Exploración, explotación, petroquímica y transporte, a discusión en el Tratado de Libre Comercio

Exploración, explotación, petroquímica y transporte, a discusión en el Tratado de Libre Comercio
Lo único no negociable del petróleo es la propiedad: Serra Puche
Jorge Alcocer
Areas fundamentales de la industria petrolera, como la perforación, el transporte marítimo y terrestre de crudo y sus derivados, la petroquímica secundaria, así como las compras y contratos de Pemex, sí estarán en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio (TLC)
Así lo reconoce el secretario de Comercio, Jaime Serra Puche, en una entrevista con Proceso, colocando el debate en una nueva perspectiva: no se negociará la propiedad sobre los hidrocarburos, pero prácticamente todos los aspectos relacionados con su explotación y transformación sí estarán en la mesa de negociaciones
Otros sectores fundamentales de nuestra economía, la agricultura, los servicios financieros, incluida la banca, y prácticamente la totalidad de la industria y los servicios serán objeto de la negociación con Estados Unidos, en la que el gobierno de Carlos Salinas se juega el destino inmediato de su proyecto económico
Como único beneficio para los trabajadores mexicanos se ofrece un crecimiento hipotético del empleo y los salarios “en el largo plazo”
En el horizonte inmediato la sombra de una eventual negativa del Congreso estadunidense a la vía rápida (fast track) constituye la preocupación central del equipo negociador mexicano y del propio presidente Salinas, quien realizará la semana que hoy empieza una visita imprevista a Estados Unidos y Canadá, buscando vencer las resistencias que poderosos grupos norteamericanos, especialmente sindicatos y organizaciones ecologistas, han presentado a la firma del Tratado de Libre Comercio
A principios de marzo, Serra Puche asistió a un debate con economistas integrantes del Centro de Estudios para un Proyecto Nacional SC (CEPNA) acerca del TLC De ahí surgió la idea de una entrevista exclusiva para Proceso, que se realizó el 23 de marzo El diálogo se publica sólo con los ajustes indispensables de la transcripción
Jorge Alcocer- El Presidente de la República reiteró el pasado 18 de marzo, que la soberanía del país sobre sus hidrocarburos no está a discusión, ni es tema de negociación en ningún lado
Sin embargo, me parece evidente que algunos aspectos de la industria petrolera, en su sentido más amplio, incluida la petroquímica, sí podrán estar en la negociación del TLC Me estoy refiriendo por ejemplo, a cuestiones conocidas: Pemex, durante muchos años, ha contratado servicios de exploración, en algunos casos de explotación; sabemos de varias empresas privadas que dan esos servicios a Pemex, sin que ello resulte, a juicio del gobierno, violatorio de la Constitución La primera pregunta es si dentro del TLC el gobierno mexicano aceptará que ese tema esté presente
Serra Puche- Hoy ya existe una serie de actividades económicas, comerciales, de perforación; hoy, antes del TLC, ya existen ¿Por qué? Porque lo que hace Pemex es contratar una muy buena empresa para que haga una exploración, pero esa empresa no tiene la posibilidad de compartir riesgo con Pemex Eso quiere decir que si encuentra petróleo en ese ejercicio de exploración no tiene la posibilidad de compartir la renta que se derivaría de obtener ese petróleo Se trata de contratos en los que no se comparte el riesgo Eso existe hace muchos años, es parte de nuestra relación con Estados Unidos, con Japón, o con cualquier otro país que preste esos servicios
Como el capítulo de servicios será uno de los más importantes de la negociación, y éste es un tipo de servicio, sí estará en la negociación Pero que quede muy claro se trata de lo que ya hoy se hace, no se comparte riesgo Y ningún asunto que signifique negociar prohibiciones establecidas por la Constitución estará sujeto a negociación Que quede bien claro: se trata de lo que se hace desde hace mucho tiempo y no involucra propiedad sobre el petróleo
—Dentro de la misma industria petrolera, doctor Serra, la Constitución señala la exclusividad del Estado en materia de petroquímica básica (PQB)
Hace algunos meses la SEMlP reclasificó los productos de la PQB dejando solamente 16 reservados al Estado A su juicio ¿es posible reducir ese número de productos, podría ser esto tema de las negociaciones del TLC?
—Eso es muy difícil Mientras nosotros tengamos un universo de PQB bien definido, por prohibición constitucional esto no estará sujeto a negociación Ahora, lo que usted pregunta es si el tamaño de ese universo va a cambiar con el tiempo Eso depende básicamente del cambio tecnológico ¿Qué quiere decir esto? Que en las cadenas de producción, como usted lo dice en un artículo de Proceso, se puede ver lo que es la primera etapa de transformación del gas o la nafta Esa primera etapa debe estar reservada al Estado, por disposición constitucional Mientras la tecnología signifique que un producto sale de esa primera etapa de transformación, eso no es negociable Si mañana sale una tecnología que lo convierte en segunda etapa de transformación, bueno, entonces eso ya permite la participación de inversión privada, tanto nacional como externa, y en esa medida sí podría haber posibilidades de discusión; pero mientras la definición de básico sea ésa, y el universo no se altere, ese conjunto de productos no estará sujeto a la negociación
—De lo dicho surge una pregunta ¿seguirá Pemex produciendo productos de la petroquímica secundaria, o se retirará?
—Por ningún motivo Hoy ya lo hace, eso existe Aquí lo único que establece la prohibición constitucional es que el sector privado, nacional y extranjero, no puede intervenir en la producción de la PQB, no que Pemex no pueda producir secundarios Pemex tiene varias plantas de secundarios y eso seguirá en manos del Estado Lo que se hará es que donde no haya prohibición constitucional permitiremos libertad de competencia en el mercado
—Pasemos a otro aspecto: el transporte marítimo y terrestre Pemex contrata ya empresas privadas para la transportación de crudo en rutas marítimas y tiene una vasta red de contratistas privados para transporte terrestre ¿Estarán esos aspectos en la negociación del TLC?
—Esto es parte, nuevamente, del capítulo de servicios En él entra transporte Y en la medida que nosotros discutamos ese gran capítulo de servicios, como lo decía hace un momento, lo del transporte estará incluido Quiero decirle que el transporte marítimo es un intocable hasta ahora en los Estados Unidos Usted sabe que quedó fuera del acuerdo Canadá-Estados Unidos, porque ellos tienen—así como nosotros tenemos los nuestros—sectores intocables Nosotros en la negociación del sector servicios discutiremos sobre el asunto del transporte y veremos cómo están las restricciones de los dos lados
—Gasolinerías ¿Podríamos pensar en que a partir del TLC tendremos en México gasolinerías de la Shell, de la Mobil, de la Exxon, compitiendo con las ya existentes en México?
—Me parece muy difícil, porque eso es parte de la comercialización que está íntimamente ligada al abasto del producto básico y refinado, que cae dentro de la primera etapa de transformación y por ende de la prohibición constitucional
—Aunque hoy las gasolinerías son privadas
—Son concesiones a particulares, tienen una liga clara con la prohibición, es un terreno con restricciones
—Una cuestión final relativa a la industria petrolera Pemex ha sido uno de los puntales para políticas de fomento a través de las compras del gobierno federal Sin duda, una empresa de ese tamaño con su política de compras permite al gobierno estimular y fomentar cierto tipo de actividades que interesa desarrollar internamente En el momento de discutir el TLC, el capítulo “compras de gobiernos” entra a la negociación ¿Cómo hará compatible el gobierno la política de usar las compras de Pemex como uno de sus instrumentos de fomento, con la necesidad de abrir esas compras a la competencia externa?
—Hoy muchos de los procesos y concursos que hace Pemex son internacionales Es decir que los proveedores nacionales compiten con los del exterior los concursos que tienen financiamiento externo permiten cierto nivel de protección que es equivalente, más o menos, al arancel existente en el producto en cuestión De manera que eso es algo que hoy ya tenemos en el país, que ya se está dando en México Por lo que se refiere al capítulo de compras, cuando se hace el análisis de las restricciones y exigencias que tienen las compras gubernamentales en Estados Unidos, comparadas con México, tienen muchas más exigencias allá Ellos tienen el “Buy American Act”, es decir, que se compren cosas hechas en Estados Unidos; necesidad de darles concesiones a las minorías en Estados Unidos, de comprarle cosas a esas minorías le puedo citar otros casos El “Buy Californian”, el “Buy Texas” Todo ese tipo de reglas son restricciones que nosotros no tenemos De manera que deberemos hacer una negociación muy cuidadosa para obtener, primero, una simetría plena y absoluta; segundo, negociar lo que más le convenga al país, y si es conveniente, por razones estratégicas de un sector, que las compras tengan ciertas restricciones que favorezcan a proveedores nacionales, se negociará para el país De lo que debemos estar muy claros en este capítulo de compras de gobiernos es que hay más restricciones allá que acá
—El siguiente tema es el de servicios financieros Empezaré con el problema de los bancos Ustedes han dicho “no se negociará la Constitución”: ninguna de sus prohibiciones, etcétera La banca está en proceso de reprivatización en México Ha culminado el proceso legislativo y está ahora la fase de desincorporación o venta La ley restringe la participación de capital extranjero en los bancos a 30 % ¿Cabe esperar que esa restricción legal se negocie? En concreto ¿podría incrementarse la participación de capital extranjero en los bancos, como producto del TLC?
—En este momento decir cuál sería el resultado de una negociación concreta es imposible En primer lugar necesitamos saber cuál es la opinión del sector financiero del país; estamos recogiendo esas opiniones a través de nuestras encuestas y cuestionarios Segundo, la negociación del sector financiero se hará dentro del capítulo de servicios Nuevamente vuelvo a servicios Los países desarrollados, cuando hablan de servicios, hablan justamente de los financieros, y los países menos desarrollados, como México, hablamos también de otros, como pueden ser los de construcción, de limpieza, de software, podría citarle muchos ejemplos En toda la discusión que estamos llevando a cabo en la Ronda de Uruguay (GATT), en la que a México le tocó encabezar la mesa referida a servicios, el primer precepto elemental es lograr una definición general y comprensiva de todos los servicios; no nada más financieros, o nada más los otros Tercero, que al discutir servicios, si aparecen 105 financieros, haya un esquema que reconozca la asimetría entre países que tienen muy desarrollados sus servicios financieros y países que los tienen mucho menos desarrollados Por eso hay lo que se llama el enfoque de los dos carriles, o del “two track”, todavía en ciernes en la Ronda de Uruguay, donde la apenura de esos servicios en países desarrollados se haría más rápidamente que en los países menos desarrollados Esos dos elementos habrán de ser cruciales para la posición mexicana en la negociación bilateral, independientemente de que la Ronda de Uruguay haya dado resultados o no La posición mexicana ya está muy bien definida en esa Ronda y habrá de ser plenamente consistente en la negociación del TLC
—Parece que a los Estados Unidos, aunque también a Canadá, les interesan especialmente áreas como aseguradoras, arrendadoras, factoraje
—Eso está dentro de los servicios
—Estarán en la negociación
—Sí, estarán dentro de servicios, al igual que en la Ronda de Uruguay
—Casas de camhio, casas de bolsa ¿podrían entrar al TLC? —Están en servicios, bajo el rubro servicios financieros Pero insisto, servicios financieros dentro del gran capítulo de servicios En eso hay que insistir mucho
—Una última pregunta sobre el tema En México sólo tenemos un banco extranjero que opera con todas las posibilidades, me refiero al City Bank La pregunta es si México aceptará, dentro del capítulo de servicios, que otros bancos extranjeros vengan a operar como hoy ya lo hace el City Bank
—Hasta ahora lo del City Bank es una excepción, con una explicación histórica Usted conoce muy bien esa historia Nuestra posición es que eso es una excepción, no es una regla Esta tiene que ser la posición de negociación de México Tenemos que verlo como excepción
—De los servicios no financieros ¿cuáles le interesarían al gobierno mexicano en particular, para incluir en el TLC?
—Se lo voy a contestar con dos ejemplos: primero, servicios de “soft ware”(sic), en donde tenemos una ventaja extraordinaria, nos interesaría mucho que hubiese libertad, que se eliminaran las barreras Un segundo caso, servicios de construcción, en donde también tenemos una ventaja muy notable En esta materia es importante la discusión en la Ronda de Uruguay acerca de la movilidad de la mano de obra asociada con servicios No se discute movilidad de mano de obra como asunto migratorio, permanente y definitivo, sino que si se va a prestar un servicio, hay cierta mano de obra que se tiene que mover del país “A” al país “B”, para prestar el servicio contratado Lo que queremos es que eso esté comprendido en las reglas del juego
Que sea temporal, específico al servicio prestado y se regrese al terminar de prestarlo Eso es centralísimo en la discusión y lo tendremos que ver con mucho cuidado
—Pasemos a la agricultura Hay una opinión que sugiere que México, aprovechando sus ventajas comparativas, debería especializarse en cierto tipo de productos, hortícolas, frutícolas, y dejar que sean los norteamericanos, los canadienses, u otros países con ventajas similares, los que nos abastezcan de granos básicos ¿Sería ese esquema, a su juicio, aceptable para México?
—Yo creo que no es del todo aceptable, por una sencilla razón: tenemos historia, tenemos cultura en la producción de granos La posición de México en la negociación sobre agricultura, lo hemos platicado con la SARH y existe una coordinación plena, es primero hacer un estudio cuidadoso, producto por producto, para ver en dónde tenemos ventajas comparativas, en dónde no las tenemos, en dónde tenemos desventajas, en dónde hay subsidios, en dónde hay estacionalidad que nos favorece, etc Con el conocimiento pleno, sector por sector, sin prejuzgar, tendremos que definir la estrategia de negociación Lo que no podemos hacer es entrar a la negociación prejuzgando que somos competitivos en A y no lo somos en B Que somos competitivos en hortifrutícolas y no lo somos en granos y por ello llegar a aceptar opiniones como las que usted señala No, nosotros tenemos un panorama completo de las cosas que se producen en México, las características, los costos, los tiempos, los momentos en la producción, la estacionalidad, las ventajas, etcétera Ese es el material que estamos incorporando en la agenda de negociación de agricultura, para decir en este sector voy a necesitar un proceso de transición de esta naturaleza, en este otro voy a necesitar protección, etc Pero no prejuzgar cuáles sectores son los buenos y cuáles no, eso no se vale
—Sin prejuzgar, coincidirá en que el maíz es uno de los puntos sensibles
—¡Sin duda!
—De nuestra economía
—¡De nuestra cultura agricola!
—Tiene que ver con nuestra vida como nación, como pueblo
—¡ Plenamente!
—Se ha llegado a afirmar que es posible que en la negociación del TLC México solicite que algunos granos básicos, en primer lugar el maíz, no entren
—Eso no lo podría adelantar Lo que si le puedo decir es que la producción de maíz en este país es muy importante, tanto por su dimensión económica como por su dimensión social y cultural En esa medida tendremos que incorporar esos tres elementos a la hora de la negociación
—El TLC una vez establecido ¿qué márgenes le deja al gobierno mexicano para desarrollar políticas de fomento a la agricultura?
—Es una discusión muy importante De hecho es lo que está detrás de todo el problema en la Ronda de Uruguay, de todo lo que nos ha atorado, que es el esquema de subsidios Como usted sabe, la discusión en la Ronda de Uruguay está básicamente en tres grandes áreas: Primero: subsidios distorsionantes del comercio exterior, o sea subsidios directos a la exportación Segundo: subsidios internos que tengan impactos indirectos en la exportación; y, finalmente, barreras de carácter no arancelario, obstáculos al acceso, etc Esos son los tres grandes temas No podemos entrar a una discusión de agricultura ignorando que hay ciertos subsectores del sector agrícola en los que tenemos ventajas comparativas; otros en los que tenemos desventajas, como es el caso de granos, en donde nosotros tenemos que regar y allá —en los Estados Unidos y Canadá— no riegan y eso baja mucho su costo Pero tenemos que incorporar otras cosas; productos en los que podemos ser muy complementarios, porque hay ciertas épocas del año en que ellos producen mucho y nosotros muy poco, y a la inversa Hay una complementareidad natural Ellos tienen muchísimo más subsidio que nosotros, distorsionan los precios de exportación A un productor americano de maíz o de trigo, su gobierno le da un subsidio que le representa un ingreso mayor y le permite castigar el precio de la tonelada que exporta; están distorsionando el precio Nosotros no podríamos ir a una negociación que ignorase esto No tenemos ese margen, tendremos que incorporar estos elementos y en esa medida tener márgenes de protección a nuestros propios productores, para no ponerlos a competir con esquemas de subsidios distorsionantes que nos afectarían Son esos márgenes los que tendremos en la negociación
—La exportación manufacturera de México ha crecido sustancialmente, así lo muestran las cifras disponibles, sin embargo, hay también una concentración importante en pocas empresas y en pocos productos La industria automotriz representa ya alrededor del 25% de las exportaciones no petroleras totales ¿Conviene eso al país, no habría que buscar una mayor diversificación?
—Creo que hay que hacer varias cosas: reconocer que hay ciertas industrias en las que logramos un avance tecnológico más rápidamente y también un mayor acceso al mercado; eso explica parte de esa concentración que tiene, sin embargo, un efecto multiplicador muy importante En el caso automotriz, a partir de que las industrias terminales tomaron mercado en Estados Unidos, desarrollamos toda una infraestructura de proveedores de autopartes, la gran mayoría mexicanos, que se han vuelto muy competitivos y ya están haciendo exportaciones directas Cuando hablamos de concentración es muy importante distinguir casos como el de la automotriz terminal, en donde se tiene un número pequeño de empresas, al igual que en todos los países del mundo, y el de la industria de autopartes, que está mucho más dispersa en un mayor número de productores que han alcanzado competitividad Lo primero es tratar de maximizar los efectos multiplicadores a industrias proveedoras, porque tienen un grado de concentración menor, eso es muy importante Buscamos promover la empresa exportadora mediana o no tan grande Estamos viendo resultados muy buenos en textil, en calzado, que no tienen grados de concentración muy altos
—En esta dirección, lo que buscan el gobierno y los industriales mexicanos con el TLC es exportar más Pero visto desde la óptica de los Estados Unidos ellos también quieren vendernos más: son una economía con un déficit comercial cada día más inmanejable: con el mayor déficit fiscal de su historia, se han endeudado, viven a expensas del resto del mundo Eso es un riesgo ¿cómo lo contempla el grupo negociador de México?
—Creo que es la primera vez en la historia del mundo que una gran potencia es importadora de capital y no exportadora de capital; eso explica, en mucho, el contexto de la economía internacional, que es un poco lo que usted estaba diciendo Tienen un gran déficit, que lo pueden financiar a través de atraer capital Nuestra relación comercial con Estados Unidos ya es muy importante y está balanceada, de manera que es algo natural el que en este esfuerzo de balance rijan las mecánicas de mayor apertura, un TLC que asegure flujos y que no tiene por qué generar un desbalance notable entre México y Estados Unidos El punto clave es que veamos la complementareidad de los productos Qué quiero decir: la mayoría de los productos con los que nosotros competimos en el mercado americano no son productos americanos; esto es importante, son productos que vienen de otros países Por ende, la mayoría de las importaciones que nosotros hacemos de aquella economía tiene un contenido muy alto de insumos de otros países Nosotros traemos cosas de Estados Unidos, pero no todas son hechas en Estados Unidos
El esquema de reglas de origen que deberá negociarse en el TLC seguirá manteniendo protección respecto a todos aquellos productos que importamos de Estados Unidos, pero que no son fabricados allá; este es un elemento fundamental para entender que el hecho de que entremos a un proceso de apertura con Estados Unidos y Canadá, pero sobre todo con el primero, no va a significar que todo lo que está en Estados Unidos va a entrar a México, sino que todo lo que esté hecho en Estados Unidos puede entrar Seguiremos manteniendo un grado de protección respecto al resto del mundo Al mismo tiempo tenemos una ventaja respecto a otros paises que exportan a Estados Unidos y Canadá, porque en presencia del TLC, si yo compito con Hong Kong, le voy a tomar ventaja porque yo voy a entrar sin arancel
—Las reglas de origen son, sin duda, uno de los aspectos clave de la negociación
—Sin duda, es clave
—Pero la regla de origen hará referencia al conjunto de la región (México, Estados Unidos y Canada)
—Exacto
—¿No corremos el riesgo de generar procesos desindustrializadores como los ya vividos en forma relativa en la industria automotriz, durante la época de apertura motivada por el “boom ” petrolero mexicano? En todo caso, la pregunta es si seguirá habiendo una exigencia de contenido nacional, aun con la regla de origen que se incluya en el TLC
—Ahí está precisamente la clave de cómo negociar la regla de origen Esta no puede ser única para todos los sectores, tendrá que negociarse sector por sector, y si nosotros pensamos que en el caso que usted señala la regla tiene que ser de tales características que asegure que se desarrolle la industria, negociaremos la regla adecuada a tal fin, que no tendrá por qué ser la misma para la textil o la de muebles Lo que hay que tener muy claro es que nuestra posición negociadora estará influida de manera determinante por los estudios que nos dé la propia industria No toda la negociación de reglas de origen es uniforme y pareja en todos los sectores; vamos a tener que buscar márgenes de acción entre sector y sector para no uniformarlos La regla de origen debemos verla como una mecánica para defendernos de terceros países, que no entren vía Estados Unidos a México; eso es lo que debe ser la regla y, por otro lado, no negociaremos una regla de origen que nos quite competitividad nacionalmente, o que nos signifique un impacto dramático sobre ciertos sectores
—Muchas de las grandes empresa exportadoras son trasnacionales o tienen fuerte presencia de capital extranjero; ante la negociación de reglas de origen no cabe esperar que esas empresas busquen proteger su comercio con sus casas matrices disminuyendo las compras en el mercado nacional y aumentando sus importaciones, por ejemplo, de nueva cuenta, en la industria automotriz
—Sigamos con su ejemplo Nosotros tenemos un requerimiento de contenido local mexicano a través del valor agregado, en el que prácticamente todas esas empresas están por encima de él por la misma definición de requerimiento Estamos exportando muchas autopartes eso quiere decir que somos competitivos, tanto en calidad como en precio; si la empresa toma una decisión racional no tendrá por qué recurrir a proveedores extranjeros Lo que estamos viendo es que las propias empresas automotrices promueven a proveedores nacionales Sorprendería a muchos saber que una empresa japonesa de la industria automotriz tiene un contenido regional más alto que varias empresas norteamericanas, pues eso responde a la propia globalización que ha tenido esa industria
—Críticos del TLC han señalado que con él el gobierno mexicano condena a los trabajadores a salarios permanentemente bajos, porque esa es nuestra principal “ventaja comparativa”
—Lo hemos explicado, el Presidente de la República lo ha explicado, yo lo he explicado ¿Qué es lo que ocurre con el salario?: el salario evoluciona en la medida en que aumenta la productividad, esa es la manera sostenida de aumentar el salario Un TLC lo que va a originar es que aumente la productividad de la mano de obra en el país ¿Por qué? Porque vamos a poder operar a mayores escalas, aprovechar nichos de mercado y mercados en general, que hoy no tenemos, y esto va a generar más exportaciones, proyectos de inversión para exportar más y más empleo En la medida en que generemos más empleos tendremos mayor posibilidad de ajustar los salarios hacia arriba; lógicamente lo que esto dice es que en la región, en el tiempo, Obviamente esto tendrá que ser en un proceso de largo plazo, todo eso es gradual; habrá una tendencia a que se igualen los precios de los productos los precios de los factores Todo esto nos hace esperar que los salarios en México suban
Le doy varios ejemplos adicionales de países pequeños que han tenido mano de obra más barata que el bloque al que se han unido, que han tenido una recuperación muy importante de sus salarios reales Los casos de España y Portugal con la Comunidad Económica Europea; de Nueva Zelandia y Australia; o de Israel con Estados Unidos; en todos esos casos había ese diferencial y hubo una tendencia a una recuperación de los salarios en los países menos desarrollados
Otro caso es la maquila y los sectores exportadores de México que tienen salarios superiores al promedio nacional
Es decir, en la medida en que tenemos un sector que participa en mercados internacionales hay una tendencia, ya vista en México, en la que se constatan niveles salariales superiores
Hay que preguntarse cuál es la causa real de la oposición de los sindicatos norteamericanos al TLC: ¿realmente están preocupados por los trabajadores mexicanos? No sé; pero algunos estudios sugieren que el origen real de su oposición está en que va a haber una transferencia de riqueza a México y esa transferencia de riqueza se tiene que reflejar en la mano de obra
—Acerca de la inversión extranjera en los marcos del TLC Llevamos ya más de quince años con una ley que sin ser reformada ha tenido varios reglamentos; en opinión de destacados juristas, el actual reglamento contraviene flagrantemente la ley En Estados Unidos algunos sectores opinan que existe una indefinición jurídica en esta materia y que México sigue siendo “riesgoso”: que no hay seguridad jurídica para el inversionista ¿A su juicio no es tiempo ya de discutir la conveniencia, o no, de reformar la ley de inversiones extranjeras?
—Lo que hace el Reglamento es poner en blanco y negro las reglas de operación de la ley Nosotros no creemos que haya inconsistencia jurídica y lo hemos platicado con muchísimos abogados El problema real está en que en el exterior se desconocen las reglas, no en las restricciones El problema de certidumbre y claridad está en que se desconocen las reglas Lo que hicimos con el Reglamento fue poner en blanco y negro las reglas, decir: en el sector fulanito no se puede, pero en el sector zutanito sí se puede y se puede así Metimos esquemas de automaticidad para evitar burocratismos, para evitar tiempos excesivos ¡Nos tardábamos 18 meses en decirle a un proyecto sí o no! Si se quiere decir no, hay que decirlo inmediatamente; lo que no se puede es someter al inversionista a una incertidumbre de esa naturaleza, porque lo que acaba ocurriendo es que si lo quería, lo va a perder, pues nadie espera 18 meses
El Reglamento ha dado muy buenos resultados, los flujos de inversión extranjera del año pasado fueron muy buenos La información que tenemos de enero y febrero es de más de 1,500 millones de dólares, en sólo el primer bimestre de 1991 O sea que el Reglamento ha funcionado Ahora bien, si las condiciones de competencia en el mundo nos llevan a tener que aclarar este asunto y a hacer cambios en nuestra ley, el Ejecutivo tomará esa decisión y la enviará al Legislativo para que se discuta, se apruebe o se rechace No tenemos porqué estar cerrados a una posibilidad frente a una transformación mundial de la magnitud que estamos viviendo
—Voces críticas señalan que la apertura mexicana ha sido precipitada y unilateral; que llegamos a la negociación del TLC “sin fichas”: porque ya nos abrimos y entonces ¿qué negociamos? Igual opinión se expresa en círculos norteamericanos, entre congresistas, que se preguntan qué es lo nuevo que ofrecería México ¿Cuál es su opinión a este respecto?
—Yo tengo una evaluación muy positiva de los resultados del proceso de apertura Cito tres hechos que me parece que son relevantes: bajamos la inflación; recuperamos el crecimiento; dos años consecutivos con un crecimiento mayor al de la población, el año pasado casi 4%; y tres, levantamos nuestras exportaciones no petroleras de manera dramática Eso hubiera sido imposible en presencia de una economía cerrada
No hubo un sentido unilateral de entrega de fichas, sino que nacionalmente esa era la medida que se necesitaba para que el país se recuperara, saliera de su crisis y empezara a tomar la senda del crecimiento Ahora bien ¿hemos perdido fichas o no? Eso es muy relativo
—No hemos tenido reciprocidad
—Espéreme, eso es a lo que voy No, no ha habido reciprocidad, estoy de acuerdo Es lo que estamos buscando, reciprocidad en el proceso de apertura; pero déjeme hacer la siguiente reflexión acerca de si hemos perdido fichas: el proceso de apertura que hemos logrado es muy importante, pero seguimos teniendo un arancel promedio —con todos los problemas que tiene ese indicador— superior al americano y al canadiense
Todavía tenemos un buen número de sectores sujetos a restricciones cuantitativas o a permisos, que, más o menos, es el equivalente al 20% del valor de las importaciones, del valor, no del número de fracciones arancelarias
Hemos consolidado en el GATT un nivel tarifario que es distinto al que hoy tenemos Tenemos consolidado un arancel máximo del 50% en el GATT, mientras que en la práctica tenemos un arancel del 20% máximo Esto nos da un margen de 30 puntos porcentuales en la negociación Son fichas muy importantes Nuestra propuesta en todos los foros, incluido el TLC, es poner un arancel máximo con reducciones sustantivas, porque nosotros ya lo hicimos; cuando esto ocurra, es cuando tendremos la reciprocidad El hecho de que nosotros hayamos abierto, pero no hayamos tomado compromisos de consolidación arancelaria dentro de los mecanismos multilaterales, quiere decir que no hemos perdido las fichas
La prensa informa que en los Estados Unidos crece la oposición a la vía rápida, al fast track, en concreto en el Senado Al mismo tiempo reaparecen temas sensibles: petróleo, ecología y la apertura politica en México ¿Tiene usted confianza en que se aprobará, pese a todo, el fast track?
—Nuestra percepción, en este momento, es que los opositores al fast track empezaron antes que los que están a favor, cuya presencia y presión está ahora empezando a subir Alcanzaron su clímax los opositores y ahora entran los que están a favor, que son prácticamente todos los grupos, menos sindicatos y gente involucrada en el medio amhiente y la ecología Mi percepción es que esto irá tomando forma y el fast track se autorizará En lo que se refiere a temas ecológicos, hay ciertos temas que le son naturales a un TLC, y hay otros que no tienen por que estar en un TLC Por ejemplo, normas y estándares, que es un capítulo que está presente en cualquier TLC, tiene que traer asuntos como el uso de pesticidas; eso es algo que a los ecologistas les gusta llamar “asunto ecológico”, es un tema que sí tendrá que estar en el TLC y no tenemos ninguna oposición, al contrario, creo que ese tipo de normas las tendremos que uniformar
—¿Qué hay sobre industrias contaminantes?
—Bueno, eso es un punto, otro punto es la presrvación de especies; están en una agenda ya existente de negociación y de cooperación —sobre todo esto último, de cooperación— en la agenda bilateral México-Estados Unidos Lo que tenemos que hacer es informar a toda esta gente —a los ecologistas— que tienen un alto grado de desinformación
Hacerles saber que las leyes ecológicas en México son tan avanzadas como cualquiera en Estados Unidos—excepto la Californiana, que tiene normas superiores—, eso no se sabe Lo que tenemos que hacer es un esfuerzo para informar
Decir, cuidado, en México no queremos generar trabajos “sucios”, estamos haciendo un gran esfuerzo por introducir normas ecológicas más fuertes Informar sobre este tema, porque ahí existe un desconocimiento pleno y se piensa que cualquier industria contaminante se va a venir a México y eso va a significar pérdida de empleos en Estados Unidos
No vamos a aceptar industrias contaminantes que se rechacen allá, porque nuestra propia ley no nos lo permite
Que esto quede claro, son temas que no le corresponden al TLC, que están presentes en la agenda bilateral
—Apertura política ¿Plantearán el tema los negociadores o los congresistas americanos?
—No tienen por qué No tiene por qué ser parte del TLC Que yo sepa nunca se les preguntó a los canadienses qué iba a pasar si ganaba el New Democratic Party (socialdemócrata, opuesto al TLC) en Ontario cuando hicieron su TLC No veo por qué tendría que ser parte de lo nuestro
—Si no se aprueba el fast track ¿qué previsiones tiene el gobierno mexicano?
—El fast track es una mecánica que entra en función después de la negociación, no antes Se refiere básicamente a cómo se revisa el resultado de la negociación en el Congreso americano, si se revisa con detalle o sin detalle metiéndose en cada párrafo, o se revisa como un todo
—Para precisar, se ha dicho que en mayo si el Congreso americano no lo impugna, habrá aprobado el fast track
—Hasta el lo de junio tiene como límite
—Pero si impugna, eso significa que el Congreso no acepta la vía rápida, el fast track
—Así es
—No cancela la negociación, pero aceptará usted que la pone en otro carril
—Si, la pone en otro carril, que significa la posibilidad de hacerle cambios a todos y cada uno de los renglones del TLC en el Congreso Americano
—¿Para los negociadores mexicanos, esa vía resulta aceptable? —Sería muy difícil la negociación
Sería muy difícil Porque significaría un proceso mucho más largo, pero quiero decirle que el hecho de que se impugnara el fast track no nada más afectaría el TLC con México afectaría también las negociaciones de la Ronda de Uruguay, del comercio mundial, Por ello yo tengo confianza en que el TLC sí se haga con el fast track_