ALGUNAS PRECISIONES BIOGRAFICAS SOBRE JOSE REVUELTAS

ALGUNAS PRECISIONES BIOGRAFICAS SOBRE JOSE REVUELTAS
Hace poco salió a la venta el libro José Revueltas: los muros de la utopía, de Alvaro Ruiz Abreu, que, sin anunciarlo abiertamente, pretende ser una biografía sobre este escritor Hace dos años, a raíz de la publicación de un fragmento (Librero, No 12, marzo-abril de 1991), envié a Héctor Aguilar Camín, director de la editorial Cal y Arena, una carta que entre otras cosas decía: “La lectura de estas líneas me ha llenado de preocupación, ya que se anuncia como `fragmento de la biografía de José Revueltas’, lo que sugiere un trabajo riguroso, apegado a los hechos Sin embargo, el contenido de estas dos páginas parece ser más bien una interpretación novelada inspirada en la vida de José Revueltas Adolece de imprecisiones e, incluso, de errores” Y más adelante añadía: “Para evitar que los lectores, y sobre todo los estudiosos de José Revueltas, vayan a confiar en los datos que dicho texto ofrece, yo te pediría que de alguna manera se aclarara que no se trata de una biografía, sino de una interpretación novelada o de algo por el estilo”
Nunca obtuve respuesta Ahora, veo que no sólo los errores que señalaba en aquella carta ni siquiera fueron corregidos, sino que el libro peca de anfibologías e interpretaciones tendenciosas En efecto, ¿cómo tomar en serio el siguiente testimonio recogido por el autor (p 110)?:
“Una noche, cuenta Eugenia Revueltas, Silvestre fue a ver a su hermano; lo encontró en su pequeño cuarto, bebido
—No puedo creerlo, José, ¿tú también?
—Claro que sí, hermano, yo también quiero ser artista”
No es solamente insultante tanto para Silvestre como para José Revueltas, sino ridículo por parte de cualquiera que conozca aunque fuera un poco a estos autores, creer que José Revueltas tomaba para ser artista (¡!) Por si fuera necesario, existen documentos publicados que muestran la relación de dos hermanos que compartían la misma sensibilidad artística, como es el intercambio de cartas (véase Las evocaciones requeridas, p 134) en las que se refieren al primer intento de novela de José (El quebranto): Silvestre hace una crítica rigurosa y profunda a la que José responde expresando su concepción del arte que no variará en toda su vida Resulta lamentable y da pena verse todavía en la obligación de precisar este tipo de cosas, pero sus intereses no radicaban en absoluto en las borracheras de cantina
Trabajo, sí lo hubo, ya que Alvaro Ruiz tardó diez años en preparar su (novela) biografía, pero la penetración y el espíritu no son los que predominan Hay contradicciones incluso en la misma página: así, comienza por decir que Revueltas, en la cárcel después del 68, “perdió la fe y la esperanza”, y a continuación cita una carta en la que éste afirma: “No hemos sido derrotados y verlo así no tiene el menor sentido Estamos y seguimos en lucha” (p 26)
Asimismo, se contradice cuando afirma en la p 15 que antes de su muerte José vivía con su esposa Ema en su hogar de la avenida Insurgentes, que estaba siempre lleno de amigos, y cuando asevera en la p 416 (de una manera pésimamente tremendista, sea dicho de paso) que: “Presa del martirio y la culpa (¿?), sin amigos, lejos de su familia, sin casa, Revueltas se preparó para el final”
Además, en muchas partes del libro hay anfibologías que inducen a presentar una imagen de irresponsabilidad en su biografiado Mi propósito no es defender estrechamente a José Revueltas, pero esas interpretaciones de Alvaro Ruiz no corresponden con la verdad ni, sobre todo, con la personalidad profunda de José Revueltas Este bien pudo ser un “irresponsable” en su vida familiar o privada, pero jamás en su vida pública de escritor y militante político; todo lo contrario, tenía una idea demasiado alta de su deber y de su misión, y sólo los burócratas del partido y los oportunistas pudieron creer lo contrario
Y si en 1971 José Revueltas no quiso salir con sus demás compañeros encarcelados en Lecumberri, no fue por capricho ni por jugar al héroe, sino por posición política Tal como es tratado aquel incidente por el autor (pp 32-33), se diluye la posición de principios de Revueltas: el gobierno no quería admitir la existencia de presos políticos y muchos encarcelados aceptaron negociar su salida del país no como exiliados políticos, sino en la condición de particulares, y eso es lo que denunciaba Revueltas: negociaciones que en realidad son claudicaciones y que suelen seguirse repitiendo en las relaciones de la oposición con el poder
Para no extendernos, indiquemos, entre otros detalles menores, que Olivia Peralta, primera esposa de José, nunca militó en el PCM como se afirma p 108 El departamento que habitó José Revueltas en Morelia 59 (1944-47) no era “una vecindad humilde” (p 217) sino un edificio de los años 40 en el que también residieron Luis Spota y Raúl Prieto En la calle de Holbein 191 no vivió con Héctor Xavier (p 361) sino en otro departamento del mismo edificio en el que se había instalado con su escritorio y su biblioteca que siempre lo acompañaron en sus diferentes casas
En conclusión, para conocer al verdadero Revueltas es mejor acudir al propio autor y leer sus memorias (Las evocaciones requeridas)
Atentamente:
Andrea Revueltas