La consolidación, el primer mundo, la paz social y la estabilidad política quedaron atrás
Salinas enfrenta cada vez más solo el inesperado y trágico fin de su sexenio
Carlos Acosta Córdova
El año que, según los planes gubernamentales, sería de consolidación de logros y de acceso al primer mundo de la mano del TLC, en medio de paz social y estabilidad política, está adquiriendo los signos de deterioro que, en distinta magnitud, marcaron el último año de por lo menos los últimos tres sexenios:
La economía se estanca, los mercados financieros se desequilibran, los dólares huyen, las empresas cierran, el empleo baja, los precios suben, la desconfiaza crece, las expectativas caen Todo en un marco sin precedente, en las últimas décadas, de inestabilidad política, violencia social y autoritarismo exacerbado
Todavía a fines del año pasado, el optimismo reinaba en el gobierno del presidente Carlos Salinas de Gortari El mismo, viajaba por el mundo promocionando su imagen y exaltando su obra económica; sus principales colaboradores, arrobados por ánimo triunfal, se ocupaban más de las lides sucesorias El mensaje para la población era de bienestar, progreso y prosperidad sin paralelo
Nada que empañara el arribo del año nuevo
Pero apenas llegó 1994, el último del actual sexenio, todo empezó a venirse abajo Para el país y para el presidente Salinas El conflicto armado en Chiapas, las acciones de Manuel Camacho, el secuestro del banquero Alfredo Harp y el asesinato de Luis Donaldo Colosio y sus secuelas tienen al país en el pasmo, la incertidumbre y la desconfianza, que en el ámbito de la economía se han traducido en una creciente inestabilidad, que las autoridades han pretendido ocultar por vía de la desinformación
Resultó sintomático de ello que, por ejemplo, el Banco de México hiciera público su informe anual —con datos que ilustran el peor comportamiento económico del sexenio— en pleno período vacacional
El miércoles santo, 30 de marzo, un día antes de que la mayoría de los mexicanos abandonaran cualquier interés por la información, el banco central hacía un diagnóstico impensable en medio del ánimo optimista de fines del año pasado: la incertidumbre en torno de la ratificación del Tratado de Libre Comercio, la disminución en el consumo de los particulares, una abrupta caída en la inversión y una disminución en las ganancias de las empresas, que llevó a muchas al cierre, propiciaron que —no obstante los avances en el abatimiento de la inflación y el proceso de cambio estructural— la economía nacional experimentara, durante 1993, un virtual estancamiento: sólo avanzó 04% respecto del año anterior
Muy lejos de la meta que el presidente Salinas de Gortari se trazó al inicio de su gobierno, en el Plan Nacional de Desarrollo, de hacer crecer la economía a un ritmo superior al 60%
En ese contexto, el Banco de México consigna que las empresas no invirtieron el año pasado Muy en su lenguaje, informa del desplome de la inversión: “La formación bruta de capital del conjunto de los sectores público y privado sufrió un retroceso en 1993 al contraerse 14% Dicha caída se compara desfavorablemente con el crecimiento promedio anual de 96% registrado en los cuatro años anteriores”
Y uno de los efectos más significativos de la desaceleración de 1993, que en algunas ramas productivas fue franca recesión, fue la caída del empleo La ocupación en la industria manufacturera en general —indica el Banco— se contrajo 44%; en la industria manufacturera no maquiladora la disminución del empleo fue mayor en el caso de los obreros (78%) que en el de los empleados (55&) Cálculos analistas, con base en el Informe del Banco de México y datos de la Secretaría del Trabajo e instituciones bancarias, indican que por lo menos un millón 150,000 personas perdieron su empleo en 1993
El hacer público el Informe del Banco de México en días en que los mercados financieros no operan, cuando casi todo mundo está de descanso, fue para tratar de evitar más daños El vértigo político de los primeros tres meses del año ya había causado estragos, sobre todo en el ánimo de los agentes económicos
Pero poco duró el efecto de esa medida: el primer día hábil luego del período vacacional, la Bolsa de Valores cayó severamente 6%, la segunda caída más importante del año y que se suma al comportamiento inestable que ha mostrado el mercado de valores en todo el año Al cierre de marzo, la bolsa había caído casi 8%
Si las autoridades trabajaron durante esta administración por hacer de la mexicana una economía menos vulnerable a los embates del exterior, poco éxito han tenido en el frente interno, donde el principal beneficiario de la política económica —el sector financiero— ha dado muestras de la mayor volatilidad:
A los vaivenes de la bolsa se suman una salida consistente de dólares y una drástica caída en la inversión extranjera en la propia bolsa La Asociación Mexicana de Casas de Cambio calculó la semana pasada en 3,000 millones de dólares el monto fugado al exterior luego del asesinato de Luis Donaldo Colosio
A las autoridades monetarias, ciertamente, no les preocupó —al menos en sus manifestaciones públicas— gran cosa: Hay recursos de sobra para hacer frente a la demanda de dólares e impedir una devaluación: las reservas internacionales se hallan en 24,537 millones de dólares; además, se cuenta con la línea crediticia de 6,000 millones ofrecida por el gobierno estadunidense desde el día siguiente de la muerte del aspirante priísta a la Presidencia de la República Pero, con todo y que en esa fuga también hayan influido factores como el período vacacional y las alzas en las tasas de interés, es muestra de la creciente incertidumbre que priva en el medio financiero
A la salida de dólares, no espectacular pero sí persistente, las autoridades han respondido, en ánimo de retenerlos en el país, con un alza significativa en las tasas de interés —los Cetes se ubicaron la semana pasada en 1431%, muy arriba de principios de año, cuando habían retornado a niveles de un dígito, luego de muchos años— que a su vez, han influido en las continuas caídas en la bolsa
El jueves pasado, por otra parte, la Bolsa Mexicana de Valores informó que al último día hábil de marzo la inversión extranjera en bolsa había registrado una caída de 114% y continúa con tendencia a la baja
Fuera del mercado financiero, las cosas tampoco marchan como se esperaba El último reporte del Banco de México sobre la inflación señala que los precios tuvieron en marzo un incremento de 05%, para dar un incremento acumulado en el año de 181% Entre especialistas, pocos creen que la meta oficial de 7% para todo el año pueda lograrse Tendrían que darse en los meses siguientes aumentos no mayores de 04% El Grupo Financiero Bancomer, por ejemplo, señala que “es patente la dificultad de obtener 036% mensual promedio en lo que resta del año, para satisfacer la meta establecida”
Difícil lograrlo, sobre todo cuando medidas como la del miércoles 30 de marzo propician especulación, reetiquetamiento e incentivan las expectativas inflacionarias: la Secretaría de Comercio publicó ese día en el Diario Oficial —justo, también, cuando todo mundo salía de vacaciones— que 33 productos de consumo generalizado quedan excluidos del sistema de control y registro de precios Entre ellos: gasolina, gas, diesel, turbosina, petroquímicos primarios, frijol, maíz, pan y fertilizantes
Por lo pronto, Fidel Velázquez anunció que, para hacer frente al alza en los precios de los básicos, el sector obrero no cejará en su demanda de aumento salarial de 15% Dijo no creer que las medidas de liberalización de esos precios no vayan a impactar en otros productos, y amenazó de convocar a huelga generalizada
En ese marco , el gobierno se enfrenta también con dificultades en el sector petrolero, que sigue siendo uno de los principales generadores de divisas: si el año pasado cayeron 116% las ganancias de Pemex —las ventas externas disminuyeron 19%—, en los primeros tres meses de este año, según cálculos de especialistas, los ingresos petroleros cayeron 14% La desaceleración económica en México y las continuas bajas en los precios internacionales del crudo son los factores que han propiciado esos resultados
Más allá de esas cifras que indican la fragilidad creciente de la economía, la percepción de que ésta se tiene dentro y fuera del país no apunta al optimismo Por ejemplo, el Banco Mundial, en un informe interno, reproducido por el diario La Jornada el jueves pasado, señala que “la incierta y turbulenta situación política durante el mes de marzo tuvo un impacto muy fuerte sobre los mercados financieros, y probablemente enfriará las expectativas para el crecimiento económico de este año”
En México, el Consejo Coordinador Empresarial y prácticamente todas las organizaciones empresariales coincidieron la semana pasada en señalar que el futuro inmediato no es muy claro: es probable que se detenga el crecimiento pronosticado para este año, además de que existe una baja sustancial en los ritmos de la inversión y, sobre todo, mucho nerviosismo en los mercados
Luis Germán Cárcoba García, presidente del CCE, dijo que el efecto en la economía de los recientes acontecimientos políticos puede ser “muy delicado, particularmente para los que menos tiene, porque al frenarse el crecimiento económico se frena la generación de empleos, que es una de las necesidades principales del país”
LA PAZ SOCIAL HIZO ¡PUM!
Antes de iniciarse 1994, todo era calma —que resultó aparente— en el país, y satisfacción anticipada en el gobierno La aprobación del TLC por parte del congreso estadunidense, desató tal júbilo en las filas gubernamentales que éstas alimentaban en el país la idea de que todos los problemas estaban prácticamente resueltos México, con un pie en la modernidad y el progreso
Nada impedía el paso a la historia del gobierno salinista La pobreza, superada —se creyó— con Solidaridad y un persistente aumento al gasto social La economía, bajo control del “mejor equipo económico del mundo” La política, estable con la disciplina de los priístas y la tolerancia a la oposición
El propio presidente Salinas vendía esa imagen fuera del país Antes de la aprobación del TLC, en un viaje a Europa, exaltaba su obra económica y los avances en materia política En Bélgica, Suecia y Holanda expuso detalladamente sobre el saneamiento de las finanzas públicas y el abultado superávit público, la reducción del Estado, la privatización, la desregulación, la baja inflación, la diversificación del comercio exterior, el juego libre del mercado, la estabilidad política, la paz social todo, para dibujar un México como paraíso para la inversión extranjera Fue tal el entusiasmo de su exposición, que empresarios y autoridades financieras holandeses lo invitaron a “asesorar” a “instruir” a los países suscriptores del Tratado de Maastricht, que se veían entrampados en crecientes déficit fiscales, estancamiento productivo y una amenazante inflación
Luego de la aprobación del TLC y resuelta la designación del aspirante priísta a la Presidencia, el presidente Salinas, en viaje por China y Japón, cambió interés y discurso Ya no fue la promoción del país, sino la suya propia Una insistencia en mostrarse como profundo conocedor de los cambios que hoy experimenta el mundo, de las debilidades y anacronismos de los organismos internacionales, y de las soluciones a la iniquidad y desorden en la convivencia entre las naciones evidenciaron su aspiración por ocupar algún cargo que lo mantuviera bajo reflectores luego de concluida su gestión Presidencial en México
Feliz, el Presidente; confiado, el gobierno, expectante, el país, a la espera del TLC y la entrada al primer mundo Llegó el 1¼ de enero y el TLC queda en el olvido: el conflicto armado en Chiapas de un vuelco al país La imagen de México, que afanosamente impulsó el presidente Salinas durante toda su administración, se resquebraja: la superación de la pobreza queda en mito, la paz social se rompe y la estabilidad política está amenazada
El levantamiento de los zapatistas chiapanecos puso en serios aprietos al sistema y al presidente Salinas en particular, que se vio entrampado hasta en la percepción del mismo: del enfrentamiento El “grupo agresor” y los “profesionales de la violencia” pasaron a ser simples individuos que han entrado “en confrontación con el Estado mexicano”, y luego nuevamente “grupo armado, entrenado y preparado para la violencia”
El conflicto armado, que propició efímeros distanciamientos entre el Presidente y el Ejército, levantó de Manuel Camacho Solís, que ganó presencia por su participación como comisionado para la Paz Un problema más para el Presidente: Los priístas cayeron en desconcierto al considerar como una indecisión presidencial, respecto del verdadero candidato priísta a la Presidencia, los continuos espaldarazos a Camacho y su desentendimiento frente a la campaña gris y tibia de Luis Donaldo Colosio
Salinas intentó resolver de palabra: “No se hagan bolas”, les dijo El candidato es Colosio, aclaró Pero no acabó con ello la incertidumbre de sus correligionarios, que veían cómo Camacho seguía acumulando simpatías entre la gente Poco pudo hacer el Presidente frente a lo que ya era una franca pugna entre Colosio y Camacho El candidato dijo públicamente que preferiría tener a Camacho a su lado y no enfrente; le criticó no sujetarse a las reglas del sistema, del partido Y Camacho replicó que no aceptaba las reglas de la sumisión y del silencio
Todo ello en medio del compás de espera generado por el diálogo con los chiapanecos que se levantaron en armas y la posterior consulta de éstos con sus bases
Eran ya muchas las dificultades que creaba Camacho con sus pronunciamientos y su indefinición respecto de sus aspiraciones presidenciales: El “factor Camacho” desquiciaba la Bolsa de Valores y recrudecía disputas en el PRI Continuos encuentros con el presidente Salinas, una plática secreta con Colosio, y su propia voluntad indujeron a Camacho a definir finalmente: “Entre buscar una candidatura a la Presidencia de la República y la contribución que pueda hacer al proceso de paz en Chiapas, escojo la paz”
El alivio para todos: Regresó la calma a los mercados financieros, los priístas se tranquilizaron, el Presidente no tendría encima a sus correligionarios, y Colosio, por fin, podría darle color y sustento a su campaña “Ahora sí, nos vamos recio” Y, contento, aseguró: “Voy a convocar a todos los mexicanos, no sólo a los priístas, a que conformemos una posición de ‘centro amplio’ Ahí estarán todos los que tengan convicciones de cambio democrático, los que quieran promover nuevos consensos para transformar al país”
Todo auguraba paz y orden en la esfera política, no obstante que ya se había registrado el secuestro del banquero Alfredo Harp Helú, que otra vez volvió a desquiciar los mercados financieros y a restarle bonos, en el extranjero, al presidente Salinas de Gortari
Pero apenas un día duró la calma El artero asesinato de Luis Donaldo Colosio, convulsiona al país En pleno luto, los priístas se enfrascan en una sorda lucha entre ellos mismos —incluido el Presidente— por designar al sustituto de Colosio El presidente del PRI, Fernando Ortiz Arana, trabaja soterradamente para ganar la nominación Salinas lo somete y decide que sea Ernesto Zedillo, aunque formalmente haya sido el CEN del PRI el que haya hecho la designación
De nueva cuenta, el presidente Salinas en el vértice de la controversia Dentro y fuera del país es acusado de impedir el juego democrático e incurrir en el típico dedazo Los priístas se disciplinan pero no dejan de señalar que Zedillo, hombre sin presencia en el partido, es maleable a los intereses del Presidente y su, entonces, todavía poderoso asesor José Córdoba Montoya
En medio de ello, el Presidente autoavala su decisión Definió públicamente a Ernesto Zedillo como un “mexicano de inteligencia excepcional, comprometido con la democracia y el orden legal” Será, dijo, “factor de unidad y de concordia”
Muchos priístas, los enemistados con la tecnocracia que se ha hecho del poder los últimos dos sexenios —según califican ellos mismos—, no lo creen así Por ejemplo, el dedazo sobre Zedillo propició, entre otros factores, que el asambleísta Demetrio Sodi de la Tijera renunciara al PRI luego de 19 años de militancia
Sin el consenso voluntario de los priístas, la salida de José Córdoba Montoya y el descrédito de Manuel Camacho, el presidente Salinas enfrenta —cada vez más solo, sin resolver el conflicto en Chiapas y aun el propio asesinato de Colosio— el fin inesperada y trágico de su sexenio








