TESTIMONIO DE JUAN MENDEZ HERRERA, UN VISITADOR: POR CONSIGNA HAY QUE RETENER EL 15% DE LAS CREDENCIALES

TESTIMONIO DE JUAN MENDEZ HERRERA, UN VISITADOR: POR CONSIGNA HAY QUE RETENER EL 15% DE LAS CREDENCIALES
Carlos Marín
El miércoles de la semana pasada, al término de su extenuante jornada de trabajo, Juan Méndez Herrera llegó como de costumbre a la casa de su novia, en Ciudad Nezahualcóyotl, y ella notó que además del cansancio habitual, él denotaba una preocupación especial; le preguntó qué pasaba y Juan le confió lo que dos días después contaría, con mejor ánimo, “porque es mi deber y porque no quiero cargar porquerías en mi conciencia”, al reportero de Proceso:
El gobierno, a través del Instituto Federal Electoral, comete desde ahora el fraude de impedir la entrega del 15% de las credenciales de elector
El propósito es que el 18 de agosto no se vea el rechazo masivo que persiste en el Distrito Federal al Partido Revolucionario Institucional, rechazo que se manifestó de manera alarmante en las elecciones presidenciales de 1988
Juan Méndez Herrera tiene 24 años de edad y nunca ha votado Se disponía a hacerlo ya, pero desde el miércoles pasado lo piensa y repiensa: “Desde luego no lo haría por el PRI, pero también me pregunto si tiene caso hacerlo por algún partido de la oposición”, reflexiona
En lo que va del año y hasta el sábado 29 de junio estuvo trabajando de “visitador” por un salario mensual de 600,000 pesos El miércoles en que aprendió que nadie sabe para quién trabaja lo habían premiado con una manga para no empaparse en los aguaceros de la temporada, más un 5% de sobresueldo por los muchos domingos que tuvo que trabajar
El fraude al 15%, prefraude o antefraude cometido por el IFE ocurrió por consigna directa de sus funcionarios
La experiencia de Juan, a quien le consta que es la de varios de sus compañeros, tuvo lugar en lo que para efectos de logística electoral es la Zona 2, Area de Empadronamiento 1, que abarca una porción sustancial de la delegación Benito Juárez A él le tocó visitar —a veces hasta en cinco ocasiones— las aproximadamente 1,000 casas y departamentos de la Sección 061, que comprende doce manzanas de la colonia Del Valle
Trabajó a conciencia, dice, en la búsqueda de ciudadanos aquiescentes al empadronamiento
“Aunque empadroné a unas 870 personas —cuenta— el miércoles (26 de junio) me dieron la instrucción de que no entregara más de 740 credenciales”
COMO EN LA TELE
Juan Méndez Herrera se comporta como uno de esos actores que aparecen en la campaña televisiva del Instituto Federal Electoral: sonriente, amable y con vivo interés en la realización de su tarea
“Mucha gente, prácticamente toda, hasta la que no quiso empadronarse, nos pregunta cómo va la chamba y casi siempre, mientras llenamos las boletas en la primera etapa o cuando vamos a entregar las credenciales, nos ofrece un vaso de agua, un refresco, y nos hace conversación Que cuántos empadronados vamos, que si creemos que habrá abstencionismo y hasta que si es cierto que trabajamos para el PRI Yo siempre contestaba que no, que íbamos únicamente a empadronar de manera neutral, como corresponde a cualquiera, aunque sea por honorarios, que trabaje en el gobierno”
Juan alternaba las jornadas con sus estudios universitarios Cuando empezó a trabajar y dio sus “generales” informó un detalle que parece haber escapado a sus contratantes: estudia el octavo semestre de Periodismo en la Universidad Nacional Autónoma de México, en la unidad Aragón de la Escuela Nacional de Estudios Profesionales, y aprendió, dice, que “el periodista está para decir las cosas importantes de las que se entera y no para ocultarlas”
Por un anuncio de televisión supo de la campaña de empadronamiento y desde principios de año se incorporó a la “gran jornada ciudadana” con que el IFE publicitó el proceso
Fue a las oficinas del XVI Distrito Electoral, ubicadas entonces en las calles de Mier y Pesado (ahora en las de Uxmal) y habló con alguien de apellido Mireles De allí lo mandaron a la delegación Benito Juárez, al edificio de Pasaportes, para tomar un curso de capacitación de tres días, de las nueve de la mañana a las cuatro de la tarde, que impartió un instructor del IFE
“Tomamos el curso entre 60 y 70 interesados, de los cuales escogieron 30 para darnos el trabajo”
Además del procedimiento para el llenado de las formas impresas del empadronamiento y de los pasos posteriores tanto hacia dentro del IFE (para la clasificación y ordenamiento de paquetes por manzana) como de la entrega final de credenciales, Juan aprendió el organigrama en el que él se insertaría:
1- Subdelegados de zona
2- Coordinadores
3- Validadores
4- Visitadores
Como visitador, a Juan se le asignó la sección (061) que comprende las manzanas que van de Insurgentes a Capulín, Duraznos y Porfirio Díaz, doce en total Se le proporcionó también una lista de personas mayores de 18 años, levantada en el censo nacional de 1990, un total aproximado de 950 ciudadanos De este total su tarea sería localizarlos y convencerlos de que se empadronaran
“Tal vez unos 50 o 60 no quisieron empadronarse Me decían que no tenían ganas o que no creían en eso, pero logré empadronar a la mayoría”
Su promedio diario fue de 25 empadronados, hasta alcanzar la cifra de 870 De los 950 de su lista de censo únicamente no encontró, pese a visitas reiteradas, a 20 o 30 ciudadanos
El 28 de mayo, coincidiendo con su cumpleaños, llegaron a su sección las primeras credenciales de elector “Yo entregaba como 30 diarias y me daba tiempo para ayudarles a algunos de mis compañeros” (74 muchachos como él trabajaron en la denominada Zona 2) Trabajó tan bien que algunos de ellos le decían que se “manchaba” por sostener ese ritmo de trabajo
“Me apuraba porque ya se había retrasado mucho la entrega de las credenciales y pensaba que estaba haciendo lo que debía hacer”, comenta
El miércoles del desengaño, la semana pasada, fue a cobrar sus honorarios, le dieron la manga contra el agua y el 5% más de salario por los días festivos Allí el subdelegado (también eventual) Jorge Delgadillo, al comentar que Juan había entregado 600 credenciales en tres semanas, le dijo:
“Tienes un tope de 140 más”
Las 130 restantes no debía entregarlas a los empadronados
“¿Y si vienen al módulo?” preguntó el visitador
“Si alguien llega a venir pues se la entregas”
Juan le explicó que había empadronado a 130 personas más y Jorge le respondió, también desconcertado, que esa era la instrucción de la delegada distrital del Instituto Federal Electoral, la licenciada María Elena Dávila
Eran las dos o tres de la tarde, salieron a tomar un refresco a la calle
“¿Por qué el tope?” inquirió Juan
“Pregúntale a Lulú, ella te lo explicará” Jorge se refería a otra compañera, Lourdes Domenica
“Pero explícamelo tú”, insistió el visitador
“No sé qué convenio tengan pero, como el PRI va perdiendo en la zona de la Del Valle, no sé a qué arreglo llegaron con el PRI”
“Qué onda con todo esto —titubeó Juan Méndez Herrera— ¿Dónde está entonces la legalidad?”
“Te digo que son órdenes de la delegada —concluyó el subdelegado— Además te va a convenir: vas a trabajar menos”
Dice Juan que se sintió defraudado “Le había echado, la verdad, muchas ganas”
Después se enteró de otros casos en que se aplicó la consigna de repartir menos En uno de ellos el visitador había empadronado como a mil ciudadanos y le ordenaron que la entrega de credenciales no pasara de 700
“No volveré a trabajar en esto”, dice en la entrevista con Proceso
“Dijeron que habría limpieza y tal vez la haya en el proceso de votación, pero muchos no votarán porque decidieron que no recibieran su credencial de elector Pero creo que el hecho de que cientos o miles de personas dejen de votar por algún partido a causa de que no se les entreguen sus credenciales (que las vayan a recoger al módulo es una forma de desalentarlas) es una forma de fraude”
En la noche de ese último miércoles en que fue visitador, cuando le contó esta desgracia a su novia, ella trató de consolarlo:
“Qué puedes hacer, no te sientas mal Tú cumpliste y te lo reconocían De veras no te sientas mal: ¿qué se puede esperar de esas gentes?”