LLANTO, INDIGNACION Y CONFIDENCIAS DE ALVAREZ MACHAIN, EN LOS VUELOS LOS ANGELES-MEXICO-GUADALAJARA
Gerardo Albarrán de Alba y Raúl Monge
A BORDO DEL VUELO 461 DE AEROMEXICO – “Fue un parto traumático, pero todo salió bien, a pesar de las complicaciones durante toda la gestación” Así resumió el ginecólogo Humberto Alvarez Macháin las peripecias que afrontó durante 33 meses en Estados Unidos, en plática con el reportero, sentado a su lado en el avión que lo trajo de regreso a México, una vez superada la angustia producida por el retraso en la salida de la nave
Cuando, al fin, en la primera hora del martes 16 despegó el jet, el médico jalisciense respiró hondo Sentado a su izquierda, Juan Miguel Ponce Edmonson, exdirector de la Interpol y actual agregado consular de la Procuraduría General de la República, sonrió complacido Atrás de ellos, solo, ocupando dos lugares, el cónsul mexicano Fausto Zapata entrecerró los ojos para mirar, a sus pies, las luces de Los Angeles
Doce horas antes, al mediodía del lunes, el juez federal Edward Rafeedie había leído el sobreseimiento de la causa contra Alvarez Macháin, secuestrado en Guadalajara el 2 de abril de 1990, por encargo de la agencia antinarcóticos estadunidense (DEA), a la que fue entregado por sus captores en El Paso, Texas
Fueron diez días efectivos de juicio en la Corte de Distrito de Los Angeles, que culminaron en la anulación de seis cargos en su contra, que incluían la conspiración para secuestrar, torturar y asesinar al agente de la DEA Eduardo Camarena Salazar, en febrero de 1985
Alvarez Macháin era hombre libre
El juez Rafeedie, sin embargo, le negó tanto la liberación automática como un apoyo económico que le permitiera pagar su regreso a México
Cuando lo único que faltaba era realizar unos cuantos trámites para lograr su excarcelación del Metropolitan Detention Center, la prisión federal en pleno centro de Los Angeles, donde pasó su cautiverio, Alvarez Macháin fue nuevamente detenido, ahora por el Servicio de Inmigración y Naturalización (SIN), a solicitud de la Fiscalía federal que, así, gastó su último recurso para tratar de retener al ciudadano mexicano e instruirle nuevos cargos Paradójicamente, se le acusó de ingresar ilegalmente en los Estados Unidos, por carecer de pasaporte y visa
“Todo es una maniobra de la Fiscalía”, explicó al reportero Robin Toma, abogado de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés), a las puertas del Metropolitan Detention Center, el lunes por la noche
El SIN detuvo a Alvarez Macháin para dar oportunidad de que la Corte del 9¼ Circuito de Apelaciones, en San Francisco, revisara el martes una “moción de emergencia” que presentó la Fiscalía seis horas después de que el juez ordenara liberar al procesado Varios abogados consultados por el reportero aseguraron que la moción sería rechazada, pero serviría para que los fiscales tuvieran algunos días de margen para trabajar
Fuentes oficiales confirmaron que, durante toda la tarde y noche del lunes, el gobierno mexicano presionó para que el SIN deportara inmediatamente a Alvarez Macháin Las autoridades migratorias estadunidenses, finalmente, cedieron
Alvarez Macháin salió de Los Angeles a las 0:40 horas del martes, deportado, en el vuelo 461 de Aeroméxico, acompañado solamente por Fausto Zapata y Juan Miguel Ponce Edmonson
El reportero acompañó a Alvarez Macháin durante los 172 minutos que duró el vuelo, sin escalas, entre el aeropuerto internacional de Los Angeles y el aeropuerto internacional de la Ciudad de México
DEPORTACION FORZADA
Lunes 14, 11:27 PM (Hora del Pacífico)- Dos aeronaves de la PGR esperaban ya al médico jalisciense en el aeropuerto internacional de Los Angeles para trasladarlo a la ciudad de México, con varios funcionarios Pero el SIN se había negado a entregarlo a las autoridades judiciales mexicanas y obligó al grupo a tomar un vuelo comercial, el 461 de Aeroméxico, que debía salir, originalmente, tres minutos después
Alvarez Macháin llegó al aeropuerto en una camioneta del SIN, escoltada por tres automóviles, sin otra identificación que una pequeña torreta encendida Se estacionaron a un costado del avión
En la sala de espera, los pasajeros, formados para abordar, comenzaban a quejarse de la demora, más molesta por el frío de un invierno anticipado
En ese lugar esperaban también Zapata y Ponce Edmonson, fuera de la fila de pasajeros Con ellos estaban: el abogado Alan Rubin, defensor de oficio que ganó el caso en la Corte, y Paul Hoffman, Robin Toma y Tracy Rice, de la ACLU Por platicar con éstos, los funcionarios consulares no se dieron cuenta de que Alvarez Macháin ya estaba allí; varios minutos después, alguien se los notificó
11:47 PM- Alvarez Macháin fue retenido media hora dentro del vehículo que lo trasladó de la prisión al aeropuerto; vestía la misma ropa que llevaba esa mañana al presentarse a la que sería la última sesión de su juicio: camisa verde, pantalón gris, suéter azul, zapatos café Iba esposado
11:55 PM- “Señor, ¡ya!”, le dijo a Zapata un empleado de Aeroméxico De inmediato le fue franqueado el paso al grupo En el avión, todavía vacío, hacía más frío que en la sala de espera Todos estaban muy nerviosos, pese a las bromas que se hacían entre ellos
Martes 15, 0:02 AM- El médico jalisciense abordó el Boeing 767-300ER de Aeroméxico, ya liberado de la justicia estadunidense, representada por las esposas que le fueron retiradas segundos antes En la puerta del avión fue entregado por agentes del SIN al gobierno mexicano Se veía menos grueso Llevaba a cuestas una caja de cartón, que contenía todos los documentos de su expediente y recortes de periódicos Era su único equipaje
Su abogado y sus asesores legales de la ACLU lo recibieron con un aplauso y aún más sonoros abrazos La sonrisa no se iba de su redonda cara de niño Conversaron un poco y se despidieron
Alvarez Macháin, Zapata y Ponce Edmonson se acomodaron en asientos equivocados, de “clase premier”, y debieron mudarse cuando abordaron los pasajeros a los que les correspondían esos lugares
—Parece que ahora sí, finalmente, ya terminó todo para usted en Estados Unidos, doctor —comentó el reportero con Alvarez Macháin
Zapata contestó por él:
—Sí, pero hasta que esto despegue
Las azafatas contaban, por cuarta ocasión, a los pasajeros que viajarían en el avión Alvarez Macháin ya no sonreía
0:20 AM- Dos hombres entraron apresuradamente al avión Algo andaba mal
—¿Qué pasa? —preguntó el reportero al cónsul general
—Es que la Fiscalía metió una apelación de último minuto y por andar contando el pasaje no nos vamos Ahorita le cuento —dijo entre ademanes
—Todavía tuvieron que pasar ocho minutos, lo que tardaron las azafatas en dar la bienvenida a los pasajeros y explicarles las rutinarias instrucciones de emergencia, primero en español y luego en inglés
0:28 AM- El avión comenzó a deslizarse en reversa y casi todas las luces se apagaron “Personal de cabina saliendo de plataforma”, anunció el capitán de la nave, Alejandro Rodríguez, mientras dirigía el aparato hacia la pista El avión era precedido por la misma camioneta del SIN y los tres automóviles que trasladaron a Alvarez Macháin al aeropuerto
0:40 horas- La nariz del avión se levantó, con una pequeña sacudida y el ruido se convirtió en un agudo zumbido al ganarse el primer metro de altura La nave había despegado
Durante el primer tramo de vuelo, Alvarez Macháin platicó con Ponce Edmonson, que bebía champaña (“me lo prometí si todo salía bien; era una manda”); cenó luego con Zapata (brocheta de res, verduras, café y una gelatina de postre) y recibió instrucciones del cónsul sobre las actividades que le tenían preparadas para el día siguiente; pidió dos aspirinas y bebió una cocacola
01:03 AM- Ponce Edmonson interrumpió la conversación entre Alvarez Macháin y Zapata
—Doctor, ¿ya vio las luces de San Diego? Allá adelante está Tijuana
El médico miró el pedazo de costa californiana entre los dos países y sólo asintió con un movimiento de cabeza Una voz se escuchó por los altoparlantes: “Señores pasajeros, muy buenas noches Les habla su capitán, Alejandro Rodríguez Volamos ya a nuestra altura de crucero, a 45,000 pies En estos momentos estamos cruzando la frontera Sean todos bienvenidos a México”
LA ULTIMA PESADILLA
2:57 AM- El vuelo nocturno, conocido como “Tecolote”, había durado ya largo tiempo, y casi nadie vio el final de la película que se proyectó en las tres pantallas colocadas a lo largo del avión; casi todos dormían, pero Alvarez Macháin estaba ya despierto y esperaba al reportero, bien dispuesto para una conversación, pero inflexiblemente reacio a contestar cualquier pregunta que implicara comprometer información
—Felicidades, doctor
—Gracias, muchas gracias —respondió Alvarez Macháin— Ahorita soy el hombre más feliz del mundo Regresar a mi México ¡Imagínate!
—¿Lo esperaba realmente?
—Sí Esta fue una gran batalla que, a final de cuentas, se inclinó del lado de la razón Yo admiro la gran valentía del juez para tomar una decisión apegada a la justicia
—Doctor, usted no fue declarado inocente por un jurado; fue el juez quien sobreseyó el proceso en su contra, que es una situación muy distinta El propio juez señaló que se había probado, sí, que usted tenía relaciones sociales con los narcotraficantes; que tenía relaciones profesionales con los narcotraficantes Nada más Dígame, ¿cuál era en realidad su relación con los narcotraficantes?
—Ahorita no quisiera hablar mucho Lo que sí te puedo decir es que siento como que esta no es mi persona, como si fuera extraña a mí ¿Sabes lo que es pasar 33 meses en cautiverio y que de la noche a la mañana toda tu vida cambie?
—Hay quien no cree que su liberación obedeciera estrictamente a derecho
—De veras, compréndeme; yo no quiero contestar ahorita esas preguntas Estoy muy cansado y no quisiera que por eso vaya a decir cosas que luego causen más problemas ¿Sabías que, en la prisión, todos los días nos despertaban al licenciado Zuno y a mí a las dos de la mañana y nos tenían así hasta las nueve y media, cuando empezaba el juicio en la Corte? Y luego sin comer bueno, sí nos daban de desayunar al despertarnos, pero quién va a tener hambre a esas horas Eso fue una tortura psicológica diaria; lo minan a uno para que llegue a la Corte fatigado
—¿Cómo fue su relación con Zuno Arce en la prisión? ¿De qué platicaban?
—Yo nunca en mi vida lo había visto Al licenciado Zuno lo conocí en los separos de la Corte
—¿Por qué lo están llevando a la Ciudad de México, en lugar de dejarlo ir directo a su casa, con su familia, en Guadalajara?
—No sé todavía lo que voy a hacer Ahorita vengo bajo mis autoridades lo que ellos digan
—¿Qué le dijeron que van a hacer en México?
—Yo sé que para toda pregunta hay una respuesta, pero antes uno debe estar descansado El cerebro es como una computadora, que puede procesar toda la información en un lenguaje analógico; pero cuando la sobrecargas, se vuelve muy lenta La mía, ahora está cansada
—A mí me parece más lúcida que la de muchos que conozco
—Pues sí, pero eso se debe a mi fortaleza, al entrenamiento que adquirí, como médico, para ser ginecobstetra Uno se pone ahí muchas desveladas
Hacía rato que el avión había iniciado el descenso Las primeras luces de la Ciudad de México destacaban en la obscuridad en que había quedado la cabina del avión Ponce Edmonson se levantó y tocó en el hombro a Alvarez Macháin para llamar su atención
—Humberto, mire: ya estamos llegando
El médico, concentrado en la primera entrevista que concedía como hombre libre, no se había percatado Giró la cabeza con rapidez y contempló las luces a través de la ventanilla
—Sí Es precioso —dijo para sí
Fausto Zapata también se había incorporado Los tres estaban arremolinados en el respaldo del asiento de Alvarez Macháin y miraban en la misma dirección
—Esta ventana es más pequeña que la que tenía en la prisión, pero mire todo lo que se ve —le dijo Zapata
Alvarez Macháin comentó con el reportero:
—Es como si estuviera soñando Un día, estaba de compras con mi familia; al otro, estaba en Estados Unidos; anoche estaba en el Centro de Detención Metropolitano y ahorita otra vez en mi país Me dan ganas de pellizcarme para asegurarme de que esto no es un sueño
Durante un par de minutos, Alvarez Macháin quedó abstraído Sólo él sabrá lo que pensaba, lo que sentía en ese momento Lanzó un suspiro y cerró los ojos, abandonado; todo su peso lo recargaba en el asiento
Cuando abrió otra vez los ojos, la sonrisa había vuelto a su cara de niño
—Doctor, si todo esto hubiera sido un parto, qué me diría ¿Utilizó fórceps, tuvo que hacer cesárea, o fue así nomás, naturalito?
Alvarez Macháin se ensombreció
—Fue un parto traumático, pero todo salió bien Toda la gestación se complicó por la forma del secuestro, por tanto tiempo que pasé sin juicio Pero mi gobierno siempre estuvo muy pendiente de mí La Procuraduría General de la República, la Secretaría de Relaciones Exteriores, mi presidente Carlos Salinas de Gortari (un gran hombre, muy valiente; yo no tendría palabras para expresar las cualidades humanas que tiene) Quiero hacer hincapié en el trabajo del Consulado; siempre tuve todo el apoyo de ellos, desde que estaba el cónsul José Angel Pescador, y ahora, con el cónsul Fausto Zapata, hasta los licenciados Espejel, Lira y Ponce Edmonson
La nave volaba ya sobre el corazón de la Ciudad de México, pero Alvarez Macháin seguía dando la espalda a la ventanilla
—Doctor, ¿no teme que, en algún momento, a la luz de evidencias que la Fiscalía no fue capaz de presentar en esta ocasión, usted sea secuestrado de nuevo por la DEA?
—Eso iría en contra del derecho internacional, iría en contra de las propias leyes de los Estados Unidos Yo ya recibí un juicio justo y se dio un fallo; si éste hubiera sido al revés, yo lo hubiera acatado Ahora ellos deben acatar la decisión del juez
Volábamos ya a muy baja altura, sobre la colonia Jardín Balbuena El Aeropuerto Internacional “Benito Juárez”
—Es curioso Me siento muy feliz y al mismo tiempo siento una gran soledad Voy a pasar la Navidad con toda mi familia, pero me va a hacer falta mi papá, que tanto luchó por mí, por probar mi inocencia y se acaba de morir
Su voz es un susurro ronco; se le atoró en la garganta al evocar a su padre, al borde del llanto Pero tosió y recuperó la compostura para hablar de su orgullo de ser mexicano, de ser jalisciense y de
—Doctor, disculpe que lo interrumpa, pero estamos aterrizando
—¿Eh?
Alvarez Macháin volteó hacia la ventanilla justo a tiempo para ver las primeras luces de la pista, ya dentro del aeropuerto Sus manos se aferraron a los descansabrazos y echó todo el cuerpo para atrás, tenso y frágil
5:32 AM (Hora del Centro)- Un golpe seco sacudió la nave cuando las llantas quemaron el hule sobre la pista El avión tocó tierra Se completó el aterrizaje
Alvarez Macháin daba gracias a Dios, hizo la señal de la cruz, se persignó y rompió en un llanto sordo, inaudible, cobijado por el estruendo de las turbinas que intentaban frenar
Con la mano derecha se cubrió el rostro, que había inclinado a su izquierda El esfuerzo por controlarse era inmenso El cuerpo, hecho un ovillo, se resistía a erguirse La mano que le quedaba libre estaba crispada Se le oyó un sollozo, justo cuando el avión llegaba al final de la pista
—¡Híjole! —dijo, otra vez compuesto
5:41 AM- Un oficial de la Secretaría de Gobernación subió a bordo por una escotilla, a la altura de la primera sección de la “clase turista”, y se dirigió a Alvarez Macháin para entregarle una forma migratoria que debía llenar, en su calidad de deportado
—Doctor, por favor, apúnteme sus datos
—Cómo no, con mucho gusto
Alvarez Macháin garabateó con prisa su nombre completo, preguntó si debía escribir su dirección en Guadalajara y escribió: “Mexicaltzingo 1853”
—Doctor, ¿me permite su pasaporte?
Desconcierto en el rostro de Alvarez Macháin
—¿Pasaporte? ¿Mi pasaporte? ¡No tengo!
Fausto Zapata y Juan Miguel Ponce Edmonson, ya casi con un pie en la escalerilla, se regresaron para mostrar unos documentos que tenían en su poder
—Fírmele mientras, doctor —le dijo el oficial en tanto registraba datos del pasaporte de Alvarez Macháin
—¡Con mucho orgullo!
5:45 AM- El grupo descendió del avión por una escalerilla, directamente a la plataforma, escoltado por elementos de la Policía Judicial Federal El reportero bajó con Alvarez Macháin, ayudándole con parte de su archivo, que se había desacomodado
5:50 AM- Abajo, un fuerte dispositivo de seguridad resguardaba el operativo Alvarez Macháin fue rodeado inmediatamente por policías e instalado precipitadamente en el asiento trasero izquierdo de un Cougar gris, placas 482-FTL Adelante, Ponce Edmonson dio la orden de arrancar Humberto Alvarez Macháin se había librado de la justicia estadounidense Estaba en manos de la mexicana
FALTA EL ULTIMO CAPITULO
En pleno vuelo a Guadalajara, de donde fue secuestrado el 2 de abril de 1990, Alvarez Macháin advirtió que aún falta por escribir el último capítulo de la historia del caso Camarena
“Si bien en lo que toca a mi persona terminó por imponerse la razón todavía no podemos hablar de un final feliz”, afirmó
Falta conocer la resolución del proceso que se le sigue a Rubén Zuno Arce, implicado también en el secuestro, tortura y muerte del agente antinarcóticos norteamericano
De acusado, el médico se convierte en acusador: “La justicia norteamericana no sólo se equivocó, sino que quedó en evidencia a los ojos del mundo Hizo el papelazo”
Es la tarde del martes 15 Alvarez Macháin se muestra impaciente por llegar a la ciudad en que nació hace 45 años, aunque él cuenta tres menos, los que pasó en prisión “Esos no cuentan”, dice en broma a los reporteros de Proceso y La Jornada, que lo acompañaron en el viaje a Guadalajara después de 33 meses de estar recluido en el Centro Metropolitano de Detención, de Los Angeles, California
Alvarez Macháin llegó al aeropuerto internacional de la Ciudad de México pasadas las cuatro de la tarde Una camioneta suburban de la PGR, en la que viajaban el delegado de la Procuraduría en Los Angeles, Juan Miguel Ponce Edmonson, y una escolta de dos hombres, lo dejó al pie de la escalerilla del avión Horas antes había rendido declaración ante el agente del Ministerio Público y tenido una breve charla con el procurador de la República, Ignacio Morales Lechuga, a quien, comentaría más tarde, agradeció el apoyo que le dio
Una vez que despegó el avión, Alvarez Macháin se acomodó en el asiento y conversó con los reporteros a pesar del cansancio físico y mental que, dijo, sentía por la tensión de las últimas horas “Ha sido un mundo de emociones: el secuestro, las decisiones de la Corte, la forma cómo se desarrolló el proceso, peleado, reñido Pero al final de cuentas ganó la razón”
—¿Hay resentimiento?
—Responde con un “no” poco convincente
Siguió: “La decisión del juez (Edward Rafeedie) refleja todo Consideró que no había elementos para consignarme Por eso desechó los cargos y ordenó mi repatriación Sólo se apegó a la justicia”
De la fiscalía y de los testigos su juicio es severo: “La fiscalía lo quiere a uno culpar aunque no tenga evidencias y todo mundo sabe que los testigos son unos criminales Su palabra no tiene credibilidad, como quedó demostrado”
DEFIENDE A FUNCIONARIOS
También condenó las imputaciones a funcionarios mexicanos Dijo que la fiscalía no tiene fundamentos para acusar a los políticos mexicanos “Los defiendo porque creo que son honestos Es una cosa vergonzosa, bochornosa, lo que está haciendo la fiscalía”
Demacrado por el desvelo, pregunta la hora Se asoma por la ventanilla Coloca la mano derecha en la frente y se queda pensativo
Se acerca un sobrecargo y le ofrece una copa de champagne, que el ginecólogo acepta gustoso “Yo no acostumbro beber, pero este es un buen momento”, aclaró Luego elevó la copa y brindó: “Salud señores, por estar aquí, en mi México lindo y querido”
Comentó algunos detalles del interrogatorio que le hizo el agente del Ministerio Público Federal, en una habitación del hotel Stouffer Presidente “Estuve una o dos horas, no recuerdo bien pero sólo declaré sobre mi secuestro”
—¿No habló sobre los hechos de febrero de 1985 en Guadalajara?
—No se tocó nada Si tengo que someterme a cualquier investigación, a cualquier aclaración, lo haré
Aclaró: “Me siento muy tranquilo en cuanto a mi situación”
—¿Descarta tener vínculos con los personajes con quienes lo involucran?
—Sí Si en la corte federal los descartaron, que más te puedo decir
—Usted conoció o trató personalmente con Rafael Caro Quintero, Ernesto Fonseca o Miguel Angel Félix Gallardo
—Sí, bueno Yo más bien con quien tuve relación fue con el abuelito de Caro (Don Juan) Era un señor que estaba muy enfermo Tenía cáncer de próstata Yo le llevaba los médicos Por ejemplo, un oncólogo, un cirujano, un urólogo, un médico internista Hasta ahí, nada más
—¿A qué atribuye entonces que lo hayan involucrado en el caso?
—Todavía no lo entiendo
—¿Había algún motivo?
—Realmente no sé
—¿Tiene enemigos?
—No sé Soy una persona tranquila En Guadalajara todo mundo me conoce y sabe que nunca he tenido enemigos Nunca le he hecho mal a nadie Nunca he tenido pleitos Nunca he tenido el mínimo defecto
—¿Cómo explica, entonces, su situación?
—Es injusta No tienen elementos suficientes para acusarme
—La sobrecargo interrumpe, ofrece otra copa de champagne a Macháin, quien aprovechó para cambiar el tema ¿Ya está bajando el avión, verdad? interroga
—Doctor no respondió a mi pregunta ¿por qué lo involucraron a usted?
—Ese es un punto interesante Creo que si posteriormente tenemos otra charla podemos platicar al respecto Si te doy una respuesta inadecuada, tú sabes que puede ir contra mí
—¿No teme lo que venga después?
—No, me siento tranquilo La fiscalía debe acatar la orden judicial, Si violan esa orden estarían violando la Constitución, mi hermano
Habla de su familia y conmueve Suelta algunas lágrimas “Va a ser duro llegar a mi tierra y no ver a mi padre” Falleció el 24 de septiembre, días después de que la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos consideró legal el secuestro del médico para juzgarlo allá
El capitán de la nave anuncia la llegada al aeropuerto internacional de Guadalajara Alvarez Macháin suspiró y enseguida exclamó: “Por fin, de vuelta a casa”
En punto de las 17:50 horas el avión tocó tierra Los sobrecargos pidieron al doctor que saliera al final para evitar problemas con el resto de los pasajeros Accedió Acomodó en sus rodillas la caja en que se encuentra el expediente de su caso y pidió ayuda al reportero Antes de bajar por la escalerilla, pilotos y sobrecargos aplaudieron al único pasajero que bebió champagne
Abajo, en la sala, familiares, amigos y periodistas lo esperaban Abrazos Llantos Porras Entrevistas Casi una hora después subió con sus familiares a una camioneta que enfiló a su casa, en el 690 de la calle de Jardines Universidad Cuatro autos lo siguieron
Poco antes de llegar Alvarez Macháin ordenó al conductor que detuviera la camioneta Descendió y llamó a gritos a un conocido Este salió y ambos se dieron un abrazo “Ya estoy aquí”, gritaba eufórico Macháin Subió otra vez al vehículo y siguió hasta su casa, en cuya fachada colgaba una manta que decía: “Bienvenido Doc”
En la calle, un grupo de reporteros lo esperaba Respondió a todas las preguntas Inclusive, dijo estar dispuesto a carearse con quienes lo secuestraron en abril de 1990
A las 19:10 horas cruzó la puerta de su residencia después de dos años ocho meses de no hacerlo Lo primero que hizo fue dirigirse hacia una consola en donde está un crucifijo del Señor de la Misericordia, de casi un metro de altura Se hincó y comenzó a orar No más de tres minutos Se levantó y mientras lo acariciaba, comentó que siempre se encomendó a él “Siempre me ha cumplido Tengo una deuda con él Iré a Tepatitlán a pie (es el patrono de ahí) No sé cuanto tiempo voy a hacer, pero voy a pagar mi manda”
Ya en privado, comentó después que no va a decir muchas cosas a la prensa, porque piensa escribir un libro en el que contará todo y que si habla ahora el libro no se va a vender








