La acción de Aspe, mentís al gobierno anterior

La acción de Aspe, mentís al gobierno anterior
Petriccioli: protegió los ilícitos bursátiles, con anuencia de De la Madrid
Carlos Acosta Córdova
Protector de las casa de bolsa, amigo principal de los directivos de las mismas, creador de un marco legal para que los intermediarios bursátiles operaran con manos libres en el mercado, el exsecretario de Hacienda y hoy embajador de México en Estados Unidos, Gustavo Petriccioli Iturbide quedó, sin embargo, a salvo de las acciones judiciales que hoy tienen consignados a Eduardo Legorreta Chauvet, Presidente del Consejo de Administración de Operadora de Bolsa, y a otros tres directivos bursátiles, acusados de haber cometido “graves daños patrimoniales”, tanto a particulares como a la hacienda pública, según la Procuraduría General de la República
La decisión de las autoridades hacendarias y judiciales de proceder contra los funcionarios bursátiles es un revés a la política seguida por Gustavo Petriccioli respecto de los intermediarios no bancarios, y señala implícitamente su responsabilidad en la conducta de quienes hoy están consignados
La noche del lunes 13, el secretario de Hacienda, Pedro Aspe, explicó públicamente los hechos delictivos que hoy tienen en el reclusorio a Eduardo Legorreta —de los cuales supo Petriccioli desde mediados de 1988— y al director adjunto de Crédito de Operadora de Bolsa, Jaime Ceballos Martínez
Dijo Aspe: la casa de bolsa “compraba y vendía cetes a sus clientes e intervenía en operaciones de préstamo de los mismos cetes, que uno de sus clientes otorgaba a otro Dichas operaciones de préstamo, compra y venta de cetes eran irreales, pues se descubrió que estos títulos eran de emisión ya vencida y, por tanto, habían dejado de circular Las operaciones referidas se registraban en documentos auxiliares y en los estados de cuenta de los clientes; pero no se cumplía la obligación de reportarlos al Banco de México ni se incluían en los informes a la Comisión Nacional de Valores Tampoco se registraban en las cuentas de orden respectivas, por la obvia razón de que se trataba de cetes vencidos Se incurrió así en el delito previsto en el artículo 52 Bis 1 de la Ley del Mercado de Valores”
También, dijo Aspe, Operadora de Bolsa “incurrió en disposición intencional de fondos y valores de un cliente, aplicándolos a fines distintos de los contratados, que se logró probar fehacientemente que se asignó una operación de compra de acciones a plazo que no había ordenado Las acciones fueron vendidas anticipadamente con pérdida para el cliente; para cubrir la pérdida, la casa dispuso indebidamente de los fondos y valores depositados, no obstante que el cliente había impugnado la operación ante la casa de bolsa y ante la Comisión Nacional de Valores”
Estos delitos —dijo un día después el procurador Enrique Alvarez del Castillo—, son “una verdadera transgresión al orden público, a la seguridad de nuestros capitales, pequeños o grandes, que exigen el reclamo y la reparación de los daños ocurridos y la sanción de los posibles responsables” (Entre ellos, además de Legorreta y Ceballos, dos funcionarios menores de la casa de Bolsa Mexicana de Valores e Inversiones, Juan Carlos Fernández Cueto y José Francisco Rodríguez Dupont, por disponer indebidamente de los fondos y valores de algunos de sus clientes)
Gustavo Petriccioli, entonces secretario de Hacienda, nunca lo consideró así, no obstante que desde mayo de 1988 sabía que en varias casas de bolsa, pero particularmente en Operadora, se hacían, antes y después del crac transacciones ilícitas con cetes y se evadía al fisco federal, entre muchas otras irregularidades
En efecto, en ese mes la Comisión Nacional de Valores, bajo el mando de Patricio Ayala González, concluyó una investigación, iniciada el 7 de marzo, en cuyo informe —elaborado por la Dirección de Auditoría de la CNV— se detalla la conducta delictiva de Operadora de Bolsa
La parte medular del informe dice textualmente:
“Del análisis que se efectuó por el periodo de julio a diciembre de 1987, a los estados de cuenta correspondientes a Consejo de Servicios Empresariales (CSE, la empresa creada por Operadora para evadir al fisco y financiar ilegalmente a particulares), amparados por los contratos números 37318-4, 4204283-8, 206990-3, 103638-6, 5001086-4,7000341-4, 7000342-2 y 7000350-3, expedidos por Operadora de Bolsa (OBSA), así como de la revisión de los controles internos establecidos en CSE, se determinó que ésta realizaba las operaciones siguientes:
“a) Operaciones de financiamiento mediante traspasos y compraventa de Certificados de la Tesorería de la Federación (cetes) Se observaron operaciones por montos importantes que reflejan financiamiento entre personas físicas clientes de OBSA, quienes fungen como prestadores y personales morales que también son clientes de la misma casa de bolsa , quienes fungen como prestatarios, obteniendo ambos beneficios fiscales La operación consiste en documentar las transacciones a través de un contrato préstamo de cetes; realizando traspasos y compraventa de cetes, participando OBSA en operaciones que en esencia constituyen préstamos de cetes, contraviniendo lo estipulado en la disposición primera de la circular 10-79 que se refiere a las operaciones autorizadas con cetes”
“b) Operaciones de financiamiento con papel comercial extrabursátil Del análisis efectuado, también se encontró que CSE realiza operaciones de financiamiento con papel comercial extrabursátil, al poner en contacto a emisores (personas morales) e inversionistas (personas físicas), ambos clientes de OBSA (documentando dicha operación con pagaré), a través de traspasos y compraventa de cetes, de lo que se infiere son operaciones de préstamo de cetes presumiblemente diseñadas por esa casa de bolsa, contraviniendo lo establecido en la disposición primera de la circular 10-79 ya citada; así como lo dispuesto en las disposiciones primera y segunda de la circular 10-73 relativas al registro e información a esta Comisión
“Comentario En nuestra opinión las cuentas que maneja OBSA de CSE, son utilizadas para realizar operaciones de financiamiento, con el propósito aparente de que los clientes que intervienen (personas físicas y morales) obtengan, adicionalmente, beneficios fiscales”
En sus conclusiones, el informe de la CNV reitera que “Operadora de Bolsa está participando por conducto de la visitada (CSE) en operaciones que en esencia constituyen préstamo de cetes, mismas que no están autorizadas en la legislación vigente”
El informe está firmado por el CP Alejandro Vargas Durán, director de Auditoría de la CNV, con fecha 17 de mayo de 1988 Ese mismo mes recibieron el documento el procurador Sergio García Ramírez y el secretario de Hacienda, Gustavo Petriccioli El primero añadió ese informe al ya grueso expediente que contenía cientos de denuncias contra casas de bolsa —de las cuales había informado a Petriccioli desde abril— y continuó con sus investigaciones propias El segundo, el secretario de Hacienda, se mantuvo en silencio; lo mismo respecto de los ilícitos descubiertos por la CNV, como del cúmulo de irregularidades denunciadas por distintos grupos de inversionistas que resultaron defraudados por las casas de bolsa a Fines de 1987
* * * * *
Sus razones tenía Gustavo Petriccioli para dejar intocados a los intermediarios bursátiles Financiero de toda la vida, siempre estuvo vinculado a la bolsa de valores Luego de transitar por los puestos más cercanos a los titulares del Banco de México y de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, fue designado —en la administración de López Portillo— presidente de la Comisión Nacional de Valores , donde estrechó ligas con quienes serían después, junto con él, protagonistas del auge y de la caída de la bolsa mexicana De ese puesto pasó, ya en el gobierno de Miguel de la Madrid, a la dirección general de Nafinsa, el principal banco de desarrollo del país, entre cuyas funciones está apoyar el mercado de valores A mediados de 1986 sustituye a Jesús Silva Herzog en la Secretaría de Hacienda En es cargo, Petriccioli promueve una sólida incursión de las casas de bolsa en el sistema financiero mexicano, en detrimento de la presencia de la banca nacionalizada; de captar ésta en sus instituciones el 90% del ahorro nacional, al inicio del sexenio de Miguel de la Madrid, al término de éste apenas absorbía poco menos del 60%
Con Petriccioli en Hacienda, los intermediarios bursátiles estuvieron de plácemes Cada acto del secretario era en beneficio de ellos Apenas unas semanas después de su arribo a la jefatura de las finanzas nacionales, Petriccioli suprime la Subsecretaría de la Banca Nacionalizada, que estaba a cargo de Carlos Sales Gutiérrez, identificado como “gente de Silva Herzog” Sales había mantenido un rígido control de los intermediarios bursátiles y pugnó siempre por la creación de casas de bolsa “nacionales”, en las que el gobierno participaría con 50% o más en el capital social de la entidad
Muy sintomático fue el hecho de que la desaparición de la subsecretaría de la banca se hizo un día después de que Petriccioli se reunió en sus oficinas, y a puertas cerradas, con los directivos de casas de bolsa y funcionarios del medio bursátil Sales Gutiérrez salió de Hacienda, el proyecto de casas de bolsa con participación gubernamental —considerado como una amenaza para las casas privadas— fue eliminado y la bolsa de valores inició el crecimiento explosivo que la distinguió entre mediados de 1986 y septiembre de 1987
En efecto, en ese lapso la bolsa arrojó ganancias promedio superiores al 700% La clientela de las casas de bolsa se duplicó: al término de septiembre de 1987 había ya más de 400,000 inversionistas De alguna manera, Petriccioli indujo ese crecimiento vertiginoso de la clientela, al obligar a las casas de bolsa a admitir clientes chicos, de 500,000 pesos, a los que luego se llamaría despectivamente como “bisoños”, inexpertos inversionistas, a quienes se culpó del crac en octubre de ese año
Siempre hubo un apoyo abierto y absoluto de Petriccioli a las casas de bolsa Todo les concedía Pugnaron por la privatización del Indeval (Instituto para el Depósito de Valores), un organismo público con funciones de guarda, administración, liquidación, compensación y transferencia de valores Lo lograron También pugnaron por la privatización de la que era la única casa de bolsa gubernamental, Acciones Bursátiles Somex También lo lograron: desde junio de 1987 es privada
La llegada de Petriccioli a la Secretaría de Hacienda marcó el despegue de la bolsa: la infraestructura bursátil creció aceleradamente; el valor del mercado accionario se incrementó, en tan sólo un año (agosto 86-agosto 87), en 1,214%; los rendimientos, en los primero doce meses de Petriccioli en Hacienda, fueron espectaculares: acciones del sector servicios, 3,257%; acciones de casas de bolsa, 2,800%; sector minero, 2,190%; siderúrgico, 1,604%; de la construcción, 1,54% Los beneficios, por supuesto, fueron los inversionistas grandes, privilegiados, los directivos y empleados de casas de bolsa y no pocos funcionarios públicos
Fue tal el crecimiento de la bolsa mexicana, que a nivel mundial no tenía comparación: para septiembre del 87 llevaba una “fuerza relativa” tres veces superior al Indice Industrial Dow Jones de Nueva York, y medido en dólares, la bolsa mexicana se hallaba en los 200 puntos, mientras que las de Estados Unidos, Japón, Hong Kong y España no llegaban a los 40 También eran pocas las bolsas que se daban el lujo de realizar hasta 30,000 movimientos —entre operaciones y posturas de compra y venta— en tan solo una sesión de poco menos de cuatro horas En materia de utilidades tampoco había parangón: en los primeros seis meses de 87, las casas de bolsa, con apenas 200 oficinas en todo el país, ganaron 118,000 millones, mientras que los bancos, con 4,400 oficinas, ganaron 335,000 millones de pesos
Todo ello, con Petriccioli en Hacienda
Sin embargo, en el pecado iba la penitencia También con Petriccioli en Hacienda sobrevino el crac bursátil de octubre, un espectacular desplome de 74%, en sólo cuatro semanas, del Indice de Precios y Cotizaciones, el principal indicador bursátil A nivel mundial, ninguna bolsa cayó tan estrepitosamente, en ese “octubre negro”, como la mexicana Ninguna, tampoco, desplumó a cientos de miles de inversionistas
Las autoridades justificaron el hecho y libraron de culpas a los intermediarios Petriccioli dijo entonces que la caída de la bolsa se debía a un efecto psicológico producido por las bajas en otras bolsas del mundo, principalmente en Wall Street El presidente De la Madrid coincidía en ese razonamiento y agregaba responsabilidad a factores de especulación generalizada (“codicia colectiva”, dijo) Por su parte, los intermediarios culparon, de plano, a los pequeños inversionistas, quienes salieron en masa del mercado al ver que el índice bursátil iba en picada y no se veía para cuando dejaría de caer
* * * * *
Lo que vino después fue descrito así, el lunes 13, por Pedro Aspe, secretario de Hacienda: “La incertidumbre y el desconcierto resultantes (del crac) propiciaron todo tipo de reclamaciones y acusaciones, que incluyeron el señalamiento de diversas anomalías, la interposición de demandas legales y, desde luego, fenómeno presente en cualquier parte del mundo, el aprovechamiento injustificado de la situación por algunos participantes”
Fueron, sus declaraciones del lunes, una percepción distinta de la que oficialmente se tenía respecto del derrumbe bursátil de octubre de 87 Mientras Petriccioli y De la Madrid aducían razones de mercado, especulativas y psicológicas para explicar aquello, Pedro Aspe fue tajante el lunes: “Afirmamos convencidos que el mercado no falló y que los problemas que se le atribuyen corresponden al comportamiento irregular de algunos individuos” Antes dijo que las infracciones, las sanciones y los hechos señalados como delictivos “se refieren a personas, operaciones e instituciones específicas” y no al mercado en general
Más aún, de las medidas que anunció el secretario de Hacienda para poner en orden el mercado de valores, se desprende que éste operó en el sexenio pasado, sin la vigilancia debida de las autoridades hacendarias, hecho que facilitó desviaciones de todo tipo en las operaciones en bolsa; que la contratación de operaciones con la clientela muchas veces se hizo fuera del marco normativo; que hubo abuso de información privilegiada en beneficio de grandes inversionistas y funcionarios de casas de bolsa, y que la conducta de éstos, en muchos casos, no se apegó ni a la ética ni al profesionalismo
Nada de esto pasó inadvertido para Gustavo Petriccioli Puntualmente era informado de lo que pasaba en el mercado de valores por quien era entonces presidente de la Comisión Nacional de Valores, Lorenzo Peón Escalante Personalmente, en privado, o bien en las reuniones de la Junta de Gobierno de la Comisión, presidida entonces por Petriccioli, hacia llamados de alerta sobre el alza irracional que estaba experimentando la bolsa Continuadamente señalaba movimientos con los que los grandes intermediarios inflaban artificialmente el indicador bursátil Denunció el mal trato que se daba a los inversionistas chicos, a los que sólo llamaban al mercado para darle liquidez Reveló la inmadurez de los intermediarios y sus afanes, voraces, de ganancias altas, fáciles y rápidas Alertó sobre la inevitable y brusca caída de la bolsa si se la dejaba crecer tan vertiginosa como desordenadamente y en beneficio de unos cuantos (Proceso 583)
Sin embargo, Petriccioli nunca hizo caso de las advertencias de Peón Escalante Antes bien, para gusto de los intermediarios, tuvo que pedirle la renuncia a Peón, pues su imagen, “muy dañada”, no servía ya a “la unidad del gremio bursátil”
Eso fue en los primeros días de enero de 1988 Meses mas tarde, en abril, el procurador Sergio García Ramírez —concretamente el 26— envió a Petriccioli un oficio en el que “se permitió” “hacer de su conocimiento la existencia de diversas denuncias por hechos que pudieran ser constitutivos de delito, en los términos de la Ley del Mercado de Valores”
Similar oficio envió García Ramírez a Petriccioli el 17 de agosto Para entonces, se acumulaban por miles de las denuncias contra casas de bolsa y se consolidaban grupos de inversionistas que resultaron afectados —defraudados, asaltados virtualmente en algunos casos— antes, durante y después del crac de octubre
En las dos ocasiones, los oficios del Procurador tuvieron como respuesta la inacción de Petriccioli, un silencio sospechoso; si acaso, una promesa escondida de que se iba a investigar
En un tercer oficio, con fecha 19 de noviembre de 1988, el Procurador fue más enfático: “Se me ha informado que los agentes del ministerio público que examinaron estos asuntos —aclaró antes: “trabajo en el que han intervenido, en todo momento, representantes de la Secretaría de Hacienda”— estiman que, en varios casos, hay suficientes para considerar la aplicación de las normas penales” (Proceso 639)
Como anexos de ese oficio, García Ramírez remitía a Petriccioli lo números (con nombre de denunciantes e inculpados) de 35 averiguaciones previas, ocho de las cuales ya estaban totalmente integradas y en las que se determinaba probadamente la comisión de delitos diversos funcionarios de casas de bolsa, en virtud de lo cual pidió al secretario de hacienda solicitar formalmente el ejercicio de la acción penal y se procediera conforme a derecho
En su respuesta, de fecha 28 de noviembre, Petriccioli discrepa de la opinión de la Procuraduría y asegura que no hay, en el mercado de la Ley del Mercado de Valores, delitos que perseguir Dice textualmente su respuesta: “En los casos que se enlistan en el anexo, no se actualiza ninguno de los supuestos contenidos en los tipos penales que contienen los artículos 52 y 52 Bis 1 de la Ley del Mercado de Valores”
Dos meses y medio después, el 13 de febrero, es decir el lunes pasado, la Secretaría de Hacienda —Pedro Aspe al mando— cambió de opinión; que siempre sí hay delitos que perseguir Y tan los hay que las denuncias formuladas por los inversionistas Francisco Covarrubias y Fernando Rodríguez Rodríguez, contra Operadora de Bolsa (averiguaciones previas 2267/SC/87 y 368/SC/88 respectivamente) y de Mercedes Ferrera “y otra” en contra de Mexicana de Inversiones y Valores (averiguación previa 748/SC/88), todas incluidos en los anexos del oficio del procurador García Ramírez, han propiciado la consignación, en el reclusorio Oriente, de Eduardo Legorreta Chauvet y de otros tres directivos y empleados bursátiles
Gustavo Petriccioli, no obstante haber sido librado de culpas en el fraude bursátil —los titulares de Hacienda y de la comisión Nacional de Valores dijeron en la emana que ya estaban concluidas las investigaciones del caso y que no había responsabilidad de funcionarios públicos en el asunto—, parece no tener la conciencia tranquila
El viernes 17, al concluir en Saltillo, Coahuila, la VII Reunión de Gobernadores Fronterizos México-Estados Unidos, tuvo que salir del recinto de una manera distinta a su característica calma: fue conducido prácticamente en vilo por decenas de agentes de seguridad, que impidieron a un centenar de periodistas entrevistarlo sobre su presunta responsabilidad por la inacción penal en contra de los defraudadores bursátiles en el sexenio pasado
Un día antes —reporto el corresponsal Luis Angel Garza—, su empeño en ocultarse de la prensa la mantuvo encerrado en un cuarto de hotel, sin acudir al coctel de bienvenida del evento internacional y a la posterior cena protocolaria