ZACATECAS, UN ESTADO SIN FIGURAS TAURINAS, CREA UNA ESCUELA CON LA IDEA DE FABRICARLAS

ZACATECAS, UN ESTADO SIN FIGURAS TAURINAS, CREA UNA ESCUELA CON LA IDEA DE FABRICARLAS
Francisco Ponce
ZACATECAS – Manuel Alejandro Carrillo Castro tiene seis años de edad, cursa el primer año de primaria y está sentado en el estribo de las tablas, esperando su turno para comenzar la lección
—¿Por qué te trae tu mamá a la plaza?
—Para que no de guerra en la casa
—¿Eres muy diablillo?
Asiente
—¿Pero te gusta venir a aprender a torear?
—Sí, me gustan muchos los toros
—¿Qué te han enseñado?
—Muchas cosas
—¿Ya sabes dar capotasos?
Asiente
—¿Ya te sabes las partes de la plaza?
Asiente
—¿De cuáles te acuerdas?
—De ninguna
Así como Manuel Alejandro, una cincuentena de jovencitos —entre ellos dos mujercitas— esperan cada sábado para ir a la plaza Monumental de Zacatecas, ubicada en las instalaciones de la Feria, donde precariamente, pero con entusiasmo, reciben las primeras clases de tauromaquia
Manuel Alejandro es el más pequeño y la escuela, gratuita, patrocinada por el gobierno del estado, y por el empresario Hugo Jaques, acepta a jóvenes no mayores de 20 años La dirige el diestro zacatecano Jorge Carmona, aunque el subdirector y prácticamente encargado es el novillero local Carlos Aguirre Romo, Palomo
Aguirre, de 22 años de edad, comenta la situación de la escuela:
—Comenzamos apenas el 20 de febrero de 1988 Tenemos muy poco, aunque suficiente material, como capotes, muletas, cuernos, toritos y hasta una vaquita con la que practicamos ya un par de exámenes a algunos de los más grandes y adelantados Claro, lo ideal sería contar con clínicas de otros matadores, con sala de video y todas esas modernas facilidades con las que cuentan, según me dicen, algunas escuelas en España
La idea de crear este centro escolar radica en el hecho de que Zacatecas es un estado con ganaderías de reconocida calidad en la cría de toros de lidia, como Torrecillas, Chucho Cabrera, Valparaiso, José Julián Llaguno, San Antonio de Triana, La paz, Sergio Rojas (Suárez del Real) Existe también enorme afición pero salvo Jorge Carmona, Zacatecas carece de figuras
Bueno: hasta dos pequeñas intentan aprender el arte de esta fiesta del burel, la arena y la sangre aunque no haya sol
Las hermanas Valentina (13 años) y Mariana (17 años) de Santiago Lázaro, son las únicas chicas en la escuela
Su afición la adquirieron por su tía, muy taurina, Hilaria Lázaro Peor agrega Mariana, estudiante de historia del arte:
—En realidad mi mamá, Atala Lázaro es sobrina en segundo grado de Rodolfo Gaona El parentesco con él viene por Lázaro El padre de mi mamá, mi abuelo, es Lázaro Gaona Por ahí viene
Mariana y Valentina sienten que el toreo, si es difícil para el hombre, mucho más para la mujer
—¿Y el valor?
Responde Mariana, quien asegura que, de tener el talento necesario, se aventuraría a convertirse en torera:
—Respecto al valor, a la valentía pues yo creo que llega a tener tanto valor una mujer como un hombre y hasta más Y de que es difícil, es difícil, pero aquí estamos
¿Y el miedo?
Responde Valentina, quien piensa ser veterinaria, y no precisamente para curar los toros que mataría:
—Es igual que el miedo que siente un hombre que el que siente una mujer
Palomo, como cualquier otro de los novilleros que enseña a los jóvenes, ignora aún los alcances de esta escuela Dice:
—Soy de la camada de novilleros de la que surgió Jorge Carmona Es el único que ha sobresalido Porque ahora es muy difícil predecir hasta dónde podemos llegar No es nada más tener valor, saber mucho, tener talento, sino también contar con oportunidades
Por lo pronto, los primeros pasos en este arte los reciben los muchacho: reconocer los terrenos de la plaza, cómo tomar la muleta y el capote, la forma como embiste el toro, en fin Pero falta mucho, en realidad, para que esta pudiera convertirse en una de las escuelas de la talla de las españolas
“Estamos con entusiasmos aquí todos los días”, agrega Palomo, “y motivamos a los muchachos con boletos gratis para asistir a las corridas con sus papás Esperamos que todo esto rinda buenos frutos”, termina el espigado novillero
Entre tanto, Manuel Alejandro responde la última pregunta:
—¿Cómo te gustaría que te llamaran cuando seas torero?
—Como me llamo