Ruta crítica No. 784

Ruta crítica
Francisco Ponce
En su tercer año, la ruta ciclista de México se asoma a lo que podría significar su propia ruta crítica
Su reto consiste en consolidarse de una vez por todas, pero no nada más como evento internacional, sino con la estela de refuerzo a la estructura interna de este deporte
Porque hasta ahora hemos sido observadores de una sola realidad: nuestros pedalistas están todavía muy por debajo de los niveles deseados de alto rendimiento
Es cierto, se comenta en el medio, que los competidores nacionales ya no se asustan ante los extranjeros Pero no es suficiente
De lo que verdaderamente se trata es de lograr una infraestructura deportiva que corresponda al tamaño que ha adquirido la ruta internacional Es decir, que la Federación Mexicana dé el estirón que permita el surgimiento de mejores valores jóvenes
De otra manera, los mexicanos seguirán siendo rodadores comparsa en las planicies y montañas de los caminos de la ruta
Porque debemos ser muy claros: Sería un derroche económico y de recursos humanos seguir celebrando esta competencia sin cosechar frutos: desarrollar una eficiente planeación y preparar a conciencia a los talentos juveniles que surgen esporádicamente gracias a la todavía lamentable inercia de la generación espontánea
Es urgente, desde luego, dar vigencia a una estructura ciclista sólida Es decir, que para 1992 al menos un par de equipos mexicanos sean altamente competitivos
Entonces podrá decirse que en cuatro años surtió efecto —y bien valió la pena— el anzuelo para atraer a los peces
De lo contrario, el banquete en el camino podría convertirse para nuestros ciclistas en la triste y cotidiana escena del niño pobre que ve a los ricos disponer de las espléndidas viandas de la comilona
Hasta el momento, las victorias de Raúl Alcalá en las dos ediciones anteriores salvan las aspiraciones de los aficionados mexicanos a este espectáculo, pero el problema es que de no ser él, difícilmente encontramos prospectos suficientes
Y ya es tiempo de que la Federación Mexicana de Ciclismo se sacuda las telarañas que la han cobijado desde aquellos viejos tiempos del gran Radamés Treviño
Ahora existen pocos corredores de valía, como Alcalá y Arroyo, así como valientes de la estatura de Eduardo Graciano —a pesar de su abandono— y del zacatecano Domingo González
Pero falta mucho, mucho más, por hacer