Contacto en la Delegación Apostólica
Priogione, enlace de Bartlett para reprender a obispos críticos
Oscar Hinojosa
La inexistencia de relaciones a cielo abierto entre la Iglesia y el Estado, no impide que representantes del Estado laico mexicano se reúnan siempre que quieran con los personeros de la alta jerarquía eclesiástica en la Delegación Apostólica, la casa que simboliza los intereses de El Vaticano en este país
En la misma mesa han consumido las mismas viandas, han bebido los mismos vinos y han disfrutado los mismos postres, el secretario de Gobernación, Manuel Bartlett Díaz —en ocasiones apuntalado por el subsecretario Fernando Elías Calles— y los más aguerridos obispos mexicanos
El estatuto de separación Iglesia-Estado se estira y se afloja, según las circunstancias En momentos de dificultad, conflicto o crisis, el gobierno mexicano se aparta de la ortodoxia y llama a conferenciar a los eclesiásticos En esta vía sesgada de encuentro entre el gobierno y los clérigos, el secretario Bartlett no ha conocido obstáculos insuperables porque dispone de la colaboración Gerónimo Prigione, el hombre de la Santa Sede en México
También para el gobierno mexicano es cierto el refrán: todos los caminos conducen a Roma Y el delegado apostólico cumple tareas de cicerone
Prigione se ha desempeñado lo mismo como eficiente enlace del gobierno mexicano con la Secretaría de Estado de El Vaticano que como indispensable conducto entre la Secretaría de Gobernación y los clérigos mexicanos
En esta especie de idilio político que vincula a Bartlett y Prigione, el italiano no ha tenido reparos en sugerir simpatía personal por el trabajo de política interna realizado por la Secretaría de Gobernación, cuando hace pocas semanas formuló un elogio de los procesos electorales del mes de julio
Reunidos por Prigione, Bartlett ha podido reprender —preferentemente en la sede de la Delegación Apostólica— en varias ocasiones a uno o varios de los prelados de la jerarquía mexicana, sobre todo a los obispos del norte y del sur que asumen actitudes contrarias a los deseos gubernamentales Los eclesiásticos convocados a los encuentros con el secretario de Gobernación “Se han defendido bien”, según los informes obtenidos por el reportero, pero la mayoría ha debido combinar las delicias de las cenas con las agrias reconvenciones del secretario de Gobernación
Declaró entonces el delegado apostólico:
“Estoy admirado de la madurez cívica mostrada por el pueblo en estas elecciones El pueblo mexicano siempre da pruebas de sensatez Admiré la presencia discreta de las autoridades, como es normal en unas elecciones, en cualquier parte del mundo No se sintieron presiones, ni desórdenes ni represiones, pues hubo un clima de gran seguridad, por encima de todo Seguramente ha habido incidentes en muchas partes, como también ocurre en los países más civilizados del mundo”
Agrias han sido al menos para el obispo de Tehuantepec, Arturo Lona Reyes, de quien Proceso recogió un testimonio explícito, pero no único de las reuniones de los obispos con Bartlett
Agrias para Lona Reyes, porque Bartlett “me ha tirado duro” El titular de la diócesis de Tehuantepec es, según le ha dicho el secretario de Gobernación, un obispo marxista, patrocinador de grupos guerrilleros en la sierra de Oaxaca, militante del COCEI (Coalición Obrero Campesino Estudiantil del Istmo) Violador, en suma de la Constitución Política
Obispo metido hasta el tuétano en la vida temporal, Lona está acostumbrado al ojo de la tormenta:
“La iglesia diocesana vive en un continuo conflicto de no libertad en nuestra predicación del Evangelio desde que optamos por los pobres, que no es una pose sino una exigencia evangélica Desde 1979 hemos tenido conflictos constantes Hoy mismo cuatro iglesias de la diócesis permanecen clausuradas por caciques del PRI —excepto una, mandada cerrar por un presidente municipal del PPS—, como reflejo de la situación que vivimos en el Istmo, que se recrudece por el proceso electoral Constantemente bloquean nuestro trabajo Cualquier problema político lo barnizan de problema religioso para recluirnos en las sacristías Y eso no es posible”
La figura de Lona choca con la imagen tradicional de los jerarcas católicos aislados en casonas o palacios y vestidos con el boato de príncipes Aquí, además, el poderoso sol istmeño no toleraría excentricidades: Lona viste apenas una sudadera de manga corta, pantalón de mezclilla y sandalias Una pequeña cruz de madera suple el pectoral
Al volante de un automóvil de cuatro cilindros, Lona conduce hacia la casa de una familia amiga, donde se efectúa la entrevista Cubierta por la generosidad de los anfitriones, la conversación se enfila de inmediato a los temas del día
En el candente mediodía tehuano, Lona acepta el aperitivo regional
—¿Que significación tiene, a su juicio, la clara actividad pública que sobre todo en estos meses ha realizado el clero del norte y del sur del país, con opiniones sobre las cuestiones más importantes de la comunidad?
—Tiene que ver con una instancia, la Celam (Conferencia Episcopal Latinoamericana), que definió la opción por los pobres ¿Por qué vamos a prescindir de hablar de política en los grupos comunitarios? ¡Ah!, nos acusarán, ustedes son del PSUM No, lo que interesa es la política como arte y ciencia de conducir hacia el bien común Es esa una urgencia que no nos pueden impedir Dejaríamos manco el Evangelio Lo empobreceríamos
VIEJO, EL ENFRENTAMIENTO
—¿La creciente participación de los eclesiásticos en los asuntos públicos podría conducir, en su opinión, a un enfrentamiento franco y directo con el Estado?
—El enfrentamiento ya se da desde hace tiempo Se ha recrudecido últimamente porque la jerarquía ha tomado conciencia de su obligación de predicar el Evangelio y de su compromiso de opción por los pobres Si la jerarquía y los sacerdotes queremos ser fieles a la consigna de Cristo, es necesario estar siempre en la clara opción de Cristo El no sólo nació pobre sino optó por los pobres Por eso lo excluyeron los fariseos “Está loco”, decían
—A causa de esta mayor participación de un sector de la Iglesia, algunos de ustedes, usted mismo, ¿ha recibido presiones de la misma jerarquía, de El Vaticano o del gobierno mexicano?
—Haces una distinción correcta Los obispos de la Conferencia Episcopal, alrededor de 85, son respetuosos de la opción que uno hace Y yo trato de ser respetuoso con ellos, desde luego Ciertamente al principio me sentía un poco molesto Pero era una mala táctica Y me han respetado últimamente No pasa así con el gobierno El gobierno sí me ha tirado fuerte a través de la Secretaría de Gobernación, concretamente de don Manuel Bartlett, que me ha llamado varias veces a través del Delegado Apostólico Me acusa de marxista, de guerrillero, de tener grupos en la montaña Dice que no es cierto que les voy a llevar maíz a los indígenas o a promover cooperativas Es ahí donde el gobierno, a través de la Secretaría de Gobernación, me está molestando bastante
—¿Cuántas reuniones ha tenido usted con el secretario Bartlett?
—En la Secretaría de Gobernación una vez, en la casa del delegado apostólico dos veces y una con el subsecretario Fernando Elías Calles en la Delegación Apostólica
—¿Cuál ha sido el objetivo de las reuniones?
—Decirme que he perdido el rumbo, que estoy fuera del contexto de lo que es la Iglesia, que la predicación debe estar, según la Constitución, circunscrita a los templos Que yo me salgo de esto, que estoy violando la Constitución, no obstante que tengo voto de castidad y sé que la violo, porque salgo a predicar el Evangelio a todas las comunidades, colonias, pueblos, abiertamente
Entre paréntesis el obispo anuncia que una fundación holandesa, después de varios años de insistencia de Lona, acordó destinar un donativo de 40 millones de pesos para la promoción de sociedades cooperativas en el Istmo Acepta como “una buena idea” la iniciativa holandesa de enviar, junto con el donativo, un economista que supervise el destino de los recursos y procure su “óptimo aprovechamiento”
En la reanudación de la conversación central, Lona describe una reunió de doce obispos con Prigione y Bartlett en la sede apostólica Los más conspicuos prelados frente a Bartlett
Relató Lona:
—Al final de una asamblea plenaria en Puebla, el delegado apostólico me invitó para que tomara parte en una cena con el secretario de Gobernación Participaríamos doce obispos Se preveían conflictos a causa de las elecciones en Sonora En esa ocasión el señor Bartlett dijo que el PRI tenía todas las posibilidades de ganar Que él ya estaba saboreando el triunfo del PRI porque la fuerza de ese partido estaba en el pueblo Que los municipios que estaban en poder de la oposición los iba a recuperar el PRI, porque el pueblo estaba más consciente Todo ese rollo
—Un observador podría considerar las entrevistas con Bartlett como reprimendas del secretario de Gobernación al obispo de Tehuantepec
—Así las tomé
—Tres reprimendas ¿Y cuál ha sido la actitud del delegado apostólico en esas conversaciones?
—Una de las preocupaciones del delegado apostólico es de que yo diga cuál es mi posición ante un ministro como el señor Bartlett directamente, para que desaparezcan los prejuicios que tienen contra este peregrino En ese sentido, yo considero válida la invitación que me hace el delegado para que diga cuál es mi posición ante un ministro
REGAÑOS, REGAÑOS
—¿El secretorio Bartlett le ha preguntado al usted si milita en la COCEI?
—No, más bien él sostiene que soy de la COCEI Aunque en la última visita que hice, las baterías del ministro iban enfocadas contra los obispos del norte En la última visita, en la cena, fueron benignos con el sur, porque veían más remotas las elecciones en el sur Estaba reciente entonces aquello de que el obispo Quintero Arce había ido a cenar con John Gavin Bartlett y Elías Calles estaban demasiado tensos para leerles la cartilla, sobre todo a los del norte En esa cena a mí me hicieron descansar, porque las baterías no estaban dirigidas hacia mí como en las otras ocasiones Cuando el secretario de Gobernación se refirió a la situación del sur, me volteó a ver a mí Y le dije: Señor Bartlett ¿y de mí qué dice? Ya hablaremos después, respondió Pero esa vez no me atacó a mí La mayoría de los obispos presentes era del norte Estaban los obispos Almeida, Talamás, Llaguno, Saúl Robles Quintero Arce no pudo asistir Toda la plática estuvo cargada hacia el norte, por todo el problema que ya se avecinaba
—¿En qué fecha fue esa reunión?
A raíz de que la prensa decía que John Gavin se entrometía mucho en los problemas de México
—¿Usted en cuántas reuniones en total ha participado?
—Una con Bartlett, a solas en Gobernación Tomamos café Era la víspera del primer informe del presidente Miguel de la Madrid Cuando entré a su despacho, varios gobernadores esperaban audiencia Al salir, los gobernadores ya no estaban La plática se había prolongado mucho Entré como a las 12:30 y salí después de las dos de la tarde Fue un bombardeo muy diplomático al principio Después, no muy diplomático El es tabasqueño y su lenguaje es un poco florido Y aquí en el istmo me han enseñado también a decir palabras que desintoxican los sentimientos Le expliqué a Bartlett que en mi equipo yo también había aprendido a hablar como él lo hacía Entonces se puso más abierto al diálogo Otra reunión fue en casa del delegado apostólico, en grupo En esa sí me cargó la mano, porque entonces estaba en campaña Leopoldo de Gyves La última fue hace como un año En esta fue en la que descansé de la reprimenda Cuando Bartlett urgía que los obispos dijéramos algo sobre la intromisión de Gavin en los asuntos internos de México, le dije a Elías Calles: “Eso les toca a ustedes, porqué hemos de hacerlo nosotros, ¿Dónde queda, entonces el Benemérito?” “Bueno, repuso, es que su palabra es más valiosa” “Entonces sí tenemos fuerza política”, volví a decir “Bueno, bueno, después hablamos, después hablamos”, contestó
—Es mucho lo que disgusta al gobierno, por lo visto, la participación del clero en asuntos políticos
—Les molesta mucho que el clero se meta a concientizar a los creyentes en su obligación cívica de estar exigiendo al gobierno, que es servidor del pueblo, que tome en cuenta que el poder no es para beneficio personal o de élite “No es obligación de ustedes”, dicen Pero ahora que uno sabe que el señor Bartlett intervino para que no se suspendieran los cultos en Chihuahua, uno dice, bueno, entonces en dónde está lo del ilustre oaxaqueño Porque ahora resulta que Bartlett es un ferviente católico que se preocupa mucho de que el pueblo católico se pueda quedar sin misa Este es un comentario estrictamente personal: qué tiene que ver el señor Bartlett en cuestiones internas de la Iglesia
—¿Usted ha notado indicios de que los gobernantes del país pudieran adoptar medidas más duras y restrictivas contra los eclesiásticos que toman posiciones frente a los acontecimientos del país?
—Sí Se ha constatado en las diócesis del norte y del sur No sólo yo soy golpeado constantemente porque acompaño a los pobres en el proceso de liberación También está el obispo de San Cristóbal En el norte Llaguno, Almeida, Talamás No sólo se nota antipatía sino abierta oposición a nuestra actitud
—¿Pero cree usted que esto se podría reflejar en algunas medidas de carácter político?
—-Las medidas que se han adoptado en Tehuantepec, por ejemplo, es valerse de las autoridades municipales elegidas por el PRI, que han cerrado algunas iglesias Nos han amenazado, secuestrado misioneras Son medidas dolorosas, pero al mismo tiempo y creo que no hay mal que por bien no venga, porque el pueblo toma conciencia y en los momentos de elecciones expresa su voluntad contra el partido oficial Sí sentimos que somos perseguidos Se toman medidas políticas muy fuertes No directamente contra el obispo, excepto las amenazas de diputados, caciques y presidentes municipales, pero sí temo que en un momento de mayor presión y represión, se falte al respeto a la integridad física de los misioneros, actualmente muy desprotegidos frente a la fuerza que debían proteger a los ciudadanos
—¿Ha abogado usted en reuniones con colegas o con autoridades del país por la restauración de derechos políticos a los eclesiásticos?
—Sí, lo he dicho en algunas ocasiones Repito: ¿acaso somos mexicanos de tercera o de cuarta para que no nos permitan votar? ¿O acaso tienen miedo de que yo vaya a votar por la COCEI? En primer lugar, el voto es secreto Yo creo como mexicano que los clérigos tenemos derecho a votar, pero nunca ser votados No se debe repetir la historia dolorosa y negativa de la Iglesia cuando tenía el poder en sus manos Yo nunca estaría de acuerdo en que un obispo fuera candidato a diputado o gobernador En el Istmo los ciudadanos están convencidos de que los clérigos deben votar Alguna vez, inclusive, me dieron credencial de elector en la presidencia de Tehuantepec Con ella me he identificado, por cierto, ante un agente de tránsito en la ciudad de México Con la mayor naturalidad fui a pedir mi credencial de elector y me la dieron ¡Cómo no, padre obispo!, me dijeron Quiere decir que muchos piensan que cómo no voy a tener credencial de elector, si soy mexicano y trato de servir a la comunidad Otros, en cambio, me han dicho, cómo le vamos a dar el voto si usted es comunista Claro, en casos así no falta quien diga que si comunista es hacer el bien a las comunidades como lo hace el obispo, ellos también son comunistas
—¿Qué haría usted si la Secretaría de Estado de El Vaticano, por ejemplo, le hiciera recomendaciones a través del delegado apostólico en el sentido de que redujera o suspendiera las actividades que hasta ahora realiza y supiera que esas instrucciones habían sido ordenadas por sugerencia del gobierno mexicano?
TEMPLOS CERRADOS
—En primer lugar, el delegado apostólico conoce mi trabajo, estuvo varios días en la diócesis Lo llevé a visitar varias parroquias, una de ellas la de San Francisco Miahuatlán, que ahora está cerrada con candados desde el atrio, por el presidente municipal del PRI Le habían platicado al delegado que en la diócesis había unas parroquias de guerrilleros Yo, sin decir nombres, elegí las parroquias que visitaría Pasamos por Ixhuacan, la Laguna, San Francisco, Pueblo Viejo, etcétera Por la noche, le pregunté: “¿Qué le parecieron las parroquias?” “Muy buenas, contestó, pero no me ha llevado a esa parroquia de guerrilleros” “Pues es la que visitó hoy, donde usted alabó en público la labor de los pobres, la organización que tienen”, le expliqué “No cabe duda que estoy mal informado”, dijo En síntesis, el delegado sabe cual es mi trabajo pastoral Por otro lado, él colaboró para que yo fuera a Roma en 1983, en vísperas de Navidad Sabe cuál es el comentario del Papa en relación con mi trabajo “Su trabajo no es comunista, siga con los pobres”, me dijo el Papa Por cierto, entonces concelebré —con otros cardenales, claro— con el Papa en la Basílica de San Pedro Por eso creo que si por mala información del delgado hubiera una coacción, que se manifestara a través de una promoción o una condena a mi trabajo pastoral, haría una cosa sencilla: me iría a hablar directamente con el Papa Le explicaría: “Eso dicen de mí, pero la neta es esta” Le llevaría el reporte de mis actividades
—Una de las razones que aducen los adversarios de que se otorgue el voto a los clérigos es la de que obedecen a dictados de un estado extranjero, en este caso El Vaticano ¿El voto de obediencia es un argumento de suficiente peso, a su juicio, para negar el voto a los eclesiásticos?
—No, porque la obediencia que tenemos a Roma no es incondicional Esto es muy importante La obediencia al Papa no es incondicional Es de lealtad Yo soy incondicional a Cristo, pero no incondicional al Papa, porque el Papa se puede equivocar Sí trato de ser leal Algunos clérigos entienden el voto de obediencia a tal grado que quieren ser incondicionales con el Papa, pero yo creo que lo perjudican Yo creo que muchos estarán de acuerdo conmingo: la obediencia tiene sus límites
—Colocado en un eventual conflicto entre El Vaticano y México ¿usted qué lado tomaría?
—Si fueran diametralmente opuestas las posiciones, haría un discernimiento para saber quién tendría la razón Y si fuera México, estaría con México, Pero ciertamente la hipótesis es rara
—¿El voto de obediencia no obliga de antemano a seguir los puntos de vista las pláticas de El Vaticano, aun contra los intereses del propio país?
—No, no La obediencia debe estar basada en la justicia Si una orden no está basada en la justicia no tengo porqué cumplirla, obedecerla Primero haría un discernimiento no individualista Tengo mi instancia de grupo Llamaría a los que me ayudan a iluminar los problemas Tengo consejo de presbiterio, de pastoral diocesano Discutiríamos a varios niveles
—¿A su entender, sería fructífero para las relaciones políticas en el país que tuvieran voto los eclesiásticos?
—Según mi parecer, sería provechoso, porque traería varias conclusiones En momentos en que es necesario que se escuche la voz de los ciudadanos a la hora de votar, no estaríamos los clérigos como extraños en la asamblea Yo doy mi voto, pido la palabra y motivo desde mi punto de vista Sin fanatismos, con razones, en bien de la justicia y el amor a la paz La paz espiritual es fruto de la justicia y el amor Por esa paz lucho yo, no por la paz de los sepulcros Sería positivo que fuéramos considerados como ciudadanos, aunque todo tiene sus riesgos Existiría uno, por ejemplo, que algún cura se valiera de su ciudadanía para beneficio propio Eso por supuesto sería reprobable
—¿Entre los eclesiásticos hay consenso en que sería beneficiosa?
—No, no lo hay En diócesis consideradas tradicionalistas, hay clérigos que opinan en pro y en contra de que se otorgue voto a clérigos Lo mismo pasa en las diócesis de avanzada, pero estoy seguro que en una encuesta la mayoría diría que tenemos derecho a votar
—¿Y entre la jerarquía, cuál es el ambiente?
—Pues no se ha tocado el tema, pero entre aquellos con quienes hay más compañerismo, más comunicación, estamos de acuerdo en que se nos dé ese derecho Votar pero no ser votado, para no caer otra vez en la tentación del poder
—Entre los eclesiásticos, sobre todo entre los de la mayor jerarquía, ¿hay conciencia de que la Iglesia ha cometido errores históricos en este país?
—No lo hemos dicho explícitamente, pero la historia es muy elocuente para ser humildes y aceptar que hemos tenido errores históricos bastante lamentables








