México, casi como en agosto de 82: el representante del Banco de Tokio
La moratoria está latente, pero con mayor deuda se impedirá
Carlos Acosta Córdova
México tendrá que ser, necesariamente, el primer país que adopte la estrategia sobre deuda externa propuesta recientemente por Estados Unidos —el Plan Baker—, mediante la cual los países más endeudados recibirán recursos adicionales que les permitan cumplir sus compromisos con el exterior “en un marco de crecimiento económico interno” Entre la banca acreedora hay consenso La situación económica de México es la más riesgosa: no debe repetirse la historia de agosto de 1982, cuando el país se vio obligado a suspender el servicio de su deuda y desequilibró el sistema financiero mundial
Takeo Shinde, representante ejecutivo del Banco de Tokio en México (The Bank of Tokio Ltd), el más grande de los cuarenta bancos japoneses que en conjunto tienen contratado el 16% de la deuda externa total del país, advierte que la decisión está tomada “Sólo falta afinar detalles sobre la forma en que se inyectarán los nuevos recursos a México”, dice a Proceso
El gobierno mexicano, por su parte, ya aceptó de hecho esa decisión El lunes 14 en Tokio, Japón, el director de Crédito Público de la Secretaría de Hacienda, José Angel Gurría Treviño, elogió la propuesta del secretario del Tesoro norteamericano, James Baker: “Es importante y alentadora —dijo—, porque viene de Estados Unidos; reconoce que existe el problema de la deuda externa, que es político y que es necesaria la reanudación de los flujos crediticios”
Inclusive, días antes, en Nueva York, el funcionario despejó dudas: informó allí —según un despacho de la agencia informativa gubernamental Notimex— que “México será el primer país que adopte algunos de los elementos de la propuesta estratégica de Estados Unidos para resolver el problema de la deuda externa”
De acuerdo con esa propuesta, aún no estructurada en detalle, el gobierno estadunidense favorecería decididamente estos puntos: 1) un mayor flujo de préstamos comerciales que permitan a los deudores cumplir sus compromisos externos en un marco de crecimiento; 2) un volumen más elevado de asistencia del Fondo Monetario Internacional a los países que adopten “políticas económicas efectivas”, y 3) una reducción del valor del cambio de dólar, con el fin de estimular las exportaciones de Estados Unidos y contrarrestar las presiones proteccionistas domésticas que, al cerrar el mercado norteamericano, entorpecerían los esfuerzos de recuperación de los países endeudados
A cambio de ello, los deudores se comprometerían a mantener sus políticas de ajuste financiero antes que dar prioridad, por sí mismos, a sus planes de desarrollo económico
En la reunión del FMI en Seúl, esta propuesta —el plan Baker— apenas se esbozó Sus detalles se están negociando todavía entre la banca comercial, las instituciones financieras internacionales y varios gobiernos de países industrializados, principalmente Estados Unidos Esta semana se reúnen en Nueva York representantes de esas tres instancias para decidir sobre la propuesta norteamericana que, hasta el momento, cuenta ya con el apoyo de la mayor parte de los grandes bancos acreedores
Independientemente de la buena disposición del gobierno mexicano para la propuesta en cuestión, y de su voluntad de seguir cubriendo puntualmente el servicio de su deuda externa, los principales acreedores del país decidieron ya que sea México el primero en seguir esa estrategia
Definitivamente, dice Shinde, será México el primero en seguir la propuesta norteamericana “Tiene que ser así, porque México es el país que en lo inmediato presenta los problemas más graves Brasil, por ejemplo, también tiene problemas y es el de la deuda más elevada, pero no presenta los riesgos de México, que está en un borde muy peligroso, casi como en agosto de 1982 Por eso se tiene que buscar una solución rápida para que el país no caiga en problemas —como la insolvencia— que están fuera de su control No podemos dejar que México incumpla Tiene que salir adelante con una solución que satisfaga al propio país, a su gobierno y a nosotros Esperamos que la solución sea modelo para todos”
La propuesta de James Baker es, según Takeo Shinde, una opción confiable para los grandes bancos comerciales En su puesta en práctica intervendrían, a un mismo nivel, las instituciones financieras, como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, los gobiernos de los países industrializados y la propia banca comercial Es decir, serán ahora tres los grandes actores en el problema de la deuda Hasta el momento ha sido la banca comercial la que ha corrido con todos los riesgos
MARCO A RODRIGUEZ
Acepta Takeo Shinde —entrevistado por Proceso en sus oficinas de la representación del Banco de Tokio— que de seguir la propuesta de Baker, los países endeudados incrementarían todavía más su deuda externa, pero sostiene que el peso de la misma no sería tan gravoso La razón: con la intervención de las instituciones financieras como coprestamistas y garantes de una parte del préstamo que se destine a determinado país, no sólo se darían mejores condiciones de pago, sino que se reducirían los costos del endeudamiento
Hasta ahora, explica, ha sido alto el costo porque los bancos comerciales, como únicos actores, debían cobrar altas tasas para compensar y resguardarse del riesgo y de la incertidumbre que ofrecen las economías de los países deudores Con la participación de las instituciones y de los gobiernos se eliminarán los riesgos y la incertidumbre y sólo así se podrán bajar las tasas de interés “Aunque el monto de la deuda se incremente, el costo, la carga para los deudores, será menor”, dice
—Pero una mayor intervención del Fondo o del Banco Mundial implicará mayores ajustes económicos, más austeridad México ya lleva más de tres años en eso y las propias autoridades reconocen que vamos hacia atrás
—No quiero que se piense que estoy acusando o que estoy hablando mal de las medidas que toma el gobierno mexicano, pero creo que el haber aflojado el paso desde el segundo semestre de 1984 fue erróneo: se hizo precipitadamente y en un momento poco oportuno Se quiso relajar la austeridad, para dar un poco de alivio a la población, que ya llevaba tres años padeciéndola Pero debió haberse hecho gradualmente, con más cuidado, y considerando siempre las dificultades externas La caída de los precios del petróleo complicó más la política de relajar el cinturón desde el segundo semestre de 84
—De cualquier forma, la experiencia ha demostrado que las políticas de austeridad no arrojan los resultados deseables Al menos en el caso de México
—Estoy de acuerdo en que no hay que imponerle al pueblo una austeridad al cien por ciento Lo que se necesita es hacer un uso racional y eficiente de los recursos La racionalización y la eficiencia son equivalentes, en sus efectos, a la austeridad Inclusive, dan mejores resultados Si el gobierno de México gastara de una manera más pensada, mejor razonada su dinero, obtendría resultados hasta 50% mejores que imponiendo una austeridad completa
“O lo que es lo mismo: con una menor cantidad de dinero se hubieran obtenido iguales o mejores resultados que los que se conocen hasta ahora Repito: el uso más eficiente y racional de los recursos podría reemplazar las políticas de austeridad”
Takeo Shinde reconoce la gravedad del problema de la deuda externa, sus altos costos para los países endeudados y la responsabilidad de los acreedores, pero niega que la banca no haga consideraciones de tipo social y que sólo piense sacar el mayor provecho del empobrecimiento de los países en desarrollo
Replica: “Nosotros consideramos que la economía, en sus aspectos macro, debe crecer de una manera satisfactoria para todos En el caso particular de México hemos visto que el mayor impacto de la crisis está cayendo sobre las clases populares Probablemente, las medidas que ha tomado el gobierno mexicano no han sido las idóneas: es cierto que se necesita un gran esfuerzo para mejorar la situación económica del país, pero el peso del mismo debe distribuirse equitativamente entre la sociedad toda, incluido el gobierno
“A nosotros sí nos preocupan los problemas de tipo social Si baja, por ejemplo, el nivel de vida de la población, si hay descontento popular, si hay desempleo, si hay huelgas claro que nos preocupa, porque aumentan los riesgos de una determinada operación Además de las cifras oficiales, nosotros tomamos muy en cuenta lo que pasa en la realidad Yo creo que el sacrificio del pueblo es necesario hasta cierta medida, pero hay que asegurarle los mínimos de bienestar para mantenerlo contento, pero consciente de que se debe ser austero Es cuestión de encontrar el límite de resistencia del pueblo
“No deseamos los banqueros, que el gobierno sacrifique a la población y luego nos ofrezca una cifra, de estadística, extraordinaria Eso no tiene sentido Hay que ver la realidad”
El funcionario del Banco de Tokio reflexiona sobre el asunto de la moratoria y de la suspensión de pagos y se congratula de que México esté lejos de tomar una determinación de esa naturaleza “México es un país que siempre ha cumplido, que tiene muchos deseos de seguir cumpliendo y tiene capacidad para hacerlo” Es cierto, dice, que la moratoria está latente y es preocupante porque puede desarrollarse en cadena Ejemplifica con lo que considera un caso extremo difícil de darse: “Si México no paga, otro país que no es tan confiable ni tan poderoso como él, se vería tentado a imitarlo; eso sí sería problemático”
En una suspensión de pagos, explica, aunque es perjudicial para acreedores y deudores, éstos llevarían la peor parte Los bancos se verían obligados a emplear toda su fuerza para castigar al deudor La forma inmediata sería una acción generalizada encaminada a no prestar más un solo quinto al incumplido Y ningún país deudor, con la actual precariedad de sus economías, podría decir que no necesita dinero fresco, recursos del exterior La moratoria o la suspensión es un alivio —dice Takeo Shinde— que se diluiría casi instantáneamente: no hay en los países deudores capacidad interna para generar los recursos suficientes para impulsar el desarrollo, ni siquiera para equilibrar sus finanzas
Ve difícil el banquero japonés una moratoria negociada, una suspensión acordada de buena voluntad entre deudores y acreedores “El mundo, la banca principalmente, está muy nerviosa en estos momentos No hay confianza recíproca Una moratoria, que sí espanta, desencadenaría conflictos graves en los que saldrían perdiendo los deudores, que ya tienen bastante castigados a sus pueblos Si estuviéramos en un momento de calma, si hubiera confianza, posiblemente operaría la moratoria Pero de momento no es viable ni oportuna”
El consenso que se ha venido generando en México a raíz de los sismos de septiembre pasado, en el sentido de que el gobierno debería impulsar un nuevo trato al problema de la deuda, —dice Takeo— no ha preocupado mucho a la banca internacional “Nosotros seguiremos de cerca todo este tipo de movimientos, respetamos esas inquietudes, pero creemos que la gente que los encabeza no está bien informada, desconoce la realidad” Hay confianza, dice el banquero, de que en la forma en que se resuelva el problema de la deuda, con la participación de todos —gobierno mexicano, acreedores e instituciones financieras internacionales—, saldrá beneficiado el pueblo mexicano
Shinde destaca, finalmente, el particular interés de la banca internacional porque México recupere la imagen de “el mejor alumno” que tenía hasta hace unos meses “En materia de deuda, México había sido un ideal, un ejemplo de solución real Sin embargo, resulta que esa imagen, el modelo que se siguió con México, resultó no ser realista Si bien veíamos que el mejor alumno sacaba buenas notas —superávit en la balanza de pagos, bajas en la inflación, etc—, ignorábamos la magnitud del sacrificio que tenía que hacer para lograrlo No es correcto un extremoso sacrificio interno para obtener mejores cuentas
“Causó un impacto muy grande el fracaso de la estrategia usada con México Produjo mucha inquietud y preocupación Por eso los esfuerzos de la comunidad financiera están concentrándose en cómo apoyar a este país para que vuelva a ser el ejemplo
“Sentimos —concluye Takeo Shinde— que los acreedores somos en gran parte responsables de buscar la mejor solución para México, de darle los apoyos necesarios, de inyectarle los recursos suficientes para que se levante y siga siendo el ideal de buen deudor”








