Un día antes del destape ya custodiaban al nuevo candidato miembros del Estado Mayor Presidencial
Ante la incipiente rebelión priísta, Salinas aplacó a Ortiz Arana, movilizó a Córdoba y designó a Ernesto Zedillo
Elías Chávez
Ante el riesgo de una insurrección partidista, Ernesto Zedillo fue designado, en forma apresurada y desorganizada, candidato del PRI a la Presidencia de la República
En Magdalena de Kino todavía no sepultaban —el viernes 25 de marzo— el cadáver de Luis Donaldo Colosio, cuando en el edificio del PRI, en la ciudad de México, se iniciaba el conato de insurrección:
De la Secretaría de Acción Electoral del CEN priísta, cuyo titular es Amador Rodríguez Lozano, enviaron a todos los comités directivos estatales un fax
El mensaje decía que el PRI estaba de luto por el asesinato de Colosio, pero que también había la necesidad de seguir adelante en el proceso electoral, y se pedía apoyo para que el líder del partido, Fernando Ortiz Arana, fuera el nuevo candidato presidencial
Después de las exequias de Colosio, Ortiz Arana y Ernesto Zedillo se alistaban para regresar a la ciudad de México Inclusive ya estaban a bordo del avión en que regresarían de regreso, cuando les dijeron que esperaran al presidente Carlos Salinas
Así lo hicieron El Presidente los invitó a que de regreso lo acompañaran en su avión Durante el vuelo, Salinas habló de preparar el destape del sustituto de Colosio Y les advirtió: “No hay nadie fuera”
Al día siguiente —sábado 26—, Salinas inició su auscultación En Los Pinos recibió, uno por uno, a una veintena de políticos, entre ellos a María de los Angeles Moreno, José Luis Soberanes, Carlos Hank González, José Luis Lamadrid, Beatriz Paredes, Sergio García Ramírez, Jorge de la Vega Domínguez, Santiago Oñate, Otto Granados, Hugo Andrés Araujo y Francisco Rojas
Recibió también a Fernando Ortiz Arana y le ordenó detener y desautorizar todos los pronunciamientos de apoyo a su precandidatura, iniciados desde un día antes
Además le ordenó auscultar, entre gobernadores, diputados y senadores, la posibilidad de modificar las fracciones primera y sexta del artículo 82, a fin habilitar como candidato a la Presidencia a uno de los actuales secretarios de Estado
Mientras tanto, la algarada parecía arreciar: aumentó el número de pronunciamientos a favor de Ortiz Arana e inclusive hubo quienes abiertamente repudiaron la práctica del dedazo
Por ejemplo, los priístas agrupados en la corriente Democracia 2000 demandaron que el sucesor de Colosio surgiera de un “proceso de amplio consenso democrático” y manifestaron su oposición a que el nuevo candidato presidencial fuera designado por “la voluntad de un sólo hombre”
Ortiz Arana, por su parte, declaraba que “el PRI, en su momento, más adelante, de acuerdo con sus estatutos y sin precipitaciones, iniciará su proceso interno de selección de candidato”
Con esta declaración, el líder del PRI quería apagar el fuego que uno de sus hombres de confianza, Amador Rodríguez Lozano, había iniciado el viernes 25 con el envió de faxes a todos los comités estatales del partido Pero el fuego continuaba: comités distritales y municipales empezaban a manifestarse a favor de Ortiz Arana
En cuanto a la posibilidad de reformar la Constitución para que un secretario de Estado pudiera ser candidato, un centenar de integrantes del Consejo Político Nacional se opusieron y elaboraron, el lunes 28, un desplegado en el que decían a Salinas:
” ante las especulaciones respecto a hipotéticos cambios y reformas al Artículo 82 constitucional, así como los relativos al aplazamiento de la fecha en que deberán celebrarse las elecciones federales, expresamos públicamente nuestro desacuerdo para que tales reformas puedan producirse Ratificamos nuestra decisión para que el proceso electoral que está en marcha se ciña a las disposiciones constitucionales y legales vigentes en aras del respeto al Estado de derecho y a la vigencia plena de los principios democráticos que nos animan”
Y mientras unos apoyaban a Ortiz Arana, otros atacaban a Zedillo Inclusive algunos medios de comunicación arreciaron el golpeteo contra el exsecretario de Educación e intentaron involucrarlo en el asesinato de Colosio
REGAÑO PRESIDENCIAL
Al enturbiarse tanto el proceso y ante el riesgo de que la rebelión se generalizara, Salinas actuó: Desde el lunes a mediodía, Ernesto Zedillo desapareció Durante horas nadie supo dónde estuvo, hasta que en la noche llegó a su casa custodiado por miembros del Estado Mayor Presidencial
Esa misma noche del lunes Salinas habló nuevamente con Ortiz Arana:
—¿Cuál es la respuesta?
—De oposición, señor Presidente No sacaríamos adelante la reforma
El Presidente le reclamó a Ortiz Arana que se hubiera convertido en parte interesada y que no hubiera detenido totalmente los pronunciamientos de quienes apoyaban su precandidatura y le preguntaban: “¿Por qué tú no, Fer?”
Ortiz Arana contestó que él había actuado “institucionalmente” y que no había promovido las manifestaciones de apoyo a su precandidatura
Salinas le dijo que mentía Que a fuerza quería ser candidato Que le interesaba más su futuro personal que el del país Ortiz Arana contestó:
—Ni busco ni quiero la candidatura
—Sí es así, dilo públicamente
—Mañana lo haré a primera hora, señor Presidente
—¡Hazlo! —ordenó Salinas y colgó el teléfono
En ese momento —aproximadamente las 21 horas— se echó a andar el mecanismo para el destape de Ernesto Zedillo, no obstante que, oficialmente, el PRI reiteraba:
“Aún no se ha determinado día y hora para la reunión del Comité Ejecutivo Nacional o bien del Consejo Político que inicie procedimiento interno de selección de su candidato
“En cuanto el Comité Ejecutivo Nacional —continuaba el boletín 88-94— decida iniciar su procedimiento estatutario para la sustitución de candidato, en términos de Ley, lo hará del conocimiento público a través de los señores representantes de los diferentes medios de comunicación”
El que sí iniciaba el procedimiento —no estatutario— para el destape era el todavía jefe de la Oficina de la Presidencia de la República, José María Córdoba Montoya: esa noche del lunes entregó al gobernador de Sonora, Manlio Fabio Beltrones, un videocaset filmado el 29 de noviembre, cuando el candidato Luis Donaldo Colosio invitó a Ernesto Zedillo a coordinar su campaña
Además del videocaset, Beltrones recibió el encargo de invitar a desayunar, al día siguiente, martes 29, a las 8 horas, en su casa de la Colonia Florida en la Ciudad de México, a todos los demás gobernadores del PRI
Apenas un poco de café y jugo tomaron 26 gobernadores en la casa de Beltrones Tenían prisa: se estaban enterando, por radio y televisión, que en la sede del PRI Ortiz Arana leía una declaración:
“Considero como una inaplazable responsabilidad —decía— expresar que como dirigente nacional del PRI no aspiro a ser postulado como candidato a la Presidencia de la República () El presidente del PRI no debe inclinarse en favor de nadie, y menos en favor de sí mismo”
Con este autodescarte y sin reformas al 82 constitucional, ya sólo quedaba Ernesto Zedillo como el único aspirante viable a la postulación presidencial Inclusive esa mañana el exsecretario de Educación se presentó más temprano que nunca al PRI: llegó a las 7:30 y se encerró en su oficina
Desde ahí, en su oficina, en el segundo piso, Zedillo se enteró por televisión de lo que declaraba Ortiz Arana, en el primer piso, donde en forma apresurada se había convocado a conferencia de prensa: a la 1:30 de la madrugada del martes se invitó a los reporteros a que se presentaran en la sede del PRI a las 8:00 horas
Inmediatamente después de leer su declaración, Ortiz Arana se trasladó a Los Pinos Y los gobernadores reunidos en la casa de Beltrones, después de conocer el autodescarte de su líder, también se fueron a la casa presidencial
Llegaron poco después de las 8:30 en dos autobuses de servicio turístico Entraron al despacho presidencial Vieron que ya estaban allí Fernando Ortiz Arana, Fidel Velázquez, María de los Angeles Moreno, Emilio M González y Hugo Andrés Araujo Todos en pie, formaron un semicírculo para escuchar al Presidente
COMEDIA EN LOS PINOS
Salinas les dijo que había que dar el paso, que ya era tiempo de designar candidato ¿Cómo hacerle? Otro gobernador ya había sido aleccionado para contestar esa pregunta:
Emilio Chuayffet, del estado de México, propuso aplicar el artículo 159 de los estatutos del PRI, que establece:
“En los casos de fuerza mayor en que se haga necesaria la sustitución de candidatos del Partido, antes o después de su registro legal, el Comité Ejecutivo Nacional podrá convocar o autorizar a que se convoque a una nueva convención de carácter extraordinario, y de no ser posible por las condiciones políticas o por el inminente vencimiento de la fecha para el registro legal, dicho comité podrá designar a los nuevos candidatos”
—De esta manera —dijo Chuayffet— cubriremos los requisitos de legalidad y cuidaremos la unidad de los priístas, por la que tanto luchó nuestro candidato Colosio
Débilmente intentó oponerse Jesús Murillo Karam, gobernador de Hidalgo Nadie lo apoyó Nuevamente habló el presidente:
—Muy bien Ahora debemos ponernos de acuerdo en el nombre ¿A quién proponen?
Manlio Fabio Beltrones ya estaba preparado Rápidamente sacó el videocaset que le había proporcionado Córdoba la noche anterior:
—Yo tengo una propuesta, señor Presidente Es la propuesta de un sonorense, como lo era nuestro candidato Colosio —decía Beltrones, al tiempo en que pedía proyectaran el videocaset
Y todos vieron y oyeron la filmación de cuando Colosio designó coordinador de su campaña a Ernesto Zedillo
—¿Alguna otra propuesta?—, preguntó Salinas
Fidel Velázquez rompió el silencio:
—No, señor Presidente Esa también es nuestra propuesta
Terminó la reunión Cuando iban saliendo del despacho presidencial, Salinas los despidió y dijo: “Lástima que no tengamos otro Colosio Su lealtad”
Todos regresaron a los autobuses, salieron de Los Pinos y se trasladaron al PRI Entraron por la calle de Violeta, por el sótano De momento casi nadie se enteró de su presencia, menos aún de lo que había sucedido en Los Pinos
Uno de los que nada sabía era Santiago Oñate Laborde, secretario de Asuntos Internacionales del PRI, gran amigo y colaborador de Colosio Un grupo de reporteros lo entrevistó en el Salón Presidentes, poco después de que Ortiz Arana leyó la declaración de autodescarte Y mientras en Los Pinos destapaban a Zedillo, en el PRI Oñate Laborde decía:
“En este momento el partido no procederá aún a nombrar candidato No ha determinado, el Comité Ejecutivo, la fecha en que esto se haga Cuando se tenga fecha se dará a conocer a los medios de opinión pública”
Una hora después de la afirmación de Oñate, a la sede del Comité Ejecutivo Nacional del PRI empezaron a llegar líderes políticos, diputados, senadores y miembros del Consejo Político Nacional Y continuó la farsa:
Según el boletín de prensa 90-94, “los sectores del PRI se pronunciaron en favor del licenciado Ernesto Zedillo Ponce de León () Luego de la reunión del Consejo Político, celebrada en el salón Presidentes de la sede priísta (dicha reunión nunca se efectuó, ni siquiera hubo convocatoria), sus integrantes, encabezados por el presidente del CEN del PRI, Fernando Ortiz Arana, externaron su decisión en favor de quien fuera el coordinador general de la campaña de Colosio Murrieta”
Lo cierto es que Ortiz Arana y los gobernadores aparentaron sesionar Y luego, sin discusión alguna, se manifestaron también a favor de Zedillo, tal y como lo habían hecho poco antes en Los Pinos, ante el presidente Salinas
DESORDEN EN EL PRI
A lo apresurado del procedimiento se unió la desorganización: primero intentaron formalizar el destape en el denominado Salón de Usos Múltiples, pero ante la gran cantidad de reporteros y lo insuficiente del lugar, optaron por el auditorio
Todo mundo corrió al auditorio Ante sus puertas se formaron tumultos Sin embargo, el encargado de las llaves —eso dijeron— nunca apareció Decidieron entonces que el destape se efectuaría la Explanada Juárez, llamada también, desde hace seis años, Explanada del Dedazo
Eran ya las 11:00 horas y empezaban a llegar los acostumbrados acarreados Del estado de México —Naucalpan y Atizapán— los primeros Formalmente todavía no había destape, no se sabía quien sería el candidato, pero ellos, los acarreados, ya estaban ahí para practicar la cargada y expresar su apoyo a quien fuera
De pronto hubo otro cambio: que el destape, por motivos de seguridad, no se efectuaría al aire libre, sino en el Salón Presidentes
Y otra vez carreras y tumultos para entrar al Salón Presidentes, donde Ortiz Arana actuó como empleado de Televisa A causa de los tumultos y los cambios de escenario, esa empresa no logró introducir sus cámaras al salón Sin embargo, el presidente del PRI no ejecutó el destape de Zedillo sino hasta que un locutor le acercó un teléfono celular y le dio una señal Y Ortiz Arana anunció lo que todo mundo, a esa hora —12:11— ya sabía:
“El Comité Ejecutivo Nacional, en forma unánime y convencida, designa como candidato del PRI a la Presidencia de la República a nuestro compañero y amigo Ernesto Zedillo Ponce de León”
Y luego de tres cuartillas de elogios a Zedillo, Ortiz Arana ordenó a José Luis Lamadrid Sauza, secretario general del partido, continuar con la faramalla:
Lamadrid comisionó a Emilio M González, líder del Senado, a María de los Angeles Moreno, lideresa de la Cámara de Diputados, y a Fidel Velázquez, Hugo Andrés Araujo y Miguel Angel Barberena, para que le “informaran” del destape a Ernesto Zedillo y lo invitaran a ese recinto a rendir su protesta estatutaria
No tuvieron que ir lejos los comisionados En ese mismo edificio, un piso más arriba, desde las 7:30 horas esperaba ya Ernesto Zedillo, quien luego de ser informado de “la decisión del priísmo”, a los pocos minutos se presentó en el Salón de Presidentes y, a la sombra de Luis Donaldo Colosio, asumió la candidatura del PRI a la Presidencia de la República
Como si fuera letanía, prácticamente en todos los párrafos de su discurso Zedillo invocó a Colosio
Y luego de exigir que se esclarezca completamente el crimen, Zedillo se comprometió a continuar la obra emprendida por el malogrado candidato
A diferencia de la campaña de Colosio, en la que casi no había custodios, ahora eran cientos los miembros del Estado Mayor Presidencial que cuidaban a Zedillo
Inclusive detuvieron a un hombre —dijo llamarse Miguel Angel Bernal Vargas— que portaba una pistola calibre 38 y pretendía acercarse al candidato
También detuvieron a Carlos Aquino, presidente de un Foro Nacional de Profesionales, quien a la entrada del edificio gritaba que la postulación de Zedillo era una farsa
Las detenciones sucedieron cuando Zedillo, después de rendir su protesta, se trasladó al Salón de Usos Múltiples Ahí recibió el saludo de los priístas, mientras en la explanada un indisciplinado, Ramiro de la Rosa Bejarano, secretario de Acción Política de Democracia 2000, también gritaba:
“¡Queremos otro candidato: Zedillo no es priísta!”








