Coperacha pa’los juegos
Francisco Ponce
Finalmente, Indianápolis realizará los décimos Juegos Deportivos Panamericanos, en 1987
Fracasaron todos los esfuerzos de los dirigentes deportivos ecuatorianos para celebrarlos en su país Y es un fracaso explicable, porque la negativa de aval del presidente León Fabres Cordero está acorde con la crisis económica no sólo de ese país, sino de las naciones latinoamericanas
Al Estado le hubiera salido muy caro, de cualquier manera, permitir las competencias panamericanas Hubiera tenido que realizar erogaciones en infraestructura, aunque no necesariamente la deportiva, pues cuenta con buenas instalaciones, sino en comunicaciones, caminos, aparatos deportivos y otros gastos no prioritarios para el país
Ni el préstamo de 20 millones de dólares que solicitó a un banco panameño el Comité Olímpico para montar la confrontación panamericana, convenció a las autoridades gubernamentales de organizar el espectáculo Y esto es entendible: deuda privada o de gobierno, de cualquier manera, es nociva para la economía nacional
Y luego de una serie de ofertas por parte de Indianápolis y la Habana, la Organización Deportiva Panamericana (ODEPA) decidió que la ciudad estadunidense llevara a efecto el festival, ante la enérgica protesta de Cuba —éste sí avalada por el comandante Fidel Castro— debido a anomalías en la decisión adoptada por el Comité Ejecutivo de dicha organización
En este caso se presentan dos aspectos clave: por un lado, falta en el área de capacidad de la ODEPA —y la seriedad de muchos comités olímpicos— para tomar decisiones sobre las sedes, puesto que con frecuencia, a última hora se debe buscar otra ciudad sustituta; y por otro lado, existe otra incapacidad más: la falta de tener la voluntad de los comités de la región para celebrar los Juegos en países con pocos recursos, pero con la ayuda financiera de la misma ODEPA
De otra manera, son muy pocos los países que desearán organizar uno Juegos Panamericanos
Cuando el problema de Ecuador, Cuba tomó desde hace tiempo la decisión de ser sede sustituta, con base en que ya en otra ocasión, Estados Unidos fue sede de los Panamericanos —Chicago, 1959— y que ahora le correspondía el derecho moral a celebrarlos, pero la decisión se inclinó en favor de Indianápolis, seguramente por la ilusión económica: como hubo buenos ingresos en los Juegos Olímpicos de Los Angeles —200 millones de dólares—, aquí se vio la conveniencia de llevarlos a cabo en suelo norteamericano
Al paso que marcha todo, si ODEPA mantiene su posición de no buscar alternativas para resolver el problema financiero, de manera conjunta con todos los países del área, sin necesidad de mercantilizar el evento, cada cuatro años habrá el mismo problema y las sedes podrían convertirse en privilegios de apenas unos cuantos países, entre los que estaría el nuestro, desde luego
Con la colaboración y solidaridad de los países miembros de ODEPA, se podría efectuar notable aportación para ayudar al país sede a celebrar la fiesta deportiva
Cuestión de espíritu olímpico Y navideño
¡Felicidades!








