Cárdenas no sólo repartió la tierra, sino elementos para que produjera

Cárdenas no sólo repartió la tierra, sino elementos para que produjera
La contrarreforma de Salinas complementa y profundiza la de Alemán: Cuauhtémoc
Guillermo Correa
Rodeado de recuerdos que evocan al general Lázaro Cárdenas, quien conmovió al país con el reparto de tierras ejidales, Cuauhtémoc, su hijo, cuestiona en forma severa los cambios propuestos al artículo 27 constitucional porque, según él, llevan el propósito de entregar el campo a intereses extranjeros, fomentar el latifundio, los cacicazgos, la corrupción y el empobrecimiento de la población rural
Denuncia:
“De hecho, desde principios de los años 40 se acentuó la agresión política y económica hacia el ejido Pero es a partir de 1946, cuando el licenciado Miguel Alemán tomó posesión de la Presidencia, cuando el problema se agravó con las modificaciones al 27 de la Constitución A partir de esa fecha, el retroceso fue grave porque se abrió la posibilidad de proteger a latifundios, de que se simulen fraccionamientos Y se dio una embestida de carácter político contra las organizaciones ejidales Empezaron a matar a muchos dirigentes campesinos de esa época Y a partir de ahí vino un ataque permanente, una desatención en términos reales al ejido, a la comunidad, e incluso a la auténtica pequeña propiedad
“Esto se refleja ahora —agrega— en la corrupción de las autoridades agrarias, en la no resolución de muchos trámites, en los vicios de la banca rural, la aseguradora; en la forma como se reducen, particularmente en tiempos más recientes, los presupuestos destinados al campo en términos generales y los volúmenes del crédito; en la utilización de los campesinos como simples factores del voto y de la manipulación; en la rapiña y demás”
El hijo del general Cárdenas, vestido con traje y camisa azul con rayas blancas, rememora los tiempos presidenciales del General de 1934 a 1940: “En su gobierno —dice—, se buscó, primero, cumplir el compromiso pendiente con el movimiento revolucionario Y luego, dentro de las limitaciones que tuvo, se hicieron esfuerzos para que no fuese nada más la tierra, sino que se repartió lo más productivo Los principales repartos en zonas de riego se dieron en esa época, se reestructuró el Banco Ejidal; se apoyó al campo con obras muy importantes de infraestructura, caminos, presas, que se concluyeron, muchas de ellas, con posterioridad Fue un apoyo integral al campo, buscando lo fundamental: mejorar las condiciones de vida de los campesinos”
Cuauhtémoc Cárdenas se apoya en las obras de su padre para recordar la dotación de tierras ejidales en el país, que lo ubicaron en la historia como un abanderado del sistema que, acusa, ahora se pretende matar Los apuntes del general son elocuentes Decía, por ejemplo, que “la Revolución quiere a la vez el ejido y el fraccionamiento de latifundios, para que venga un alza en la producción que aumente el poder adquisitivo de la masa rural y mejore la economía de toda la nación”
Las aspiraciones agrarias de Lázaro Cárdenas, de acuerdo con su hijo, eran que “el campesino tuviera salud, educación, altos niveles de vida” Y esto, dice Cuauhtémoc, “puede lograrse a través de impulsar la reforma agraria, no sólo entregando la tierra sino haciéndola producir con todos los elementos que ahora pone la ciencia”
Lamenta que, sin embargo, no sea así y que hoy el ejido se debata entre la vida y la muerte, “con enfoques oficiales falaces, que van a las formas y se quedan en lo superficial, y no van al fondo de los problemas que afectan la agricultura y las condiciones de vida de vastos sectores de la población rural”
El exgobernador de Michoacán se refiere a la iniciativa de ley enviada a la Cámara de Diputados por el presidente Carlos Salinas de Gortari, mediante la cual se da por terminado el reparto de tierras, se otorga la posibilidad a los ejidatarios de que sean propietarios de sus parcelas y así, si es que lo desean, puedan venderlas o rentarlas sin cometer delito, como actualmente está dispuesto También se permite la asociación con particulares, incluyendo empresas extranjeras
Cárdenas sostiene que el reparto no ha acabado y que, por lo menos, existen todavía 20 millones de hectáreas que repartir; que la propuesta va contra la voluntad del pueblo y que sus consecuencias serán repetir las situaciones porfiristas que dieron origen a la Revolución
Asegura: “Para resolver los problemas agrarios, actualizar y ofrecer nuevo impulso a la reforma agraria, es indispensable, y en todos sentidos prioritaria, la reactivación de la economía rural, de las producciones del campo, y hoy, piénsese lo que se piense, las modalidades existentes en la tenencia de la tierra y su eventual modificación constituyen un factor secundario tanto en la generación de los múltiples problemas que vive el campo mexicano como en su solución
“Modificar la legislación que regula la tenencia de la tierra sólo puede tener como intención adecuar las estructuras agrarias al modelo concentrador del ingreso que ejecuta el gobierno y a una agricultura puesta al servicio de intereses ajenos, sin importar los efectos sociales y económicos negativos que en lo interno pudiera producir”
Acusa: “El régimen de partido (PRI) de Estado en el último medio siglo, ha considerado al ejido más como una base de control político de los campesinos y de mediatización de sus demandas que como una estructura de organización social y productiva El corporativismo rural ha sido fuente inagotable de rapiña y corrupción, campo fértil para la existencia y reproducción del caciquismo El verdadero obstáculo a la modernización rural es la antidemocracia imperante, que inhibe las fuerzas emancipadoras y productivas de la población rural”
“GRILLETES” AGRARIOS
Cuauhtémoc Cárdenas dice que la defensa del ejido debe implicar la determinación para dar una batalla por su rehabilitación, así como por la eliminación o cambio de aquellos preceptos jurídicos —las modificaciones de Miguel Alemán—, que, enmarcados en la legislación vigente, constituyen verdaderos “grilletes” al desarrollo autónomo e integral de los ejidatarios y sus ejidos
Pide eliminar los cacicazgos existentes en el ejido y democratizarlo Insiste: “No hay argumento legal, ni social o económico que valga para no afectar los latifundios o para no ejecutar resoluciones agrarias ya acordadas ¿Qué dice Carlos Salinas de los latifundios existentes?, ¿deben entregarse a ejidos o no? Y de las resoluciones, ¿habrá que mantenerlas para que subsistan como fuentes de corrupción o intranquilidad social?”
Añade: “Es falsa la afirmación de Carlos Salinas cuando dice que desde hace años los efectos del reparto son contrarios a su propósito revolucionario y cumplirlo no responde al espíritu de justicia de la propia Constitución”
Considera que el minifundio improductivo y empobrecedor, argumento para los cambios en la ley, debe, por el contrario, ser motivo de atención, con inversiones y asistencia técnica, principalmente, con el fin de cambiar su condición de ineficiencia productiva “Es imposible pretender recuperar el minifundio, la economía rural en su conjunto, y el ejido en lo particular, sin ofrecer los elementos indispensables para la producción, que se vienen negando sistemáticamente desde hace años y a los ejidatarios en especial, quienes han sufrido, además, la hostilización política, la represión ante sus justas demandas, la violencia del asesinato, la cárcel injusta, los cacicazgos y el despojo de sus tierras; la carga de la pesada y corrompida burocracia agraria, que inhibe económica y socialmente toda posibilidad de mejoría”
En torno de la iniciativa, Cárdenas sostiene que “la apertura comercial irrestricta de nuestro gobierno, particularmente a los productos agrícolas del extranjero, en contra de lo que están haciendo todos los países que saben que con una agricultura fuerte es posible tener una economía sana, está afectando gravemente las condiciones de vida de los hombres del campo y las perspectivas de desarrollo de nuestra agricultura
“Es muy clara la intención del gobierno de matar poco a poco al ejido, no sólo para desaparecer esta forma de organización social y económica que tan provechosa ha sido, a pesar de las agresiones constantes a que se le ha sometido Se trata de mantener esta apertura quizá como el arma más fuerte para acabarlo”
Explica: “Desde hace algunos años, pasando por encima de la ley, en las zonas más productivas del país, ante el abandono y la restricción del gasto para obras de riego, caminos, proyectos agrícolas, ganaderos, forestales, que se tienen que realizar a largo plazo, restricción que ha llegado al 60% en la última década, y en muchas zonas de alta productividad, —en el Valle de San Quintín en Baja California, en las zonas de riego muy extensas que hay en el noroeste del país, en Sonora, en Sinaloa; en las regiones donde se puede tener producción durante las épocas en que el clima es adverso en otras, como son las tierras calientes de Guerrero y Michoacán— se han estado entregando ejidos por la vía de la renta, por la vía de no darles crédito y de no dejarles otra salida a los campesinos que entregarse a grandes empresas trasnacionales”
La iniciativa de Carlos Salinas de Gortari, se le dice, da a entender que estas cuestiones ilegales se han hecho práctica cotidiana Responde: “Entonces deberían legalizar la corrupción, la mordida, el robo, el contubernio de funcionarios Así, quizás, el señor Salinas nunca tenga que responder ante la ley”
MODELO CONCENTRADOR
—Usted señala que estas propuestas de cambio obedecen a intereses extranjeros ¿Cuál será el futuro del campo, considerando el poder político del PRI?
—En primer lugar, espero que eso no sea eterno, que ello, en el mediano plazo, se pueda resolver; por lo tanto, que se dé atención a lo que es el verdadero problema del campo, que no deriva de las formas de tenencia de la tierra ni tiene solución modificando éstas, sino que es una crisis que surge por la falta de inversiones, por la descapitalización de todo el sector rural, llámense ejidatarios, pequeños propietarios o jornaleros; por la falta de crédito, de organización, por la burocratización y corrupción que han estado presentes en el agro, o sea, dando atención a estos conflictos; desburocratizando, limpiando de corrupción, propiciando inversiones, la organización, aportando, además de crédito, asistencia técnica Con esto pueden recuperarse el campo, la economía rural, la agricultura, la ganadería, y empezar a resolverse los problemas de sectores sociales muy vastos
—Sin embargo, no se recurre a esto sino a los cambios a la ley
—Porque Carlos Salinas tiene interés en imponer, en todo el país y en las actividades productivas, un modelo concentrador de la riqueza y poner las zonas de mayores rendimientos, las más prósperas, al servicio de otros mercados
—¿Cree usted que esto haya sido una estrategia desde el gobierno de Miguel Alemán para llegar a las proposiciones actuales de Salinas?
—Es consecuencia de la orientación que se dio al desarrollo y de los intereses que privaron en la política nacional, pero nunca como en este gobierno y el anterior, sistemática y conscientemente se ha tratado de poner al país, de manera clara y abiertamente, subordinado a intereses extranjeros
—¿De la iniciativa hay algunos puntos que pueda considerar positivos?
—Menores, puesto que lo más importante es la reestructuración que se hace a las formas de tenencia de la tierra Hay algunas intenciones declaradas, pero como no sabemos cómo se van a instrumentar, considero que esta iniciativa lo que pretende es proteger los fraccionamientos simulados, alentar la concentración de la tierra y otras medidas que tendrán que verse en la ley reglamentaria
—¿Cuáles serán las consecuencias?
—Los efectos se verán en plazo mediato, claro, no de un día para otro Se van a reflejar, primero, en todo el rezago agrario, pues son decenas de miles de expedientes que no han tenido resolución ni positiva ni negativa Según la forma como se resuelva, podrá llevar tranquilidad o crear mayores tensiones en el campo Lo segundo es lo más probable: el despojo a los campesinos de sus tierras, por la vía de su propio empobrecimiento, y forzarlos a vender, aunque no sea esa la intención declarada de la ley, pero sí lo que está detrás, va a forzar a un mayor éxodo hacia las zonas urbanas, al exterior, y va a crear tensiones en el agro, sin lugar a duda
En la antesala de su despacho, Cuauhtémoc Cárdenas tiene bustos y pinturas del apóstol del agrarismo, Emiliano Zapata, con su clásico sombrero sureño y mirada triste Hay también fotografías del general Cárdenas, vestido con uniforme a los 20 años Considera Cuauhtémoc Cárdenas que las reformas permitirán “la reconstitución de los latifundios en las zonas de alta productividad, manejados por empresas trasnacionales, que produzcan preferentemente para la exportación; y en otras regiones temporaleras, de baja productividad, que también han estado abandonadas principalmente desde 1982, los cacicazgos políticos y económicos locales, en manos de los acaparadores, que son los únicos que finalmente van a tener capacidad de negociar con los derechos de usufructo de los ejidatarios y también la posibilidad de intervenir en la vida de las comunidades indígenas”
Ya hace un año, en Guanajuato, Cárdenas advertía: “El ejido ha venido siendo uno de los puntos de agresión principal de las políticas antidemocráticas, que no toman en cuenta los problemas sociales que el gobierno ha venido instrumentando, particularmente intensas de 1982 para acá Ahora pretende permitir que se negocie con los derechos ejidales, que éstos puedan servir como garantía de crédito, y que pueda negociarse con la posesión de las parcelas ejidales
“En un primer proyecto dijo que sería únicamente entre los miembros del ejido Pero sabemos bien cómo se maneja la ley y cómo en esta forma se abriría la posibilidad para que gente de dentro o de fuera de los ejidos, con apoyo de los caciques, de la gran corrupción que se da en torno de todas las instituciones oficiales que tienen que ver con el campo, se pudiera abrir la vía para que miles de campesinos, de ejidatarios en el país, puedan perder la posesión de sus parcelas y éstas pasaran a poder de cacicazgos, de trasnacionales, como ya está sucediendo en muchas partes de la República”
Ahí mismo manifestó: “Si queremos un campo productivo, tenemos que darle atención preferente a que se ejecuten las muchas resoluciones que duermen en los cajones de la Secretaría de la Reforma Agraria, en torno de demandas de dotaciones, de ampliaciones, de rectificación de los linderos de ejidos, de depuraciones censales; todo tipo de resoluciones agrarias que el gobierno se empeña en no resolver y que lo único que ha hecho, y lo sabemos bien porque se han roto todos los récords en materia estadística, es resolver y conceder únicamente certificados de inafectabilidad En ninguna época en la historia del país se han expedido tantos (300,000), y tenemos la certeza de que muchos de ellos no están amparando pequeñas propiedades, sino latifundios
“La lucha, entonces, tenemos que darla para que cambien las políticas económicas de todo el Estado Que se dé prioridad a atender al campo Tenemos que limpiar de la corrupción la SRA y todas las oficinas que tienen que ver con el agro, porque sólo así se van a ejecutar de manera pronta las muchas resoluciones que pueden favorecer a núcleos campesinos (22 millones de mexicanos)”
Cuauhtémoc Cárdenas sostiene que la única seguridad que se puede dar a la tenencia de la tierra es el cumplimiento estricto de la ley Con ello, asegura, se van a terminar los despojos a ejidos y comunidades, la invasión de propiedades legítimas “Pero a las autoridades actuales lo único que les interesa es tener a los productores como campo de explotación A ver a quién le pueden sacar más dinero, si a un pequeño propietario, promoviendo los desalojos con policías judiciales, o a un ejidatario trayéndolo a las vueltas en trámites que nunca acaban por resolverse”
En la entrevista, Cárdenas dice que la iniciativa constituye “una contrarreforma agraria, que complementa y profundiza la de diciembre de 1946 del presidente Miguel Alemán, que adultera la voluntad fundamental del pueblo mexicano, expresada en el artículo 27 de la Constitución”
Concluye: “Habría que ver que el movimiento revolucionario conquistó el derecho de los campesinos a tener la tierra, principio por el que se verán despojados con esta iniciativa Tener la tierra como instrumento de trabajo y de liberación, es la mayor bondad que tienen los ejidatarios La iniciativa dice que no se les va a despojar, vamos a ver que dice la práctica El señor Salinas ha dicho tantas cosas y de tantas se ha echado para atrás que no hay por qué pensar que ésta va a ser la excepción Si hay quien cree todavía en los Santos Reyes, nosotros no”