LO QUE QUIERE PRIGIONE
Señor director:
Leyendo el número 749 de esa revista de fecha 11 de marzo, me encontré con un interesante artículo del Sr Rodrigo Vera en el que informa de una entrevista con el delegado apostólico de El Vaticano en México, el Sr Jerónimo Prigione
En tal artículo, el Sr Prigione relata su labor ante las autoridades que han dado como resultados “discretos” encuentros diplomáticos, entrevistas con los presidentes López Portillo, De la Madrid y el actual Salinas, quien en ocasión de su llegada a la primera magistratura del país, tuvo a bien invitar especialmente al propio Prigione, así como a la más alta cleresía mexicana
La lectura del artículo de referencia me hizo recordar un pasaje del libro Anecdotario prohibido de la Revolución que escribió el “Chato” Zincúnegui Tercero, en el que relata que en cierta ocasión negó a la Cámara de Diputados el Lic D Luis Cabrera quien llevaba la representación del C Presidente Dn Venustiano Carranza Luego del trámite correspondiente Dn Luis fue autorizado a usar la tribuna desde la cual se dirigió a los diputados para pedirles la venia, de conformidad con la Constitución para que el Ejecutivo pudiera realizar cierto negocio relativo a los Ferrocarriles de Yucatán
Luego que el Lic Cabrera abandonó la tribuna y se solicitó la opinión de los diputados, levantó la mano un señor peluquero que representaba a la región de cierto estado de la República y que debido a sus méritos en campaña la Revolución lo había premiado con esa curul Cuando hubo negado a la tribuna dijo más o menos:
Compañeros Diputados diputados:
Para contestarle a Dn Luis Cabrera quien ahora representa al Sr Carranza, quiero relatarles algo que pasó en mi pueblo: Era una pobre mujer que vivía en una humilde choza con su numerosa prole a la que a duras penas podía alimentar con los cincuenta centavos que su marido ganaba de sol a sol en la hacienda En plena tarea de lavado de la escasa ropa, la cocina y agobiada por las carencias, el menor de los niños, que encuerado y lleno de lodo apenas gateaba, empezó a llorar y a pedir algo al tiempo que señalaba algo vagamente La mujer, abrumada ya con tanto llanto, decidió darle gusto al crío con la esperanza de terminar con tan molesto griterío ¿Qué quieres? y buscaba en el muro de adobe encalado hacia donde el niño señalaba ¿Esto? y le acercaba un listón, algún hilo de color, pero el niño lloraba más y más ¿Esto? al tiempo que descolgaba el retrato de su madre que tan amorosamente conservaba colgado de un clavo Jubiloso el niño dejó de llorar y se puso a reír ¡Bendito sea Dios! murmuraba la pobre mujer Pero poco le duró el gusto, porque pocos minutos después se puso a llorar como antes y nuevamente señalaba en la misma dirección donde estuviera el retrato de su abuela La madre, con la experiencia anterior y luego de fallar varias veces, por fin descubrió que lo que quería el niño era el clavito que soportaba el retrato
¿Esto? Los ojos llenos de alegría le indicaron que en efecto eso era lo deseado Con un movimiento enérgico desprendió el tal clavito del muro de adobe y se lo entregó al chillón que ahora sonreía lleno de dicha Pero he ahí que pocos minutos después vino la tercera tanda de llantos y alaridos La pobre vieja sufrió más que nunca para encontrar el objeto deseado por su vástago y así poderlo calmar
Buscó aquí, allá y más allá y nada ¿Qué será? se preguntaba la madre atribulada y siempre husmeando en la dirección que vagamente señalaba la criatura, hasta que ¡Por fin! Lo que el niño quería era el agujerito donde había estado el clavo ¡El agujerito! Compañeros diputados: Quiero recordarles que hace dos semanas el mismo Lic Cabrera y con la misma representación presidencial nos solicitó poderes para intervenir en el asunto de La Laguna Así mismo, deben recordar que la semana pasada fuimos anuentes para que interviniera en el asunto del Río Yaqui, y ahora pide nuestra autorización para el negocio de los Ferrocarriles de Yucatán
Compañeros diputados: Lo que el Sr Presidente quiere es ¡el agujerito!
Ahora, y volviendo al artículo referido de Proceso pienso que lo que el Sr Prigione quiere, es ¡el agujerito!
Atentamente
Carlos Alatorre
León, Gto_








