POCAS INTERRUPCIONES POR APLAUSOS Y UN CORTO RECORRIDO, SIN MULTITUDES
Gerardo Galarza
Cosa de los aplausos
Y además, en pie
Dijo el presidente Carlos Salinas de Gortari: “Por experiencia, el pueblo mexicano no quiere que el clero participe en política ni acumule bienes materiales” y entonces el aplauso comenzó se alargó, los legisladores, funcionarios, políticos e invitados se pusieron en pie El aplauso más largo del tercer informe del actual gobierno
Los cardenales Ernesto Corripio Ahumada y Juan Jesús Posadas, los obispos Adolfo Suárez Rivera y Luis Reynoso y el delegado apostólico, Jerónimo Prigione, todos con alzacuellos, también se pusieron en pie y aplaudieron Quizás porque sabían lo que el Presidente añadió
“pero tampoco —completó el titular del Poder Ejecutivo— quiere vivir en la simulación o en la complicidad equívoca Por eso convoco a promover la nueva situación jurídica de las iglesias bajo los siguientes principios: institucionalizar la separación entre ellas y el Estado, respetar la libertad de creencia de cada mexicano y mantener la educación laica en las escuelas públicas Corripio asentía ante cada palabra del Presidente Y nuevamente vino el aplauso de los mismos que segundos antes habían aplaudido una frase sin terminar
Aplausos como siempre A la lealtad de las fuerzas armadas; al castigo de quienes violan los derechos humanos so pretexto de la lucha contra el narcotráfico, a los llamados al diálogo entre fuerzas políticas; al incremento en las reservas en dólares del Banco de México, a la propiedad y control nacional sobre los energéticos, a la promesa de justicia al campo; a la requisa del puerto de Veracruz, a los maestros; al cierre de la Refinería 18 de Marzo; al Pronasol; al anuncio de la iniciativa para elevar a rango constitucional la Comisión Nacional de los Derechos Humanos; a la permanencia del ejido como forma de propiedad, a la nueva promesa de transformarlo profundamente
Ningún aplauso al reconocimiento de que el nuevo padrón electoral padece de “ciertas deficiencias” debidas a la presión de los tiempos, pero si uno nutrido y en pie para tratar de acallar los gritos de la bancada perredista “¡Repudio total, al fraude electoral!”, cuyos miembros, además, levantaron carteles que exigieron “Sufragio efectivo, no reelección”, mismos que tenían una caricatura en la que Porfirio Díaz aconseja a Carlos Salinas de Gortari: “Mira muchachito, hazle como le hicimos yo y don Fidel Velázquez”
Protesta que no fue evitada, como ocurría antes, en la transmisión oficial del informe, pero con una sobreposición en letras amarillas: “PRD”, como para que quedara claro a quienes se dirigía Fernando Ortiz Arana, presidente de la Cámara de Diputados, cuando campanita en mano decía: “Orden, señores diputados; orden para continuar con la sesión de Congreso general Continúe señor Presidente”
Continuó el Presidente, quien necesariamente tuvo que ver a la diputada Patricia Ruiz, toda de rojo, en la tercera fila, a sólo cinco butacas-curules del senador Luis Donaldo Colosio, quien durante los dos horas y 14 minutos que transcurrieron entre el Honorable Congreso de la Unión hasta el “¡Viva México!” se mantuvo en pie con un cartel con la efigie de Cuauhtémoc Cárdenas y la leyenda “Cárdenas Presidente”, de aquellos utilizados en la campaña de 1988, que había de ser rubricado con un estentóreo “¡Viva Cárdenas!”, al término de los honores de ordenanza
Y apenas se levantaron, los legisladores, funcionarios, los políticos e invitados, todos se volvieron al fondo de la sala de sesiones, allá por la esquina donde fue confinada parte de la prensa, para buscar aunque fuera con la mirada a los miembros de la jerarquía católica mexicana Y suerte la de Luis Martínez Villicaña, director de Caminos y Puentes Federales de Ingresos y Servicios Conexos, y de Raúl González, titular de la Comisión Nacional del Deporte, quienes por su ubicación fueron los primeros en tenderle la mano al cardenal Corripio Ahumada
EL RECORRIDO
El tradicional recorrido que los presidentes de la República realizaban después de haber rendido su informe, del recinto oficial a Palacio Nacional, se redujo en esta ocasión a una breve y veloz ceremonia, casi de protocolo que no duró ni cuatro minutos
En un vehículo descubierto, que abordó en la esquina de Izazaga y Pino Suárez y escoltado por cadetes de caballería, del Colegio Militar, Carlos Salinas de Gortari recorrió las ocho cuadras que lo separaban de la Plaza de la Constitución
Una nube de confeti tricolor y una red de bocinas de alta potencia, colocadas a lo largo de Pino Suárez, que difundieron música, disimulaban el poco entusiasmo y la escasa asistencia de grupos de trabajadores convocados por el Congrego del Trabajo
En las aceras de Pino Suárez una valla de soldados, una reja blanca y luego otra cadena de agentes vestidos de civil formaron un corredor difícil de atravesar En las azoteas, soldados y agentes de civil vigilaban también
El Presidente de la República se trasladó de la residencia oficial de Los Pinos a Palacio Nacional y de este al recinto alterno de la Cámara de Diputados, en el autobús oficial En un automóvil cerrado se trasladó del Centro Médico a la esquina de Izazaga y Pino Suárez, donde abordó, sólo unas calles antes del Zócalo, el coche descubierto
En la Plaza de la Constitución tampoco hubo gente Sólo las gigantescas mantas colocadas en los edificios que la rodean y la movilización de los vehículos que trasladaron a los invitados al informe, llevados a Palacio Nacional a la salutación, significaron los pocos signos de que se había celebrado el tercer informe de gobierno








