LA RECONVERSION, SINTESIS DE PLANES FRACASADOS, QUE NO HAY CON QUE REALIZAR

LA RECONVERSION, SINTESIS DE PLANES FRACASADOS, QUE NO HAY CON QUE REALIZAR
Carlos Acosta
Hasta ahora es sólo un cambio de términos Lo que se busca ahora con la “reconversión industrial” —aumentar la eficiencia y productividad del aparato industrial— ya se pretendía con la “estrategia de cambio estructural” y la “política de reestructuración del aparato productivo”, concebidos en varios documentos gubernamentales: Plan Nacional de Desarrollo, Programa Nacional de Fomento Industrial y Comercio Exterior (Pronafice) y Programa Nacional de Fomento Integral a las Exportaciones (Profiex)
Incumplidos los propósitos, con poco avance en las metas de esos planes, el gobierno opta por renovar su discurso: habla ahora de reconversión industrial, como acceso a la modernidad, como solución única para encontrar el desarrollo Ahora sí
Sin embargo, hasta el momento no ha habido una formulación oficial explícita de la reconversión Es en las declaraciones de los funcionarios, sobre todo del Presidente, donde hay que encontrar las líneas generales de lo que es la reconversión industrial
En la concepción del gobierno, reconversión industrial es aumentar la eficiencia y productividad del aparato industrial, hacerlo competitivo y rentable Las vías: introducción de innovaciones tecnológicas; depuración del sector paraestatal (venta, liquidación, fusión y transferencia de empresas); reorganización de las relaciones laborales; optimización de instalaciones y equipos; suspensión de proyectos sin viabilidad financiera y que son una sangría para las finanzas; apertura al capital extranjero para que invierta e impulse el crecimiento de los sectores; reasignación de mayores volúmenes de recursos financieros para impulsar programas de inversión en construcción y obras de áreas estratégicas; facilidades a las empresas, sobre todo a las exportadoras: cuentas en dólares, disponibilidad total de sus divisas, asunción gubernamental de pasivos y capitalización en las de mayor endeudamiento
En esencia, nada nuevo de lo que ya señalaban otros documentos, que inclusive contenían metas superiores y objetivos más definidos El Pornafice (programa para el período 1984-1988) apuntaba que “el aumento de la productividad y de la eficiencia del proceso de industrialización están en el centro mismo de la estrategia de cambio estructural” Esta estrategia, se definía en julio de 1984, iniciaría “un proceso de modificaciones cualitativas en la industria y el comercio exterior”, que implicarían lo siguiente:
1- La generación de un nuevo patrón de industrialización y especialización del comercio exterior más articulado al interior y competitivo al exterior 2- El desarrollo y adaptación de tecnologías adecuadas a la dotación de recursos naturales del país 3- La racionalización de la estructura de organización industrial, que permita una mejor articulación entre la gran empresa, la mediana y la pequeña, al mismo tiempo que aproveche economías de escala 4- Un patrón de localización industrial que impulse una desconcentración no dispersa 5- Una participación más articulada y eficiente de los agentes productivos, que fortalezca el sistema de economía mixta bajo la rectoría del Estado 6- Una dimensión social del cambio estructural: solución de los problemas de empleo, de producción de satisfactores básicos de distribución del ingreso, por vía de integrar y articular eficientemente la estructura productiva, orientar recursos a la fabricación de productos alimenticios, vestimenta, vivienda y medicamentos y aumentar la productividad, garantizando una participación adecuada de los trabajadores en sus frutos
Sin embargo, no hay acuerdo en el sector económico del gobierno: unos identifican la reconversión exactamente como lo señala el Pronafice; para otros debe ser algo más complejo: la desincorporación drástica, decidida, de lo obsoleto, para dar entrada a lo nuevo, a las innovaciones tecnológicas (automatización, teleinformática, digitalización, control numérico de maquinarias, robotización, etcétera) y al uso eficiente de los energéticos y al empleo de energías no convencionales (geotérmica, solar, eólica, hidráulica, magnética, nuclear, etcétera)
Lo único que está claro en el gobierno es la imposibilidad de avanzar sustancialmente en la reconversión: no hay dinero para hacerlo De fuera no llega y el que se genera dentro se diluye por los errores de la política financiera Hasta ahora, pues, la reconversión, como gran proyecto, es sólo buen deseo, ilusión
Dentro de las discusiones que hay en el gobierno en torno de este asunto, lo último es un documento —a discusión, no definitivo ni hecho público— elaborado en agosto pasado conjuntamente por Hacienda, Comercio, Semip, Bancomext y Nafinsa (no están SPP, que es la que más habla de ello, ni el Banco de México) El documento se llama “Programa de apoyo financiero para la reconversión del sector industrial en México” Es un reconocimiento implícito de que los planes anteriores no han funcionado; señala la necesidad de la reconversión; dibuja a grandes rasgos cómo está la industria y define:
“La reconversión industrial debe entenderse como un proceso de articulación (integración) y reorientación del aparato productivo para asegurar una producción eficiente de bienes manufacturados, a un nivel competitivo en el mundo Se trata de inducir y apoyar el proceso de reconversión para mejorar o retomar niveles de competitividad y productividad de la planta industrial”
“El proceso contempla y contiene distintas características de cambio estructural:
—Modificación en la eficiencia y tamaño relativo de las industrias
—Creación de nuevas empresas, cierre de otras, incremento y decremento en tamaño de las ya existentes
—Cambios en la cartera de productos, mercados y tecnología utilizada
—Cambios en la localización geográfica de capacidad productiva
El “enfoque positivo” —a diferencia del “defensivo”, que busca sólo sanear industrias tradicionales— de la reconversión que intenta México, “contempla la promoción y crecimiento de nuevas actividades productivas que se traduzcan en industrias exportadoras y que mejoren la competitividad del conjunto Países como Japón y Corea enfocan el proceso al desarrollo de industrias nuevas con tecnología de punta
“Se trata de crear incentivos y apoyos que promuevan ese cambio estructural dentro de la organización y administración de las empresas y atender las necesidades financieras de la modernización de plantas y equipos, que permitan alcanzar los niveles competitivos deseados Este es el enfoque `positivo’ que estamos adoptando en nuestro programa de reconversión para México”