Informe de Pierre Salinger, exvocero de la Casa Blanca
Bush engañó primero a Hussein y luego presionó y chantajeó para inducir la alianza bélica contra Irak
Transcripción de Anne Marie Mergier
ocero y amigo personal del presidente John F Kennedy, Pierre Salinger es actualmente coordinador general de todos los corresponsales de la cadena televisiva norteamericana ABC en Europa y Medio Oriente Gracias a sus contactos personales con numerosos jefes de Estado y líderes políticos, al trabajo de su red de reporteros y a la colaboración del periodista francés Eric Laurent, Salinger logró reunir un conjunto de documentos confidenciales sobre el período que precedió la guerra del Golfo Pérsico Publicados la semana pasada en París bajo el título Guerra del Golfo, el informe secreto, estos documentos arrojan luz sobre nueve meses de tensiones (abril / noviembre de 1990), y demuestran que Bush privilegió desde el principio la opción militar contra Saddam Hussein y presionó para que lo siguieran a gobiernos de numerosos países: Egipto, Arabia Saudita, Unión Soviética, Turquía los documentos obtenidos por Salinger revelan también que Washington estaba perfectamente al tanto de los preparativos de la invasión de Kuwait, gracias a pláticas directas entre Saddam Hussein y políticos o diplomáticos norteamericanos y detallados informes de la CIA Proceso publica a continuación amplios extractos de ese informe
Dos de abril de 1990: Saddam Hussein pronuncia un discurso en el que amenaza usar armas químicas contra Israel si las fuerzas armadas de ese país atacan a Irak Desde hace varias semanas la tensión subió en la región El emir Jaber, de Kuwait, se rehusó a aumentar su ayuda económica a Irak El precio del petróleo bajó y Saddam Hussein estaba convencido de que Jaber propiciaba el hecho Además, en la prensa norteamericana se multiplicaron los reportajes contra su régimen
¿Los Estados Unidos estarían tramando algo? Se interroga perplejo Saddam Hussein Dos encuentros aumentaron su perplejidad Durante el primero, el 12 de abril, Hussein habló largamente con una delegación de senadores norteamericanos El segundo se realizó cuatro meses más tarde, el 25 de julio la interlocutora de Hussein fue April Glaspie, embajadora de los Estados Unidos en Bagdad Pierre Salinger publica la transcripción de esas conversaciones He aquí algunas partes:
La delegación de senadores estaba encabezada por el senador de Kansas, Robert Dole, contrincante de George Bush en las pasadas primarias para las elecciones presidenciales y actual líder de la minoría republicana en el Senado
Por lo tanto, Saddam Hussein tenía en frente un interlocutor al que consideraba importante y, sobre todo, cercano al punto de vista presidencial
La reunión se realizó en Mosul, una ciudad del norte del país, cerca de la frontera con Siria Hussein, vestido con un elegante traje gris y una corbata oscura, estaba sentado en un canapé cubierto con terciopelo verde Había una mesa baja enfrente de él, con un vaso Alrededor, los senadores estaban sentados en sillones Uno de ellos empezó por leer un texto en el que afirmaban que estaban allí “porque creemos que Irak juega un papel esencial en Medio Oriente” El texto precisaba al jefe de Estado iraquí “nuestra convicción de que su voluntad de dotarse de armas químicas y biológicas expone a su país a peligros muy serios en lugar de consolidar su seguridad Tales iniciativas amenazan también a otros países y provocarán graves problemas en todo Medio Oriente Sus recientes declaraciones, en las que usted amenaza de utilizar armas químicas contra Israel, provocaron una conmoción en el mundo y sería bueno para usted y para la paz en Medio Oriente que abandone semejantes programas tan peligrosos y declaraciones y acciones tan provocadoras”
Una vez terminada la lectura del texto, Saddam movió la cabeza Se había quedado impasible al escucharlo Se dirigió a Dole, sentado a su derecha, y le dijo, sin agresividad:
—Tengo la impresión de que se está desatando una amplia campaña, que los Estados Unidos y Europa están desatando una gran campaña contra nosotros
Dole, sesentón severo, le contestó en seguida:
—En todo caso, semejante campaña no viene del presidente Bush Ayer todavía nos decía que no la apoyaba
Dole recordó que los Estados Unidos habían condenado a Israel, en 1981, después del ataque a la central nuclear iraquí Hussein lo interrumpió:
—Sí, ustedes lo condenaron, pero numerosos informes comprueban que los Estados Unidos estaban al tanto de ese operativo
El senador republicano de Wyoming, Alan Simpson, tomó la palabra:
—No hay problema entre usted y el gobierno o el pueblo norteamericano Su único problema es con nuestra prensa, arrogante y exigente
Robert Dole habló del programa emitido en febrero por La Voz de América, que atacaba al gobierno iraquí Se disculpó por ese programa, que “había ultrajado” a Saddam Hussein y anunció al presidente una “buena noticia”: el periodista responsable había sido despedido En conclusión, Dole declaró: “Déjeme precisarle a usted que hace doce horas el presidente Bush me dijo que buscaba tener mejores relaciones con Irak y que su gobierno también buscaba tener mejores relaciones con Irak Inclusive le puedo asegurar que el presidente Bush se opondrá a sanciones Podrá oponer su veto a tales decisiones, a menos que se produzca alguna provocación”
La embajadora April Glaspie, que asistía a esa entrevista, se había quedado en silencio Pronunció entonces algunas palabras, que sirvieron de conclusión: “Como embajadora norteamericana le puedo asegurar, señor presidente, que ésa es efectivamente la política de los Estados Unidos”
Estas palabras conciliadoras, expresadas durante ese encuentro, correspondían también a algunos imperativos electorales: los senadores presentes en Bagdad eran todos oriundos de los grandes estados agrícolas (Dole, por ejemplo, es representante de Kansas) que exportaban enormes cantidades de trigo a Irak Los intereses económicos ocupaban, ciertamente, un buen lugar en la moderación norteamericana Los Estados Unidos vendían cada año cerca de 1,000 millones de dólares en trigo, arroz, pollo y maíz a Irak Desde 1983 estas exportaciones eran financiadas en su mayor parte con préstamos por un total de 5,000 millones de dólares, garantizados por el estado norteamericano
Un representante de Kansas resumía esa situación con una sola frase: “otorgamos a los iraquíes todos los alimentos que necesitan a precios subvencionados”
El 25 de julio, Saddam Hussein convocó a la embajadora norteamericana April Glaspie, avisada sólo una hora antes de esa entrevista, no pudo pedir instrucciones al Departamento de Estado Ala una de la tarde, tensa, entró en la oficina del líder iraquí Era su primer encuentro a solas con él El diálogo fue asombroso, inclusive desconcertante, y constituye un documento de primera importancia, conseguido por la cadena de televisión ABC Contiene varios mensajes, a veces involuntarios, que es interesante descifrar
Hussein tenía a Tarek Aziz, secretario de Relaciones Exteriores, a su lado Después de dar una cordial bienvenida a la embajadora e indicado donde sentarse, le dijo de repente:
—Le pedí venir para que tengamos discusiones políticas profundas Se trata de un mensaje dirigido al presidente Bush
Hussein consideraba esa entrevista como un encuentro del más alto nivel Se lanzó a hacer la historia de las relaciones entre Irak y los Estados Unidos
Después de una larga exposición agregó:
—Es claro para nosotros que algunos medios en los Estados Unidos —excluyo al presidente—, que tiene relaciones con los servicios de información y el Departamento de Estado —tampoco incluyo al Secretario de Estado— no aprecian el hecho de que estamos liberando nuestra tierra Preparan estudios cuyos títulos son: “¿Quién sucederá a Saddam Hussein?” y ya entraron en contacto con los Estados del Golfo para intimidar a Irak y disuadirlos de otorgarnos ayuda económica Tenemos la prueba de tales actividades
El Presidente consideró las divisiones surgidas en el seno del mundo árabe como parte de un complot norteamericano para socavar al régimen iraquí
Hussein marcó una pausa Al cabo de algunos instantes reanudó su monólogo:
Irak, por el hecho de la guerra, se endeudó por 40,000 millones de dólares, sin hablar de la ayuda de los Estados Arabes, que por cierto algunos de ellos consideran como una deuda, cuando saben perfectamente que sin Irak no hubieran tenido la posibilidad de gozar de sus ingresos, porque el destino de la región hubiera sido totalmente distinto Luego tuvimos que soportar la política de caída del precio del petróleo Luego empezó la campaña contra Saddam Hussein en los medios de comunicación oficiales de los Estados Unidos Los Estados Unidos afirmaban que la situación en Irak era parecida a la de Polonia, Checoslovaquia o Rumania Nos desagradó mucho esa campaña, pero sólo hasta cierto punto, porque esperábamos que después de algunos meses los grandes líderes norteamericanos acabarían por darse cuenta de los hechos y que esta campaña no tenía el menor efecto sobre los iraquíes () Pero cuando una política deliberada y planificada provoca, además, la caída de los precios del petróleo sin razón comercial alguna, eso significa que se ha lanzado una guerra contra Irak
Para Saddam Hussein estas acciones en el campo petrolero, realizadas por los Estados del Golfo, equivalían a una auténtica declaración de guerra:
—La guerra militar mata a los pueblos desangrándolos La guerra económica, privándolos de una vida más decente () Kuwait y los Emiratos Arabes encabezaron esa política y debilitamiento de Irak y se dedicaron a privar a nuestro pueblo de un mejor nivel de vida Usted sabe muy bien que nuestras relaciones con los Emiratos eran buenas Pero el colmo es que mientras hacíamos la guerra, Kuwait se extendió territorialmente a expensas nuestras
En ese instante Saddam Hussein mencionó claramente su blanco principal: Kuwait
—Usted me dirá que eso es pura propaganda Vea el documento sobre la línea y las patrullas militares; es la línea avalada por la Liga Arabe, en 1961, para que las patrullas respeten la frontera entre Irak y Kuwait Vaya usted misma Verá las patrullas kuwaitíes, las fincas kuwaitíes, las instalaciones petrolíferas kuwaitíes, cada vez más cerca de esa línea para poder convertir estas tierras en territorio kuwaití ()
“Leí las declaraciones norteamericanas sobre sus amigos en la región Es el derecho de cada uno, por supuesto, elegir a sus amigos No tenemos objeción alguna ante eso Pero usted sabe muy bien que no son los Estados Unidos quienes protegieron a sus amigos durante la guerra con Irán Le puedo asegurar que si los iraníes hubieran subyugado a la región, las tropas norteamericanas no las hubieran podido parar, salvo con armas nucleares ()
“Por lo tanto, qué significa: ¿Los norteamericanos protegerán a sus amigos? Eso significa obviamente una actitud hostil con Irak Esa posición, más las maniobras y sus declaraciones, llevaron a los Emiratos y a Kuwait a no tomar en cuenta los derechos iraquíes ()
“Le puedo garantizar que Irak conquistará uno por uno todos los derechos que reivindica Los tomaremos todos Quizás no lo lograremos ahora o dentro de un mes, o un año, pero lo lograremos No somos el tipo de pueblo que renuncia a sus derechos No hay justificación histórica alguna, o económica, no hay legitimidad alguna para que Kuwait o los Emiratos nos priven de nuestros derechos ()
“Entendemos la posición norteamericana sobre una oferta petrolera sostenida Entendemos que Estados Unidos establezca relaciones amistosas con los Estados de la región con los que comparte intereses, pero no podemos entender que se incite a ciertas partes a perjudicar los intereses de Irak Los Estados Unidos quieren un abastecimiento petrolero seguro Es una preocupación legítima y la tomamos en cuenta
Pero para ello no deben emplear métodos que desaprueban en otras partes, para ello no deben enseñarnos sus músculos, ni usar presiones Si usan presiones, usaremos presiones y haremos una demostración de nuestra fuerza Ustedes saben que pueden golpearnos cuando nosotros no tenemos la capacidad de amenazarlos Pero podemos hacerles daño Cada cual puede dar golpes proporcionales a su talla No podemos desembarcar en los Estados Unidos, pero individualmente los árabes pueden alcanzarlos a ustedes”
Aquí, Saddam Hussein dejó las precauciones diplomáticas para amenazar a los Estados Unidos con una ola de atentados terroristas Para que todo quedara bien claro, agregó:
—Ustedes pueden llegar a Irak con misiles y aviones, pero no nos empujen a abandonar todo tipo de precauciones cuando sintamos que ustedes intentan insultar nuestro orgullo y privar a los iraquíes de una vida mejor, dejaremos toda prudencia y la muerte será nuestra elección Ya no tomaremos precaución alguna, aun si ustedes nos lanzan cien misiles por cada misil que dispararemos Porque sin dignidad la vida carece de valor
Saddam Hussein acababa de avisar al presidente Bush que estaba dispuesto a una guerra con los Estados Unidos, a sabiendas de que muy probablemente la perdería ()
—No queremos la guerra, porque por experiencia sabemos lo que significa Pero no nos empujen a considerar la guerra como única solución para vivir con dignidad y permitir a nuestro pueblo a tener un nivel de vida decente Sabemos que los Estados Unidos tienen el arma nuclear Pero hemos decidido vivir como hombres libres o morir hasta el último Estoy convencido de que no hay hombre honesto en el mundo que no entienda eso No le pedimos a los Estados Unidos que venga a arreglar nuestros problemas Ya les dije que los problemas árabes deben ser resueltos por los árabes () A mi juicio, el presidente norteamericano no ha cometido hasta ahora errores con los árabes, a pesar de que su decisión de congelar el diálogo con la OLP sea una equivocación Parece que se tomó esa decisión para calmar al lobby sionista o como elemento de estrategia para calmar la ira sionista antes de reanudar estos contactos con la OLP Espero que la segunda hipótesis sea la buena Sea como sea, nosotros seguiremos diciendo que es una equivocación Ustedes se la pasan tranquilizando al usurpador (Israel): económica, política y militarmente y en los medios masivos de comunicación también ¿Pero cuándo vendrá el tiempo en el que por tres sosiegos al usurpador ustedes reconocerán, una sola vez, los méritos de los árabes? ¿Cuándo la humanidad tendrá la suerte de poder contar con una justa solución norteamericana que creará un equilibrio entre los derechos de 200 millones de seres humanos con los de tres millones de judíos? Queremos amistad, pero no corremos detrás de su amistad Contestaremos a cualquier agresión Si nos quieren hacer daño, resistiremos ()
Saddam Hussein concluyó su larguísimo monólogo:
—En cuanto al presidente Bush, espero que leerá todo esto personalmente y que no lo dejará en las manos de alguna pandilla del Departamento de Estado; excluyo al secretario de Estado, James Baker, y a John Kelly también, porque los conozco y hemos intercambiado puntos de vista
Por fin la embajadora norteamericana pudo contestar:
—Le agradezco, señor presidente, y es un gran placer para un diplomático poder encontrarlo y hablar directamente con usted Entendí muy bien su mensaje En la escuela hemos estudiado historia Se nos ha enseñado a decir: “La libertad o la muerte” Pienso que usted sabe muy bien que nuestro pueblo sufrió la experiencia de los colonialistas Señor presidente, usted mencionó un cierto número de puntos sobre los cuales no me puedo pronunciar en nombre de mi gobierno Pero con su permiso, comentaré dos puntos Usted habló de amistad y creo que nuestro presidente fue muy claro al respecto en la carta que le dirigió al día de su fiesta nacional
Saddam Hussein la interrumpió:
—Su carta era amistosa y sus saludos concordaban con nuestra consideración y nuestros propios saludos
Insistió la embajadora:
—Como usted lo sabe, el presidente dio instrucciones al gobierno norteamericano para que rechace la propuesta de sanciones económicas contra Irak
—Pero ya no podemos comprar nada en los Estados Unidos Sólo trigo Cada vez que queremos adquirir algo se nos contesta que está prohibido Me temo que algún día se nos diga: ¡ustedes van a hacer pólvora con el trigo!
La embajadora se apresuró a tranquilizarlo
—Tengo instrucciones personales del presidente de buscar las mejores relaciones con Irak
—Sí, pero ¿cómo? Nosotros también compartimos ese mismo deseo Pero siempre hay obstáculos
—Mientras más diálogo tengamos, menos obstáculos habrá Usted mencionó el artículo publicado por la Agencia Norteamericana de Información (programa de la emisora La Voz de América del 15 de febrero de 1990) Fue deplorable Se le presentaron excusas formales
Saddam Hussein se inclinó hacia ella y en tono encantador dijo:
—Su reflexión es generosa Somos árabes Cuando alguien dice lo siento mucho, me equivoqué, eso nos basta Pero la campaña de la prensa sigue Hay cada vez más historias sobre nosotros Si todas fueran ciertas, no tendría importancia Pero no lo son, y sacamos la conclusión de que existe una voluntad deliberada de perjudicarnos
La embajadora le dio toda la razón:
—Vi el programa de Diane Sawyer de ABC Su calidad era mediocre Carecía totalmente de objetividad Es la imagen misma de lo que pasa con los medios masivos de comunicación norteamericanos le pasa lo mismo a los políticos norteamericanos Esos son los métodos que emplean los medios de comunicación occidentales Estoy feliz de ver que su voz se junta con las de otros diplomáticos que enfrentan valientemente a los medios de comunicación Su aparición en televisión, aunque sea durante cinco minutos, nos permitiría hacer entender al pueblo norteamericano la posición de Irak Eso mejoraría la comprensión mutua si el presidente norteamericano tuviera el control de los medios masivos de comunicación, su tarea sería muchísimo más fácil Señor presidente Hussein, no sólo insisto en decirle que el presidente Bush desea tener mejores y más amplias relaciones con Irak, sino que él quiere que Irak contribuya a la paz y a la prosperidad del Medio Oriente El presidente Bush es un hombre inteligente No va a declarar una guerra económica a Irak (Aquí la embajadora dio una verdadera luz verde a Saddam Hussein) Usted tiene razón Es cierto, como usted mismo lo subrayó, que no queremos precios más altos para el petróleo Pero le pediré que examine la posibilidad de no pedir un precio exagerado
LUZ VERDE SOBRE KUWAIT
El Presidente se volvió, conciliador:
—Tampoco queremos precios demasiado altos Y le recuerdo que en 1974 di a Tarek Aziz la idea de un artículo, en el que criticó la política de los precios altos Fue el primer artículo árabe que defendió ese punto de vista
Tarek Aziz tomó entonces la palabra por primera vez
—Nuestra política en la OPEP se opone a las variaciones bruscas del precio del petróleo
Saddam Hussein:
—Veinticinco dólares por barril no es un precio elevado
La embajadora:
—Muchos norteamericanos, en nuestras regiones petroleras, quisieran ver los precios rebasar la barrera de los 25 dólares (Nueva luz verde: Saddam Hussein pudo creer que la embajadora, y más allá de ella el Presidente de los Estados Unidos, aprobó sus reivindicaciones de un precio más alto)
Saddam Hussein:
—En un momento, el precio cayó en doce dólares por barril, y una pérdida de 6 ó 7 millones de dólares es un desastre para el modesto presupuesto iraquí
La embajadora aprobó con la cabeza:
—Lo comprendo sin problemas Llevo años viviendo aquí Admiro sus esfuerzos extraordinarios para reconstruir su país Sé que usted necesita capitales Lo entendemos y nos parece que ustedes debe tener la posibilidad de reconstruir su país Pero no tenemos opinión sobre los conflictos entre países árabes, sobre su disputa fronteriza con Kuwait Trabajé en Kuwait a finales de los años sesenta Nuestras instrucciones, entonces, eran de no expresar opiniones sobre un problema que no concernía a los Estados Unidos James Baker dio orden a nuestro vocero oficial de reafirmar esa instrucción Esperamos que solucionarán ese problema usando todos los métodos adecuados, a través de Kilibi (secretario general de la Liga Arabe), o del presidente Mubarak Lo único que deseamos es que se encuentre una solución rápida (Otra luz verde: la disputa fronteriza entre Irak y Kuwait no es problema de los Estados Unidos)
Siguió hablando la embajadora:
—¿Me permite someter a su atención nuestra manera de ver el problema? Para hablar francamente, le diré que nos limitamos a constatar que usted desplegó masivamente tropas en el sur de su país Normalmente no es nuestro problema Pero cuando ese hecho ocurre en el contexto que usted mismo describió en el discurso que pronunció el día de su fiesta nacional, cuando además se toma en cuenta el punto de vista iraquí, según el cual las medidas adoptadas por los Emiratos y Kuwait equivalen a una agresión militar contra Irak, entonces ya es más lógico vernos preocupados por la situación Por lo tanto, recibí la instrucción de preguntarle, en un espíritu amistoso y no de enfrentamiento, cuáles son sus intensiones Sólo le expongo la preocupación de mi gobierno, lejos de mí la idea de que se trata de una situación simple, pero nuestro interés si es simple
El presidente Saddam Hussein:
—No pedimos a la gente que no se sienta preocupada cuando la paz está en juego Es un sentimiento humano y noble que todos compartimos Es normal que una superpotencia como ustedes se sienta implicada Pero lo que pedimos es que ustedes no expresen sus propias preocupaciones en un sentido que permita a un agresor nuestro considerar que puede contar con su apoyo Queremos encontrar una solución que reconozca nuestros derechos, sin privar a los demás de los suyos Pero al mismo tiempo queremos que sepan que nuestra paciencia se está agotando y que ya no aguantamos sus acciones ()
Saddam Hussein detalló todas las disputas con Kuwait y agregó:
—Mi hermano, el presidente Mubarak me dijo que los kuwaitíes tiene miedo Dijeron que mis tropas estaban solamente a 20 kilómetros al norte de la línea de la Liga Arabe le contesté que cualesquiera que fueran estas tropas, simple policía, guardia fronteriza o ejército, ya que cualquiera que fuera su importancia numérica, cualquiera que fuera su tarea, se podía dar mi palabra a los kuwaitíes: no emprenderemos nada antes de entrevistarnos con ellos Si nos encontramos y constatamos que hay esperanzas, no ocurrirá nada Si no somos capaces de encontrar una solución, entonces será normal que Irak no acepte perecer, aun si la sabiduría debe prevalecer sobre cualquier otra consideración
Tarek Aziz exclamó:
—¡Usted tiene una exclusiva entre manos!
De esa entrevista que estaba a punto de acabar, April Glaspie sólo recordará esa conclusión optimista Se olvidará de todas las amenazas y de las repetidas advertencias de Saddam Hussein Al despedirse, la embajadora aseguró por última vez que ese mensaje llegará a su destinatario:
—Tengo previsto un viaje a los Estados Unidos para el lunes próximo (30 de julio) Espero encontrar al presidente Bush en Washington en el curso de la semana próxima
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En su entrevista con la embajadora norteamericana Saddam Hussein insistió en que tenía informes que demostraban que los Estados Unidos incitaron a Kuwait a endurecer su posición con Irak Salinger pasó meses buscando esas pruebas Un día le llegó algo muy interesante:
“Un extraño documento, fechado el 22 de noviembre de 1989, que habría sido descubierto por los iraquíes (hasta ahora no ha sido desmentido por el gobierno kuwaití en el exilio, ni por el gobierno norteamericano), que arroja una luz particular sobre la crisis actual Ese documento era un memorandum firmado por Fahd Hakmad al Fahd, jefe de la Seguridad de Estado de Kuwait, que estaba dirigido al ministro del Interior El párrafo 5 mencionaba:
“Nos pusimos de acuerdo con la parte norteamericana para estimar que era importante aprovechar el deterioro económico de Irak para ejercer una presión sobre el gobierno de ese país y provocar una tensión sobre la frontera común La CIA nos dio su punto de vista sobre los mejores métodos que se podrían usar para mantener esa presión Sus representantes nos dijeron que se debía echar a andar una amplia cooperación y que estas acciones debían ser coordinadas al más alto nivel”
El jefe de la Seguridad de Estado kuwaití mencionó, también, un viaje de seis días que había hecho a Washington entre el 12 y el 18 de noviembre de ese año, durante el que había tenido numerosas reuniones “top secret” con los responsables de la CIA La agencia de inteligencia norteamericana se había mostrado poco satisfecha del trabajo de la Guardia Real kuwaití, encargada de la protección del Emir Este había sido objeto de varios intentos de atentados y la CIA, según ese memorandum, se aprestaba a formar y a entrenar regularmente a 123 personas seleccionadas por las autoridades kuwaitíes que se encargarían de garantizar la seguridad del Emir y del príncipe heredero
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Las presiones de George Bush sobre varios gobernantes implicados directa o indirectamente en el conflicto del Golfo han sido múltiples Salinger da algunos ejemplos:
Primera “víctima”: el rey Fahd, de Arabia Saudita, es literalmente asediado por teléfono por Bush:
3 de agosto Reunión del Consejo Nacional de Seguridad en la Casa Blanca un día después de la invasión a Kuwait Terminó la reunión Mientras sus colaboradores salían del salón de trabajo, Bush llamó otra vez al rey Fahd Intentó convencerlo de que según informaciones en su poder, Saddam Hussein se aprestaba a invadir a Arabia Saudita
El rey Fahd eludió al tema y contestó que aún creía en los esfuerzos del Rey Hussein de Jordania para alcanzar una solución negociada y obtener que el presidente iraquí se retirara de Kuwait mencionó la minicumbre árabe, que debía llevarse a cabo al día siguiente (domingo 4 de agosto)
—Pero si las cosas empeoran, majestad ¿aceptaría usted una ayuda militar norteamericana?
El soberano guardó un silencio tan largo que Bush, convencido de que había un problema en la línea telefónica y que el rey no lo había oído, volvió a hacerle la pregunta
—Si las cosas empeoran —acabó por contestar Fahd con voz resignada—, sí aceptaremos
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4 de agosto 8 P M El rey Fahd estaba conversando con algunos familiares suyos en el jardín de su residencia, en Djedah, cuando uno de sus colaboradores se le acercó con suma deferencia:
—Majestad, el Presidente de los Estados Unidos está al teléfono
Bush llamaba de Campo David Para él era la una de la tarde Las primeras palabras que dijo a Fahd fueron, textualmente, las de Margaret Thatcher, con la que se había visto en Aspen dos días antes:
—Majestad (Saddam Hussein), no se detendrá
6 de agosto En Djedah Richard Cheney resolvió los últimos detalles del acuerdo firmado con el rey Fahd () Las múltiples conversaciones telefónicas que Bush sostuvo con el rey saudita facilitaban mucho las cosas El general Schwarzkopf y Robert Gates, número dos del Consejo de Seguridad, asistieron a la entrevista, así como el hermano del rey Fahd, ministro de la Defensa, y Abdulah Bin Abdulariz, heredero del trono y viceprimer ministro y comandante de la Guardia Beduina Abdulah, desde siempre, es más reticente con Estados Unidos Es el hombre al que se debe convencer Examinó atentamente los informes de los servicios secretos norteamericanos y las fotos tomadas por satélites que revelaban el detalle de las fuerzas iraquíes concentradas en Kuwait y en la frontera saudita Discutió mucho y largo con Schwartzkopf y Cheney sobre los lugares de acantonamiento eventual de las tropas norteamericanas
—He aquí, dijo Cheney, el conjunto de lo que les podemos ofrecer
—Bien, acabó diciendo Fahd, lo acepto todo
Los dirigentes sauditas pusieron una condición antes de dar su sí definitivo: “Está fuera de cuestión que bases militares norteamericanas se instalen de manera permanente sobre nuestro territorio”
La delegación norteamericana había previsto esa objeción y propuso un acuerdo secreto: retirada del territorio saudita en cuanto lo permitieran los acontecimientos, pero instalación de bases permanentes para albergar tropas de las Estados Unidos y multinacionales en el emirato de Bhrein, a solamente algunos kilómetros de las costas de Arabia Saudita, y en el Kuwait ya liberado
Los norteamericanos aprovecharon el malestar de los dirigentes sauditas primero estaba el problema que planteaba el rey mismo, cada vez más paralizado por la inacción “A medida que surgen más problemas el rey intenta alejarse de ellos”, confió a uno de sus familiares Desencantado, cada vez más, Fahd se retiró a su palacio, solitario, evitó a sus consejeros y a su familia Los dirigentes sauditas acababan de tomar la medida de su fragilidad: en los últimos años compraron 150,000 millones de dólares en armamento sofisticado y, sin embargo, debían admitir que serían incapaces de resistir a un país poderosamente armado, como Irak Además, usaron sus formidables ingresos petroleros (casi 50,000 millones de dólares al año) para forjar alianzas regionales y neutralizar a eventuales enemigos La crisis del Golfo reveló los límites de esa estrategia
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Hosni Mubarak también experimentó la “capacidad de persuasión” de la Casa Blanca Relata Pierre Salinger:
Otro hombre jugó un papel importante en el endurecimiento de la posición norteamericana Se trata de John Kelly El 3 de agosto, a las 8 de la mañana, estaba en su oficina, furibundo El subsecretario de Estado encargado de los asuntos de Medio Oriente llevaba 20 minutos intentando comunicarse con el embajador de Egipto en Washington En vano Nadie pudo decirle donde está Después de media hora acabó por enterarse de que el embajador y su más cercano colaborador estaban en la capital egipcia Entonces envió directamente un mensaje a El Cairo, al ministro de Relaciones Exteriores Lo que transmitió fue de una violencia tal que es muy poco probable que haya actuado sin haber tenido el visto bueno de sus superiores
Dice el mensaje: “Occidente cumplió con su deber, pero las naciones árabes no hacen nada Los Estados Unidos han vendido muchas armas a los países árabes, particularmente a Egipto Sí no actúan, si no adoptan una posición dura respecto al asunto de Kuwait, deben saber que en el futuro no podrán contar más con los Estados Unidos”
El Departamento de Estado niega que semejante mensaje o llamada telefónica haya sido trasmitido a El Cairo ese día Pero una fuente egipcia del más alto nivel, perfectamente creíble, es categórica: vio ese mensaje
Entre los responsables egipcios el estupor era absoluto, pero el rey de Jordania ignoraba toda esa intervención cuando su avión aterrizó, procedente de Bagdad, en Amman Eran las dos de la tarde en la capital jordana Tras de llegar a su palacio, llamó primero a su ministro de Asuntos Exteriores, Al Qasim, que sigue esperando que se abriera la sesión de la Liga Arabe: “Diga a sus colegas que Saddam Hussein está de acuerdo en participar en la cumbre de mañana y en retirarse de Kuwait”
Después llamó a Hosni Mubarak, que sigue en Alejandría
Aquí disponemos de dos versiones El rey afirma que intentó, primero en vano, comunicarse con Hosni Mubarak y el rey Fahd Después, cuando finalmente logró comunicarse con Mubarak, enseguida tuvo el sentimiento de que el presidente egipcio había cambiado de actitud, a pesar de que el rey le insistía en que Saddam Hussein estaba dispuesto a asistir a la minicumbre árabe, al día siguiente, y a retirarse de Kuwait
Mubarak dio una versión distinta:
—Pregunté al rey Hussein: ¿Prometió retirarse unilateralmente de Kuwait?
Según el presidente egipcio, el rey Hussein contestó:
—No, pero acabará aceptándolo si se puede encontrar una solución durante la minicumbre, particularmente si obtiene concesión de los kuwaitíes por intermedio de los sauditas
—¿Pero se comprometió claramente a retirarse?
—No
Mubarak asegura que ese intercambio lo convenció de que Saddam Hussein no había dado garantía alguna de su retirada de Kuwait, aun en el caso de acuerdo durante la minicumbre y que, por lo tanto, no valía siquiera la pena que ésta tuviera lugar
Personajes iraquíes de alto nivel que hemos consultado nos aseguraron que durante las conversaciones con el rey Hussein, el presidente iraquí había aceptado ir a Djedah para una minicumbre, el 4 de agosto, negociar con el rey Fahd retirarse de Kuwait, si se lograba un acuerdo durante las negociaciones
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El presidente turco no escapó tampoco al huracán diplomático norteamericano en la región Prueba de ello esta interesante conversación:
En Ankara, el presidente Ozal se sintió bastante molesto James Baker estaba sentado frente a él Después de haberle agradecido que cerrara el oleoducto (por el que llegaba a Turquía el petróleo iraquí), el secretario de Estado norteamericano agregó:
—A pesar de que esto no sea el principal objetivo de nuestras discusiones
Ozal lo escuchó atento, ligeramente inquieto
—sería importante ver juntos de qué manera y en qué condiciones se podrían usar sus base militares
Ozal se lanzó a un respuesta llena de generalidades:
—Turquía tiene lazos estrechos con Occidente desde la proclamación de la República, en 1923, pero también tenemos relaciones tradicionales e históricas con el mundo árabe e islámico
—Es cierto, aprobó Baker La crisis demuestra la importancia estratégica de su país y su papel en el seno de la OTAN Por eso queremos saber si podríamos usar sus bases
—¿En qué marco, señor secretario de Estado?
—Hay varias opciones, contestó Baker La manera más extrema sería, obviamente, la de una ofensiva contra Irak
Ozal sonrió embarazado
—Es muy delicado Sus fuerzas pueden usar nuestras bases en el marco de ejercicios regulares de la OTAN, pero la eventualidad que usted está mencionando
—Por supuesto, lo interrumpió Baker, pienso que podríamos entendernos de la manera siguiente Nosotros responderíamos a un llamado suyo si una acción militar se vuelve
Baker lanzó:
—¿necesaria?
El presidente turco movió negativamente la cabeza:
—No, yo preferiría la palabra “inevitable”
Baker aprobó y evocó una participación turca a la fuerza multinacional creada para defender a Arabia Saudita Entró el Secretario de Relaciones Exteriores turco Ozal se mostró reservado
—Es un asunto a contemplar
—De todas maneras, contestó Baker, relajado, es antes que todo una cuestión que deber ser resuelta entre Turquía y los Estados Unidos
Poco tiempo después los dirigentes turcos mencionaron el sacrificio financiero que representaba para su país haber sido envuelto en las sanciones económicas antiiraquíes Interrogados por Baker, estimaron que el monto de sus pérdidas era de alrededor de 6,000 millones de dólares El secretario de Estado prometió una asistencia norteamericana y agregó que “el gobierno legítimo de Kuwait, ahora en el exilio, ofrece de participar en ese esfuerzo para reducir los perjuicios financieros soportados por Turquía”
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Más espectaculares aún resultan las presiones ejercidas por Washington sobre Moscú
Tres pruebas: la siguiente escena entre Dennis Ross, adjunto de James Baker, y su homólogo soviético, las transcripciones de dos conversaciones telefónicas entre Baker y Shevardnadze
3 de agosto En Moscú Dennis Ross estaba en el colmo de la exasperación Desde el principio de la mañana el adjunto de James Baker, instalado en la residencia del embajador norteamericano, peleaba punto por punto para modificar el texto del comunicado común que debían leer juntos Baker y Shevardnadze El proyecto que le había traído Tarasenko, colaborador del canciller soviético, no se podía utilizar, a la vez demasiado vago y conciliador en el tono, Ross dijo a Tarasenko:
—Hay que mandarlo a reescribir El texto debe ser más duro
Tarasenko desapareció y volvió tres horas más tarde con una versión tan imperfecta como la primera
—Usted sabe lo que pasará, le dijo Ross después de haberla leído Si utilizamos ese texto no enviaremos el mensaje adecuado a Saddam Hussein No se dará cuenta de que estamos unidos y determinados
—Estoy de acuerdo, contestó Tarasenko, pero encontramos resistencias Los expertos árabes de nuestro ministerio se oponen a que abandonemos a un aliado de muchos años, como Irak
Tarasenko desapareció por segunda vez y después de otras muchas horas de espera volvió triunfante Había que actuar rápido El avión de James Baker estaba a punto de aterrizar en Moscú Los dos hombres se precipitaron a una limusina que los llevó a toda velocidad al aeropuerto de Vnukovo Ross leyó el texto que finalmente le pareció satisfactorio Notó que una parte referente a un embargo común sobre las ventas de armas, había sido suprimida Lo señaló a Tarasenko:
—Oh! Eso no es nada, le contestó el soviético, su ministro tratará el asunto con el camarada Shevardnadze
Llegaron justamente antes del aterrizaje del Boeing con bandera estrellada Baker estrechó la mano de Shevardnadze, que lo esperaba al pie de la escalerilla El soviético le dijo, con una sonrisa molesta: “Estaba equivocado, Jim, cuando le decía que no iba a darse una invasión” Luego, los dos hombres, flanqueados por Ross y Tarasenko, se dirigieron a uno de los salones del aeropuerto, estrictamente vigilado Baker tomó inmediatamente la palabra: “Debe ser claro para Saddam Hussein y el resto del mundo que caminamos juntos”, dijo Eduard Shevardnadze, aprobó sin mayor entusiasmo Después de haber escuchado los argumentos de Baker, el ministro soviético contestó: “Insistimos La Unión Soviética no aceptará que los Estados Unidos lleven a cabo una diplomacia del cañón”
Baker intentó tranquilizarlo: “No habrá acción unilateral de los Estados Unidos, a menos que ciudadanos norteamericanos se encuentren en peligro”
Shevardnadze movió la cabeza, no muy convencido, y repitió: “Sobre todo ninguna operación militar norteamericana”
6 de agosto Eduard Shevardnadze pasó algunos días de vacaciones en una dacha en Crimea Relajado, en camiseta, estaba solo en la habitación cuando sonó el teléfono Uno de sus colaboradores lo llamaba de Moscú
—El secretario de Estado norteamericano quiere hablar con usted
Diez minutos después Baker estaba al otro lado de la línea, con voz muy amable
—Chev ¿cómo pasa sus vacaciones? ¿Tiene buen tiempo?
Después de un intercambio de cortesía, el tono del norteamericano cambió
—Vamos a tener que enviar tropas al Golfo Nos lo pide Arabia Saudita, agregó enseguida Baker
Mencionó los últimos informes de los servicios de inteligencia sobre la continuación del reforzamiento militar iraquí en Kuwait y en la frontera con Arabia Saudita, donde se concentraban cerca de 100,000 hombres, Shevardnadze lo escuchó sin decir palabra Baker precisó:
—Le damos la seguridad que no buscamos sacar provecho de la situación para aumentar nuestra influencia en la región
—¿Cuál es el objeto de su llamada, Jim? ¿Consultarnos o avisarnos?
La voz de Shevardnadze era glacial
—Les informamos, contestó Baker, abochornado, porque aquí no creo que haya algo que podamos hacer juntos ¿A menos de que usted quisiera pensar en algo? No tengo autoridad para proponer lo que sea, pero ¿pensaría en poder cooperar con el envío de fuerzas navales o terrestres?
Shevardnadze no contestó y el secretario de Estado reformuló la pregunta En realidad Baker ya había mencionado esa hipótesis el día anterior a los dirigentes saudita, que no se opusieron a la presencia soviética en la región
—Chev ¿que podríamos hacer para cooperar en ese problema?
—¿Por qué no trabajar juntos en el seno del comité militar de los Estados Unidos?
Desde hace años los soviéticos intentaban reactivar ese organismo abandonado de la organización internacional
Inmediatamente después de esa discusión Baker habló de eso con Bush La idea de un compromiso militar soviético en la crisis del Golfo lo seducía Bush se dijo interesado y llamó enseguida a Colin Powell El jefe del Estado Mayor no presentó objeción
Baker volvió a llamar a Shevardnadze, entusiasmado:
—El presidente Bush no ve obstáculo alguno a una presencia naval o terrestre de la Unión Soviética en esa región
—Bien, dijo Shevardnadze, cuya actitud pareció más reservada, si el presidente Bush está realmente interesado, voy a discutirlo con el presidente Gorbachov
En realidad se trataba de una propuesta diplomática revolucionaria, que no iba a satisfacer a nadie
No tardó en ser olvidada
El 17 de agosto, James Baker salió de Washington para ir a su rancho de Wyoming, a tomar algunos días de vacaciones Siguió en contacto diario con Shevardnadze Se creó una comunicación triangular Baker, por sugerencia de Bush, pidió al soviético que apoyara una resolución de la ONU que preveía el uso de la fuerza para aplicar el embargo Un verdadero juego trucado de póker comenzó entonces Los soviéticos se hacían rogar, creían todavía en la posibilidad de una solución negociada, mientras que para los norteamericanos el tiempo apremiaba
El 20 de agosto el vicepresidente iraquí Sadum Hamadi fue recibido en Moscú por los responsables soviéticos, que reclamaban la retirada incondicional de Kuwait y la liberación de todos los extranjeros Hamadi regresó al día siguiente a Bagdad y Shevardnadze llamó inmediatamente a Baker
—Espera 48 horas antes de hacer votar cualquier resolución por la ONU El viceprimer ministro iraquí puede lograr convencer a Saddam Hussein
—Y si fracasa ¿ustedes estarán a nuestro lado en dos días?
—Se lo confirmo cuanto antes
Al día siguiente Shevardnadze llamó a Baker al final de la tarde
—Jim, necesitamos un plazo
—¿De cuánto tiempo?
—Cinco días Hasta el 27 de agosto
Baker guardó silencio
—Me parece demasiado largo Debo discutir eso con el presidente
() Bush pareció molesto por la lentitud e los soviéticos y pidió a Baker que obtuvieran un plazo más corto El secretario de Estado llamó a Moscú de nuevo y dijo al soviético:
—Difícil aceptar su pedido Estamos sometidos a fuertes presiones, sobre todo de responsables del Pentágono, que piden poder usar la fuerza para hacer respetar el embargo, sin esperar el aval de la ONU
Shervardnadze suspiró
—Sé lo que es eso Tenemos el mismo problema con nuestros militares, que consideran que cometemos un error apoyándolos a ustedes Según ellos, ustedes tienen un solo objetivo: instalar una presencia permanente en Medio Oriente Para volver a la cuestión de la ONU, ¿qué proponen ustedes?
—Que hagamos votar una resolución el 24
—Perfecto
—Pero podremos contar con su apoyo ¿verdad?
La respuesta de Shevardnadze fue vaga Sin embargo, al día siguiente, el 23 de agosto, el encargado de negocios soviéticos en Washington Sergei Chetverikov, se presentó en el Departamento de estado Como prueba de buena voluntad, los responsables soviéticos le encargaron que entregara a los norteamericanos el mensaje íntegro que Gorbachov dirigió a Saddam Hussein El líder soviético reclamó la retirada de Kuwait, la liberación de los extranjeros, y agregó: “Hemos diferido un voto en el consejo de Seguridad de la ONU tanto tiempo como pudimos hacerlo Le rogamos transmitirnos su respuesta el viernes (24 de agosto) por la noche a más tardar”
El ministro soviético volvió a llamar a su homólogo norteamericano en el momento en que recibió el mensaje iraquí
—¿Qué dicen los iraquíes? preguntó Baker
Shevardnadze parecía estupefacto por lo que había leído
—Esto no merece ni siquiera la pena del mínimo comentario En todo caso, esta respuesta no nos satisface de manera alguna Vayan a las Naciones Unidas, los seguimos
Algunos minutos más tarde, el jefe de la delegación norteamericana en la ONU, Thomas Pickering, recibió la orden de Baker de mantener a los quince miembros del Consejo de Seguridad en sesión permanente hasta que fuera votada una resolución El sábado 25 de agosto, a las cuatro de la mañana, la resolución 665, que autorizaba el uso de la fuerza para hacer respetar el embargo, fue aprobada por trece votos a favor Ninguno en contra Cuba y Yemen se abstuvieron
EL VERDADERO HUSSEIN
DADERO HUSSEINTras de varios encuentros con Yaser Arafat, Pierre Salinger logró recabar elementos inéditos sobre la personalidad de Saddam Hussein
Estamos muy lejos del “loco perdido” que nos presenta hoy buena parte de la prensa occidental
Arafat y Abu Yad intentaron convencer a Saddam Hussein de que asistiera a la minicumbre de El Cairo Saddam Hussein se negó a ir si el emir de Kuwait estaba presente Los palestinos intentaron hacerlo cambiar de opinión En vano “La monarquía y quienes la representaban ya dejaron de existir definitivamente”, lanzó exasperado Fue el único momento en que perdió la calma Los dirigentes palestinos intentaron entonces elaborar otro plan Arafat iría a El Cairo a convencer a los dirigentes de cinco países claves, que debían participar en esa cumbre, que viajaran a Bagdad a entablar negociaciones La cumbre esperaría su regreso
Era una propuesta compleja y azarosa que sólo podría tener éxito si se lograba convencer a cinco de los jefes de Estado reunidos en El Cairo No era nada fácil Arafat y Yad lo sabían muy bien
Después de la parte estrictamente diplomática de su encuentro, Saddam Hussein pidió a los dos hombres que se quedaran un poco más y siguió hablando con ellos Con el mismo tono tranquilo y decidido mencionó el apocalipsis, el incendió generalizado de la región que podría provocar No era grandilocuente, sino preciso, minucioso Parecía un artillero preparando una carga de dinamita, sin haber elegido aún el momento de la explosión
El jefe de Estado iraquí mencionó una guerra con los Estados Unidos: “Es evidente que a partir del momento en que yo sea atacado, atacaré a Israel El involucramiento israelí en el conflicto cambiará la opinión y la posición del mundo árabe, y esta agresión contra Irak será recibida, entonces, como un complot norteamericano-sionista Varios países, particularmente Egipto y Siria, que apoyan ahora a los Estados Unidos, cambiarán de actitud cuando constaten que Israel está comprometido en la guerra
Saddam Hussein precisó poco después
—Estoy reforzando la infraestructura militar en Kuwait Habrá cuatro líneas de defensa, dos de las cuales protegerán la ciudad de Kuwait, que las fuerzas extranjeras deberán conquistar y atravesar antes de poder retomar a Kuwait Incluso si los Estados Unidos detentan la superioridad aérea, mis tropas causarán importantes pérdidas a las fuerzas de invasión”
La tercera parte de su plan trataba de Arabia Saudita: “Ha sido formado un grupo, compuesto por iraquíes y sauditas Está listo a lanzar ataques terroristas contra las tropas norteamericanas acantonadas en el territorio saudita”
Concluyó: ” si estalla una guerra habrá combates incluso dentro de Arabia Saudita Durante los últimos cinco años decenas de armas atravesaron clandestinamente la frontera a través de Yemen Esas armas provienen en gran parte de Polonia y Checoslovaquia Están ahora en manos de tribus enemigas de la familia real saudita”
A finales de agosto Arafat y Yad volvieron a encontrarse con Saddam Hussein:
Los líderes palestinos lo encontraron “completamente relajado” Saddam hablaba con calma y les confió: “Ahora que la crisis del golfo se ha extendido ¿podría yo reducirla a reivindicaciones sobre dos islas y pozos de petróleo, sobre todo cuando yo me retiré de Chatt el Arab? No es suficiente Si yo digo al pueblo iraquí que me retiro porque he solucionado un problema tan importante como el problema palestino, el pueblo comprenderá pero si me voy únicamente para conservar islas y campos petrolíferos, el pueblo no lo aceptará nunca Eso sería más grave que perder la guerra Yo nunca he dicho que estoy dispuesto a retirarme ¿Por qué? Porque creo que los soldados iraquíes perderán su moral si sienten que yo pienso en un retiro” Saddam agregó: “Si hago una proposición de paz seré yo quien tendré que hacer concesiones Si son los otros los que proponen, entonces yo puedo obtener concesiones”
Los tres hombres discutieron la eventualidad de una guerra Saddam la contempla sin inquietud “Estoy completamente al tanto, dijo, de la superioridad tecnológica norteamericana, sobre todo en el campo aéreo, pero pienso que no podrán neutralizar sino una parte de las fuerzas iraquíes y que los combates determinantes se llevarán a cabo en tierra”
Empezó entonces a describir con detalles la naturaleza y la envergadura de diversas ofensivas que podrían ser lanzadas contra él Parece haber considerado y sopesado todo: las pérdidas infligidas, los medios de responder Arafat afirmó: “Al escucharlo, su sangre fría me dejó estupefacto”
El líder de la OLP le anunció que, según informes confiables, se estaban preparando atentados en su contra Saddam Hussein rió a carcajadas y respondió “¿Están tratando de asustarme, o de empujarme a rendirme? Ustedes están bromeando”








