DIAZ SERRANO SE DEFINE
Señor director:
En el número 526 de la revista Proceso, correspondiente al uno de diciembre pasado, se publicaron una entrevista al licenciado Juan José Hinojosa del señor Elías Chávez y, con el título de “La crisis, Fondo Inédito”, un comentario de Heberto Castillo Como en ambas colaboraciones periodísticas se hace referencia a mi persona, deseo expresar mis puntos de vista sobre el particular
En su artículo el señor Heberto Castillo con su habitual irresponsabilidad me califica de “pillo”, insulto que, desde luego no me alcanza y con el cual su autor pone en evidencia su carencia, no solo de principios éticos sino también de elemental autocrítica No he sido, desafortunadamente, el único en sufrir desde hace tiempo, las intemperancias patológicas de este seudo-líder aferrado a la ubre presupuestal Algunas ocasiones inventa pérdidas que sólo existen en su imaginación, otras se autonombra profeta del desastre, pero siempre, curiosamente, utiliza mi nombre para hacerse publicidad buscando fama de hombre de izquierda Pero a este caballero, industrial de la oposición, ya nadie lo toma en serio También sus compañeros de partido desesperados de la hipocresía y egolatría de su “dirigente”, han hecho públicas sus diferencias con él, acusándolo de haber desviado los fines originales de esa agrupación, de menospreciar a las bases y abandonar la postura crítica del grupo que mal los representa en la Cámara de Diputados, plegándose a las consignas de quienes les otorgan sustento económico oficial Heberto Castillo, una vez más, recurre al insulto con el absurdo propósito de que a fuerza de repetir calumnias alguien llegue a creerlas Ni lo que él dice, ni menos las acusaciones que me han formulado mis perseguidores tienen ninguna base, tal como lo he demostrado irrefutablemente en estos casi cuatro años en que se me ha privado de la libertad injustamente, y sin recibir sentencia La opinión pública sabe muy bien —a pesar de lo que diga Castillo— que me encuentro aquí por causas totalmente ajenas a los delitos que me han inventado y que ahora representa uno de los elementos de crítica más palpables de la torpeza y falta de criterio político con que los fallidos instrumentadores de la llamada “renovación moral” han deteriorado todo lo que tocan
Por lo que refiere a la entrevista al señor Juan José Hinojosa, éste se apega estrictamente a la verdad y su impecable análisis acerca de la inmoralidad de las decisiones que me llevaran a la cárcel es compartida por la mayoría, así como sobre mi situación jurídica
Me sorprende que el señor Chávez señale como “turbia la administración de Díaz Serrano”, pues en el mismo número de la revista Enrique Maza al escribir de Pemex se refiere, comparativamente, a la reducida cantidad de trabajadores y empleados que había en esa descentralizada en 1981, es decir, al final de mi administración Demostré entonces que el número de barriles producidos por trabajador era comparable a los de las mejor organizadas y prósperas empresas petroleras del mundo Refirámonos a hechos concretos Entre 1976 y 1981, se obtuvo el mayor crecimiento que la historia registra tanto de reservas como de producción Se construyó una formidable infraestructura que es utilizada hasta el presente para la industrialización, transporte y explotación Baste citar las ciudades petroleras en el Golfo de Campeche, el complejo petroquímico de la Cangrejera y los innumerables gasoductos y oleoductos que permiten el ágil transporte de combustibles y muchísimas otras obras Se abrieron y consolidaron los mercados internacionales de exportación Por todo lo anterior, salvo las deformaciones de los análisis interesados, se ve como pudo alcanzarse un avance innegable en la industria petrolera nacionalizada Mientras fui director de Pemex el abastecimiento de combustibles, lubricantes y productos petroquímicos fue más que suficiente y sus precios bajos, igual que el de la gasolina que se vendía a 2 pesos de 60 centavos el litro La deuda externa de Pemex era de 10 mil millones de dólares, cifra perfectamente manejable, pero que a mi salida se elevó a 24 millones de dólares
Ninguna de las auditorías efectuadas ha revelado irregularidades durante los años que dirigí Pemex Y en mi caso, tal como lo señala con virilidad y acierto, el licenciado Juan José Hinojosa, se han puesto en evidencia los tortuosos procedimientos en mi contra, —aquí si turbias maniobras— para privarme de la libertad indefinidamente
Hay otras “turbiedades” que debieran mencionarse en los comentarios personales del señor Elías Chávez y una de ellas es la turbia actuación de la Secretaría de la Contraloría, relacionada con los señores Van Damn y Sauer, mis supuestos coacusados, cuyas declaraciones demuestran la inexistencia del fraude del que se me acusa pero que fueron interceptadas y ocultadas, ofreciéndoles a cambio impunidad lo cual es evidente porque sus testimonios serían suficientes para echar por tierra la burda maquinación insmentada por mis perseguidores Se concluye entonces de donde provienen las acciones turbias La llamada “renovación moral” agotó sus posibilidades, si es que alguna vez las tuvo Sin embargo, sigue ganando terreno en el desprecio y la indignación con las que la opinión pública ha visto los atropellos cometidos por los insensibles y prepotentes y, al igual que a mi, la alienta el rápido transcurso del tiempo y la proximidad del juicio histórico que es inexorable y no hace distingos Porque ¿cómo explicarán quienes me encarcelaron, que me mantuvieron en prisión y sin juicio casi cuatro años? Inventarán acaso que estoy encerrado por mi gusto ¿Les creerá alguien?
Le agradezco, señor director, la publicación de estas lineas en su leída sección de “Palabra de Lector”
Muy atentamente
Jorge Díaz Serrano
Reclusorio Sur
México, DF
ELIAS CHAVEZ CONTESTA
Señor director:
Al ingeniero Díaz Serrano le sorprende que califique de turbia su administración en Pemex El Diccionario de la Lengua Española define como turbio “lo que no está claro”, lo que es dudoso, revuelto, oscuro, confuso
Decir que su administración fue turbia no implica condena automática Por eso el ingeniero Díaz Serrano está sujeto a un proceso en el que deberán aclararse las acusaciones en su contra
Pero en su carta del 4 de diciembre el ingeniero Díaz Serrano desvirtúa y manipula, en su favor, el reportaje del señor Enrique Maza: se apoya en él para hablar de las supuestas bondades de su administración, como si eso fuera prueba de que no hubo turbiedad Y, mañosamente, no menciona que en el estudio al que alude ese mismo reportaje se denuncia, una vez más, el derroche en Pemex durante su administración
Si alguna duda tuve, el ingeniero Díaz Serrano me la ha aclarado: su administración fue tan turbia como su carta
Atentamente
Elías Chávez








