Los perversos

Los perversos
Francisco Ponce
Siempre ha sido una vieja y equivocada costumbre Es posible que se trate más bien de una manía o de una necedad, da lo mismo El caso es que se siguen haciendo evaluaciones sin considerar la persistente y monopólica estructura
Al menos, el deporte no le ha podido copiar las pocas o muchas virtudes al prinstitucional, sobre todo en las recientes elecciones, en cuestión de recolectar votos
Porque en cuestión de chanchullos, pues nomás no: en política si se puede, pero en resultados deportivos alguien podría lograr una marca mundial en atletismo, por ejemplo, mediante artimañas ilícitas?
Es prácticamente imposible
Claro, habría que establecer las habituales, acomodaticias y hasta necesarias y molestas excepciones: “porque si el hombre es un ser político —¿cuántas veces escuchamos esta letanía?— ciertos fines justifican los medios” si no cachan al infractor, desde luego
Pero en el caso de nuestros atletas es distinto
Y aunque recientemente lograron en Cuba la mejor actuación en toda la historia de Panamericanos, distan mucho de complacer las ambiciones de triunfo de la sociedad nacional
Ello se debe, naturalmente, a que los procedimientos de evaluación dejan fuera de todo ajuste a las organizaciones deportivas como tales y se fijan solamente en el resultado alcanzado por el atleta
Y esto es injusto
Precisamente debido al enorme esfuerzo individual ante las carencias objetivas a las que están sujetos algunos competidores
Entrenadores, dirigentes de asociaciones y federaciones, mantienen sus cargos gracias a la alquimia electoral deportiva, pues las federaciones son autónomas Y hay elecciones, derecho del que carece el atleta A menos que sea dirigente, porque como competidor jamás podrá alcanzar, por votación, una victoria
Aquí no vale la máxima de sufragio efectivo no reelección, en algunos casos lo más adecuado como ocurre en las federaciones internacionales Lo malo es cuando se vuelven locos de poder, a pesar de sus barrabasadas
Tendría poco margen de error si afirmo que en el último cuarto de siglo nunca escuché a un alto dirigente confesar públicamente su responsabilidad y retirarse
Se han ido, desde luego, pero despedidos o dolidos porque pusieron, sin sacar un solo quinto de sus bolsillos, toda su dedicación y hasta le regatearon tiempo a su sufrida familia (snif)_