Democracia es la urgencia del momento todas las crisis del siglo se acumulan sobre las elecciones de 1988

Democracia es la urgencia del momento todas las crisis del siglo se acumulan sobre las elecciones de 1988
Elías Chávez
Considerada la sucesión presidencial más difícil desde 1910, la de 1988 acumulará —inclusive magnificará— todas las crisis sufridas por el país en lo que va del siglo: económicas, políticas, laborales, educativas
En un libro próximo a publicarse, La Sucesión Presidencial en 1988, 30 especialistas elaboran una gran crítica del sistema político mexicano —principalmente al autoritarismo—: muestran el escenario político, económico y social en que van a desarrollarse las elecciones del próximo año y vislumbran lo que será el futuro de México, inclusive en el próximo milenio
Con prólogo de Pablo Gónzalez Casanova, colaboran en el volumen, además de especialistas, algunos que también son actores directos en el drama de la sucesión: Porfirio Muñoz Ledo, Herberto Castillo, Cuauhtémoc Cárdenas, Pablo Gómez, Gerardo Medina, Ricardo Pascoe y otros militantes de diferentes partidos, el PRI entre ellos
Democracia es palabra clave, hilo conductor del libro y clamor de todos los que participan en la obra, coordinados por Abraham Nuncio y un equipo —Arturo Acuña, Uriel Jarquín, Ilán Semo —que se enorgullece de su independencia todos, los 30 desde dentro y fuera del sistema, coinciden: el tapadismo están en crisis La democratización es una urgencia nacional
“Vivimos ahora —dice Abraham Nuncio— una situación límite para el país, como cuando apareció el libro de Madero, La Sucesión Presidencial En esta sucesión —la de Miguel de la Madrid— se reunen las situaciones críticas de 1910, de 1940, 1952 y 1958 Todos los componentes de conflicto en esas sucesiones están condensados y magnificados en la actual sucesión: hay crisis de liderazgo, inabarcable deuda, presiones de Estados Unidos, avance del clero, disidencia en el PRI, fortalecimiento de la derecha, desconcierto en la izquierda”
Por su parte, Porfirio Muñoz Ledo sostiene que el modelo económico seguido por el país en las últimas décadas se ha agotado y que, paralelamente, se gastaron las formas de organización política, por lo que claramente hemos empezado a vivir en este sexenio el fin de una era y el principio de una decadencia que es, sin embargo, reversible
“Nos hallamos —añade Muñoz Ledo— en una suerte de interregno en el cual un régimen político ha perdido su credibilidad y se mantiene sólo de su legitimidad residual y aún no aparece su relevo”
Si comparamos este momento —dice Muñoz Ledo— con otras coyunturas críticas de nuestro pasado inmediato, descubrimos que el sistema político mexicano es hoy más débil que otros regímenes mexicanos antes de su desaparición Si se opta por una vía autoritaria antidemocrática en la próxima sucesión presidencial —advierte—, el sistema político perderá sustancia popular y quedará a merced de las fuerzas conservadoras nacionales y extranjeras se establecerán dos méxicos compartimentados y cada vez más distantes, lo que no será otra cosa que el anuncio de tiempos anárquicos y/o dictatoriales
En términos muy severos, el exsecretario de Trabajo denuncia la política de salarios seguida durante la presente administración Afirma que el valor político y social que cada país le otorga al salario determina el conjunto del desarrollo social de una nación El salario —dice— es la base del mercado interno y de la ampliación de la planta industrial También es fruto concreto de las conquistas de la clase obrera organizad y síntoma del equilibrio social entre diversas fuerzas políticas Muñoz Ledo llama “profundamente reaccionaria”, antisocial y antieconómica a la política salarial de la administración en los últimos cinco años No existe ningún país —asegura— donde el poder adquisitivo de los trabajadores haya descendido a los niveles que se registran en México A esto no puede llamársele, sino “expropiación brutal del trabajo humano” y, por añadidura, un duro golpe al proceso de industrialización del país En estas condiciones no puede hablarse seriamente de reconversión industrial
Y aunque afirma que dentro del PRI existen aún bases para impulsar los cambios que requiere el país, el problema a superar es, a su juicio, el de la desmovilización política que silencia las demandas de la mayoría del país, el problema a superar es, a su juicio, el de la desmovilización política que silencia las demandas de la mayoría del país y que reduce a amplias capas de la población a la condición de súbditos de un poder que no tiene más contrapesos reales que las presiones de las fuerzas conservadoras nacionales y extranjeras
Para Muñoz Ledo, la próxima sucesión presidencial será necesariamente distinta a las sucesiones anteriores: se ha llegado también a los límites de la cerrazón El poder tendrá que optar por incrementar los controles sociales y políticos o acrecentar la legitimidad
Muñoz Ledo advierte que México necesita reconstruir su liderazgo político y social, comenzando con un presidencialismo democrático Se requiere, además, de una auténtica representación del país y de sus fuerzas políticas en la Cámara de Diputados; se requieren gobernadores capaces de concertar el desarrollo de sus entidades y de pugnar por un sistema político genuinamente federal Todo ello tiene como requisito indispensable —insiste— el cambio democrático, la abolición del abstencionismo, la cancelación definitiva de todas las facetas del autoritarismo y la despolitización de la sociedad mexicana: tapadismo, servilismo, etcétera
CUIDADO CON EL FRAUDE
Herberto Castillo se menciona asimismo, en el libro, como uno de los posibles candidatos de la izquierda a la Presidencia de la República, pero previene que “en México no es posible tomar el poder sólo por la vía electoral” Y advierte:
“Que el gobierno sepa que las elecciones no son un juego y que él puede hacer muchas trampas, pero lo que se va es a defender a un pueblo y no a hacer huelgas de hambre Si nos hacen fraude va a haber chingadazos”
Sin la drasticidad de Castillo, los panistas Gerardo Mediana, Gonzalo Altamirano Dimas y Bernardo Bátiz piensan que podrán tomar el poder, pero sin violencia Al respecto, Medina da cifras del crecimiento y fortalecimiento del PAN, y asegura: “Hay un oleaje que crece y empuja al cambio de estructuras políticas, sociales y económicas”
Según Medina, “la gente sabe y ha visto que sí es posible derrotar al sistema, sin necesidad de la violencia que, de estallar, le daría al grupo en el poder pretexto, después del fraude ‘patriótico’, para la ‘represión patriótica’ Y añade:
“En esta sucesión presidencial, el PAN será más que una opción teórica si cada ciudadano y cada ciudadana desechan la tentación del abstencionismo cómplice y votan y defienden sus votos, e impiden a como dé lugar que falsifiquen los resultados para otro fraude efectivo
Si así sucede, la oposición independiente podrá hacer verdaderamente crítica esta sucesión presidencial Se acabará el dominio de los que creen que hasta por derechos de alcoba ellos nacieron para gobernar y los demás para callar y obedecer Esto ya no puede seguir así”
Altamirano Dimas, por su parte, analiza la política de Estados Unidos hacia México, rechaza las acusaciones de que el Pan es un instrumento de políticos y empresarios norteamericanos y, por el contrario, asegura que el PRI y el gobierno sí acatan y obedecen las “orientaciones de la Casa Blanca”
Y luego de enumerar presiones e ingerencias estadunidenses en la política mexicana Altamirano Dimas sugiere que en las elecciones de 1988 el PRI volverá a presentarse como el partido afín a las políticas e intereses de Estados Unidos
A su vez, Bernardo Bátiz elabora un estudio en el que concluye: “A 68 años de la Constitución de 1917, a tres cuartos de siglo del inicio de la revolución, en México no hay sufragio efectivo, ni tierra y libertad, ni división de poderes, ni municipio libre, la soberanía de los estados sigue siendo un mito y en lugar de ampliarse, en algunos campos los derechos humanos se han vistos restringidos”
Pablo Gómez, líder del PSUM, analiza que la sucesión presidencial de 1988 se presenta bajo un rasgo particularmente nuevo: la Presidencia —asegura— se ha desgastado Y explica:
En los últimos cuatro sexenios la sociedad maduró en su conciencia e información políticas, pero la Presidencia no se adecuó a esa maduración Las fuerzas políticas del país reclaman, aun sin decirlo, el debate y la posibilidad de convertir su opinión en acto de Estado a través de la lucha política, pero el presidencialismo ha sido demasiado duro para ceder, siquiera, algo de su inmenso e inconmensurable poder
Para fundamentar su afirmación, recuerda que en las últimas cuatro décadas ninguna fuerza política ha logrado modificar la Constitución Solamente el presidente lo ha hecho a través de sus propias iniciativas Ninguna propuesta de ley importante, ni siquiera alguna reforma de cierta trascendencia, ha logrado ser aprobada por el Congreso cuando ha provenido de los diputados y senadores
“El problema del presidencialismo es, en el fondo, el de la democracia En México la institución presidencial se ha convertido en la mayor negación democrática Y debido al “desgaste de la Presidencia”, Pablo Gómez anuncia:
La sucesión presidencial de 1988 se ofrece al país como la continuidad de un programa que no ha surgido mayoritariamente de la sociedad La Presidencia de que allí salga no tendrá el consenso necesario para ofrecer una nueva esperanza”
Rolando Cordera presenta el escenario económico en que se desarrollará la sucesión presidencial, a las que califica como la más difícil que se mantenga una campaña de corte tradicional, ante la situación de penuria y desajuste económico que sufre el país
Luego de aportar datos sobre desempleo, salarios, producción, Rolando Cordera afirma que el país ha perdido diez años en términos de desarrollo económico, por lo que “la situación económica y social amenaza ya la estabilidad política de México”
Por lo pronto, asegura que este gobierno entró ya en una “fase de rendimientos decrecientes, por utilizar sin modernizar los recursos existentes”
Enrique Semo analiza las sucesiones presidenciales desde 1904 a la fecha y concluye en que las normas no escritas que rigen “la danza de los tapados” se mantiene intactas
Las elecciones de 1988 —añade— no aportarán ningún elemento nuevo, pero quizá se constituyan, como las de 1904, en una sucesión llena de premoniciones:
“todo indica que en su creciente miseria, el pueblo insistirá pronto en ser oído el problema es si para entonces podrá hacerlo por causes democráticos Si no se produce el tránsito de la democracia ficción a la democracia electoral, las formas que adquirirá la protesta serán extraparlamentarias México está inexorablemente en vísperas de dar pasos firmes hacia el nuevo régimen político o hacia una recaída en la tradición autoritaria de las sucesiones de 1910, 1940 y 1952 vivimos un período de ascenso omnioso de la derecha Las fuerzas que pueden hacerle frente están fuera y dentro del PRI Pero sus posibilidades de éxito dependen íntegramente de su capacidad para forjar un frente común La sucesión de 1988 puede ser un paso importante en esa dirección Los enemigos a vencer son el espíritu de secta y razón del Estado”
Cuauhtémoc Cárdenas enarbola la bandera de la Corriente Democrática Menciona la urgencia de “recuperar el proyecto constitucional y nacional de la revolución” para hacer de México “una nación plenamente soberana” y democrática en lo político y en lo económico
Enumera, además, desviaciones sufridas por la revolución mexicana y reclama la participación de las bases priístas en la selección de candidatos a la Presidencia de la república Anuncia, finalmente, que la labor de la Corriente Democrática no terminará cuando el PRI seleccione candidato a la Presidencia, sino que continuará hasta “recuperar el proyecto revolucionario”
Elisa Servín, del Departamento de Investigaciones Históricas del INAH, recrea las condiciones en que Miguel de la Madrid obtuvo, hace casi seis años, su postulación a la Presidencia de la República: desde la oposición de Javier García Paniagua y su aliado, Fidel Velázquez, que demandaban un candidato “realmente revolucionario”, hasta el “ya la hicimos” de Bernardo Garza y las invocaciones a Dios de Jorge Chapa para que “el próximo presidente sea tan bien nacido como el actual”
Ahora —dice Elisa Servín— Miguel de la Madrid se encuentra inmerso de nueva cuenta en la polémica que su candidatura resolvió, con un ingrediente más: el deterioro creciente de las instituciones políticas fundamentales y el cuestionamiento al derecho presidencial para designar a su sucesor
La crisis del presidencialismo —dice la investigadora— se agudizó ante la ausencia de credibilidad, el descontento social y el deterioro de la imagen del presidente todopoderoso que han acompañado desde sus inicios la gestión del gobierno actual
“La desmitificación del poder presidencial —añade— podría ser una avance en el camino de la modernidad y la democratización Pero al enfrentarse al reto de su propia sucesión Miguel de la Madrid no parece estar dispuesto a compartir el acto mayor del presidencialismo: el derecho a escoger a su sucesor”
Ante el deterioro de las instituciones y la falta de capacidad para fortalecerlas en quienes las conducen Elisa Servín concluye:
“La gran apuesta de esta sucesión podría ser, ni más ni menos, la continuidad del sistema político la sucesión podría ser la última oportunidad de renovación política que permita la rearticulación del consenso y la legitimidad o, por el contrario, la vuelta de tuerca que empiece a desarmar la gastada maquinaria en que se ha sostenido durante más de 50 años la vida política nacional”
Víctor Manuel Durand —secretario general de la Faculta de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM—, Raúl Trejo Delavbre —investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM— y Rodolfo F Peña —periodista especializado en cuestiones de movimiento obrero— detectan tensiones y conflictos entre los trabajadores y el gobierno y formulan hipótesis sobre sus posibles consecuencias en el marco de la sucesión presidencial
José Woldenberg —autor de varios libros sobre el movimiento obrero— describe el escenario legal en que se realizarán las elecciones del año próximo analiza las “nuevas reglas del juego”, el Código Federal electoral aprobado a fines de 1986, en tanto que Francisco Valdéz Ugalde —investigador del Centro de Investigaciones de Docencia Económica— explica las diferencias y conflictos de los empresarios y el gobierno
Sergio de la Peña —director de la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Economía— presenta una “galería de retratos hablados”, del perfil que, ante la deuda externa, deberá tener el próximo gobierno y concluye que cualquier candidato podría hacer el papel de villano dictatorial para pagar la deuda a toda costa, o para no pagarla, pero sin modificar las estructuras internas
En cambio —añade De la Peña— para enfrentar la tarea de emprender alguna variante de camino propio, empezando por no pagar la deuda, no hay ningún precandidato con antecedentes de experiencia en la dirigencia política de esta naturaleza, con cualidades carismáticas y de osadía reconocidas para ellos
BASTA DE RESIGNACION
Enrique Montalvo —investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia— asegura que el tapadismo ha entrado en crisis y que hoy, a pocos meses del destape, son inocultables las muestras de inconformidad: “La sociedad exige cambios y demanda participación”
Luego de enumerar los motivos por los que el tapadismo está en crisis, Montalvo expresa: “Se percibe una especie de explosión democrática en la sociedad La cultura de la resignación política empieza a retirarse, abriendo el paso a nuevas demandas entre las cuales la de democracia ocupa un lugar importante Los sentimientos anticentralistas complementan la preocupación democrática El autoritarismo y la imposición política tiene una sede, el Distrito Federal, desde donde se deciden los destinos de todo el país Chihuahua es un ejemplo de cómo la conjunción de protestas anticentralistas con demandas democráticas puede desembocar en movimientos electorales que, aun cuando son manejados por partidos de derecha, pueden incorporar a sectores populares y articularlos con demandas de las clases medias”
De los últimos tres gobiernos, Montalvo afirma que el actual es el que menos avances democráticos ha realizado El tapadismo permanece intocado y se ha convertido en una especie de reelección para que “la élite priísta continúe en el poder”
El clero católico y otras iglesias y grupos religiosos también son analizados en La Sucesión Presidencial en 1988 De ello se encargan Luis Guzmán García y Raúl Macín el primero recuerda la intervención del clero en los conflictos electorales de Chihuahua y Oaxaca y las relaciones de la jerarquía católica con el gobierno Macín, por su parte, asegura que todos los presidentes mexicanos, desde Juárez hasta Cárdenas, apoyaron el protestantismo Agrega que dentro del protestantismo post-revolucinario ha habido varios intentos de participar en las campañas por la Presidencia de la República Incluso, hubo un intento, en los años sesenta, para formar un partido protestante
En el sexenio de Luis Echeverría —dice Macín— el licenciado Pedro Koster, funcionario de la Secretaría de Industria y Comercio, hizo grandes esfuerzos por convertir a la masa protestante en fuerza electoral sujeta a negociaciones Koster se jugó el todo por el todo a favor de un precandidato a la Presidencia de la República: Mario Moya Palencia
Macín predice que en el proceso electoral de 1988 los protestantes se mantendrán “fieles al Estado” y votarán por el PRI Actitud similar tendrán los mormones, los Testigos de Jehová y los pentecosteses
Francisco José Paoli Bolio —sociólogo, politólogo—, asegura, como la mayoría de los autores, que el tapadismo vive sus últimos años “No es descabellado pensar que el proceso de sucesión presidencial 1987-1988 se dará, por última ocasión, a través de la operación del destape, conducida por el presidente de la República y orquestada por el partido oficial”
Y aunque augura, en el mediano plazo, que las bases sociales que trandicionalmente han dado su apoyo al gobierno exigirán un nuevo pacto social Paoli también advierte:
“el nuevo pacto social incluirá, de seguro, garantías para que se de la transparencia en los procesos electorales y se democraticen otros aspectos de la vida pública, hasta ahora dependientes de la decisión presidencial Pero no se vislumbra todavía la movilización política que conduzca a ese pacto ni los dirigentes con capacidad socialmente legítima para suscribirlo el tapadismo se vale del apoyo que aún proporcionan al sistema presidencialista esas bases sociales y en la subsistencia de un pacto social posrevolucionario cada día más anacrónico, borroso y puesto en duda”
Adolfo Aguilar Zinser estudia diversas formas de intervención estadunidense y recuerda la versión de que al tapado la capucha de la quitan en Los Pinos pero, antes, de la ponen en la Casa Blanca
Ante ese mito popular, Aguilar Zinser afirma que la democratización es el único recurso efectivo para contener los avances de Estados Unidos “El proceso de democratización, además de muchas otras cosas, acabar concretamente con el tapadismo y obligar a los candidatos a salir de sus madrigueras y de los cardenalatos, a que se comprometan en público para ser escogidos por el PRI y electos —en su caso— realmente por el pueblo Esto no tiene forzosamente que debilitar a la Presidencia ni favorecer la intervención extranjera: por el contrario, los compromisos sociales, los mandatos, los límites a la arbitrariedad y a la discrecionalidad, la crítica de los ciudadanos al presidente, han de facultarlo para encabezar la defensa de los intereses del país y no sólo para transigir con Estados Unidos, en nombre —dudosamente— de todos los mexicanos”
Manuel Rodríguez Lapuente —director de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Guadalajara— analiza las condiciones que han provocado, por primera vez en muchos sexenios, el cuestionamiento de la facultad presidencial para designar a su sucesor
Sin embargo —indica Rodríguez Lapuente—, el gobierno ha reaccionado a esos cuestionamientos con el fortalecimiento del autoritarismo y con la renuncia a buscar cualquier forma de legitimación o posibilidad de consenso “De este modo, la ideología revolucionaria que dio sustento al sistema ha perdido vigencia entre la población El propio régimen la va abandonando sin posibilidades de substituirla por la nueva concepción política o por un nuevo proyecto de nación Si la ideología ya no es capaz de sustentar al sistema, es posible mantener este con apoyo en la fuerza física descarnada Pero, paradójicamente, esto significaría el fin del sistema político mexicano”
Además de aportaciones múltiples con las que se pretende hacer más comprensivo el acontecimiento sexenal, el volumen incluye material literario de Carlos Monsiváis sobre la cultura que ha producido la sucesión presidencial y textos de política-ficción de Eraclio Zepeda e Iván Restrepo
No obstante la gravedad de los análisis La Sucesión Presidencial en 1988 es un libro esperanzador Casi todos los autores coinciden en que de la próxima elección de presidente de la República deberán surgir signos de un país en el que se abandone la barbarie política, la antidemocracia, el emprobecimiento de las mayorías y la grave dependencia del exterior