La economía se estremece por la falta de divisas
El fracaso de la política financiera obliga a devaluar y a abaratar el petróleo
Carlos Acosta Córdova
Devaluar el peso, abaratar el petróleo y dejar sin recursos a la banca nacionalizada, fueron la fórmula que encontró el gobierno para hacer frente a la aguda escasez de divisas que, producto de los errores de su propia política económica, lo tenían contra la pared y lo estaban obligando, de momento, a faltar a su costumbre de ser un cabal cumplidor con la banca acreedora internacional
En efecto: al concluir los primeros cinco meses del año, las cifras de la economía nacional, sobre todo las del sector externo, tenían al gobierno con la soga al cuello: el superávit comercial, de enero a mayo, fue de 3,534 millones de dólares, es decir, 431% inferior al mismo periodo del año pasado Las exportaciones fueron por 9,389 millones de dólares (101% menos que en 84) y las importaciones por 5,855 millones de dólares (386% más que el año pasado)
En esos cinco primeros meses las exportaciones petroleras disminuyeron en 82%, debido a que la colocación de petroquímicos cayó en 421% y la venta de crudo bajó 93% en relación con el mismo periodo de 1894 Las exportaciones no petroleras, por su parte, disminuyeron 138% Las reservas internacionales de divisas del Banco de México también bajaron: de 8,130 millones de dólares que había en diciembre pasado, en mayo quedaban sólo 6,930 millones
El alza en las importaciones y la baja en las exportaciones, no tienen más resultado que una caída progresiva de las divisas que entran por la vía del comercio Esa caída, además se ve agudizada por la especulación monetaria —que llevó al gobierno a eliminar el dólar libre— y la enorme carga que representa el pago de casi 13,000 millones de pesos por intereses de la deuda externa
Así, la salida cada vez mayor de divisas y la entrada cada vez menor de las mismas, junto con el reconocimiento inicial de que las principales metas económicas para este año —en materia de inflación, déficit público, balanza de pagos— no podrán cumplirse, tenían al gobierno, hasta la última semana, entre la espada y la pared ¿Qué hacer para cumplir los compromisos económicos con el Fondo Monetario Internacional —que hará una revisión de los logros del programa económico en septiembre— y los financieros con la banca acreedora internacional, si no hay divisas?
La semana pasada, el gobierno hizo pública la fórmula escogida: agudizar la crisis y redoblar el sacrificio social La vía: malbaratar el petróleo, devaluar el peso en el mercado libre y dejar sin recursos a la banca nacionalizada, mediante el incremento del encaje legal
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La inestabilidad del mercado petrolero mundial evidenció, una vez más la vulnerabilidad de la economía mexicana y su abrumadora dependencia respecto de los hidrocarburos El miércoles 10, el gobierno decidió, en un franco rompimiento con la OPEP, reducir los precios de su petróleo El tipo Istmo bajó 124 dólares; el Maya, 77 centavos de dólar Además se estableció el esquema de precios diferenciales, basado en el destino geográfico y en las condiciones de los distintos mercados Así, para los países de América el precio será de 2675 dólares por barril de Istmo y de 2350 el de Maya Al Lejano Oriente, los precios de uno y otro serán 2650 y 23 dólares A Europa, de 2650 el Istmo y a 2250 el Maya
La idea del esquema de precios diferenciados es, según Pemex y Semip, ganar competitividad y evitar mayores pérdidas Es decir, donde la OPEP —excepto Venezuela— tiene menos mercado, el precio del crudo mexicano será más elevado En consecuencia, será más barato en los lugares que constituyen el mercado natural de la Organización
La rebaja en los precios petroleros —acumulada en este año es de 2,49 dólares el Istmo y 227 el Maya— se traducirá en una pérdida de 1,309 millones de dólares anuales, cantidad relevante si se toma en cuenta el peso que tiene la venta de petróleo en los ingresos nacionales
Sin embargo, para las autoridades esta baja en los precios petroleros es, como la de febrero, “plenamente manejable”, y no afectará los programas generales de desarrollo del país ni los propios de Pemex
Optimismo gubernamental aparte, se ha visto ya que cualquier reducción en el precio del petróleo —toda vez que de él pende el proyecto económico del gobierno— provoca (Proceso 43) este encadenamiento de hechos: disminución en los ingresos de divisas, baja en el superávit comercial, depreciación de la moneda, mayor fuga de capitales, mayor contracción del gasto público y de la actividad económica en general, frenos a la recuperación, obstáculos a los programas económicos, depresión, más inflación, menos capacidad de consumo y, en suma, menores niveles de vida para la población
Dicho sea de paso, la decisión mexicana de bajar los precios antes de la reunión de la OPEP, del próximo día 22 —fecha después de la cual, se había acordado, cada país determinaría sus ajustes—, rompió de tajo con el camino que México había compartido con la OPEP durante más de dos años y medio, tiempo en el que se evitó, lo que más se pudo, la guerra de precios La precipitación de México primero en bajar sus precios, irremediablemente la desató
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Para compensar la pérdida de divisas por la baja petrolera, el gobierno no esperó Al día siguiente, jueves 11, el Banco de México determinó subir a 90% el encaje legal, el porcentaje de sus ingresos que cada banco debe depositar en el instituto central La medida, anunciada como un “acuerdo voluntario” entre las sociedades nacionales de crédito y el banco central —oficialmente el encaje legal queda en 48%— apunta, según las autoridades, controlar el circulante monetario para reducir la inflación, dotar de recursos al gobierno ante la merma en los ingresos por la baja en precios y volumen de exportaciones, hacer frente a la menor captación tributaria que viene registrando por el retraimiento de la economía y restarle financiamiento a empresas privadas que se habían dedicado a contratar créditos para especular con el dólar
Hechos que, sin duda, significarán una mayor contracción de la economía
La medida de subir a 90% el encaje legal —los bancos se quedarán, pues, solamente con el 10% de su captación— está prevista para durar tres meses Fue tomada como una alternativa a la solución que, para hacer frente a las bajas en los ingresos de divisas, es ya clásica en este gobierno: el recorte presupuestal y sus consecuencias inocultables: aumento del desempleo y disminución de los salarios
Habrá que esperar, pues, esos tres meses Por lo pronto, la banca se queda sin recursos para “financiar el desarrollo”, el 10% destinado a conceder créditos —carísimos por el aumento persistente de las tasas— no goza de las simpatías ni de propios ni de extraños
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Por otra parte, la determinación oficial de hacer entrar a la banca en el mercado especulativo de divisas, a través de la operación de casas de cambio propias, tuvo su consecuencia prevista: la eliminación, del mercado de cambios regulado por el Banco de México, del dólar tipo “libre”, con lo que de hecho el peso enfrenta una devaluación cercana al 35%, desde el jueves 11 De 24827 pesos con que terminó el miércoles, el dólar amaneció al día siguiente en 336 pesos por unidad, paridad que habían fijado previamente los juegos especulativos de las casas de cambios privadas y bancarias
La entrada de los bancos a la especulación monetaria —que constituyó la institucionalización y la formalización de su financiamiento por parte del gobierno— fue considerada por las autoridades como una forma de recuperar el dominio del mercado de divisas del país, abatir la anarquía que los caracteriza, detener la especulación, lograr un diferencial razonable entre el precio de compra y el de venta de las divisas y, además, propiciar una “sana competencia” con las 23 casas de cambio privadas reconocidas hasta ahora por las autoridades
Sin embargo, el desquiciamiento que habían provocado en las últimas semanas las casas particulares, se agudizó con la participación de las bancarias: caos, confusión, incertidumbre y recrudecimiento del mercado negro fueron la norma en los últimos días, lo que condujo a las autoridades monetarias a eliminar del control de cambios el dólar libre Sin embargo, la especulación no tuvo freno la semana anterior: el dólar, dejado al libre juego de la oferta y la demanda, alcanzó cotizaciones que sorprendieron a todos: el viernes último, hasta 350, en la capital, y hasta 370 en la frontera
El Banco de México, empero, insistió en que con la desaparición formal del mercado libre de cambios “se imprimirá mayor orden a las transacciones que se realizan con divisas en el territorio nacional” La argumentación que sustentó tal decisión fue que desde hace varios meses se venía observando una reducción gradual del importe de divisas que la banca captaba del mercado libre, hecho que produjo la incapacidad de la misma banca para satisfacer toda la demanda que recibía de su clientela directamente
La escasez de dólares en los bancos, dijo el instituto central, además de las molestias del público, propició el desarrollo de un “mercado extrabancario con tipos de cambio superiores, dando lugar a comprar en los bancos que solamente tienen como propósito lucrar” Es decir, había quienes compraban dólares libres, a menos de 250 pesos, en los bancos y luego, tan sólo con cruzar la calle, los vendían hasta 100 pesos más caros en el mercado superlibre o secundario, compuesto principalmente por las casas de cambio privadas, los aeropuertos, los centros turísticos, etc
Para acabar con eso, las autoridades decidieron, primero, que los bancos compitieran, mediante la operación de casas de cambio propias, con las casas privadas Luego, eliminar el mercado libre y dejar al dólar establecer su paridad de acuerdo con la oferta y la demanda:
El optimismo de las autoridades financieras fue tal, que poco les importó que, en la última semana, no haya habido el buscado orden en las transacciones con divisas ni el dólar haya alcanzado una paridad más o menos estable Tan no les importó, que —trascendió oficiosamente— tienen en cartera la autorización a por lo menos cinco dueños de casas de bolsa para que operen casas de cambio (De acuerdo con el decreto de nacionalización bancaria de septiembre de 1982, las casas de bolsa están impedidas para traficar con divisas pero sus dueños o directivos, como personas, sí pueden hacerlo) Entre ellos se mencionan a Eduardo Legorreta Chauvet, de Operadora de Bolsa, José Madariaga Lomelí, presidente de la Bolsa Mexicana de Valores y propietario de Probursa, y Jorge Caso Bretch, presidente de la Asociación Mexicana de Casas de Bolsa
Con ello, pues, se abre una puerta más a quienes antes de la nacionalización formaban “el grupo de traidores que —palabras de José López Portillo— saquearon al país”
Para el director de la Facultad de Economía, José Blanco Mejía, esta virtual devaluación del peso, además de que es una concesión a los especuladores, evidencia lo urgente que es hacer una revisión de fondo, drástica, de todo el marco de política económica que, hasta ahora, ha sido ineficaz Es muy probable, dice, que de nuevo tengamos un impulso inflacionario importante Muestra también que el control de cambios, por decir los menos, ha dejado mucho que desear Si no se fortalece, la fuga de capitales y la desconfianza de la gente en la política monetaria será permanente
Por otra parte, dice, si se mantiene el tipo controlado a la misma cotización (23105 este lunes) se agudizarán los problemas de subfacturación y sobrefacturación en exportaciones e importaciones, que son otra de las formas incontroladas de la fuga de divisas, y reproducen los vicios especulativos
Para el director del Centro de Estudios de la Economía Nacional, Eduardo González, la eliminación del mercado libre significa que el gobierno abandona la idea original de controlar todo el mercado cambiario: deja en manos de los especuladores ese 20 ó 30% de las divisas que tiene desquiciado el mercado
Es una situación de emergencia, reconoce, puede no ser injustificada —agrega— y además, técnicamente no debería traer efectos inflacionarios Sin embargo, sí los va a tener porque el sistema de fijación de precios es extraordinariamente especulativo Explica: quienes tienen capacidad de determinar precios —sobre todo empresarios y comerciantes— van a conducirse sobre la base y así lo van a sostener, de que ha habido una devaluación de más del 30% Y esto va a evidenciar la debilidad de la política de precios del gobierno, que, una vez más, tendrá que ceder ante los particulares
Las bajas en los ingresos petroleros, en los ingresos tributarios (ocasionado por la disminución en el ritmo de la actividad económica), la devaluación del peso en el mercado libre y el aumento del encaje legal, son para Eduardo González factores suficientes para que haya un salto inflacionario; el gobierno no va a resistir más: tendrá que aumentar precios y tarifas públicos Además, se va a desatar una especulación que difícilmente podrá controlarse
“Ello se traducirá sin duda, concluye, en la caída más notoria de la actividad económica a causa del desequilibrio financiero Esto, a su vez, significará más desempleo, salarios más bajos, presiones sobre el sector externo, etc”
“La economía no resistirá eso Se va a caer Es muy probable que volvamos al estancamiento con inflación Si eso sucede, estaremos en el principio del fin”








