EN EL PMT, UN CASO DE NUMEROS
Señor director:
Hace unos días Carlos Monsiváis acertaba en la definición de un vicio antidemocrático que pervierte y desvirtúa desde hace mucho tiempo las polémicas; a saber “la costumbre de vencer al adversario, inventándole primero sus ideas y opiniones”
Desgraciadamente el compañero Heberto Castillo ha recurrido a esta práctica en perjuicio de quiénes disentimos de sus planteamientos Lo hizo hace unos meses, cuando las discrepancias empezaron a manifestarse dentro del PMT y lo hace la semana pasada en Proceso, en el artículo “Revolucionarios, por necesidad o por convicción” Intentar discutir fraternalmente bajo estas reglas es difícil, ya que la disposición a escuchar al interlocutor es prácticamente nula
En diferentes oportunidades y medios de prensa, incluido Proceso, hemos explicado cuales son nuestras diferencias hacia lo que hoy plantea el Comité Nacional del PMT, con el ingeniero Castillo a la cabeza, y las propuestas que la corriente de base presenta como alternativas A esos desplegados, entrevistas y artículos remito al lector interesado en conocer lo que realmente plantea la corriente de base del PMT Es imposible, por razones de espacio, precisar en una carta como esta las posiciones de esa corriente, frente a lo que sucede en el PMT y en el proyecto de unidad que protagoniza
Lo que sí resulta fundamental señalar aquí, es que el ingeniero Castillo desvirtúa casi todos nuestros argumentos e ignora otros Supone las intenciones que nos motivan y se aferra a los excesos verbales de algún compañero, intentando convertirlo en la posición oficial del grupo discrepante Así, Castillo pretende vencer en la discusión caricaturizando y reduciendo al absurdo nuestras ideas Pienso, y el grupo que formamos muchos coinciden con esta idea, que hay que separar los explicables excesos que provoca la pasión (a la que el compañero Heberto no ha sido ajeno), de las razones y argumentos
Durante el pasado mes de mayo, el ingeniero Castillo confesaba a través de esta misma página haberse equivocado Se refería a los métodos propuestos por él para construir al PMT; a sus alianzas, a su táctica Pero en esa autocrítica, el compañero no modifica explícitamente sus convicciones demócratas, como ahora lo empieza a hacer, veamos: hace varios meses, en Proceso, el compañero Heberto se oponía a que la razón acompañe a la mayoría sólo por ser eso, mayoría Ejemplificaba con agudeza que Galileo, pese a tener la razón en su tiempo, jamás pudo modificar el juicio de los inquisidores metidos a astrónomos; así, el pobre Galileo tuvo que retractarse y aceptar que el sol giraba en torno a la tierra Por decisión mayoritaria ganó la inquisición, pese a que no le asistía la razón, ni modo
Hoy estos detalles democráticos parecen importar menos al creador de esta singular e inteligente analogía Desde que se inició la polémica que vive el PMT, el ingeniero Castillo se ufana apoya en lo poco que representamos numéricamente quiénes discrepamos con él De este modo encontramos que las “razones” actuales del dirigente pemetista se basan en que “solamente cuatro miembros de un total de catorce, estuvieron en desacuerdo conmigo”; o que “sólo trece de 347 delegados se opusieron”; o lo que es peor, que los campesinos encabezados por César del Angel, presentes en el pleno del PMT, no asistieron ahí para escuchar a nadie que no fuera “la dirección del partido” Incluso nos reta a que tratemos de acarrear más campesinos (¿que sólo nos escuchen a nosotros?), para hacer valer nuestras ideas
Es obvio que trasladar estos criterios a una escala mayor que la de las discusiones internas del PMT resulta —al menos— delicado pues, qué tendrían que decir poco más de veinte diputados de izquierda, frente a las implacables “razones” de los 300 priístas levantadedos Y qué decir de la mayoría automática de la Comisión Federal Electoral, aritmética invencible
La verdad es que por el simple camino de los números se puede llegar al terreno de los absurdos, como el de aquella afirmación irónica de que Mao Tsé era el mejor poeta del mundo, porque cientos de millones de chinos así lo estimaban, situándolo en una posición mayoritaria indiscutible Y qué hay de la opinión que, por mayoría también, considera a Don Raúl Velasco como un mexicano ejemplar, inteligente y simpático Así, ni hablar
Es deseable que el espíritu de la discusión, que por fin parece iniciarse entre la dirección del PMT y la corriente de base, cambie; que cambie también la idea de democracia que hoy defiende el compañero Heberto Por el bien del nuevo partido y de la nueva sociedad a que aspiramos
Es necesario respetar las decisiones de la mayoría, escrupulosamente, pero es vital conocer, escuchar sin desprecio, los argumentos de todos Sin excepción, sin prejuicios y, sinceramente, esto aún no sucede dentro del PMT
Gracias por su atención, señor director
Carlos Mendoza
México DF








