NEPOTISMO Y VERDAD
Señor director:
Le suplico se haga pública la presente que, aunque no es gran noticia sí se inserta en los grandes problemas de injusticia que aquejan a nuestra sociedad Ojalá también sirva para que las autoridades tomen conciencia de que está en sus manos y que de ellos depende el que la sociedad los respete o los rechace, hable bien o mal de su trabajo
Soy director de una escuela de idiomas que renta un par de locales en Insurgentes Sur, Delegación Tlalpan En regla general, las relaciones de los “caseros” con la escuela están bajo mi responsabilidad Con uno de ellos rentamos hace ya casi cuatro años y con el otro desde hace apenas uno
Con el segundo propietario, llamado José María Jiménez González, habíamos sostenido una relación difícil, debido a una exagerada violencia y prepotencia de su carácter; violencia que lo ha llevado a perder a casi todos sus inquilinos, incluidos ahora nosotros
Este señor José María Jiménez González no habla, en general grita y hace aspavientos como de estar enojado Por un año, digo, le sobrellevamos; sin embargo, en la última plática que sostenía con él en mi oficina, el 10 de diciembre pasado, inició su gritería y no pudiéndome yo contener también alcé la voz
Cuál sería mi sorpresa al ver que el señor José María Jiménez ya no siguió gritando, sino ¡se lanzó a golpes contra mí! Al ver que una masa enfurecida se me venía encima, golpeándome y rompiéndome los anteojos, lo esquivé y el señor rodó por unas escaleras y se lastimó
Resumiendo, acabados los ataques físicos, del citado José María Jiménez, inició ataques legales levantando un acta en la Delegación Tlalpan, diciendo que yo, en estado alcohólico y drogado, lo había atacado a él y con un arma
De pronto, como por arte de magia, desaparece la demanda de Tlalpan y reaparece en el “sector central”, en una agencia especializada del Ministerio Público que únicamente atiende problemas de servidores públicos y no de particulares, como nuestro caso
De nueva cuenta, contra todas las normas de la lentitud de un caso tan nimio como una riña callejera, sin daños mayores, pasa la demanda como la primera de 1994 al juzgado núm 46; no sin antes haberme visto en dos ocasiones perseguido por la Policía Judicial; preocupados ya por los movimientos que seguía la demanda, averiguamos lo que sucedía: el hermano del señor José María Jiménez es (o era) el subprocurador de Asuntos Jurídicos y Política Criminal de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, señor David Jiménez González
Creo que es intolerable que pese más el nepotismo que la verdad; que las relaciones y las leyes sirvan para venganzas personales y no para impartir justicia
Yo me defendí legítimamente cuando se me atacó cuerpo a cuerpo, y ahora pretendo hacerlo legalmente Pido a las autoridades judiciales imparcialidad y justicia para que haya paz entre los ciudadanos
Si no hay posibilidad de legítima defensa, estaremos obligados a dejarnos hacer lo que cualquier atacante desee; o bien antes de defendernos deberemos preguntar: “¿qué puesto tiene su hermano?”
Prof José Ma Imaz Gispert
Director general








