APOYAN AL DIRIGENTE DEL PMT
Señor director:
Mucho agradeceríamos a usted la publicación de este escrito, relacionado con la exposición del ingeniero Heberto Castillo (Proceso 498) y con las críticas y comentarios que al respecto se publicaron una semana más tarde (Proceso 499 )
Una y otra vez se hace mención de las masas, las mayorías Nos consideramos parte de ellas Por eso creemos necesario hacernos oír Se habla de nosotros, de lo que somos y necesitamos, de nuestros derechos, como si fuéramos conejillos de indias ante grandes cirujanos que pretenden reunirnos —o mejor— que acudamos voluntaria y masivamente al llamado de sus elucubraciones Y ahí están los resultados: Reunidos todos los votos a favor de la llamada izquierda, ni siquiera se aproximaron a los sufragios en favor del PAN Además, cerca del 50% de los electores simplemente no votó Estos resultados parecen darle la razón al ingeniero Castillo
En cuanto a lo que refutan cuatro miembros del Comité Nacional del PMT, no valdría la pena demostrar las faltas de congruencia y consistencia en algunos de sus planteamientos ni un “querer ser más papistas que el Papa” en otros, si no fuera porque en el trasfondo de sus críticas hay posturas que parecen ser frecuentes dentro de la llamada izquierda No encontramos mejores términos para definirla que como “democratitis”, “colectivitis”, “asambleítis” y “discusionitis”, practicadas en reuniones cerradas, siempre con los mismos asistentes, en las que se habla de las masas y las mayorías mientras éstas —nosotros— estamos fuera preguntándonos qué idioma hablan esas gentes y quiénes serán esas masas y mayorías a las que van a salvar Parece que Heberto vuelve a tener razón
Muchos —deveras muchos— estamos verdaderamente furiosos y hartos de la mentalidad —en este caso sinónimo de “sistema”— que nos gobierna, en donde todo se vale, menos el trabajo bien hecho, la honestidad en todo, la justicia ciega para todos, el amor —si aunque a muchos les suene cursi— el amor a nuestro país Queremos en estos momentos extremos hacer algo, contribuir para que esto cambie, sentirnos y ser útiles ¿Y con qué nos encontramos? con células, cuadros, comités de base, asambleas obligatorias-requisitos-etiquetas y demás de militantes, formas de organización y de trabajo diseñadas para sabe qué, quién sabe cuándo, para sabe Dios quiénes ¿Cuestiones concretas?, ¿proyectos específicos que nos importen, que sepamos realizar y que nos involucren?, ¿intereses nuestros, de clase y de grupo que puedan ser escuchados, apoyados y respetados por un partido y que por otro lado enriquezcan y complementen los objetivos de ese mismo partido? ¿respeto a las formas de organización y trabajo de acuerdo con el grupo al que pertenecemos? ¿y así quieren que acudamos en masa? (lo que hacemos es salir corriendo, no sea que se nos contagie la locura) Bueno, otra vez Castillo parece tener razón
Finalmente hay algo que verdaderamente nos llama la atención ¿Por qué cuando hablan de Cárdenas, Madero, Juárez, Morelos, las llamadas gentes de izquierda no emplean palabras como “caudillismo”, “paternalismo político”, “individualismo”, “falta de dirección colectiva” (¿qué es eso?) y en cambio se les llena la boca de ellas a la primera oportunidad —venga o no al caso— cuando se trata de calificar cualquier actitud de un colega contemporáneo Sobre todo es notorio cuando ese colega resulta ser más o menos conocido, escuchado y respetado por diversos grupos (incluyendo enemigos ideológicos, según parece) más allá de los grupitos de seguidores y fanáticos ¿Por qué? ¿Por qué negarse a aceptar que, aunque en derechos todos debemos ser iguales, en lucidez, capacidad, experiencia, carisma, nunca —pero deveras nunca— podremos ser todos iguales? Nosotros, los de afuera, pensamos que los de la izquierda en serio andan mal En épocas en las que los líderes son tan escasos y necesitados, deberían darse de santos por tener ellos a uno que parece poder serlo
Qué bueno que Heberto Castillo a título claramente personal (y no “colectivo” (?)nos desconcierte, nos haga reflexionar, pensar, proponer, actuar (Este escrito es una muestra) Creemos que, en todo caso, su ejemplo es digno de ser tomado en cuenta, porque el prestigio y/o las canas suelen excluir el reconocimiento de los propios errores Quien logra hacerlo, sin importar su ideología, se llame Kant o Castillo, merece toda consideración y respeto
Y ese alguien merece también ser un líder, un guía de esos que las mayorías queremos y necesitamos Que pueda serlo, que quiera serlo, que lo dejen serlo, es otra cosa Pero es digno de serlo
Agradecemos la atención que tenga usted a bien prestar a este escrito
Martha Chávez Cano
María Rubio








