LA GUERRA EN EL PERSICO
Empresas privadas y otros gobiernos, también contribuyeron
En operaciones secretas, Reagan y Bush convirtieron a Irak en gran potencia militar
WASHINGTON – “Esta es la historia de cómo las administraciones de Reagan y Bush ayudaron e impulsaron al régimen iraquí a construir el cuarto arsenal del mundo Es la historia de cómo dos presidencias estadunidenses cooperaron con Saddam Hussein para que obtuviera armas químicas y biológicas y los medios para utilizarlas, amenazando a ciudades enteras Y es la historia de cómo, al mismo tiempo que las administraciones concretaban sus políticas, nunca faltaron ciudadanos americanos ansiosos de sacar provecho”
Así comienza el periodista Murray Waas su reportaje “Gulfgate, la historia secreta de cómo Estados Unidos armó a Irak”, publicado en el semanario Village Voice, la última semana de diciembre de 1989 El largo texto, resultado de tres meses de investigación de un equipo encabezado por Waas, involucra a funcionarios y exfuncionarios estadunidenses, como Richard Nixon, Henry Kissinger y Spiro Agnew y a Nicolau Ceausescu, por mencionar a algunos, y hasta ahora sus descubrimientos, basados en documentos secretos y fuentes del Pentágono y países europeos occidentales, no han sido refutados; al contrario, el Congreso ha prometido hacer una investigación cuando termine la guerra
El programa semanal 60 minutos, de la CBS, recuperó la historia de Waas y después de hacer su propia investigación llegó a las mismas conclusiones La síntesis que ahora presenta Proceso del texto de Waas, está complementada con algunos datos de la revista Harper’s, que a partir de Voice logró nueva información sobre el caso
El gobierno de Reagan, en aparente violación de la ley, se involucró en un esfuerzo masivo para proveer de armas y equipo militar al gobierno de Saddam Hussein durante la guerra Irán-Irak, a pesar del embargo que el Congreso mantenía contra el gobierno de Bagdad, por considerar que violaba los derechos humanos
Hoy, las tropas estadunidenses en el Golfo Pérsico se enfrentan a un enemigo equipado con parte de la más sofisticada y devastadora tecnología militar occidental, que va desde los misiles antiaéreos Hawk, de manufactura norteamericana, hasta los más avanzados cañones franceses de artillería pesada
Que los soldados norteamericanos puedan ser detenidos o muertos debido a la decisión de armar a Irak es la consecuencia más seria de una política exterior estadunidense formulada y ejecutada en secreto, sin consultar o informar al pueblo americano
Con la venta de armas a Irak no sólo se violó la Ley Federal, sino que también se opuso a la política oficial de la administración Reagan, de mantenerse neutral en la guerra de Irak-Irán
De acuerdo con documentos clasificados y fuentes del Pentágono, algunas de esas armas fueron enviadas a Irak al través de terceros países que, con la aprobación secreta de Estados Unidos, simplemente las transferían a Irak Además, en tres ocasiones distintas, el Pentágono consideró el intercambio de armas con Irak por armas soviéticas del arsenal iraquí, como parte de un programa del Departamento de Defensa para obtener tecnología militar soviética Ninguna de estas operaciones se logró completar, pero el Voice ha confirmado que el entonces secretario de Defensa, Caspar Weinberger, ya había dado su autorización
Corporaciones estadunidenses como AT&T, United Technologies, General Motors y Phillip Morris extendieron su intercambio comercial con Saddam Hussein Funcionarios y exlíderes del Partido Republicano, como el exprocurador general John Mitchell; Henry Kissinger; el expresidente del Comité Senatorial, Charles Percy y Richard Fairbanks, subsecretario del Departamento de Estado cultivaron sus relaciones con Saddam Hussein siempre y cuando ellos se beneficiaran económicamente
LA PRIMERA VICTIMA
Los esfuerzos norteamericanos para armar a Irak comenzaron en marzo de 1982, cuando informes desde Amman, llegados al Departamento de Estado, indicaban que el rey Hussein de Jordania estaba presionando para que los militares estadunidenses ayudaran a Irak Las fuerzas del ayatola Jomeini habían destruido parte de Basora, único puerto iraquí, y el rey Husse inpedía que se impidiera una victoria iraní
William Eagleton, encargado de asuntos estadunidenses en Bagdad presionó para que el gobierno cambiara su política de neutralidad y comenzara a proveer a Irak de armas mediante terceros países Para llevar a cabo el plan de Eagleton, el gobierno debía convencer al Congreso para que terminara con el embargo de armas a Irak, cuestión que resultó imposible, dadas las denuncias que sobre derechos humanos y terrorismo se hacían contra Saddam Otra ley federal hacía también imposible mandar armas a través de terceros países sin aprobación oficial del gobierno norteamericano Esta ley también incluye a los ciudadanos privados deseosos de exportar armas de Estados Unidos a un país embargado
A pesar de los problemas que esto engendraba, Eagleton insistió En un cable clasificado “top secret”, de octubre de 1983, recomendó: “Podemos aminorar selectivamente las restricciones en transferencias a terceros países de equipo militar; mi opinión es que lo hagamos al través de Egipto”
La administración Reagan adoptó la sugerencia de Eagleton Fuentes de los servicios de inteligencia han confirmado que este tipo de trasferencias se hizo a través de Egipto, Jordania e, irónicamente, Kuwait Todo esto con aprobación de la Casa Blanca Entre las armas que le llegaron a Saddam por esta vía se encuentran los avanzados misiles antiaéreos Hawk, originalmente enviados a Jordania y silenciosamente pasados a Irak
ARMAS POR ARMAS
Al mismo tiempo que Eagleton coordinaba su esfuerzo para dar armas a Saddam vía terceros países, el Pentágono se encontraba en negociaciones con altas autoridades militares iraquíes para obtener tecnología militar soviética a cambio de armas hechas en Estados Unidos
Según las fuentes de inteligencia consultadas, Caspar Weinberger estaba al tanto de estas transacciones Weinberger declinó comentar a Voice, pero un funcionario de la Defensa, hablando en nombre del exsecretario dijo, sin afirmar ni negar la acusación, “que en todo caso una operación de este tipo tendría que ser aprobada por la Casa Blanca y se tuvo que haber informado de ella a los Comités congresionales involucrados en operaciones de inteligencia y armas”
En primer lugar de la lista de intereses estadunidenses estaban el helicóptero soviético Hind y el tanque T-72 Estas dos armas serían las más efectivas en un eventual ataque contra las tropas de la OTAN estacionadas en Europa
El negociador de este intercambio fue el ahora fallecido ministro de la Defensa iraquí, Adnan Khayrallah, quien murió en un misterioso accidente de helicóptero después de una disputa con Saddam Al final, este arreglo no se hizo porque los iraquíes temieron que los soviéticos se enteraran y dejaran de venderles armas
Un año después, en 1983, Irak y EU estuvieron a punto de llegar a un nuevo acuerdo, por 46 millones de dólares Pero el general Richard Stiwell, entonces subsecretario de la Defensa, arguyó que los negociadores norteamericanos habían ofrecido muy baratas las armas estadunidenses y detuvo el trato
Informes sobre estos intentos de transacciones sólo aparecieron en un diario, Newsday, y la gran prensa estadunidense no les dió seguimiento
Hubo un tercer intento de lograr el intercambio de armas, a finales de 1983 Carl Perry, un alto ejecutivo de Hughes Helicopters, se enteró de un ofrecimiento iraquí, que consistía en entregar a los estadunidenses un helicóptero Hind Los Hind eran uno de los secretos mejor guardados del ejército soviético; Oliver North, durante sus audiencias en el Congreso por el caso Irán-Contras, dijo que estaban sumamente preocupados por las ventas de Hind que al gobierno nicaragüense habían hecho los soviéticos
De acuerdo con documentos oficiales de una corte de Miami, Perry se acercó al coronel John Stanford, auxiliar de Weinberger, quien lo puso en contacto con Norman Blaylock, encargado del programa del Pentágono para conseguir tecnología militar soviética
Después de varias reuniones, Weinberger fue puesto al tanto del asunto El secretario manifestó que se sentía incómodo por el involucramiento de un distribuidor privado de armas, Sarkis Soghanalian
EL MERCADER DE BAGDAD
Soghanalian es el más grande distribuidor privado de armas en el mundo Su empresa, United Industries, tiene oficinas en Miami, Beirut, Atenas, Bagdad, Ginebra y Suiza Sus ventas anuales son de alrededor de 1,000 millones de dólares
Libanés de origen, naturalizado estadunidense, Soghanalian tiene, entre otras cosas, un establo de caballos árabes, casas en París, Madrid, Atenas y Miami, ciudad desde donde dirige sus operaciones Hasta hace unos meses, cuando le fue confiscado por falta de pago de impuestos, el mercader tenía un Boeing 707 con interiores de lujo
Soghanalian ha trabajado cerca de los mecanismos de inteligencia estadunidenses desde 1981, cuando, según documentos oficiales, sirvió de intermediario para proveer de armas a Mauritania, cuando la política oficial estadunidense lo prohibía En el verano de 1987 fue su 707 el que transportó a Panamá a Daniel Murphy, exsubdirector de la CIA y después jefe de asesores de George Bush, para que sostuviera reuniones secretas con Manuel Antonio Noriega
La preocupación que causaba Soghanalian en el Pentágono hizo que se le advirtiera a Perry que intentara cortar el trato con el libanés En esas fechas, Perry fue despedido de Hughes, cuando se hizo público que él y Soghanalian se
encontraban bajo investigación por la venta de 103 helicópteros con misiles TOW a Irak En 1987 fueron acusados formalmente y se encuentran en juicio
Soghanalian nunca ha negado que vendiera armas a Irak, pero alega que siempre lo hizo con permiso del gobierno estadunidense En contradicción con la política oficial y a pesar de Weinberger, la administración Reagan comenzó a trabajar por debajo de la mesa para ayudar a Soghanalian, para que a su vez ayudara a Saddam Como en el Irán-Contra, mientras el Departamento de Justicia perseguía a Soghanalian, la Casa Blanca ayudaba y aprobaba por medio de los aliados en Europa las operaciones del libanés para armar a Hussein, de tal manera que no únicamente ganara la guerra contra Irán e invadiera a Kuwait, sino que ahora desafíe a los Estados Unidos
AYUDA DE LOS ALIADOS
La máquina militar de Saddam Hussein es, en su mayor parte, una creación de sus ahora enemigos Margaret Thatcher permitió que empresas británicas vendieran a Irak miles de millones de dólares en tanques, artillería y partes para misiles Los franceses le han vendido los aviones de combate Mirage y los misiles Exocet Los alemanes han sido los principales proveedores de las seis plantas iraquíes productoras de gas nervioso y gas mostaza
El embargo estadunidense de poco sirvió para que la administración Reagan siguiera colaborando con Saddam a que derrotara a Irán Un ejemplo:
Uno de los más grandes tratos de Sarkis Soghanalian es la venta de obuses de largo alcance de manufactura francesa a Irak por 1,400 millones de dólares
Fuentes de inteligencia y documentos jurados, en cortes estadunidenses, demuestran que los iraquíes se acercaron a Estados Unidos para conseguir artillería de 175 mm Por el embargo, la Casa Blanca sugirió a los iraquíes que lo arreglaran mediante distribuidores privados, en este caso Soghanalian
El libanés se comunicó con varios gobiernos europeos antes de que Francois Mitterrand estuviera de acuerdo en vender obuses de 175 mm a Saddam La administración Reagan mandó a su embajador a convencer a Mitterrand, quien aceptó, con la condición de que la intervención francesa quedara en secreto, ya que los iraníes tenían varios rehenes franceses y no se quería enemistar con el Ayatola mandando armas a Irak
Documentos clasificados de la CIA, la Agencia Nacional de Seguridad y el Pentágono, a los que tuvo acceso este equipo de investigación, muestran que la inteligencia estadunidense supo de la venta antes de que se realizara y no sólo eso, sino que la monitoreó y no hizo nada para que no se llevara a cabo
Al mismo tiempo que la administración apoyaba a los gobiernos europeos que mandaban armas a Irak, organizó la operación “Firmeza” para evitar que otros gobiernos vendieran equipo militar a los iraníes (Con el escándalo Iran-Contra se supo que Estados Unidos cambió secretamente armas por rehenes con el gobierno de Teherán)
La operación “Firmeza” estuvo dirigida por un diplomático de carrera, Richard Fairbanks, nombrado en 1982 enviado especial de la administración Reagan al Medio Oriente Fairbanks informó al final de su gestión, en 1985, que había conseguido que los gobiernos de “Corea del Sur, España, Italia, Portugal y Argentina cancelaran planes para vender armas al Ayatola”
Saddam pagó generosamente el favor de Fairbanks Según documentos públicos del Departamento de Justicia, el gobierno iraquí contrató a la firma Paul, Hastings, Janofsky y Walker para que hiciera su cabildeo en Washington Encargado de la cuenta: el exfuncionario Richard Fairbanks El precio: 334,885 dólares de 1986 a 1990
Con el Fairbanks trabaja también, en labores de cabildeo para Irak, James Plack, otro exfuncionario del Departamento de Estado, quien había ocupado la subsecretaría especial para el Medio Oriente y había sido uno de los arquitectos de la política para favorecer a Irak
Al mismo tiempo que se encontraba en la nómina iraquí, Fairbanks fue un consejero clave para George Bush Durante 1988, año de la campaña presidencial, Fairbanks fue copresidente de un grupo de expertos en el Medio Oriente que asesoraba al hoy Presidente estadunidense
Después de la elección, Bush premió a Fairbanks con un lugar en el Comité Asesor de Política Comercial de la Representante Comercial de Estados Unidos Este es un grupo de ciudadanos representativos que asesoran a la Casa Blanca y al Ejecutivo en general sobre política comercial y que tiene acceso a información clasificada y confidencial
Esta especie de esquizofrenia estadunidense, dando armas a los dos bandos en una guerra en la que oficialmente era neutral, se comprueba en un día del diario de Oliver North, confiscado por la corte en el escándalo Irán-Contra
15 de mayo de 1986; línea 5: “Sarkis- Cunningham/Cline/Secord” Línea 7: “Cunningham distribuyendo armas a Bagdad para la CIA, después lo niega a Teherán”, Línea 8: “Secord distribuyendo armas a Irán”
Esto confirma que en 1986, North, miembro del Consejo Nacional de Seguridad de Ronald Reagan, sabía que mientras Richard Secord daba armas por rehenes a Irán, con la aprobación de la Casa Blanca, Richard Cunningham, exagente de la CIA director de la división AIR America encargada de desestabilizar a Camboya y a Laos hasta 1974 y que en 1986 trabajaba para sarkis Soghanalian, daba armas a Saddam, informando secretamente a sus jefes en Langley Todo era ilegal Nadie hizo nada
LOS HOMBRES DE NIXON
A fines de los setenta, después de estar 19 meses en prisión por el escándalo Watergate, John Mitchell, exprocurador General en la administración Nixon, formó la empresa de consultoría “Global Reserch” y poco después nombró al coronel Jack Brennan, principal asesor militar de Nixon, director general de la compañía
En 1983, un amigo de Brennan que trabajaba para la Hughes Helicopters, se acercó al coronel retirado para decirle que su empresa quería enviar unos helicópteros a Irak, pero que necesitaba su ayuda e influencia parar obtener la aprobación del gobierno
“Hice algunas investigaciones —dice Brennan—, hablé con la gente de Comercio y del Departamento de Estado y le dije que como el tipo de helicóptero era comercial no habría problemas con Washington”
El intermediario de Bagdad para esta operación había sido Sarkis Soghanalian, quien impresionado por la “ayuda” que había obtenido de Brennan lo invitó a Bagdad para que conociera a los altos mandos iraquíes Los viajes de Brennan y Soghanalian a Bagdad se hicieron rutina y en uno de ellos el libanés le pidió a Brennan que consiguiera aprobación de Washington para vender a Irak helicópteros de ataque con misiles TOW Brennan dijo que eso sería imposible, que era ilegal
Al otro día, Brennan asistió a una comida con el distribuidor árabe, representante de la Hughes y del gobierno iraquí Brennan fue testigo de cómo las partes acordaron que el envío de los helicópteros se haría supuestamente a Kuwait y sería utilizado por el ejército iraquí
Cuando otros funcionarios de la Hughes comenzaron a sospechar de la cantidad de helicópteros —103— que se estaban enviando a un país tan pequeño, se comunicaron con el Departamento de Justicia, el cual comenzó una investigación que terminó en el actual juicio contra Soghanalian y socios
A pesar de que en este caso Hughes denunció a Soghanalian y socios, dos años después estaba haciendo negocios, otra vez, con el libanés y con los iraquíes; esta vez, para vender 26 helicópteros MD-50, considerados “de uso comercial” Terminada la transacción, hecha otra vez a través de “Global Research”, pero ahora directamente con el exprocurador Mitchell, Global reclamó su comisión a Soghanalian en una carta, el 2 de agosto de 1985
“Felicidades por sus arreglos para entregar los helicópteros MD Hughes tan rápido después de la aprobación gubernamental Ahora, segùn entendemos, el pago por 27 millones 400,000 dólares ya se ha hecho También entendemos que Hughes ha comenzado a pagarle a usted la comisión por la venta; agradeceríamos nos remitiera nuestra parte de la venta, por la consultoría”
Mitchell nunca vió su comisión Murió en 1988 en la bancarrota, pero sus herederos han demandado a Soghanalian por varios millones de dólares no pagados por la transacción de los helicópteros y una venta de uniformes militares, negociada por el mismo equipo con el gobierno de Bagdad
NIXON, CEAUSESCU Y SADDAM
Cuando Mitchell, Brennan y Soghanalian hacían frecuentes visitas a Bagdad, un viejo amigo de Mitchell, Spiro Agnew, vicepresidente de Estados Unidos en tiempos de Nixon, dedicado después a los negocios internacionales, habló con Brennan para decirle que un cliente suyo quería vender uniformes a Irak Los uniformes no estaban incluidos en el embargo
A Irak le interesó la idea, pero quería tal cantidad de uniformes, a tan bajo precio, que ningún productor estadunidense estuvo dispuesto a surtirlos Agnew buscó en la cuenca del Pacífico, pero sólo encontró respuesta en Rumania A la mitad de las negociaciones, los rumanos pusieron trabas, por lo que Agnew, Mitchell y Brennan decidieron pedir la ayuda de su exjefe En una carta fechada el 3 de mayo de 1984, Richard Nixon escribió a Ceausescu:
“Confío en que esta relación que involucra la manufactura de uniformes y accesorios será exitosa y duradera Le puedo asegurar que el coronel Brennan y el exprocurador general Mitchell serán responsables de trabajar constructivamente en este proyecto” Nixon terminaba la carta: “Abrazos calurosos para usted y un saludo especial a la señora Ceausescu”
Cuando la entrega de los uniformes fue terminada, Nixon escribió una carta de agradecimiento a Ceausescu y el trío “Global”, Irak, Soghanalian, entró en conflicto, ya que el libanés se negó a pagar la comisión a los exfuncionarios estadunidenses En octubre de 1989, agotadas las negociaciones para recuperar el dinero, los herederos de Mitchell y Brennan demandaron a Soghanalian en una Corte Federal La demanda aún espera juicio
USO DUAL Y ARMAS QUIMICAS
Además de las operaciones descritas, Irak recibió también armas de Estados Unidos, trampeando el embargo estadunidenses mediante el uso de la categoría “uso dual” del Departamento de Comercio, a pesar de las protestas del Pentágono
Los bienes de “uso dual” son materiales hechos para uso civil, pero que pueden tener aplicaciones militares El Departamento de Comercio informó que entre 1985 y 1990 dió 273 licencias de “uso dual” por 782 millones de dólares
Entre 1982 y 1986 Irak compró a la Hughes 105 helicópteros, supuestamente para uso “recreativo” y para la transportación de VIP’s —funcionarios de alto nivel e invitados especiales— Escéptico, el congresista Howard Berman escribió al Departamento de Estado, arguyendo que era imposible creer que un país como Irak tuviera tales necesidades de recreación y que “los helicópteros 214ST habían sido diseñados originalmente con propósitos militares”
El Departamento de Estado contestó que la venta era buena para el comercio estadunidense y que se haría
Un reportero del Washington Post en Irak escribió en 1988 que había visto los helicópteros, renovados y convertidos en militares, en dos bases aéreas iraquíes
De esta misma manera el Departamento de Comercio permitió en febrero de 1990 que la compañía californiana Imaging Systems vendiera a Saddam computadoras y equipo necesario para obtener el procesamiento de imágenes infrarrojas, a pesar de que tres años antes la CIA había determinado que ese equipo era necesario e indispensable para construir equipos de misiles defensivos antiaéreos De igual manera, el Pentágono se enteró tarde de que una compañía de Nueva Jersey había obtenido licencia para vender a Irak equipo computarizado y diseños industriales para construir el sofisticado “tunel de viento” para misiles de largo alcance
Según documentos internos del Pentágono, entre 1985 y 1990 el Departamento de Comercio ignoró objeciones explícitas del Pentágono a la licencia otorgada a más de una docena de exportadores de materias primas necesarias para la manufactura de gas nervioso, gas mostaza y armas nucleares
Por cierto, en todas estas operaciones el intermediario era Sarkis Soghanalian
Stephen Bryen, subsecretario de la Defensa para Políticas Comerciales y Seguridad, dice: “Era de rutina ignorar nuestras recomendaciones Descartaban cinco años de investigación técnica e inteligencia del Pentágono y de la CIA con tal de que algunas corporaciones hicieran utilidades con las ventas a Irak”
Dos días antes de la invasión iraquí a Kuwait, Homestead Enginerring recibió licencia para vender a Saddam equipo de computación necesario para el diseño de cañones de 16 pulgadas, capaces de lanzar proyectiles a más de 40 millas
DINERO PARA SADDAM
Sin relaciones diplomáticas oficiales, pero con ganas de tenerlas, en 1983 la administración Reagan estaba proporcionando a Irak 2,800 millones de dólares anuales en créditos agrícolas Poco después, gracias a la supuesta expulsión del terrorista Abu Nidal, de Bagdad, Irak fue sacado de la lista oficial de Estados patrocinadores del terrorismo En 1984 se restablecieron relaciones diplomáticas y en los dos años siguientes el Eximbank —banco de comercio internacional— dió garantías de préstamos por 35 millones de dólares, Saddam nunca pagó y se descontinuó su línea de crédito hasta que Reagan volvió a presionar y en 1987 el Eximbank dió al gobierno de Bagdad garantías por 135 millones
LAS RELACIONES PUBLICAS DEL NUEVO HITLER
En noviembre de 1988 el “Forum de Negocios EU-Irak” organizó un seminario donde el orador principal fue Edward Gnehm, entonces secretario asistente de Estado para el sur de Asia Gnehm dijo que la política del entonces presidente electo, George Bush, consistiría en aumentar la relación económica con Irak (Gnehm tiene hoy un nuevo puesto, que no ha podido ocupar: embajador en Kuwait)
Los patrocinadores del “Forum”, que pretende ayudar a las empresas estadunidenses deseosas de hacer negocios con Irak, son At&t, Bankers Trust, General Motors, Pepsi Cola y Occidental Petroleum, entre otras
Aunque el forum no se describe a sí mismo como una empresa de cabildeo, porque dice no tener ninguna relación oficial o económica con el gobierno de Irak, acepta que entre sus actividades está “propiciar” reuniones entre funcionarios de comercio y representantes iraquíes por el bien de las compañías estadunidenses
Entre sus “directores honorarios” se encuentra Richard Fairbanks, el exfuncionario encargado de la operación “Firmeza”, que después se convirtió en cabildero de Saddam y asesor del presidente Bush








