Acusaciones de homicidio, narcotráfico, especulación

Acusaciones de homicidio, narcotráfico, especulación
La historia delictiva de Rubén Zuno, empezó a ser publicada en 1978
Felipe Cobián
GUADALAJARA, JAL – Aunque entonces resultó judicialmente bien librado, pero tuvo que huir del país y refugiarse varios años en San Antonio, Texas, a Rubén Zuno Arce se le involucró en actividades delictivas —relacionadas o no con el narcotráfico— desde finales de los años setentas
En 1978, su ahora esposa y entonces novia —acta 158/78 de la averiguación previa número 1866/78—, María Enriqueta: la hermana de ésta, Rosa María Güitrón Velasco y la sirvienta de ambas, María Margarita González, declararon que Zuno Arce había disparado su pistola, a quemarropa, contra los agentes de la Policía Judicial Federal Roberto Rodríguez López y Rodolfo Boizo González
Minutos antes de las 12 de la noche del 2 de julio de aquel año, Zuno Arce había llegado a la casa de las hermanas Güitrón Velasco, en el número 3724 de la calle Osa Mayor, en el fraccionamiento La Calma Cuando se percató de la presencia de dos personas en el interior de un vehículo, con placas norteamericanas, estacionado cerca del parque que está frente a la residencia, les gritó que se largaran lejos, que nada tenían que hacer ahí (Proceso 93 y 96)
Los judiciales sacaron sus credenciales para identificarse —no se sabe si por iniciativa propia o a solicitud de quien se sintió agredido por su presencia en ese lugar—, y cuando en eso estaban, sin más explicación, sin darles tiempo a nada, recibieron tres balazos en la cabeza, cada uno
Boizo González murió en el acto, en tanto que su pareja, Rodríguez López, falleció a bordo de la ambulancia poco antes de llegar al puesto de socorro “Leonardo Oliva”, a muchas cuadras del lugar de los hechos, en la colonia Jardines de la Cruz
Del asunto tomó conocimiento de inmediato el agente del Ministerio Público Federal José Cárdenas Caballero, por tratarse —se justificó entonces— de un asunto federal y porque las circunstancias así lo ameritaban, pues los policías estaban en servicio, explicaron las autoridades federales, e hicieron a un lado al Ministerio Público del Fuero Común, según declaró la semana pasada a este corresponsal Salvador Cárdenas Navarro, procurador general de Justicia del estado de 1977 a 1983
María Enriqueta Güitrón Velasco, quien años después formalizó legalmente su unión con Zuno Arce —tras de divorciarse éste de su primera esposa—, declaró ante el agente del MPF, Cárdenas Caballero, que Rubén disparó a quemarropa, en un ataque de ira, contra los agentes, en la confluencia de la venida La Calma, al suroeste del área urbana, en el municipio de Zapopan Con ella coincidieron su hermana Rosa María y la sirvienta María Margarita
De acuerdo con la versión difundida en aquella ocasión por las autoridades judiciales federales, no había ninguna orden de aprehensión contra Zuno Arce, aunque medios periodísticos especularon que el ahora declarado culpable por el secuestro y asesinato del agente antinarcóticos norteamericano Enrique Camarena y del piloto mexicano Alfredo Zavala Avelar, sospechaba que había alguna orden en su contra o temía alguna venganza, y que por eso actuó con suma rapidez
La delegación de la Procuraduría General de la República en Jalisco informó que ambos agentes habían sido comisionados para vigilar los movimientos y, en su caso, detener a los narcotraficantes Elías Arnoldo Salgado y Francisco Cárdenas García, quienes se reunían con las hermanas Güitrón Velasco, que también corrían el riesgo de ser detenidas por presuntas actividades relacionadas con delitos contra la salud
De los presuntos narcotraficantes, Cárdenas García y Arroyo Salgado, que eran espiados por los agentes judiciales nunca se volvió a saber más
No obstante que dos años atrás su cuñado Luis Echeverría había concluido su mandato, Zuno Arce, licenciado en economía por la Universidad de Guadalajara, gozaba de gran influencia en todos los niveles de gobierno, lo que hizo que su caso se convirtiera en una “papa caliente” y ningún tribunal, ni federal ni estatal, quería hacerse cargo del asunto
Primero, el expediente se turnó al Juzgado Quinto de distrito en Materia Penal, pero ahí duró poco tiempo Su titular, Rodolfo Moreno Ballines, se declaró incompetente; el caso pasó al Supremo Tribunal de Justicia del Estado y éste lo derivó al juez Noveno de lo Penal, José Luis Velasco, quien debió dictar orden de aprehensión, pero nunca se volvió a saber del asunto
Tres semanas después del doble homicidio, el caso Zuno dio un vuelco, pues el abogado José Valasco Navarro encontró una salida y el litigio —del que ahora dice no recordar ni el número “porque ya forma parte del archivo muerto y poco tiempo después me cambié de domicilio”— quedó en el olvido muy pronto
Velasco Navarro aseguró entonces, y lo repite ahora, que el responsable del asesinato de los policías federales no fue Rubén, sino su ayudante —la hacía de chofer, vaquero y guardaespaldas— Pedro Gallo García, quien obró tanto en defensa propia como del licenciado Zuno, que estaba amenazado de secuestro
Poco antes, el abogado de las hermanas Güitrón Valasco, Enrique Anaya Garza, promovió y obtuvo un amparo en favor de éstas y declaró que las obligaron a declarar, en particular a Enriqueta, contra Rubén, y que para eso la encerraron en un clóset y la torturaron
El Servicio Médico Forense, a cargo del doctor Mario Rivas Souza, dictaminó, al hacer las autopsias, que los judiciales Boizo González y Rodríguez López habían recibido disparos de dos armas de calibres distintos, por lo que se infirió que en los hechos tomaron parte dos personas, que actuaron simultáneamente Los investigadores concluyeron que el guardia de Zuno disparó, pero que éste también debió hacerlo
Casi seis meses después, el 29 de diciembre de 1978, el guardaespaldas Gallo García fue asesinado de varios balazos, en un céntrica cantina de la población de Tala, a menos de 30 kilómetros de esta ciudad El motivo, según Velarca, fue una disputa por unas vacas con otro ranchero, y nada más Alvaro Zuno, hermano de Rubén, afirmó que lo mataron agentes federales, por venganza
De la muerte de Gallo tuvo conocimiento el partido judicial de Zapopan —mismo que inicialmente intervino, a petición de la defensa de Zuno Arce, en el caso de los dos policías asesinados— pero nunca se supo si se investigó algo No hubo detenidos y el caso también se archivó
Al inicio del año siguiente, 1979, Jorge Saracho Alvarez, presidente del Supremo Tribunal de Justicia del Estado, dio por cerrado el caso y Rubén Zuno Arce fue exulpado en ausencia
Ahora, el abogado Velarca Navarro, quien acepta que ha sido el caso más escandaloso que ha litigado, “pero no el más difícil”, afirma que él se opuso de inmediato a que el doble crimen se ventilara en el fuero federal, “porque pudimos demostrar que los agentes no estaban en servicio cuando ocurrió el ilícito, y el juez de Distrito dijo que el competente era el juez de lo Común, y como los homicidios ocurrieron en La Calma, que entonces pertenecía al partido judicial de Zapopan, a petición nuestra se envió el caso al juzgado de ese municipio”
Entrevistado en su despacho la tarde del miércoles 23, Velarca Navarro recordó que entonces se promovió un amparo en favor de Zuno y de Pedro Gallo, “y en ese amparo Gallo admitía ser el autor de los homicidios y que lo había hecho porque notó una actitud agresiva de los agentes y, como él textualmente dijo, `se las gane'”
Al mismo tiempo, se presentó una prueba pericial de balística, “para comprobar que la pistola que utilizó Pedro Gallo fue la que disparó las balas con las que hirieron a los agentes de la Policía Judicial Federal; también presentamos las declaraciones de la ahora esposa de Rubén, que se dio cuenta, desde el balcón de su casa, de cómo habían ocurrido los hechos, y las de una hermana de la señora Enriqueta Con base en esos elementos, el juez de Distrito estimó que Zuno no era responsable del homicidio de los agentes federales y concedió el amparo, que dejó insubsistente la orden de aprehensión que había dictado el juez de Zapopan contra Rubén y Gallo Posteriormente, el Tribunal Colegiado confirmo la sentencia”
Sobre el doble homicidio, Rubén Zuno Moreno, hijo mayor de Zuno Arce, y Alvaro Zuno Arce, aseguran que los agentes federales arrancaron la declaración de las hermanas Güitrón a base de torturas Interrogado al respecto, el abogado Velarca dice que la señora Enriqueta estuvo detenida doce horas y que no la torturaron, “aunque en su momento hubo mucha controversia sobre cómo sucedieron los hechos”
—Licenciado, el doctor Rivas Souza, director del Semefo entonces y ahora, declaró que habían intervenido dos armas en el doble crimen ¿Cómo está eso?
—Bueno, él es un excelente médico legista, pero no es perito en balística, y el peritaje en balística es de la Procuraduría de Justicia Con un microscopio de alto poder, electrónico, analizaron y confirmaron que la pistola que se disparó fue la de Gallo y además, por las balas que se dispararon en la Procuraduría, se confirmó que sea era el arma, ciento por ciento, que había intervenido en el doble crimen, porque los proyectiles coincidían con los extraídos a los muertos
El licenciado Velarca está seguro de que ni Rubén ni Enriqueta tenían nada que ver con actividades ilícitas, como el narcotráfico Zuno se dedicaba a sus negocios, conocidos por todos, dice, y Enriqueta, a atender una farmacia
OTRA VERSION
Jesús González Gortázar, presidente de la Confederación Nacional de la Pequeña Propiedad que en el sexenio de Echeverría estuvo preso a instancias de Rubén Zuno, dijo a Carlos Loret de Mola —quien después lo dio a conocer en su libro Los caciques— que fue Rubén el que disparó a los judiciales federales
También ratificó (Proceso 668) lo dicho a Loret de Mola, en el sentido de que Zuno “contrabandeaba con barras de plata y mercurio, materiales estratégicos y drogas heroicas Disponía de aviones y avionetas de Conasupo para su tráfico ignomimioso El gobierno de Estados Unidos, en sus archivos de la delincuencia, tiene a Rubén Zuno perfectamente catalogado como uno de los narcotraficantes sobresalientes, pero no ha tomado las medidas en su contra por razones políticas”
Esto se lo dijo el diputado González Gortázar a Loret de Mola hace más de trece años
Entrevistado por Guillermo Zambrano, en agosto de 1989, a raíz de la primera detención de Rubén Zuno en Estados Unidos, el líder de los pequeños propietarios del país confirmó lo aparecido en el libro y apuntó, además, que supo que Rubén, al huir del país, se refugió en San Antonio, Texas, “de donde nunca volvió un solo día a México hasta que desde arriba le arreglaron su asunto”
En el sexenio de Luis Echeverría, Rubén fue alto funcionario de Conasupo Durante todo ese tiempo escaseó en el país la leche en polvo y el mercado negro creció Sí había existencias de leche, denunció aquí entonces la Cámara de la Industria Alimenticia, y señaló que altos funcionario de Conasupo estaban haciendo un gran negocio con esa especulación Aludieron a Rubén Zuno, y cuando Echeverría dejo la Presidencia, lo señalaron directamente
Hilda Vázquez, quien trabajó aquí para la DEA, viajó constantemente a Estados Unidos en los ochentas y conoció muy de cerca a Enrique Camarena Salazar, del que escribió La verdadera historia —prepara una novela sobre el mismo caso—, declaró al corresponsal que Rubén Zuno Arce sí formaba parte del Cártel de la droga de Guadalajara
“Rubén Zuno quedó en libertad la primera vez que lo detuvieron en Estados Unidos —agosto de 1989—, porque pactó con agentes de la DEA, no con el gobierno norteamericano, a través del Departamento de Justicia El les entregó al `Chapo’ Quintero, y les informó en qué lugar de Los Angeles se encontraba un bodega con 20 toneladas de cocaína, en Beverly Hills, y 17 millones de dólares producto del narcotráfico”
Añadió que desde años atrás, la DEA conocía perfectamente los movimientos de Zuno Arce, “quien tenía plantaciones de mariguana en la sierra de Mascota”
“Por eso lo dejaron libre en aquella ocasión, no por su inocencia Como creyó, seguramente, haber hecho un pacto con el gobierno estadounidense, pacto que en realidad hizo con agentes de la DEA que eran sus amigos, se confió y regresó para limpiar su nombre, el de sus hijos y el de su familia”, y fue cuando lo detuvieron de nuevo El estaba seguro de que nada le harían y que obtendría visa permanente, así como la devolución de sus bienes confiscados la primera vez
La informante de la DEA —ella asegura que fue agente— dice tener pruebas, además, de que Rubén Zuno “lavaba” parte de su dinero financiando a Cuauhtémoc Cárdenas, a instancias de Echeverría, para hacer crecer su movimiento y que, además, controlaba el contrabando de armas en el sureste de México
Rubén Zuno Moreno, de 32 año de edad, hijo mayor de Zuno Arce, dijo, desilusionado al conocer la noticia de que su padre había sido declarado culpable, que ellos tenían plena confianza en que iban a pasar juntos la Navidad; estaban convencidos de que sería declarado inocente, “porque ni mi padre, ni nadie de la familia, ha estado metido jamás en negocios ilícitos, y menos de narcotráfico”
“Mientras tanto —añade—, en la familia pasamos apuros, porque hemos tenido que vender propiedades para pagar la defensa de mi padre, que nos ha costado ya más de dos millones de dólares, al mismo tiempo que no tenemos crédito suficiente, porque muchas de las personas con las que hemos tenido tratos comerciales no quieren hacer negocios con nosotros, porque según ellos nada quieren saber de narcotraficantes”
Zuno Moreno señala que ellos creyeron en un principio en la justicia norteamericana y que por eso su padre regresó, “porque sabía que nada tenía que ver en los delitos de que lo acusan Es lo más doloroso que nos ha ocurrido”
Alvaro Zuno Arce denuncia que hay una serie de arbitrariedades y contradicciones en el proceso que se le sigue a su hermano quien primero fue detenido como presunto testigo y luego lo acusaron de perjurio, porque dice la verdad: que no conoce a Caro Quintero, ni a Félix Gallardo Quedó libre, regresó a México Lo citó el juez norteamericano y viajó de nuevo Fue seguro de que nada le pasaría, porque estaba libre de cualquier cargo
“Sin embargo, estando ya en Estados Unidos —sigue diciendo Alvaro—, le inventaron que se reunió en Tonalá, dos veces, con don Javier, con don Marcelino (García Paniagua), con Armando Pavón, con Aldana, con Ibarra y con los zares del narcotráfico para planear el secuestro de Camarena, y con testigos falsos, pagados y criminales, lo acusaron sin pruebas documentales ni periciales, sin fotografías y sin segundos testimonios, y así le fueron posponiendo juicios, hasta ahora”
Entrevistado en la sala de la casa que habita Zuno Moreno, bajo enormes trofeos de dos búfalos y seis venados cazados por el ahora inculpado, Alvaro expresa que, “sin ninguna evidencia, lo quieren enlodar a como dé lugar Lo quieren condenar
“No es pareja la justicia: se trajeron al doctor Alvarez Macháin, y qué bueno que se lo trajeron: no estoy en su contra y no quiero que se vaya a malinterpretar; fue una marranada la que hicieron contra él, pero son los mismo testigos, es ilógico Estamos encabronados A la mejor está detenido porque se llama Rubén y se apellida Zuno Arce y es cuñado de Luis Echeverría No sabemos el por qué Tenemos conjeturas solamente
“Con la ayuda de todos, incluido el expresidente —explica—, hemos salido adelante como hemos podido, y a los puros abogados les hemos pagado como 25 millones de dólares en todo el tiempo que lleva detenido desde que fue, no a entregarse, sino a defenderse”, precisa
Refuta enseguida declaraciones del exprocurador Enrique Alvarez del Castillo, quien manifestó que el caso de Rubén Zuno es diferente al de Alvarez Macháin; que “el primero fue detenido allá y el otro secuestrado aquí y conducido hacia allá, y que a Rubén lo están juzgando por delitos cometidos en EU, cosa totalmente falsa Don Enrique sabe muy bien cómo está todo, porque fuimos y se lo explicamos; se le enseñó la documentación y todos la conocen, menos él Acusan a Rubén de conspiración y de la muerte de Camarena ¿Qué esto no fue en Guadalajara? Quién sabe qué estaría pensando don Enrique, y aquí lo quiero refutar, porque la soberanía mexicana está igualmente vulnerada”
Concluye: “Lo involucraron sólo por vender la casa, en la que supuestamente se cometió el crimen Pero esa finca no la vendió ni siquiera a Caro Quintero, que ni conoce, sino a un corredor de bienes raíces, el doctor Rubén Sánchez Barba, quien a su vez la enajenó a Caro y ni siquiera se le pagó, y por eso ganó un amparo, y ahora de nuevo está en poder de esa persona”