Intercambio de concesiones para terminar el TLC
Las urgencias de los tres gobernantes marcaron el ritmo al fin de la negociación
Carlos Puig
WASHINGTON, DC – Con poco tiempo para lograr un acuerdo en principio que permitiera a los gobiernos cumplir sus objetivos políticos inmediatos, los negociadores de México, Estados Unidos y Canadá apretaron el acelerador a fondo y lograron un documento que tira un salvavidas a la frágil economía mexicana, da a Bush un elemento más para su campaña electoral y permite a Brian Mulroney ratificarlo antes de su elección general el próximo año
A pesar de las repetidas declaraciones respecto a que sería “la negociación la que impusiera el ritmo y no las circunstancias políticas”, los tres gobiernos decidieron que de llegar a septiembre sin un acuerdo, toda la negociación corría peligro, por lo que encerraron trece días a sus encargados de comercio en el segundo piso del hotel Watergate, para que hicieran todo lo posible para concluirla
Fue el sector energético uno de los que retrasó las negociaciones del Tratado de Libre Comercio, según relatan al corresponsal funcionarios ligados a las mesas de negociación
Por meses, los negociadores mexicanos habían sostenido los cinco “no” emanados de la Constitución, planteados por el secretario de Comercio, Jaime Serra Puche, al comienzo de la negociación, pero la estrategia estadunidense cambió en las últimas semanas e hizo pagar caro a Pemex, a la CFE y a la industria mexicana las reservas constitucionales
“A cambio de los cinco `no’, queremos que se abran al cien por ciento las compras de gobierno, en especial las de Pemex y la CFE”, dijo Carla Hills a Jaime Serra Puche en Watergate, según cuenta al corresponsal una fuente ligada a las negociaciones Serra Puche propuso que se reservara el 35% para proveedores nacionales No, dijo Hills Serra Puche ofreció quedarse con el 10% No, dijo Hills
Días antes, el presidente Carlos Salinas de Gortari había advertido a industriales mexicanos que tal vez tendrían que ceder en este sector Ante la negativa de Hills, Salinas volvió a reunir a los industriales interesados —cuenta la fuente muy cercana a los últimos días de negociación— y les dijo que no había de otra, que había que abrir las compras gubernamentales para firmar el Tratado
Serra Puche, entonces, ante la oposición de Pemex, que hace un año había advertido que tal vez era conveniente ceder en alguna otra parte y no en ésta, ya que “existe toda una industria que vive de vender al monopolio petrolero”, cedió y en diez años todas las compras del mayor comprador mexicano —alrededor de 7,000 millones de dólares al año— serán abiertas al mejor postor; 50% en el primer año, 70% en el quinto y 100% en el décimo El arreglo también es asimétrico, ya que Estados Unidos se sigue reservando sus compras de defensa y algunos otros programas para pequeñas empresas, que constituyen algo así como el 30% de sus compras totales
Sólo así Carla Hills dijo que sí
La prisa de Bush, que sabía que tenía que terminar el acuerdo antes de la Convención Republicana, para poder informar al Congreso en septiembre y para, según sus asesores, ganar votos con el TLC en los estados fronterizos, no aflojó las posiciones estadunidenses y sí, en cambio, provocó que las presiones sobre México aumentaran en los últimos días de negociación
En el sector automotriz, por ejemplo, el 625% de contenido regional finalmente acordado es el propuesto por la General Motors, lo que permitirá dejar fuera de México a inversionistas japoneses y europeos que quieran armar sus autos en el país Serra Puche y su equipo lucharon por un máximo de 50%, pero ahí también perdieron la batalla
OPOSICION EN CANADA
Los canadienses estaban urgidos de tener un documento que pudiera ratificar el actual Parlamento dominado por los conservadores, mayoría que, según señalan las encuestas, perderán ante los opositores liberales y demócratas en las próximas elecciones Los dos partidos de oposición están contra el TLC
Mulroney enfrenta encuestas que dicen que el 63% de los canadienses quiere derogar el TLC con EU, pero, en el discurso que pronunció al terminar las negociaciones, desafió a sus opositores: “Mucha gente dice, como en 88, que no seremos capaces de pasar este acuerdo Yo les digo, aguarden y ya verán” El ministro de Comercio Exterior, Wilson, anunció el jueves 13 que la legislación para implementar el TLC de los tres países estará lista en diciembre, abriendo la posibilidad de que Mulroney aproveche su mayoría de diez escaños y el Parlamento ratifique el Tratado
El Toronto Star, el periódico más grande de Canadá, dijo el jueves en su editorial: “Los frutos del primer Tratado aún están pendientes, por lo que el primer ministro debe dejar la decisión de ratificar este acuerdo a los electores” Por ley, Mulroney tiene que llamar a elecciones en el otoño del año entrante, pero su baja popularidad y la crítica situación económica canadiense —115% de desempleo—, hacen prever una elección en la primavera
En caso de que los conservadores ratificaran el acuerdo, los liberales y nuevos demócratas han prometido que buscarán su derogación
Al cuarto día de negociaciones en Watergate, los representantes mexicanos se dieron cuenta de que estaban en un viaje sin regreso y que no importaba cuánto se tardaran, se tenía que concluir el Tratado
“Ninguna reunión ministerial había durado tanto La prensa especulaba que al día siguiente se terminaría la negociación Habernos regresado hubiese sido un pésimo signo para inversionistas y para todo el mundo; la única opción fue trabajar de sol a sol hasta concluir”, dijo al corresponsal un alto funcionario mexicano ligado al equipo negociador
Rodeados por periodistas de los tres países, que hacían guardia todo el día en tres salas de prensa en el tercer piso, los ministros se reunían protegidos por un amplio aparato de seguridad, que exigía identificaciones y gafetes especiales para cualquiera que se quisiera acercar a los negociadores
El numeroso grupo de periodistas de la fuente de Secretaría de Comercio, al que se le había anunciado una reunión breve, hubo de quedarse los trece días cambiando su boleto de avión en muchas ocasiones, aunque la información que salía del segundo piso era menos que escasa
Las decenas de empresarios de la Coordinadora Empresarial para el Comercio Exterior (COECE), parte de la comitiva de Serra Puche y Herminio Blanco desde hace catorce meses funcionaban como portavoces de Secofi, ofreciendo casi diariamente conferencias de prensa para explicar algunos de los artículos ya terminados
El martes 11 comenzó a filtrarse que ese día se terminaría la negociación sin faltar una extraña confusión:
Desde la mañana, la embajada de México en Washington pidió a los corresponsales mexicanos sus teléfonos particulares, para el caso “de que algo suceda”
A las siete de la tarde, la Casa Blanca publicó la agenda presidencial del miércoles 12 A las 7:50 de la mañana aparecía Bush, en el Jardín de las Rosas, “haciendo un anuncio sobre el TLC” A las nueve de la mañana, en el salón de conferencias de la Casa Blanca, Carla Hills daría una conferencia de prensa al respecto
Las agencias UPI y Reuters anunciaron en sus despachos que la negociación estaba terminada, lo que provocó la primera información salida del segundo piso del Watergate en trece días: “Contrario a informes de prensa, se sigue negociando”
La Casa Blanca, sin embargo, no cambió su agenda
A eso de la media noche, una llamada de la gente de prensa del gobierno mexicano anunció una conferencia de Serra Puche a las 7:50 de la mañana y advirtió: “El gobierno mexicano no declarará terminadas las negociaciones hasta que estas hayan concluido” “¿Qué?” —preguntó el corresponsal “Ese es el aviso, no sé más”
A la una de la madrugada, los tres ministros salieron del segundo piso y dijeron a los reporteros que aún estaban presentes que la negociación había terminado
Al otro día, Bush salió a su jardín escoltado por Carla Hills, como se había anticipado, y anunció lo que calificó de “hecho histórico” “Hoy se marca el principio de una nueva era en nuestro continente, en el continente Norteamericano (sic)”
ESTILO MEXICANO
Los mexicanos hicieron las cosas diferentes:
En el auditorio del Instituto Cultural Mexicano, en la calle 16, se organizó una conferencia de prensa, que resultó más un evento de celebración, con más de la mitad de los lugares cercanos al pódium reservados para “invitados especiales” y la COECE
A las 7:50 en punto entró Jaime Serra Puche, acompañado por el embajador Gustavo Petricioli y Herminio Blanco; los funcionarios gubernamentales, los empresarios y uno que otro periodista se pusieron en pie y estallaron en un prolongado aplauso, que Serra no pudo acallar
Ya en ese ambiente, el secretario de Comercio comenzó su discurso como quien recibe un Oscar y agradeció su colaboración a “los sectores obreros, campesino y empresarial”, a su “consejo de asesores”, al “gobierno federal y a funcionarios de otras Secretarías”, “a los empresarios mexicanos reunidos en la COECE”
Al final agradeció a “la prensa”, a la fuente de la Secofi, que “nos tuvo paciencia y que sin estar preparados para una estancia tan larga se quedaron aquí Por su profesionalismo, les estoy profundamente agradecido”
No hubo mención de Herminio Blanco, quien mostraba en su rostro el cansancio de diez días de intensas sesiones de negociación
Serra Puche aclaró que “tal y como lo había dicho el Presidente, el Tratado se adecua a la Constitución y no la Constitución al Tratado” Insistió en que los cinco “no” del sector energético se habían cumplido: no a inversión en áreas básicas, no a contratos de riesgo, no a cláusulas de seguridad, no a importación de gas, no a gasolineras extranjeras
Dijo que el capítulo de inversión respeta los límites constitucionales y calificó el arreglo global como “muy benéfico para México”
A la hora de las preguntas, Serra Puche, habilidoso, escondió los sectores donde el arreglo no fue tan benéfico Así explicó, por ejemplo, la cesión en compras gubernamentales:
“Fue una negociación muy prolongada y aquí están representados los miembros de la industria de bienes de capital, los que tenían especial interés en esto y a quienes se consultó intensamente Se logró mantener parte de los gastos del gobierno federal reservada para la industria mexicana, para que con ese propósito ellos puedan alcanzar economías de escala, minimizar sus costos de producción, entrar a un proceso de capitalización, transformar sus industrias y ser competitivos en el futuro, porque lo que queremos es una industria de capital competitiva”
—¿Cuáles son los porcentajes?
—Los porcentajes están en el documento que les hemos repartido —Respondió Serra, pero en el informe no se dice nada de los porcentajes de transición que en diez años dejarán a Pemex sin ninguna compra reservada para nacionales Fue Carla Hills la que al responder a la misma pregunta los precisó
Ante la pregunta de una reportera, “¿cuándo todo el pueblo, la sociedad mexicana, verá los beneficios de este tratado?” Serra advirtió que es un instrumento de largo plazo y que no hay que esperar resultados inmediatos
Ante las dudas de la prensa sobre la posibilidad de que Clinton sea elegido Presidente y, por tanto, el Tratado corra riesgos Serra afirmó: “Nosotros negociamos este Tratado con el gobierno de Estados Unidos y Canadá y no con ningún candidato”
Ante la pregunta sobre si hubo presiones o imposiciones del gobierno estadunidense en los últimos momentos de la negociación, Serra volvió a ser escurridizo:
“La negociación tomó tanto tiempo como tuvo que tomar A ustedes les consta que nosotros nunca fijamos una fecha, porque la negociación determinó los tiempos No hubo prisa, ni precipitación México defendió sus intereses y los de su industria”
Momentos después de la conferencia, Serra se trasladó a la oficina de Carla Hills, donde con Wilson posaron para las cámaras Hills y Wilson dieron sus conferencias de prensa a las nueve de la mañana, cada quien a la prensa de su país
Desde esa misma tarde, el gobierno de Estados Unidos comenzó su intensa campaña para vender el Tratado al Congreso y a la opinión pública de su país
Los secretarios del Tesoro, Agricultura, Ecología y Energía, tuvieron encuentros con la prensa, para alabar los resultados de la negociación y explicar con más detalles el texto, del cual sólo se ha distribuido un resumen, de unas 50 cuartillas, de las 500 que contiene, pues se hará público cuando los abogados lo redacten en las próximas semanas
En el Congreso también hablaron legisladores clave para la ratificación del texto y todos tuvieron más bien un tono de escepticismo Dijeron que darán su opinión definitiva cuando se distribuya el texto definitivo, pero advirtieron que será importante para ellos que contenga capítulos que cuiden la ecología y los intereses de los trabajadores estadunidenses
Organizaciones laborales y ecologistas declararon, después de ver el resumen, que lo propuesto por los gobiernos “no es suficiente” y que trabajarán para derrotar la ratificación
La Casa Blanca, por lo pronto, piensa utilizar el Tratado en la campaña, ante la falta de definición de Bill Clinton en el tema, y ha prometido que, a pesar de las especulaciones en contrario, Bush mandará al Congreso el texto tan pronto y como lo tenga y lo firmará antes de que concluya este año, sea cual sea el resultado de la elección de noviembre
El acuerdo tiene una entrada en vigor tentativa para el primero de enero de 1994, pero en este año y medio aún tiene largo camino que recorrer








