FRANCA OPOSICION AL TRATADO DE COMERCIO EN CANADA; EN ESTADOS UNIDOS, SALINAS HALLO OBSTACULOS
Carlos Puig
WASHINGTON, DC – Apurados por la creciente oposición en el Congreso estadunidense a la “vía rápida” para el Tratado Trilateral de Libre Comercio, los presidentes de México, Carlos Salinas, y de Estados Unidos, George Bush, emprendieron la semana pasada una campaña a fondo para convencer de las bondades del pretendido acuerdo al Poder Legislativo estadunidense, del que ahora dependen la relación comercial entre ambos países y el rumbo y destino de la política económica mexicana
Carlos Salinas de Gortari inició su gira de ocho días —por ocho ciudades estadunidenses— en Houston, Texas donde se reunió con el presidente Bush, quien declaró a la prensa que “trabajaría incansable” por lograr la aprobación de la vía rápida para la negociación del TLC y criticó a “aquellos que por intereses particulares se oponen a este acuerdo”
En respuesta a reporteros, en una breve conferencia de prensa después de la reunión, Bush dijo que el petróleo “es asunto de los mexicanos” Bush se dirigió a los demócratas en el Congreso y advirtió que la administración no cejará en su afán de lograr la extensión de la autorización “fast track”, sin la cual “no tendríamos instrumentos para el desarrollo y la competencia con los demás bloques económicos
Bush regresó a Washington, donde se reunió con congresistas y empresarios, para continuar con las presiones para que se apruebe la vía rápida
En Ottawa, Salinas fue recibido por el primer ministro Brian Mulroney, quien se encuentra en uno de los peores momentos de su carrera al frente del gobierno canadiense No sólo su popularidad se encuentra en el 12%, sino que una reciente encuesta, Gallup señaló que 63% de los canadienses se oponía a un TLC de Norteamérica Para colmo, los periódicos canadienses se la han pasado señalando las contradicciones entre Mulroney y su ministro de Comercio Internacional, John Crosbie, quien abrió la posibilidad de que el acuerdo Canadá-Estados Unidos sea reabierto ante las próximas negociaciones e hizo declaraciones en sentido opuesto a las del primer ministro
El presidente mexicano se reunió también con los opositores canadienses —los liberales y el NDP—, que encabezan, empatados, las encuestas para dirigir el próximo gobierno Jean Cretiene, líder liberal, dijo que no habría TLC sin liberar estándares de trabajo y ecológicos, y Bob Rae, el gobernador de Ontario, la provincia más rica de Canadá, con quien se reunió Salinas en Toronto, de plano le dijo que no contara con su apoyo y que se opondría a cualquier TLC Rae argumentó que la experiencia del TLC Canadá-EU ha sido “suficientemente negativa, con un acto de fe tenemos suficiente”
LOS MISMOS ARGUMENTOS
Salinas, sin embargo, no cejó en su campaña y comenzó una serie de discursos que, con algunas diferencias, utilizaron los mismos argumentos una y otra vez Salinas exhibió los logros de las cifras económicas de su gobierno: baja inflación, reducción del déficit, crecimiento económico por encima del de la población, privatización Dijo, utilizando la frase preferida de su contraparte estadunidense, que “México ha decidido incorporarse al Nuevo Orden Internacional”, y para eso, Salinas no ve mejor instrumento que el TLC
En sus conferencias ante el parlamento canadiense, en Harvard, ante la Asociación de Editores de Periódicos, en la Universidad de Chicago y ante la legislatura local tejana, Salinas explicó el programa de estabilización económica y de transformación estructural de la economía mexicana
El presidente mexicano habló ante diferentes auditorios, pero se dirigió siempre a la misma audiencia: congresistas y grupos de presión estadunidenses que se oponen al TLC
A los que temen en pérdida de empleos aquí, por la mano de obra barata mexicana, refutó: “Esa posición no está apoyada por los datos” Nombrando “estudios” arguyó que el nivel de empleo argumentaría en los tres países “Los empleos en EU no se están perdiendo gracias a mal pagados trabajadores mexicanos —dijo en Harvard—, sino como resultado de altos salarios y mejor competitividad en Europa y la Cuenca del Pacifico”
Utilizó repetidamente dos razonamientos: “Si México cerrara sus maquiladoras mañana, no se generarían más Taiwán, Hong Kong, Singapur y Corea”
Y repitió una y otra vez: “Si el TLC no se logra, México no crece y los mexicanos no tienen mejores condiciones de vida, no serán miles, sino millones de mis compatriotas los que crucen la frontera buscando mejores condiciones de vida
En una entrevista concedida al diario Globe and Mail, de Canadá, fue aún allá: “Cuando se tiene libre movimiento de bienes y servicios, el libre movimiento de trabajo es casi natural Y creo que eventualmente esto tendrá que discutirse” Para Salinas ésta es un arma de negociación: “Si hubiera un quid pro quo, si ellos insistieran en hablar de ecología o de petróleo, ¿qué áreas quisiera usted que se incluyeran en las discusiones y en las que ellos no están dispuestos a hablar?” le preguntó la periodista Madelaine Drohan
“Sin duda, migración laboral”, contestó Salinas “Es algo que está fuera de la negociación comercial, pero es un aspecto que nos tendremos que sentar a discutir tarde o temprano, y cuanto antes mejor”
Dos temas dominaron en los discursos de Salinas acerca del TLC, los dos que han establecido como críticos los legisladores estadunidenses: derechos laborales y ecología
Mencionó más de tres veces el cierre de la refinería 18 de marzo como muestra del empeño de su gobierno para combatir la contaminación y dijo que si el TLC trajera a México más contaminación eso no sería desarrollo ni crecimiento real”
La apertura política —como el petróleo y los derechos humanos— fue un tema marginal en los discursos y aunque habló de la nueva ley electoral y de lo que llamó “un nuevo y vigoroso sistema de partidos, más competitivo que antes”, advirtió que la economía está antes que otros avances democráticos; “México nunca ha perdido su rumbo hacia la democracia Sin embargo, para que la política sea constructiva, se necesita establecer condiciones económicas y favorables para asegurar que las acciones e ideales de libertad sean fundados en la realidad y tengan duración, “como tantas jóvenes democracias están comenzando a descubrir”
Salinas regresó este domingo a México, después de haber hecho su último esfuerzo para convencer al Congreso estadunidense Ahora todo queda en las manos de la administración Bush, su capacidad de persuación política y el exigido “plan de acción” que tiene que entregar al Capitolio, donde deberá incluir las acciones a tomar en materia de medio ambiente y derechos laborales y que se hará público a finales de este mes, cuando Carla Hills, John Crosbie y Jaime Serra se reunan en Canadá y la comisión binacional México-EU se vea en Washington En mayo, todo estará en manos de los legisladores demócratas y republicanos








