LOPEZ PORTILLO IMPUGNO LA GESTION DE ECHEVERRIA, DE LA MADRID DESCALIFICO A JLP; AHORA, ABRAZOS

LOPEZ PORTILLO IMPUGNO LA GESTION DE ECHEVERRIA, DE LA MADRID DESCALIFICO A JLP; AHORA, ABRAZOS
Francisco Ortiz Pinchetti
Tanto José López Portillo como Miguel de la Madrid Hurtado describieron una situación desastrosa al hacer el diagnóstico del país que recibían en el momento de asumir cada uno de ellos la Presidencia de la República
López Portillo rindió desmedido homenaje a su antecesor, Luis Echeverría Alvarez, en su discurso de toma de posesión; pero en su primer informe de gobierno enjuició severamente el estado en que el gobierno echeverrista dejó al país De la Madrid fue más directo el mismo día en que asumió el poder condenó tácitamente la política seguida por su antecesor, que llevó a México a la peor crisis de su historia, y negó a López Portillo al menor reconocimiento
Cuando Echeverría Alvarez entregó la Presidencia, México estaba, según López Portillo, “en el punto más difícil, de mayor escepticismo, más oscuro de la encrucijada”
Y cuando López Portillo cedió el mandato a su sucesor, la situación era tan grave que en opinión de De la Madrid estaba “en entredicho” la continuidad del proceso de desarrollo, e inclusive “la viabilidad del país como nación independiente”
Hoy, como hermanos, los tres se abrazan ante la nación
El primero de diciembre de 1976, López Portillo dijo en su primer mensaje como mandatario:
“Relevo en el poder a un presidente patriota y lleno de pasión creadora, Luis Echeverría () Siempre enfrentó con valor los problemas y superó los obstáculos Derrumbó estructuras mentales anquilosadas; despertó la conciencia de los mexicanos y su responsabilidad; hizo más grande el territorio nacional, más sólida su base y nos lleno de orgullo al proyectar los ideales de la Revolución al ámbito internacional con vigor y lucidez sin precedente Con él hemos ganado todos en conocimiento de nosotros, de nuestra situación y de nuestras posibilidades y la sociedad mexicana se encuentra mejor preparada para enfrentar los retos presentes y por venir Mi homenaje de admiración y respeto”
Sin embargo, diez meses después, al rendir su primer informe, resultó que el gobierno de Echeverría Alvarez había dejado a la nación en un estado que López Portillo describió así:
“La economía atravesaba por el momento más crítico que le ha tocado vivir a la presente generación
“Apenas 12 días antes —el 19 de noviembre (de 1976)— se había manifestado en forma dramática, sin precedentes, en las oficinas bancarias de toda la República, el trance de desconfianza en las instituciones, en las autoridades, en la nación, en nosotros mismos
“Los precios subían, en un mes, lo que en otro tiempo aumentaban en un año
“La deuda pública se había elevado casi cinco veces en un sexenio
“El desempleo se multiplicaba
“La balanza comercial desproporcionada había alcanzado un déficit cercano a los mil millones de dólares en 1975 y se iba a aproximar a los tres mil en el año que estaba por concluir
“El incremento de la producción había caído al 2%; inferior al índice de crecimiento de la población
“México estaba, en síntesis, en el punto más difícil, de mayor escepticismo, más oscuro de la encrucijada”
López Portillo recalcó con tono dramático:
“Así recibimos, hace apenas unos meses, a la nación”
Miguel de la Madrid Hurtado hizo el diagnóstico somero del país que llegaba a sus manos el primero de diciembre de 1982 “Estoy consciente de que asumo el gobierno de la República en horas difíciles”, advirtió Luego describió:
“México se encuentra en una grave crisis Sufrimos una inflación que casi alcanza este año el cien por ciento; un déficit sin precedentes del sector público la alimenta agudamente y se carece de ahorro para financiar su propia inversión; el rezago de las tarifas y los precios públicos pone a las empresas del Estado en situación precaria, encubre ineficiencias y subsidia a grupos de altos ingresos; el debilitamiento en la dinámica de los sectores productivos nos ha colocado en crecimiento cero”
Agregó el mandatario entrante que “el ingreso de divisas al sistema financiero se ha paralizado, salvo las provenientes de la exportación del petróleo y algunos otros productos del sector público y de sus créditos” y que “tenemos una deuda externa pública y privada que alcanza una proporción desmesurada, cuyo servicio impone una carga excesiva al presupuesto y a la balanza de pagos y desplaza recursos de la inversión productiva y los gastos sociales”
La recaudación fiscal, dijo también De la Madrid, “se ha debilitado, acentuando su inequidad El crédito externo se ha reducido drásticamente y se ha demeritado el ahorro interno y la inversión”
Previno, enfático:
“En estas circunstancias, están seriamente amenazados la planta productiva y el empleo Confrontamos así el más alto desempleo abierto de los últimos años Los mexicanos de menores ingresos tienen crecientes dificultades para satisfacer necesidades mínimas de subsistencia”
Al recibir de López Portillo la banda presidencial, De la Madrid reconoció asimismo que “la crisis se manifiesta en expresiones de desconfianza y pesimismo en las capacidades del país para solventar sus requerimientos inmediatos; en el surgimiento de la discordia entre clases y grupos, en la enconada búsqueda de culpables; en recíprocas y crecientes recriminaciones; en sentimientos de abandono, desánimo y exacerbación de egoísmos individuales o sectarios, tendencias que corroen la solidaridad indispensable para la vida en común y el esfuerzo colectivo”
Este, resumió el presidente, “es el panorama nacional”
En un documento adjunto a su iniciativa de Ley de Ingresos y Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para 1983, que envió al Congreso apenas ocho días después de tomar posesión, De la Madrid detalló su diagnóstico sobre la situación del país y enjuició severamente la política económica del gobierno de López Portillo
Ahí, precisó que la situación era verdaderamente grave: “está en entredicho la continuidad del proceso de desarrollo” De continuarse el camino de su antecesor, advirtió, “la viabilidad del país como nación independiente podría verse comprometida” Por lo pronto, asumió, ya “hemos perdido soberanía monetaria”
De la Madrid asentó en su diagnóstico económico que al asumir él la Presidencia México vivía una crisis “de dimensiones sin precedente desde la gran depresión de los años treinta” y aclaró que esa crisis no era de carácter meramente coyuntural: “su recurrencia y cada vez mayor intensidad confirman la persistencia y enraizamiento de deficiencias en la estructura económica”
Para describir la gravedad de la situación, enumeró, entre otros, los siguientes indicadores:
—La tasa de desempleo abierto se ha duplicado
—La producción se ha detenido en diversos sectores
—Inflación del 100%
—El ingreso nacional se ha contraído y el sistema bancario ya no capta suficientemente el ahorro de los mexicanos
—El peso se cotiza en el mercado negro a un precio superior en más de 400% al de diciembre de 1981
—El país tiene la deuda externa más alta del mundo “Paradójicamente, nuestro banco central no cuenta con las divisas mínimas indispensables”
—El sector público registra “un déficit desmedido y sin comparación en la historia del país”
—No hay ahorro público “De cada peso de gasto, 32 centavos se tienen que utilizar para pagar la deuda”
—La productividad general de la economía ha ido en descenso
—la mayoría de las empresas públicas registra no sólo déficit permanente, sino que sus balances financieros “observan situaciones de quiebra”
Hoy, todo, todo, quedó en el olvido