Los chantajistas implicaron al narco y al Pronasol; próximas demandas en México y Estados Unidos
Ofensiva de Moussavi: IBM me pidió llegar a un arreglo, Caso obstaculizó a la justicia y la Contraloría lo avaló
Anne Marie Mergier
Oxford — “¡Basta! Soy víctima de una campaña inmunda, de una conspiración asquerosa Todos se unen contra mí: Rodrigo Guerra, jefe de la oficina de IBM en México; María Elena Vázquez Nava, secretaria de la Contraloría General de la Federación; Andrés Caso, secretario de Comunicaciones y Transportes, Televisa”
La voz de Kaveh Moussavi es firme, el tono duro, la mirada decidida
“Todos buscan desacreditarme, disminuirme Llevan semanas insultándome Eso no va a quedar impune Nos vamos a enfrentar todos en tribunales mexicanos y norteamericanos Mis abogados están preparando las demandas contra IBM, Rodrigo Guerra y Andrés Caso Mientras tanto, voy a hablar En México sólo se escucha una versión de los hechos, una versión totalmente falsificada por las presiones ejercidas por el gobierno Quiero que por fin se conozca la mía”
Estamos en la residencia de Kaveh Moussavi, en Oxford, una casa cómoda, no lujosa, con un gran jardín, donde se ven, esparcidos, juguetes y bicicletas de niños
Moussavi, 38 años, británico de origen iraní, se graduó en economía política en la Universidad de Oxford Se define, en inglés, como un “entrepreneur”, profesión que ejerce desde hace once años en varios países del Medio Oriente, Estados Unidos y América Latina (Brasil, Argentina, Chile y México)
“Reitero lo que se publicó en el Financial Times el pasado 3 de febrero: Mientras intentaba obtener para IBM la licitación pública internacional SGRM-04/92, convocada por Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano (Seneam), tres individuos, quienes no pudieron comprobarme que no eran funcionarios públicos, me pidieron un millón de dólares y luego hacer una `contribución’ al Pronasol, para ayudarme a obtener el contrato del Seneam Me negué Diez días después se canceló la licitación Se abrió otra, que ganaron Thompson y Alenia Tuve largas conversaciones telefónicas al respecto con mis interlocutores de IBM/Estados Unidos, dos que hoy fingen no saber nada y casi no conocerme”
—Su caso se vuelve cada día más complicado Vamos a ir paso por paso, y a reconstruir toda la película
—Perfecto
Moussavi pide café y sandwiches Desaparece un segundo en su cuarto de trabajo Regresa con una carpeta gruesa y diez cintas de grabadora
—¿En qué consisten las actividades de un “entrepreneur”?
—Un “entrepreneur” es una persona que utiliza su cabeza para poner en contacto a personas que desean comprar algo con personas que tienen algo que vender Un “entrepreneur” debe tener una especie de sexto sentido para olfatear los negocios Lo que invierte es su cerebro, su capacidad de investigar qué es lo que se requiere y quién puede satisfacer estos requerimientos
—¿Dónde está su oficina?
—En mi cabeza
—Suena bien, pero no es muy preciso
—Tengo oficinas en Londres, Irán y Estados Unidos Tenía una en México, pero ya no
—¿Qué tipo de negocios maneja por lo general?
—Mi, especialidad es la industria petrolera También negocié productos químicos, granos, oro, propiedades, barcos Nunca toqué las armas y, por supuesto, jamás estuve involucrado en tráficos ilegales
—Aparte de su cerebro y de su sexto sentido, ¿qué necesita un buen “entrepreneur”?
—Una amplia red de contactos y múltiples fuentes de información
—¿Tiene todo eso en México?
—Lo tenía Ahora nadie me conoce La intimidación ejercida por el gobierno mexicano sobre mis contactos surtió efecto
—¿Cómo se ligó con IBM y qué tipo de relación tenía con esa transnacional?
—Me encontraba en México para ver la privatización de ciertos sectores de Pemex
—¿Cuáles?
—Me interesaban sobre todo los de productos terminados Fui invitado a una cena Allí estaba el señor Oteyza Me dijeron que encabezaba Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA) Empezamos a hablar Le dije con toda franqueza que yo pensaba que la corrupción no se había acabado en México
—¿Cómo reaccionó?
—Se enfadó Me dijo que con Salinas todo había cambiado No quise dar detalles sobre lo que había visto en México, pero seguí expresando mis dudas Se molestó aún más Le dije: “Si hay una licitación en su sector, avíseme y así podré ver qué tan limpio se ha vuelto todo eso”
—¿Qué le contestó?
—Me dijo: “Usted podría averiguar si hay una licitación en mi sector” Lo hice Descubrí que había una para el tráfico aéreo Hablé con Oteyza y le pregunté si no le molestaría que buscara una compañía para esa licitación Me dijo que no, pero que no me podía ayudar Le contesté que no necesitaba ayuda y que sólo quería tener la garantía de que todo iba a ser limpio Se volvió a enfadar Me repitió varias veces que el país había cambiado
—¿Qué hizo usted después?
—Una investigación Descubrí que la compañía francesa Thompson y la italiana Alenia, que trabajan tradicionalmente con México, estaban tratando de ganar el Contrato A través de un socio que tengo en los Estados Unidos, hablé con una compañía norteamericana Nada fue posible con ella Entonces me dirigí a la IBM, que se mostró en seguida muy interesada
—¿Con quién habló?
—Mi socio habló con William Swope, en Maryland, donde IBM tiene su sede Swope vino a verme a México algunos días más tarde Le asombró mucho que la oficina de IBM no se hubiera enterado de la licitación Me dijo: “Se están durmiendo”
—¿Cuándo llegó?
—El 28 de abril Describí la licitación a Swope Yo tenía toda la documentación Le expliqué con detalles cómo era el sistema de control aéreo de México Swope se mostró dispuesto a entrarle Fuimos a ver a Oteyza Le dije: Usted me aseguró que la licitación será limpia; pues aquí está IBM
—¿Se volvió a enfadar?
—No Fue muy amable Pidió que Roberto Kobeh, director general de Seneam, asistiera a nuestra entrevista Por la tarde, nos organizaron un seminario técnico en la sede de Seneam Ahí me presentaron a muchísima gente Repartí muchas tarjetas de presentación Fuimos al Centro de Control Aéreo de la ciudad de México Swope quedó muy impresionado Me dijo que le interesaba trabajar conmigo Le di quince días para comunicarme su decisión definitiva Swope quería saber quién estaba detrás de mí en México
—¿Y quién estaba detrás de usted?
—Nadie Absolutamente nadie Todo empezó a raíz de mi plática con Oteyza en esa cena Así trabaja un buen “entrepreneur” Regresé a Gran Bretaña Tuve varios contactos telefónicos con IBM Al cabo de dos semanas, decidieron contratarme como su agente comercial para la licitación de Seneam
—¿Usted fue contratado directamente por los directivos de IBM de los Estados Unidos para encargarse de ese asunto?
—Sí
—¿Cuál era el papel de la oficina de México en eso? ¿Cuál era su relación con ella?
—Yo no tenía nada que ver con IBM/México Los directivos de esa oficina ni siquiera se habían enterado de la licitación Mis interlocutores de IMB/Estados Unidos muchas veces me dijeron que no me preocupara por la oficina de México, que ellos hacían sus cosas a su manera
—¿Sus interlocutores eran exclusivamente los ejecutivos de IBM/Estados Unidos?
—Absolutamente
—¿Quiénes eran?
—Bill Swope, Roger Boyd y Bill Conyers Mi principal contacto era Bill Swope Sé que la oficina de México era hostil a la idea de que yo me encargara de la licitación
—¿Cómo lo supo si nunca los veía?
—IBM/Estados Unidos me contrató en mayo, pero firmé el contrato el 19 de junio Se me explicó que IBM/México se oponía a que me contratara
—Hoy nadie en IBM parece conocerlo
—Lo sé Son cobardes e hipócritas Quieren defender sus intereses en México y lucirse con el gobierno Por si usted tuviera alguna duda, le entrego una fotocopia de mi contrato
—Volvamos a nuestra “película” IBM/Estados Unidos le confirmó que lo contrataba ¿Qué pasó después?
—A mediados de mayo, empecé a recibir llamadas telefónicas de mucha gente en mi oficina de Londres
—¿De qué nacionalidad?
—Mexicanos
—¿Quiénes eran?
—No se identificaban
—¿Qué decían?
—Todos decían más o menos lo mismo: “Señor Moussavi, usted estuvo en reuniones en Seneam el 28 de abril, con otro hombre Usted vestía así y así Hizo esto y esto Sabemos que le interesa ese contrato Podemos ayudarlo”
—¿Cuántas personas fueron más o menos?
—Perdí la cuenta; entre diez y 20 Uno de ellos dejó un nombre Pretendió llamarse Gustavo Alemán Dejó un recado a mi secretaria Volvió a llamar Me dio una descripción sumamente detallada de lo que había pasado el 28 de abril en Seneam Me impresionó
—Cuando hace este tipo de trabajo en otros países, ¿le pasa lo mismo?
—Por supuesto Eso pasa en todos los países donde hay corrupción Yo no diría que la única razón por la que repartí tantas tarjetas de presentación el día que estuve en Seneam fue esa, pero debo reconocer que yo quería establecer todos los contactos posibles en este lugar
—¿Es parte de la estrategia de un buen “entrepreneur”?
—Así es No hay nada ilegal en el hecho de buscar información Todos trabajamos así Mientras no se viole el Foreign Corrupt Practices Act que prohibe comprar a funcionarios públicos del país donde operamos, todo está bien (Se trata de un acta contra prácticas corruptas, es una legislación norteamericana que establece lo que pueden y lo que no pueden hacer los empresarios con negocios en el extranjero)
—¿Sus interlocutores se limitaban a decirle que sabían que le interesaba el contrato?
—Al principio, sí Pero empecé a poner a unos contra otros Me decían que sabían cosas importantes Los retaba Me soltaban tips Me detallaban el estado de las negociaciones para la licitación
—¿No le pedían nada a cambio?
—No A estas alturas su meta era convencerme de que sabían cosas Para ello tenían que soltarme datos Confrontaba lo que me decían con mis propias fuentes en México
—¿No es peligroso estar en contacto con desconocidos sin saber nunca quiénes son, ni quién está detrás de ellos?
—No tengo como regla no trabajar con gente que no conozco Además, también es peligroso cruzar la calle
—¿Tratar con desconocidos no lo coloca en una situación ambigua? En el medio de los negocios nada es gratuito Algún día llega la cuenta
—El arte de un buen “entrepreneur” es llevar a estos informadores a dar cada vez más sin comprometerse nunca Hay que volverlos más y más ansiosos de ganar algo En su ansiedad, por lo general pierden el dominio de sí mismos, o parte de ese dominio, y así se entera uno de bastantes cosas Llegó un momento en que tenía dos o tres llamadas diarias
Moussavi hace una pausa Come un sandwich Sirve café Juega con su carpeta Y se lanza de nuevo
“Como se lo dije, en junio firmé mi contrato con IBM, pero surgió el primer problema: IMB me pidió hacer ciertas cosas:”
—¿Cuáles?
—Ciertas cosas Les dije: “Yo les avisé de la licitación Vamos a pelearla, pero no me pidan que influya en la decisión”
—¿Qué querían que hiciera para influir en la licitación?
—Me pedían ciertas cosas que simplemente no acostumbro hacer
—¿No puede ser un poco más explícito?
—Mis abogados lo serán pronto Por el momento, no puedo decir más
—¿Usted tuvo fuertes discusiones con ellos?
—Sí Y tengo testigos
—¿Con quiénes discutió?
—Con Bill Swope y Roger Boyd
—¿Lo amenazaron con romper el contrato?
—No
—Eso significa que el contrato era ambiguo, entonces
—No El contrato era muy claro
—¿Usted está diciendo que IBM le pedía hacer cosas que prohibía el contrato, como mover ciertas influencias?
—Mis abogados darán todas las precisiones Tienen todas las pruebas
—¿IBM le pidió eso por escrito?
—En una oportunidad, sí Todo el resto se hizo por teléfono
Moussavi toca los diez casets que tiene en la mesa
—¿Qué es eso?
—Grabé todas las conversaciones telefónicas que sostuve con los ejecutivos de IBM
—¿Usted siempre hace eso con las compañías con las que trabaja?
—No La razón por la que grabé todo esto es muy simple Las pláticas que teníamos eran altamente técnicas Las grababa, luego las transcribía y eso me permitía tener más argumentos para hablar con los técnicos
—¿Usted avisó a sus interlocutores que hacía eso?
—Durante nuestra primera plática les pregunté si podía grabar Me dijeron que sí Probablemente se les olvidó que me habían permitido hacerlo
Moussavi mira los casets Sonríe
“Es dinamita pura Mis abogados tienen una copia de cada una; guardo otras copias en un banco”
—¿Teme que desaparezcan?
—Uno nunca sabe
La sonrisa se vuelve misteriosa Otro sandwich y sigue el relato
—Luego Swope me pidió que le organizara una nueva entrevista con Oteyza y Kobeh Lo hice En la reunión, Swope se presentó con dos ejecutivos de IBM/México y dos de IBM/Estados Unidos Al día siguiente recibí una llamada telefónica del tal Gustavo Alemán Me dio muchísimos detalles sobre la reunión Le pregunté: ¿Llama usted de Seneam? Me contestó: Eso no tiene importancia Comprobé lo que me dijo, con mis fuentes Era exacto
—¿Tenía buenas fuentes en Seneam?
—Sí Establecí contactos en Seneam que me permitieron obtener información de primera mano acerca de todo lo que pasaba alrededor de la licitación Llegó el momento en que se iba a revelar quién había ganado el contrato Los de IBM estaban realmente angustiados Les dije: “No se preocupen La licitación va a ser postergada dos meses” No me creyeron Y, por supuesto, fue postergada
—¿Cómo obtuvo esa información?
—Me lo dijo Gustavo Alemán y me lo confirmaron dos contactos míos en México
—¿Seguía recibiendo llamadas de informadores?
—Sí El más asiduo era justamente Alemán Un día me llamó Le dije que me iba a los Estados Unidos Insistió en que nos viéramos Acepté encontrarlo en el hotel Carlyle de Nueva York Comimos juntos Me dijo: “Si me contrata, la licitación es suya” Le recordé el Foreign Corrupt Practices Act Le dije que no tenía garantía alguna de que no fuera funcionario público Se molestó Discutimos Se fue enojado
—¿Perdió el contacto con él?
—No En octubre llamó de nuevo Su tono había cambiado Se había vuelto muy insistente Me aconsejó ir a México cuanto antes Le pregunté por qué Me dijo: “Están a punto de decidir quién gana la licitación y ustedes tienen que decir por fin si van a pagar una contribución” Había algo de amenaza No me gustó Conté esa conversación a mis interlocutores de IBM
—¿Les había hablado antes de Alemán?
—Yo nunca doy los nombres de mis informadores
—¿Con quién habló en IBM?
—A mediados de octubre, avisé a Bill Swope Le dije: “Bill, me preocupa, nos están pidiendo dinero de una manera muy particular”
—¿Qué contestó?
—”No quiero saber nada de eso” A finales de octubre, el tono de Gustavo Alemán se endureció aún más
—¿Qué le decía?
—”El tiempo de los jueguitos se está acabando Ya no hay paseítos gratuitos Las cosas serias van a empezar Están a punto de escoger al ganador del contrato ¿Por qué no se va a México ya?”
—¿Mencionó eso a Bill Swope?
—Por supuesto Hoy pretenden no saber nada Pero estuvieron al tanto de todo Swope me pidió ir a México para averiguar de qué se trataba Le exigí que me lo pidiera por fax y aquí tengo el fax
—¿Cuándo llegó a México?
—En la noche del 8 de noviembre Me hospedé en el Nikko Me llamó Alemán Le propuse vernos Me dijo que estaba en los Estados Unidos De manera enigmática, agregó: “Lo van a contactar” Al día siguiente, más o menos al cuarto para las ocho Sonó el teléfono Un hombre me explicó que quería hablar de la licitación conmigo Le pregunté quién era Sólo contestó: “Podemos estar enseguida en su habitación” Obviamente, lo cité en el lobby Le dije: “¿Cómo nos vamos a reconocer?”, y él replicó: “No se preocupe; somos tres y lo vamos a reconocer”
Moussavi se sirve más café
—Bajé al lobby Cerca del elevador me esperaban tres hombres Nos saludamos Cada uno me dio su nombre, obviamente falso; se rehusaron a dar sus apellidos Nos sentamos, en el lobby Insistí, en que me dieran sus tarjetas de presentación Uno de ellos, el más alto, bien parecido, me dijo: “¿Qué es lo que le interesa: Nuestros apellidos o lo que podemos hacer por usted?” Luego se dirigió al segundo, gordito, bajito, con rasgos indígenas y cara de duro Le dijo: “Enséñale nuestra tarjeta de presentación” El gordo abrió una maletita y sacó documentos
—¿En el lobby del hotel Nikko, a la vista de todo el mundo?
—Exacto ¿No le parece absolutamente increíble?
—¿Le dieron esos documentos?
—El gordo empezó a hojearlos Decían: “IBM; Thompson, Confidencial; Toshiba, Confidencial” Acerqué la mano El gordo apartó los documentos y preguntó: “¿Por fin vamos a llegar a un acuerdo?” Le dije: “¿De qué acuerdo me está hablando?” El gordo me miró a los ojos y soltó: “Un millón de dólares” Me reí
—¿Se rió? ¿No los tomaba en serio?
—Los documentos que tenían yo ya los conocía Soy un “entrepreneur” bastante listo Les dije: “¿Un millón de dólares por un puñado de papeles que ya tengo? Es una broma Para mí eso no es confidencial Entre estos documentos hay uno que dice que IBM es la compañía que mejor cumple con los requisitos técnicos Hay otro que dice que las mejores compañías son IBM y Thompson”
—¿Cuál fue la reacción de sus interlocutores?
—El gordo reconoció que yo sabía bastante Le dije: “Estoy convencido de que IBM va a ganar, simplemente porque nuestra oferta es la mejor” El bien parecido me contestó: “Mister Moussavi, no vaya a pensar que ya ganó este contrato No hay nada seguro en este país” Volvieron a hablar de dinero Siguió una larga discusión en la que les expliqué que no tenía nada contra el hecho de pagar una información de primera mano, pero que, conforme al Foreign Corrupt Practices Act yo nunca contrataba a funcionarios públicos Les pedí que comprobaran que no eran funcionarios públicos Fueron incapaces de hacerlo
—¿Se fueron?
—Por supuesto que no Les dije: “Creo que ustedes son unos vivos que vieron en los informes internos del gobierno que IBM había ganado la licitación Decidieron pegarme un susto y pedir un millón de dólares para sacarme 200,000”
—¿Qué hicieron?
—Se rieron Entonces me puse muy serio y les expliqué por qué estaba convencido de que sólo IBM podía ganar la licitación Les dije: “Primero, nuestra tecnología es la más avanzada y, segundo, ofrecemos algo que las otras compañías no ofrecen”
—¿Es decir?
—”Con IBM podemos integrar todo el sistema de control aéreo mexicano con el norteamericano Y eso le debe gustar a Carlos Salinas de Gortari, que tanto empeño puso en el TLC” Mis tres interlocutores se miraron entre sí y me explicaron algo que me dejó petrificado Debo confesar que todavía hoy no sé qué pensar de lo que me contaron
—¿Qué le explicaron?
—Me dijeron: “Mister Moussavi, la capacidad de IBM para integrar el sistema de control aéreo mexicano al norteamericano, que usted considera como su principal argumento de venta, está considerada aquí por cierta gente como algo sumamente negativo Es más: Es el talón de Aquiles de su propuesta”
—¿El talón de Aquiles?
—Fue exactamente lo que dijeron Les pedí ser más explícitos Me contestaron: “Reflexione 30 segundos: ¿Quién se beneficiará realmente de la integración del sistema mexicano al norteamericano?” Contesté: “Todo el mundo, pues habrá mucha más seguridad en los vuelos; los controladores aéreos dejarán de hacer cosas manualmente, como lo hacen ahora; tendrán un instrumento de trabajo de primera clase”
—¿Qué le contestaron?
—El bien parecido me dijo: “Hay gente en México que no quiere esa integración, porque así los norteamericanos podrán controlar todo el territorio mexicano” Le contesté: “Usted me está hablando de la corriente anti-TLC Su argumento no vale Esta gente no está en la administración de Salinas No tiene poder de decisión alguna” El gordo perdió la paciencia
—¿Cómo?
—Me miró como si yo fuera un retrasado mental Dijo: “No es posible que todavía haya en el mundo gente tan fuera de órbita” Y me mostró un mapa
Moussavi busca algo en su carpeta
—Me enseñaron este mapa Me mostraron las zonas que cubrían los radares con el sistema de control aéreo actual y las zonas que no cubrían
—¿Cuáles eran estas últimas?
—Las que ve aquí: Una amplia región en la frontera con Guatemala y otra en la frontera con los Estados Unidos Les dije: “Tengo este mapa, pero no entiendo lo que me quieren decir” Me contestaron: “¿Conoce usted la cantidad de narcóticos que pasa de México hacia los Estados Unidos precisamente por esa zona no cubierta?” Les pregunté si me estaban diciendo que tocaba yo los intereses de las mafias de la droga de México Me contestaron: “Reflexione, Mister Moussavi: ¿Quién se puede beneficiar del hecho de que los radares no cubran ciertas áreas de México?” Les dije: “¡Basta! Es una broma No me digan que las mafias del narcotráfico se oponen a que IBM gane la licitación” Me contestaron: “No estamos diciendo nada Sólo le damos elementos de reflexión”
—¿Qué pensó usted cuando le dijeron eso?
—Me pareció absurdo Les expliqué que con un millón de dólares no se compra mafia alguna, ya que anualmente todas ganan mil veces más que eso Se miraron entre sí Uno dijo: “Este tipo es realmente cándido” Insistí: “La mafia no tiene nada que ver con eso Me inventan esa historia para intimidarme Sé que voy a ganar esa licitación porque mi propuesta es la mejor” Me dijeron: “Es lo que cree; ya Thompson pagó el 15%”
Moussavi se interrumpe un segundo Luego advierte:
—¡Cuidado! No digo que Thompson pagó Sólo le repito lo que estos individuos me dijeron
—¿Cuál fue su reacción?
—Me reí
—Con la propuesta de Thompson y Alenia, que acaba de escoger el gobierno mexicano, ¿sigue habiendo zonas no controladas por los radares?
—Sí
—¿Y con la propuesta IBM?
—Se tiene una visión global del territorio mexicano
—¿Creyó o no creyó lo de la mafia?
—Me pareció absurdo Me dijeron: “En México las cosas no son exactamente como antes Como representante de una compañía extranjera que quiere operar aquí, usted necesita un patrón: Los norteamericanos empiezan a apoderarse de todo esto: Usted debe encontrar un protector En pocas palabras, lo que hacemos ahora es darle señal correcta para ver si quiere dar una contribución”
—¿La señal correcta?
—Sí Luego agregaron: “Esa contribución la puede hacer al Pronasol” Esto último, lo confieso, me sorprendió más Les pregunté: “¿Qué tiene que ver el Pronasol con la mafia?” Me contestaron: “Los mafiosos pueden tener corazón Usted también Usted representa a una compañía de 70,000 millones de dólares ¿No quiere dar un poco de sus beneficios a los pobres mexicanos?”
—Todo esto me parece un poco confuso
—A mí también Fue precisamente lo que les expliqué Les dije: “Primero me hablan de la mafia, luego del Pronasol, luego de los pobres mexicanos ¿A dónde van?” Sólo me contestaron: “¿Cúanto puede dar usted al Pronasol?”
—¿Qué conclusión sacó de todo esto?
—Pensé que tenía enfrente a tres funcionarios de rango mediano de Seneam, que cobraban un pequeño sueldo fijo y que buscaban la manera de vivir mejor Para ello estaban aquí, intentando sacarme dinero, pidiéndome pagarles las informaciones que me habían dado por teléfono durante algunas semanas Unas informaciones que yo nunca les pedí Espero que eso quede bien claro Pensé que tenían planeado dar un porcentaje a su jefe, otro a un político del Pronasol, para estar protegidos La plática siguió y siguió
—¿Sobre lo mismo?
—Sobre lo mismo Finalmente, uno dijo en un tono distinto: “Mister Moussavi, es simple: Usted necesita protección; si no paga, no irá a ninguna parte”
—¿Sintió eso como una amenaza?
—Como un chantaje Seguimos hablando Para concluir, les dije que de todos modos no podía tomar solo cierto tipo de decisiones Les pedí que me esperaran Subí a mi habitación y hablé con los de IBM
—¿Con quién?
—Con Roger Boyd Le conté todo Me dijo: “Usted es el agente Tome su decisión” Le contesté: “Si son funcionarios públicos, no podemos pagar Si no lo son, tienen que entregarnos un juramento de que no son funcionarios, y les podemos depositar alguna suma en una cuenta bancaria que no podrán tocar durante tres años Sólo podrán cobrar los intereses”
—¿Qué contestó Boyd?
—”Usted sabe que nos interesa mucho ese contrato No digo que no les pague Eso lo decide usted Pero realmente nos importa mucho esa licitación”
—¿Tiene la grabación de esa conversación?
—Por supuesto Le dije: “Roger, hablemos claro” Me respondió: “No podemos; estamos en una línea telefónica abierta” Insistí: “Seguimos por fax” Se asustó: “Nada de fax; no quiero que el Estado Mayor lo intercepte o que caiga en malas manos en IBM” Entonces le dije que iba a bajar para decirles a estos tipos que no les quería pagar Así lo hice
—¿Cómo reaccionaron?
—Se molestaron Uno me dijo: “Se va a arrepentir” Le conteste: “La vida está llena de arrepentimientos” Me advirtieron que volverían por la noche Les contesté: “Sólo vuelvan con la prueba de que no son funcionarios públicos” Hablé de nuevo por teléfono con Boyd y Swope Por la noche volvieron estos tipos Insistieron en que tenía que dar una contribución al Pronasol “Esto causará muy buena impresión”, repetían Finalmente dijeron: “Si no paga, la licitación será puesta fuera de su alcance”
—¿Lo creyó?
—No Pero me dejó un poco perplejo Al día siguiente, hablé con Boyd Se asustó mucho Me preguntó si pensaba que íbamos a perder la licitación Hablamos largo
—¿Cuál era la posición de IBM?
—Muy simple: “Si usted tiene que hacer un pago, arréglese para que sea o que se vea legal No podemos aumentar su comisión, pero podemos arreglarnos para compensarlo” Inclusive, me propusieron modificar mi contrato para que las cosas fueran más fáciles
—¿Qué pasó después?
—Todo se aceleró El 19 de noviembre, exactamente diez días después de que se me dijo en el hotel Nikko que, si no pagaba, la licitación iba a ser puesta fuera de mi alcance, se canceló
—¿Usted está convencido de que estos dos hechos están ligados?
—Sí Se publicó otra licitación con requisitos totalmente distintos Lo cambiaron todo de manera drástica Tuve largas conversaciones con mis interlocutores de IBM sobre esto Juntos llegamos a la conclusión de que se modificaron los requisitos de manera corrupta, para impedirnos ganar el contrato
—Hoy IBM no cuestiona la cancelación de la licitación y el cambio de requisitos para la segunda licitación
—Son unos agachados ¿No me cree? Pues vea este fax firmado por Roger Boyd Esta copia es para usted
Moussavi me entrega un fax en el que Roger Boyd escribe: I am now relatively certain that the cancelation of the previous bid was engineered by someone with influence who needed some way to lower their price (Ahora estoy relativamente seguro de que la cancelación de la licitación anterior fue tramada por alguien con influencia que necesitaba encontrar una forma que les permitiera bajar sus precios)
Dice Moussavi:
“¿Se da cuenta? No tengo duda alguna Fuimos víctimas de una conspiración porque no pagamos El millón de dólares que nos pidieron era sólo un símbolo Significaba que IBM tenía un agente dispuesto a aceptar las reglas del juego, dispuesto a aceptar el esquema mafioso: Me haces un favor y te hago un favor”
—Volvamos a la película ¿Qué pasó después de que IBM y usted llegaron a la conclusión de que el juego no había sido limpio?
—Recibí una llamada de Gustavo Alemán Me dijo: “Diga a sus amiguitos que si por fin aceptan hacer un trato con nosotros, algo se puede lograr” Me quedé atónito Le pregunté cuál era su sugerencia Contestó: “La licitación puede ser cancelada una segunda vez Junten toda la documentación posible y protesten”
—¿Cuándo fue eso?
—A principios de enero Hablé a Swope Le dije que teníamos que atacar duro, porque todo eso era una conspiración y que olía muy mal Me contestó: “Por supuesto que huele muy mal” Le expuse mi plan: Escribí una carta de protesta a Seneam, avisar a la prensa internacional, involucrar a la embajada de los Estados Unidos y a las otras compañías que competían en la licitación Le fascinó Me dio Luz verde “Adelante, Kaveh, lo apoyamos”
Moussavi pide más café Más sandwiches Saca papeles de su carpeta Me entrega unas hojas
—¿Es la carta de protesta que IBM envió a Seneam?
—Es la carta que hubiera debido recibir Seneam, pero no la que recibió
—No entiendo
—IBM/Estados Unidos envió la carta de protesta, en inglés, a IBM/México Le pidió traducirla y entregarla a Seneam IBM/México cambió totalmente el tono de la carta En lugar de entregar una protesta violenta, entregaron una quejita ridícula Me enojé muchísimo Los de IBM/Estados Unidos estaban furiosos también Decidimos seguir el plan Me comuniqué con el Financial Times de Londres
—¿Siempre con la luz verde de IBM/Estados Unidos?
—Por supuesto ¿No me cree? Lea esto
Moussavi me entrega otro fax, en el que los de IBM le preguntan cuándo saldrá el artículo del Financial Times
—Me llamaban a cada rato “¿Qué pasa con el artículo del Financial Times? ¿Por qué no sale? ¿Se está echando para atrás, Kaveh? Tenemos que darles duro a esta bola de corruptos”
—¿Le decían todo eso?
—Por supuesto Ahora lo niegan todo Pero tengo mis grabaciones, que podrán refrescarles la memoria Por fin salió el artículo, el 3 de febrero Lo mandé por fax a Estados Unidos y les dije que, tal como lo habíamos convenido, quería ir a México para hablar con la prensa mexicana
Moussavi calla unos segundos Se sirve un café Lo toma despacio
—El 4 de febrero, IBM dio una vuelta de 180 grados Conyers me llamó Casi tartamudeaba Me dijo: “No estamos tan seguros de que usted tenga que ir a México” Grité: “Qué me está diciendo?” Me contestó: “En el artículo del Financial Times se dice que tres hombres se acercaron a un agente de IBM Suena como si IBM estuviera diciendo eso” Volví a gritar: “¿Qué importa que lo diga IBM o un agente contratado por IBM? Lo que importa es que todo pasó así y que usted sabe muy bien que es la verdad” En este instante presentí que IBM me iba a abandonar
—Cuando prepararon juntos lo del Financial Times, ¿quedó claro que usted iba a hablar de lo que había pasado en el hotel Nikko?
—Absolutamente Les dije que para nosotros la única manera de obtener la cancelación de la licitación era denunciar la corrupción
—¿Cómo explica el brusco cambio de IBM?
—El artículo del Financial Times llegó a México el mismo 3 de febrero Ese día la secretaría de la Contraloría le habló a Rodrigo Guerra, jefe de IBM/México, para tratar mi caso Lo que le voy a contar lo tengo de una fuente absolutamente fidedigna
—¿Me va a contar lo que se dijeron?
—Sí
—Eso significa que tiene un buen informador en la Contraloría o en IBM
—En IBM Se le preguntó a Rodrigo Guerra si IBM hacía las acusaciones que publicaba el Financial Times Guerra dijo que no Se le contestó: “Pero fue un agente contratado por IBM quien hizo estas acusaciones” Guerra hizo lo imposible para desligarme de IBM Se le preguntó entonces: “¿Moussavi es o no es agente de IBM?” Las respuestas de Guerra se tornaron absolutamente confusas Entonces se le advirtió: “Sea como sea, arréglese para que Moussavi, o usted mismo en su nombre, se retracte Si no lo hace, esto va a ser un infierno”
—Lo que está diciendo es muy grave
-Digo la verdad IBM no resistió ni dos minutos las presiones de la secretaría de la Contraloría A partir de este momento, Guerra empezó a arrastrarse ante el gobierno mexicano Este lo forzó a presentarse en la televisión al día siguiente, para decir mentiras sobre mí Bill Conyers me llamó a Oxford Me dijo: “Tuvimos una llamada del gobierno de México, que nos preguntó si IBM lo acusaba de corrupción” Le contesté: “Claro que IBM denuncia que hay corrupción en México Ustedes mismos lo reconocen en sus fax”
Moussavi calla unos instantes
—Entendí que me dejaban colgado de la brocha
—¿Qué hizo entonces?
—Le dije: “Me dejan solo Perfecto Me voy a defender, porque mi reputación está en juego” ¿Sabe lo que me contestó?
—Ni idea
—”Es su fama o nuestros intereses en México” He encontrado muchos cínicos en mi vida, pero ellos rebasaron todo lo que pude imaginar
—¿Usted demanda a IBM ante la justicia norteamericana?
—Ante la Corte Federal de Maryland Ellos piensan: “Tenemos muchísimo más dinero que Moussavi Podemos pelear años en la Corte Luego se conformará con una buena suma de dinero y se quedará callado” Creen que no me atreveré a citar a mis fuentes en México y a soltar todo lo que sé Se equivocan Ahora lo perdí todo en México Perdí mis negocios, y, sobre todo a mis amigos Esto último es lo que más me duele Creo que sólo con disculpas públicas me los devolverán
—¿Qué espera de IBM?
—Ciertamente, no su dinero Quiero que se retracten y que me pidan disculpas Hace algunos días pasó algo que me intrigó: El 14 de marzo, el México Report, una publicación del Congreso, con sede en Washington, sacó un comentario interesante atribuido a Bill Prater, de IBM/Estados Unidos
—¿Qué decía esa nota?
—Prater declara: “No tenemos razón alguna para dudar de la palabra del doctor Moussavi” Eso me llamó mucho la atención Es un cambio de posición increíble, y me recordó un viejo dicho: “Un mentiroso no tiene memoria”
—¿Usted también demandará a Rodrigo Guerra?
—Sí Por daños y perjuicios y por difamación Y hago lo mismo con Andrés Caso ante la justicia mexicana y la norteamericana
—¿De qué acusa a Caso?
—Lo acuso de difamación, pero, sobre todo, de estar involucrado en una conspiración para obstaculizar el curso de la justicia Lo que hizo es muy grave Antes de que empezara siquiera la seudoinvestigación sobre mis denuncias, Caso me acusó por televisión y amenazó con encarcelarme ¡El colmo! Estas acusaciones demuestran su voluntad de influir en la investigación judicial sobre el intento de corrupción Puso todo el peso de su cargo ante millones de televidentes para acusar a quien acusaba En cualquier país civilizado eso es un delito de suma gravedad
—¿Tiene alguna idea de quién estaba detrás del llamado Gustavo Alemán y de sus interlocutores del hotel Nikko?
—No Que lo descubra la policía judicial mexicana ¿Sabe en qué consistió la investigación sobre mi denuncia? La Contraloría me preguntó si conocía los nombres y apellidos de los que se me acercaron para pedirme dinero, y si yo sabía dónde trabajaban Lo hizo de manera deliberada después de haber hablado con IBM, que le había dicho que no tenía esa información No les di nombres, se cerró el caso y todo mundo empezó a insultarme
—¿Usted cuestiona la investigación de la Contraloría?
—Yo acuso a la Contraloría de no haber hecho investigación alguna Me pidieron nombres y apellidos a sabiendas de que no los tenía Hubiera podido hacer miles de otras preguntas Preguntarme detalles sobre los individuos que se me acercaron, lo que hubiera hecho cualquier detective de quinta categoría No hizo nada Absolutamente nada Sólo se empeñó en tapar la verdad María Elena Vázquez Nava invitó a desayunar a periodistas mexicanos y extranjeros Tuvo la audacia de decirles: “Por lo menos necesitamos saber quién hizo qué a quién” Así lo informó al Wall Street Journal ¡Qué siniestra duplicidad la suya! María Elena Vázquez Nava miente cuando dice que le interesa saber eso Llevo dos meses esperando que me pregunte qué fue lo que pasó Sigo esperando Los únicos que investigaron fueron El Financiero y Radio Red Pero se silenció a Radio Red
—¿Qué quiere decir?
—Di una entrevista a una reportera de Radio Red, que parecía muy interesada en saber los pormenores de mi caso Esa entrevista debía ser difundida el 22 de febrero No lo fue La periodista fue dada de baja Mis fuentes de información dicen que la Secretaría de Gobernación intervino en el asunto
Moussavi se ve indignado
—La lógica de la Contraloría es aterradora Si una víctima o un testigo de un crimen no puede dar el nombre y la dirección del criminal, pues no hay crimen La Contraloría va aún más lejos: En lugar de realizar una investigación para descubrir quién intentó sacarme un millón de dólares, me investigan a mí
—Eso también se lo contaron sus fuentes fidedignas?
—Exactamente Hay personas que están investigando quién soy, de dónde vengo, qué hago, qué hice
—Tengo entendido que a raíz de sus denuncias se le pidió presentar su testimonio ante el Congreso norteamericano
—Recibí llamadas de varios congresistas Como usted sabe, en el Congreso el TLC sigue provocando fuertes discusiones Hay muchas interrogantes sobre el funcionamiento de la justicia en México, sobre su independencia Hasta ahora no acepté porque no quiero ser utilizado políticamente por el lobby anti-TLC Pero a todos les dije que, después de lo que me había pasado, estaba convencido de que al gobierno de México no le interesa la verdad
—¿Está seguro de que no podemos escuchar algunas de las grabaciones que tiene aquí?
—Mis abogados están totalmente en contra Pero no se preocupe, estoy seguro de que nos volveremos a ver pronto
—¿Para escucharlas?
Kaveh Moussavi sonríe, un tanto enigmático Pone una cinta en su grabadora y escuchamos una parte Es una conversación telefónica Se reconoce claramente su voz Luego interviene un hombre, con un fuerte acento norteamericano La voz se oye lejana Dice: “No negaremos que nos solicitaron dinero”
—No es la más interesante —advierte con una sonrisa aún más enigmática, y luego, grave, amenaza: Mis abogados las harán escuchar en la Corte Federal de Maryland, y yo las presentaré en la comisión del Congreso, si así lo decido
—¿Cuándo lo decidirá?
—Todo depende de IBM Ellos crearon el problema Les toca resolverlo ahora
Entrevistado telefónicamente después de la renuncia de Andrés Caso a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, Moussavi dijo que ello lo ayudará mucho en su demanda contra Caso Explica que según sus fuentes de información mexicanas, hay cierta relación entre la renuncia y la denuncia sobre los sobornos
Informa, finalmente, que acaba de enviar cartas a Emilio Gamboa, nuevo secretario de Comunicaciones, y al procurador Jorge Carpizo, para pedirles que le hagan justicia








