Calidad
Francisco Ponce
Cuando el Rector de la UNAM habla de un problema social, sería ingenuo pensar que se trata nada más de la Universidad
Al final de cuentas allí llega toda la circunstancia: nacional e internacional Y todos, alumnos, profesores, trabajadores y autoridades, estamos metidos en una loca espiral que va de lo sublime a lo ignominioso
Ya mencioné mis puntos de vista al respecto, pero debo reiterar algo realista: cuando Fidel Velázquez habló del presidencialismo —no de la calidad del Presidente en turno, sino de la mera silla y la banderita en el pecho— expresó una de las cuestiones absurdas de nuestra vida cotidiana
El mismo Miguel de la Madrid dijo —y es el signo del final de su gestión, entre los que puedan venir— que la flexibilidad, el diálogo y todas esas cosas, nos harán más fuertes como nación en cambio
Pero sólo el doctor Carpizo se atrevió a hablar de calidad Y ello, en un principio, sonó como la fórmula mágica, el conejo esperado en la chistera del mago Y callamos
Como movimiento estudiantil, los muchachos del CEU le dieron consistencia juvenil a la circunstancia
Esos mismos muchachos que en los terremotos del 85 se la jugaron, se la siguen jugando Y otros políticos que no se la jugaron, siguen sin jugársela en espera que el hombre de Los Pinos los gratifique
Ya está suficientemente establecido que el presidencialismo en sí, como cualquier otro espacio asignado al que llegue, es una falta de talento y de dotar al país de gente valiosa Ya la CODEME ha puesto buen ejemplo con su congreso
Pero se me antoja poner dos ejemplos más que pueden ser significativos:
1) Me entero que los Osos de la ahora pintarrajeada ENEP-Acatlán, el equipo de futbol americano, persisten en una actitud lamentable: se sienten todavía con el derecho del porro Por lo pronto, no cansados de cerrar el gimnasio, se apoderan de los campos de fut sóquer Para ellos no existe la idea de generosidad: ¿por qué mejor no pugnar por una pista de atletismo y una alberca que disfrutarían todos los estudiantes?
Y a Elenita Subirats se encargó de darle un toque de distinción académica a las actividades deportivas en la UNAM, pero como es mujer —qué defecto tan grande en México— pues no faltan los lobos
2) Asistí el otro día a la reunión de lo que podría llegar a ser la Unión de Entrenadores y me dí cuenta que están más preocupados —sus ¿líderes?— por instancias políticas que por la verdadera superación académica Es muy fácil tratar de aprovechar la crisis
Por eso tiene razón de ser la idea de la excelencia académica








