron insuficiencias tanto en la parchada legislación electoral como en la respuesta esperada por el presidente Salinas
El mismo lo reconoció así Dijo el 1¼ de noviembre de 1991: “Aprendimos que se requiere perfeccionar algunas disposiciones electorales En particular, si bien se entregaron más de 36 millones de credenciales —el 92% del padrón—, la presión ocasionada por los tiempos provocó ciertas deficiencias El sistema de información señalado por la ley no fue suficientemente ágil El padrón, realizado puerta por puerta, hecho sin precedente en otros países, requiere dar pasos adicionales de verificación y mejoramiento”
Así, en su tercer informe de gobierno convocó a todos los partidos políticos “a estudiar y proponer las modificaciones apropiadas para perfeccionar el marco electoral y adoptar métodos análogos a los que utilizan muchos países avanzados con el fin de proporcionar resultados el mismo día de la jornada electoral”
Exigió también se apurara el paso para establecer la credencial con fotografía y la cédula de identidad ciudadana, como fórmulas adicionales para una mayor transparencia electoral
Del conflictivo año electoral de 1991, el presidente Salinas no salió bien librado Se le cuestionó severamente dentro y fuera del país: se le atribuyeron como decisiones personales —que contravinieron abiertamente su discurso— las soluciones dadas a los casos de Guanajuato —la gubernatura para el panista Carlos Medina Plascencia y no para Vicente Fox o al triunfador oficial, el priísta Ramón Aguirre Velázquez— y de San Luis Potosí —el no reconocimiento del triunfo del priísta Fausto Zapata, pero tampoco del opositor Salvador Nava— y aun dentro de su propio partido logró multiplicados enconos
Se justificó así: Es posible “que los cambios demandados no se reconozcan ni se ubiquen en su real dimensión En estos tiempos de transformaciones, no es posible gobernar un país como el nuestro con hipótesis o prácticas políticas de decenios anteriores Juzguemos los resultados con suficiente visión y distancia frente a los hechos La política tiene la responsabilidad de convertir el conflicto en diálogo”
Eso lo dijo en noviembre de 1991 Pero en el mismo mes, las elecciones para renovar ayuntamientos en Tabasco causaron tal conflicto en el estado —básicamente por las impugnaciones del PRD, que organizó una multitudinaria marcha hacia la Ciudad de México—, que el presidente Salinas optó por remover —en febrero siguiente— al entonces gobernador Salvador Neme Castillo
Más tarde, en julio de 1992, la política electoral y la voluntad oficial de transparencia electoral se pusieron nuevamente a prueba con las elecciones para gobernadores en Michoacán y Chihuahua, bastiones panista y perredista, respectivamente (sic) Las nuevas reglas para los partidos y una mayor vigilancia en los comicios, resultaron, otra vez, insuficientes Entonces, se acusó, se impuso la “democracia selectiva”: Antes de calificarse los resultados oficiales, el presidente Salinas llamó telefónicamente al panista Francisco Barrio y al priísta Eduardo Villaseñor para felicitarlos por su triunfo
En Michoacán, la intensa movilización perredista después de las elecciones impidió que Eduardo Villaseñor pudiera siquiera despachar en las oficinas del Palacio de Gobierno El presidente Salinas optó por solución conocida: para calmar inconformidades, removió a Villaseñor y colocó de interino a Ausencio Chávez
De nuevo, la “voluntad popular expresada en las urnas” quedó en el aire, enmedio de rencores partidistas, que Salinas de Gortari desestimó Otra interpretación dio a los casos de Guanajuato, San Luis Potosí y Michoacán, entre otros:
“Se ha comprobado la voluntad conciliadora del gobierno de la República frente a las divergencias”, dijo en su cuarto informe de gobierno,en noviembre de 1992
El propio presidente convocó otra vez — en diciembre de ese año— a un nuevo diálogo entre partidos y autoridades En septiembre de 1993 el Congreso de la Unión aprobó reformas a ocho artículos de la Constitución y a más de 170 del Cofipe
De esas reformas resultaron estas novedades: se abrió el Senado a la primera minoría, se eliminó la cláusula de gobernabilidad en la Cámara de Diputados —para evitar que un partido, por sí solo, pueda reformar la Constitución—; se eliminó el proceso de autocalificación de la Cámara; se amplió el financiamiento a los partidos, se establecieron topes a los gastos de campaña y se reguló el acceso a los medios de comunicación También se modificó el artículo 82 constitucional, pero se pospuso su entrada en vigor hasta la elección presidencial del año 2000
Dos meses después, en noviembre, para seguir estableciendo “bases ciertas para una perspectiva de civilidad política” para las elecciones federales de agosto de 1994, Salinas de Gortari hizo una nueva convocatoria —”a la federación, a los partidos políticos, a los grupos sociales, a todos los ciudadanos”—, ahora “para asumir un Pacto Político de Civilidad”, que tomó forma el 27 de enero y fue firmado por todos los partidos, excepto el PPS El propósito concreto: “realizar elecciones claras, transparentes y ejemplares”, y “animar una cultura de reconocimientos mutuos y el mayor respeto a cada ciudadano, a su voto, a su opinión”
Hasta ese mes de noviembre, Salinas esperó para designar a su candidato a sucederlo en la Presidencia La opción por Luis Donaldo Colosio causó revuelo, disgustos y divisiones en el partido oficial Llega el 1¼ de enero El país da un vuelco con el estallido de la violencia en Chiapas Para entonces la imagen del presidente Salinas está severamente deteriorada en el exterior Peligraban sus aspiraciones de dirigir un organismo internacional, lo mismo que la imagen del país labrada en los años anteriores Le urgía recuperar presencia En una elección federal llevada a buen término está la oportunidad de recuperar parte de lo perdido
Por ello, en marzo reinsertó los temas electorales en la agenda nacional El 18 el Congreso convocó a un período extraordinario, que se realizó del 22 al 26 En la orden del día: la “ciudadanización” del Consejo General del IFE, la presencia de observadores extranjeros en los comicios, la auditoría al padrón electoral, topes a los gastos de campaña, reformas al Código Penal para incluir los delitos electorales, la creación de una fiscalía especial para éstos muchos de los cuales se aprobaron hasta abril, en el período ordinario de sesiones
Sin embargo, el período extraordinario se interrumpió abruptamente: el 23 fue asesinado arteramente Luis Donaldo Colosio y el país de nuevo se convulsionó Salinas de Gortari nombró a Ernesto Zedillo en sustitución de Colosio y provocó más divisiones en su partido
Vienen meses y semanas de cuestionamientos partidistas a la autoridad electoral —Jorge Carpizo, secretario de Gobernación y presidente del Consejo General del IFE, estuvo a punto de renunciar por ello— e impugnaciones severas al padrón electoral
En ese marco, el presidente Salinas decidió —desde junio— que dejará el mando del país a quien gane las elecciones, sea del partido que sea En los meses siguientes, y aun en varias ocasiones la semana pasada, insistió en ello y se comprometió a que “el voto cuente y se cuenten los votos”, a comicios limpios, imparciales, transparentes y ejemplares