LE ROBARON LOS OJOS
Señor director:
Quisiera relatar una tragedia familiar, particularmente dolorosa, que evidencia la corrupción de algunas instituciones oficiales que se dedican al tráfico de órganos humanos El pasado 15 de enero, aproximadamente a la una de la mañana, mi joven hijo de 22 años, Aldo Omar Alvizo Esquivel, sufrió un accidente automovilístico a siete cuadras de nuestra casa, en Guadalajara, Jalisco Fue recogido por los Servicios Médicos Municipales de la Cruz Verde, que también se encuentra cerca, y trasladado al Hospital Civil, donde ingresó como NN masculino A pesar de que presentaba hemorragias internas de bazo y pulmón no fue intervenido quirúrgicamente durante las seis horas en que estuvo en esa institución A las 8 horas falleció
A partir de las 12 empecé a buscar a mi hijo Hablé con familiares, amigos y compañeros suyos Después a las cruces Roja y Verde, a Locatel, la policía judicial, policía preventiva, etc Y nada El agente del MP, José de Jesús Rodríguez Navarro y otros funcionarios tuvieron conocimiento del accidente, contaban con identificaciones y datos de mi hijo Nunca nos avisaron
Trasladado al servicio de Medicina Forense, donde se le practicó la autopsia, antes incluso de ser autorizada, el cuerpo estuvo ahí sin que se me permitiera identificarlo Gracias a la ayuda de un conocido pude entrar y verlo El golpe fue brutal Ese mismo día cubrí los trámites legales para recoger el cuerpo, pero la empleada del Médico Forense se negó a entregármelo, a pesar de que todo estaba en regla
Al día siguiente el cadáver fue entregado a la funeraria Ahí descubrí algo raro en su rostro Llamé a tres médicos particulares Todos coincidieron: no tenía ojos, se los habían extirpado después de muerto Protesté ante las autoridades El día 27 se presentaron los empleados, el Agente del MP de la sección de homicidios, Jesús Elías Vázquez López y el médico legista, José Miguel Moya Alvarez Se dio fe
Comencé a investigar por mi cuenta Pronto descubrí que el médico receptor de las córneas de mi hijo se había trasladado a la ciudad de México para someterse a dicha operación, pero no hubo donante ideal, y pidieron un par de ojos aquí, a Guadalajara Desgraciadamente el donante perfecto fue mi hijo, puedo presuponer que hasta fue accidentado intencionalmente
He visitado a más de 50 abogados de renombre en esta ciudad Pero todos rechazan el caso con explicaciones absurdas Lo que me hace pensar que saben, o tienen idea, de quiénes están involucrados y del dinero que se percibe por el tráfico de órganos humanos
Ante esto, suplico ante las autoridades que corresponda que se realice una investigación
María Berenice Esquivel García
Guadalajara, Jalisco








