Con vaguedades se intenta desvirtuar la realidad

Con vaguedades se intenta desvirtuar la realidad
La magia de la televisión convierte la crisis en fortuna
Carlos Acosta Córdova y Enrique Maza
“No es fácil mantener esfuerzo y trabajo cuando el presupuesto no nos alcanza para todo aquello que necesitamos Pero el nivel de solidaridad nacional es alto Estamos cada día más distantes de aquella nación postrada de 1982 La palabra México ha vuelto a ser recipiente y alcancía de recuerdos, colores, melodías, olores y sabores que teníamos olvidados Hay un renacimiento del nacionalismo”
Así analizaban Televisa, Canal 13 y RTC el resurgimiento de México, cuando ya han pasado —según cuatro conductores de programas de la TV comercial y estatal— los efectos más duros de la crisis
El programa de televisión “La crisis, dos años de lucha del pueblo de México”, fue elaborado por RTC, bajo el patrocinio del Instituto Nacional de Administración Pública Se transmitió 15 veces entre los días 1, 2 y 3 y 15 y 16: una vez en el canal 8, dos en los canales 4, 5, 11 y TRM, y tres en el 2 y en el 13
Conductores del programa fueron Jacobo Zabludovsky, director general de los noticiarios de Televisa, director general del programa 24 Horas, en Canal 2, y conductor del programa Contrapunto, en Canal 8; Ricardo Rocha, coordinador general de la vicepresidencia de Comunicación Social de Televisa y conductor de los programas Para Gente Grande, Reportaje y En Vivo; José Cárdenas, conductor del noticiario Siete Días y del programa Detrás De, en Canal 13; y Adriana Pérez Cañedo, conductora del noticiario Desde Temprano, de RTC, que se difunde por Canal 13
El gobierno utilizó la televisión y, en ella, a los conductores de noticiarios y de programas de opinión, a los rostros conocidos, que usualmente manejan y proporcionan los elementos forjadores de la opinión pública Usó la televisión para dar la visión que quiere de la crisis, para manipular hacia un triunfalismo que presenta como consenso nacional, para convencernos de que sigamos aceptando el sacrificio y seducirnos con un futuro intangible y vago que no tiene nada que ver con la realidad que experimentamos
El programa sobre la crisis pretende recorrer los dos años pasados y analizar la situación en que estuvimos, las medidas que se aplicaron y los pasos que dimos, los resultados que obtuvimos y la situación en que hoy nos encontramos
1o de diciembre de 1982, 1o de diciembre de 1984, empieza el programa en la voz de Jacobo Zabludovsky “Dos años especialmente intensos y significativos para la vida de México Durante ellos, los mexicanos hemos protagonizado una de las etapas más dramáticas de nuestra existencia en los tiempos modernos La crisis y nuestra lucha no tan sólo por superarla, sino por aprovecharla en beneficio de la realización histórica de un país mejor y más fuerte”
Nos advierte: desde mediados de 1981, a raíz de la caída de los precios internacionales del petróleo, se resintieron los primeros signos de una catástrofe que, para el año siguiente, mostró plenamente su sombrío rostro
Este era su rostro sombrío: angustia todavía fresca en la memoria, reservas financieras agotadas, fuga tumultuosa de capitales, tasa duplicada de desempleo, producción detenida en diversos sectores, no había capital de trabajo, no había divisas para importar ni lo indispensablemente necesario, déficit del sector público superior al 15%, desmesurada deuda pública externa, virtual suspensión de pagos, nación y destino comprometidos, inflación del 100%, se generaba el encono social, estaban en peligro las libertades y la independencia nacional, voces de desaliento, presagios funestos, crisis —más allá de lo económico— en las relaciones sociales
La vida de muchos —nos recuerda el programa— se movía en un ámbito ficticio: derroche, lujo, corrupción, despego de la tradición, infidelidad a nuestras raíces, falta de solidaridad nacional “No recordábamos que México se ha abierto paso en la historia a fuerza de crisis” Tentación de rendirse y de desertar Unos emigraron, desolación y desesperanza en muchos de los que se quedaron
Este es el cuadro que nos pinta el programa Así, vago, sombrío, sin puntualizar, sin dar cifras ni hechos No dice nunca —ni lo dirá después— el monto, por ejemplo, de los capitales que se fugaron, la tasa exacta del desempleo en 1983 y en 1984 No especifica en qué sectores se detuvo la producción ni en qué consistía la crisis en las relaciones sociales, ni cómo se relacionaban la inflación y los salarios, para comparar con su relación actual, que también ignora
El programa de televisión en su totalidad parece partir del supuesto de que todos los ciudadanos, siempre y en igual medida, poseen la misma dosis de información y de que hay una armonía generalizada que no rompe ni puede romper la lucha de intereses
Esta armonía, “la voluntad histórica y la vitalidad del pueblo, en la que tendemos a no creer”, se manifestó el 4 de julio de 1982 El 7686% de los mexicanos fueron a las urnas El 744% de los votantes eligió a Miguel de la Madrid —nos informa el programa—, que tomó posesión el 1o de diciembre Y la televisión cita, en video y en audio, un trozo de su discurso de toma de posesión: “Vivimos una situación de emergencia No es tiempo de titubeos ni de querellas Es hora de definiciones y responsabilidades No nos abandonaremos a la inercia La situación es intolerable No permitiré que la patria se nos deshaga en las manos Vamos a actuar con decisión y firmeza”
“Diagnóstico implacable”, comenta el programa, en voz de Ricardo Rocha Y vuelve a recordar, en los mismos términos vagos y sombríos, la situación de entonces: débil recaudación fiscal, deuda desmesurada, carencia de divisas, crédito externo drásticamente reducido, ahorro e inversión interna debilitados, planta productiva gravemente amenazada, inflación y desempleo a niveles impensados “Todo fue dicho sin concesiones y sin retórica”
Se había lesionado —sigue el programa— importantes aspectos de la vida social Se había deteriorado la confianza en nuestras instituciones Se había vulnerado gravemente la solidaridad colectiva Había llegado la hora de la verdad Y el mensaje presidencial nos hizo recordar que la verdad de México no está tramada únicamente con desgracias y adversidades Hay también inmensa reserva de recursos naturales, cultura y tradición, sólida base institucional, infraestructura y capacidad de producción de bienes No todo estaba mal Nos teníamos a nosotros mismos En nosotros estaba la posibilidad de dar la batalla contra la crisis Eramos como un país en guerra que enfrentaba la devastación de su Estado
Así fue como resumió el programa de televisión Y continúa describiendo cómo nosotros, “dolidos, desconfiados, incrédulos”, escuchamos el 1o de diciembre de 1982 un mensaje “desusadamente riguroso” No se nos ofrecía más perspectiva inmediata que el trabajo, la austeridad y el rigor, desglosados en un programa inmediato de reordenación económica, “cuyos 10 puntos concentraban un gigantesco esfuerzo nacional” Sólo mediante su escrupulosa aplicación sería factible que México se recuperase No se trataba de obtener, en un determinado plazo, la recuperación de aquellas circunstancias de bonanza débil y ficticia que antecedieron a la crisis No se trataba de suspender derechos y libertades de los mexicanos y de lograr un cierto saneamiento material a costa de la cancelación de las vías democráticas
Se trataba —nos esclarece el programa— de recuperar para México un rumbo legítimo y viable, que no apuntaba en absoluto a la restauración de una situación anterior, sino el advenimiento de condiciones en las que el crecimiento económico significase un más pleno y más equitativo desarrollo social, manteniendo, renovando y fortaleciendo nuestras instituciones democráticas
De ahí: sacrificio de todos, colaboración de todos, difícil vida cotidiana, presupuesto familiar enormemente afectado “Los que nos habíamos acostumbrado al dispendio, al consumismo, a los viajes, tendríamos que reaprender a vivir de otra manera” La economía tendría que reajustarse a las duras condiciones de la realidad Nos quedaban difíciles tareas: proteger el empleo, rescatar la planta productiva, frenar la inflación, sanear los presupuestos público y privados, recuperar la fe en el gobierno y en nosotros mismos, restaurar el crédito internacional, replantear nuestras tareas educativas, fortalecer el federalismo, acudir en auxilio de los sectores sociales más dañados por la crisis “Miguel de la Madrid presentó la posibilidad de un futuro” Remedio veraz, tajante, amargo Apelaba a nuestra ética y a nuestro patriotismo
Los síntomas económicos implicaban un deterioro moral que debía ser restaurado “El país lentamente se puso de pie”
1o de diciembre de 1983 “Un año de lucha frontal contra la crisis, grave, intenso, difícil Tuvimos que ajustar drásticamente nuestro modo de vida” Pero había indicios alentadores, aunque la crisis no estaba vencida Sólo habíamos logrado dominar sus aspectos más agudos
“La adversidad nos hizo solidarios a la mayoría y nos mostró dura y saludable lección: un nuevo modo de mirar a nuestro país La desgracia nos unió por encima de diferencias sociales e ideológicas”
La brusca contracción de la economía —música de guitarra, en el fondo— nos hacía volver a mirarnos y a apreciarnos Los que habíamos decidido quedarnos con México en su momento de prueba y nos dimos a la tarea de procurar su restablecimiento, no en favor de un pasado que quedaba fatalmente atrás, sino en favor de un futuro más justo y promisorio
Recuento de los logros del gobierno: restableció el diálogo entre los sectores de la sociedad; los 10 puntos del Plan de Reordenación Económica se aplicaron de inmediato Y las siete tesis rectoras de Miguel de la Madrid: nacionalismo revolucionario, democratización integral, sociedad igualitaria, renovación moral, descentralización de la vida nacional, desarrollo, protección al empleo y combate a la inflación, y planeación democrática
“El Plan Nacional de Desarrollo vino a conjuntar, a organizar y a jerarquizar todas estas estrategias y tareas en las que a México le iba la supervivencia Había un plan Había un camino Fue la lección de 1983” Día con día se iban restaurando la confianza y la solidaridad Optimismo moderado Objetivamente, nuestra situación era mejor
La inflación bajó a 80% Se recuperó el manejo de la política cambiaria Se impuso control al mercado de divisas Se reordenó y se hizo manejable la deuda externa Se aplicaron medidas para no aumentar la tasa de desempleo: del 4% en 81 y del 8% en 82 —nunca se dice cuál era en 83 y cuál es en 84— Se reordenó el comercio exterior Se mejoró el sistema fiscal Se incrementaron turismo y exportaciones, sobre todo no petroleras La crisis empezaba a ser manejable en lo económico
Se aprovechaba la crisis para provocar un cambio de estructuras, para construir bases más sólidas para un desarrollo sostenido con libertad y justicia Se lanzó la revolución educativa Se emprendió la descentralización administrativa y se dieron pasos concretos, como la reforma al artículo 115 constitucional, para fortalecer al municipio
Consulta popular permanente, saneamiento de las finanzas, impulso a la cultura nacional, libertad de crítica y acción política de los partidos de oposición, esfuerzos para la salud y la alimentación
Miguel de la Madrid, al final de 1983: “Quiero reconocer a la gran mayoría de los mexicanos el mérito logrado Se debe a los campesinos, que no han olvidado el amor a la tierra y que a pesar de la incertidumbre de los elementos de clima y agua cultivan año con año sus tierras Se debe a los obreros, que han respondido con sensatez, equilibrio y sentido de responsabilidad al moderar legítimas demandas de salarios en aras de mantener las fuentes de producción y empleo Se debe a los profesionistas y técnicos, a los miembros de nuestras diversas y dinámicas clases medias, que se adaptan a las difíciles circunstancias del reajuste y reiteran su contribución a la lucha común por México Se debe a los empresarios, a los que realmente desempeñan la importante función de emprender, de organizar los elementos de la producción y distribución de los bienes y servicios que requiere el país con auténtico sentido de responsabilidad social Se debe a los trabajadores al servicio del Estado y de sus empresas públicas, que están cobrando nueva conciencia de su responsabilidad como servidores de la nación Se debe a las fuerzas armadas, que cumplen con patriotismo y lealtad su noble tarea”
1984 Hacía mucho que México no vivía un periodo en tan rigurosas circunstancias Se vivía —analiza para nosotros el programa de televisión— entre un concepto ya superado y otro cuyos cimientos ponemos los mexicanos de hoy Somos descendientes de Morelos, de Juárez, de Madero y de todos aquellos que por esta patria se esforzaron y más que nosotros No es fácil mantener esfuerzo y trabajo cuando el presupuesto no nos alcanza para lo que necesitamos Pero el nivel de solidaridad nacional es alto Estamos cada día más distantes de aquella nación postrada de 1982
El análisis de 1984 que hace el programa de televisión no difiere de los anteriores Nos dice que no es fácil concertar voluntades sin atropellar libertades; que la realidad nos ha hecho poner freno al consumismo y al dispendio, valorar el ahorro, revalorar la laboriosidad, la preparación, la eficiencia, la honradez y la disciplina Y esto significa que la renovación moral va adquiriendo su justa dimensión
Dimos un paso más en 1984 Estamos aprendiendo a ser más nosotros mismos y a vivir con lo nuestro Miguel de la Madrid: “A mi gobierno le preocupa seriamente la baja del nivel de vida de las clases populares y medias Sabe bien de la insuficiencia del salario y de los precios de garantía, de las angustias de las amas de casa al administrar el gasto familiar, de la injusticia de la marginación social, de la limitación y deficiencia de los servicios públicos”, etc
Segundo Informe de Gobierno, 1o de septiembre de 1984 Explica el programa: “Su peculiar estilo directo revivió en los oyentes esa necesaria certeza y confianza de que, por duro que fuese, nos movíamos en terrenos de veracidad y madurez Era el segundo reporte que los mexicanos recibíamos acerca de la crisis y acerca del resultado de las medidas que contra ella se estaban aplicando”
Adelantos sustanciales, pero insuficientes Se preveía para 1984 una inflación del 55% Mayor suficiencia alimentaria Menor importación de alimentos Aumentos en el turismo Reanudación del crecimiento superior a lo esperado Paro a la caída económica Reducción del déficit presupuestal Necesarias restricciones en el gasto público Continuación en la política de prioridades sociales Exportaciones superiores a las importaciones Reservas monetarias de 7,300 millones de dólares
“Venciendo inercias y resistencias de múltiples sectores, se ha avanzado en la administración de justicia, en la minería, en la industria paraestatal, en la tenencia de la tierra Hay verdadera preocupación por informar al pueblo y por solicitar su opinión para un gran número de asuntos” Se ha ampliado el espacio para el diálogo nacional La provincia está revitalizada Los planes regionales de protección al empleo han permitido ingresos y construcción de obras La descentralización empieza a ser realidad
También supimos lo que falta por hacer: inflación todavía alta, falta empleo, las condiciones internacionales son muchas veces adversas y lesivas a nuestra economía
1o de diciembre de 1984 Lucha tenaz e inteligente en contra de la crisis “Hoy nos encontramos más solidarios, mejor armados contra el infortunio Nos hemos reencontrado con nuestro país, con nuestros compatriotas, con nosotros mismos Somos un pueblo más fuerte y con mayores reservas morales Nos hemos plantado en nuestra tierra y en ella hemos echado raíces Cuando la crisis sea finalmente derrotada, aquí estaremos los mexicanos que durante la crisis empezamos a construir otro México justo e igualitario, que ya vislumbramos en el horizonte”
Pero hay mil factores fuera de nuestro alcance, que nos puede retrasar: rumor, presión política, virajes financieros “Pueden afectarnos y acarrearnos el desaliento No lo permitamos La lucha es aún larga”
Termina Miguel de la Madrid: “Que no nos amarguen nuestros problemas ni nuestros errores No tenemos derecho a ser pesimistas ni a desconfiar de nosotros mismos”, etc
Así fue el programa de televisión sobre la crisis, examinada siempre desde el mismo ángulo, el del gobierno, y convertida en una retórica profesión de fe No pudimos librarnos de la impresión profunda de no ser informados sobre lo esencial, de haber sido envueltos por un aura mítica de irrealidad y de abstracción, de haber perdido referencia a la práctica que vivimos, de haber contemplado los mismos espacios vacíos y la repetición de los mismos rituales, de que la televisión constituye un monopolio de opinión protegido y utilizado por el Estado
El gobierno utilizó la televisión para darnos esa visión vaga y retórica de la realidad Pero los hechos, la realidad que el programa calló, hablan de otra manera Principalmente nos dicen —aun con las mismas cifras del gobierno, cuando se pueden conocer y no se manipulan— a costa de qué y de quién estamos saliendo de la crisis, y cómo Esta es la realidad, sólo una parte de la realidad, que basta para mostrar lo que vivimos en verdad, la experiencia de la que no habló el programa
LAS CIFRAS DE LAS CRISIS
Estas son algunas de las cifras y datos de la crisis que calló La crisis
Esperada en 40%, la inflación terminó el año por arriba del 60%
Disminuido el ya escaso poder de compra de los salarios, el aumento en los precios de alimentos básicos fue constante: aceite, frijol, huevo, tortilla y leche subieron, de enero a noviembre, en 100% El precio del pan se quintuplicó; el de la carne se duplicó En consecuencia, el consumo de los 10 alimentos prioritarios descendió, en el año, en más de 60% Los cálculos más conservadores indican que al finalizar 1984 padecen desnutrición en diversos grados 30 millones de mexicanos Para 1988 habrá tres millones más
La severidad del ajuste en 1984 resultó, sin embargo, insuficiente para abatir el déficit del sector público Se había presupuestado un déficit de 1 billón 800,000 millones de pesos, pero se reprogramó a última hora: se espera que los ingresos totales serán de 4 billones 611,000 millones de pesos y los egresos de 6 billones 636,000 millones, lo que arrojará una diferencia —el déficit— de 2 billones 25,000 millones de pesos Es decir, la meta inicial se rebasó en 125% Como proporción del Producto Interno Bruto, el déficit del gobierno federal será, entonces, de 72% y no de 65% como se esperaba
El “buen comportamiento” de las finanzas públicas quedó sólo en el discurso
La planta productiva no mejoró Una de cada tres empresas tuvo graves problemas de producción Las causas: materias primas caras y nula capacidad de la planta para sustituir importaciones Las paraestatales trabajaron al 65% de su capacidad, según la Secretaría de Programación y Presupuesto
La industria, en general, bajó su ritmo de actividad La construcción cayó en 18%; el comercio, restaurantes y hoteles, en 10%; la industria manufacturera, con 73%; transporte, almacenamiento y comunicaciones, en 48%, y la minería, incluido el petróleo, en 27%, todo según cifras oficiales (SPP)
La quiebra de sociedades cooperativas agropecuarias (8,975 registradas) llegó en el año al 50%
Con el decaimiento de la planta productiva decayó también el empleo El desempleo abierto —el de aquellos que hace tres años tenían trabajo y hoy no lo tienen— fue de 65% No hay cifras sobre el subempleo Sobre desempleo y subempleo las autoridades son más reticentes El Presidente, en su segundo informe de gobierno, no dio las cifras del desempleo, que siguen siendo incompletas
Se sabe que, en 1983, las 500 empresas más grandes del país despidieron a 24,435 trabajadores, cantidad equivalente al 25% de la población económicamente activa Y se sabe —por elaboraciones con cifras de SPP— que a diciembre de ese mismo año había, en trece de las mayores ciudades más de un millón de desempleados, entre abiertos y encubiertos
Pero hasta septiembre de 1984 se habían creado apenas 193,000 nuevos empleos
Soportes de la crisis, los salarios también tuvieron un mal año La política salarial ha profundizado la desigualdad existente Al terminar el año, el salario perdió más de 60% del valor que tenía hace tres años En términos reales, según el Banco de México, el salario mínimo tuvo, hasta septiembre, un crecimiento negativo de 92% en promedio Según SPP las percepciones salariales representaron en 1984 el 288% del PIB, contra el 403% en 1976 Mientras tanto, las utilidades empresariales representaron este año más del 45% del PIB
Además, el salario se incrementó, de abril de 1983 a abril de 1984, en 1428%, y la canasta básica subió 2245% en el mismo periodo El rezago en el poder de compra de los salarios tuvo efectos inmediatos: desalentó la producción en las ramas textil, del vestido, alimentación, de línea blanca y electrónica
La fuerza de trabajo agrícola fue de las más golpeadas Su aportación al PIB fue de sólo 79%, debido a los raquíticos salarios que recibe el trabajador del campo, que se estiman en apenas el 425% del ingreso real que deberían percibir
La política de restricción salarial estuvo acompañada de un endurecimiento de la política laboral: de 6,457 emplazamientos, sólo estallaron 427 huelgas La solidaridad fue forzada
El turismo también se vino abajo La causa: disminuyeron los recursos disponibles para la recreación de las capas amplias de la población Por la desatención al turismo social, la ocupación hotelera sólo fue del 50% Más aún, México dejó de ser barato para el turismo extranjero Los precios de los servicios turísticos perdieron competitividad en el año Los atractivos turísticos del Caribe, Europa y Estados Unidos ganaron clientes Los precios de sus servicios fueron entre 3 y 5% más baratos que los de México
La deuda externa nunca dejó de ser una pesada carga Con el deslizamiento de 17 centavos se incrementaba 16,320 millones de pesos diarios El monto de la deuda externa superaba, al terminar el año, los 96,000 millones de dólares, de los cuales 70,000 correspondían al sector público, 19,000 al privado, y el resto al sistema bancario
Por concepto de intereses se pagaron en el año 3 billones 373,600 millones de pesos; 510,000 millones más de lo programado No se pagó nada del principal Los solos intereses representaron 118% del Producto Interno Bruto
Tampoco se controló la fuga de capitales Tan sólo en el primer semestre, los depósitos de mexicanos en bancos estadunidenses sumaron 11,631 millones de dólares Si se incluyen movimientos de capital propios de las casas de bolsa, asegurados y agentes de bienes raíces, la cantidad de 1981 a la fecha, supera los 30,000 millones de dólares
No sólo por las fugas, sino también por las transferencias “naturales”, México fue exportador neto de capitales en 84 Pago de intereses, regalías de la inversión extranjera, utilidades y fugas descapitalizaron al país Tan sólo de 1981 a 1983 la exportación de capitales creció en 442%
En contrapartida, el capital externo en nuestro país constituye una proporción muy reducida de la inversión acumulada: es apenas el 22% del total de la inversión global existente en el país En el primer semestre del 84 el país recibió 17,162 millones de dólares, cantidad menor en —07% que la obtenida en el mismo periodo de 83
La economía, además, siguió petrolizada El petróleo representó más del 70% de las exportaciones de mercancías y casi el 50% del total de los ingresos de divisas
Al final del año, no fueron pocos, incluyendo funcionarios, los que reconocieron que la recuperación, en 84, no dejó de ser frágil y vulnerable, fincada más en la reactivación del gasto público que en la inversión, que siguió siendo nula El gobierno obtiene sus ingresos principalmente del petróleo y del endeudamiento externo Pero el petróleo está expuesto a bajas de precios y a topes en la producción Y el endeudamiento externo, a variaciones en las tasas de interés
Vistos los riesgos del financiamiento por deuda y venta de petróleo, el gobierno se apresta a asegurarse una fuente más sólida para aumentar sus ingresos: alzas en bienes y servicios del sector público, reducción de subsidios y mayor recaudación fiscal En una palabra, se confirma para 1985 la opción de menos riesgo económico: el sacrificio social
Contra lo que quisieran hacer creer los participantes en el programa televisado de La crisis, la mayoría de los mexicanos seguirá viviendo la penuria y la angustia de cada día