La lógica de Silva Herzog: la pobreza, causa de la crisis
La solución en vigor: empobrecer más a la población
Enrique Maza
Al tiempo que reconoce que una parte de los préstamos externos se utilizaron para financiar la fuga de capitales, el secretario de Hacienda, Jesús Silva Herzog, acepta que las medidas de austeridad que sacrifican a la población mexicana —para poder pagar esos créditos— han producido inevitablemente un vasto desempleo
En un extenso artículo escrito especialmente para la revista Euromoney —la misma que le otorgó el reconocimiento de “Ministro de Finanzas del Año”, en 1983—, Silva Herzog analiza los orígenes de la deuda exterior del Tercer Mundo y sus posibles soluciones Entre otras, destacan las siguientes afirmaciones:
+ El mundo desarrollado ha carecido de visión para aceptar beneficios y costos de comerciar con los países en desarrollo Mientras así sea, el problema de la deuda seguirá ahí
+ Las prácticas de competencia oligopólica en la industria bancaria internacional se traducen en políticas de crédito que difícilmente son racionales
+ La moratoria en el pago de la deuda a nadie beneficiaría y pondría en serios aprietos al sistema bancario internacional
+ En alguna medida, las divisas provenientes de los préstamos externos se usaron para financiar fugas de capital
+Las medidas de sacrificio impuestas a los mexicanos han sido aceptadas con “solidaridad y espíritu altamente patriótico”
Euromoney se publica en Londres mensualmente y está especializada en asuntos financieros y bancarios En octubre de 1984 dedicó una buena parte de su edición especial al problema de la deuda externa de los países en desarrollo y a la recuperación de la economía mundial Es el número en el que proclama su elección de Ministro de Finanzas del Año, que esta vez correspondió al de Australia, Paul Keating
Silva Herzog, sin embargo, volvió a tener el reconocimiento de los editores de la publicación Esta vez se le colocó en el primer lugar de una lista de otros cinco ministros de Finanzas que se distinguieron durante un año Y, además, es precisamente el artículo del secretario de Hacienda mexicano el que abre, en forma desplegada, el reportaje sobre la deuda externa
He aquí una síntesis de ese artículo, respetando el orden lógico de las ideas expuestas por Silva Herzog
El problema mundial de la deuda no se debe sólo a los países en desarrollo Se debe a las políticas que siguieron tanto a los endeudados como los prestatarios y a la falta de evolución de los mercados internacionales de dinero y de capital
La mayoría de las naciones en desarrollo —explica Silva Herzog— “sufre de un desequilibrio externo, que se explica sólo en parte por el hecho de que varias de estas naciones mantuvieron hasta hace poco una alta tasa de crecimiento de la demanda colectiva” El desequilibrio interno “frecuentemente se origina en las políticas poco realistas de tasas de intercambio pretendidas por el mundo en desarrollo”
Estos son factores de corto plazo Hay que añadirles “elementos estructurales, como la falta crónica de ahorro y de comercio exterior, que con frecuencia impide a las naciones menos desarrolladas aumentar su producto nacional al ritmo que requiere su creciente población En cierta medida, se puede rastrear el origen de estas deficiencias hasta la pobreza de las poblaciones, las debilidades del sistema fiscal y los efectos de las políticas mal concebidas de sustitución de importaciones”
Otra causa de la precariedad del comercio exterior y del desequilibrio externo de los países en desarrollo “es el proteccionismo que las naciones desarrolladas han aplicado contra las posibles exportaciones industriales de las naciones en desarrollo Ese proteccionismo es aún más pronunciado cuando se trata de exportaciones agrícolas”
Los obstáculos que se ponen al comercio no sólo consisten en tarifas altas y cuotas bajas También se ponen barreras ajenas para proteger a los productores internos: “requerimientos sanitarios, discriminación en las adquisiciones gubernamentales y otras cosas El aspecto más insidioso de esta actitud proteccionista es quizá la amenaza constante de que, si un producto de exportación de una nación en desarrollo no tiene medios para combatir eso Es difícil la vida de un exportador marginal”
Sin embargo, dice Silva Herzog, el desequilibrio externo no explica la seriedad del problema de la deuda, “porque, entre otras razones, es muy improbable que todas las naciones en desarrollo hoy endeudadas hayan cometido los mismos errores al mismo tiempo”
México y otros países han insistido en que el problema de la deuda tiene otra causa: “las excesivas fluctuaciones que han tenido, en años recientes, la oferta y la demanda internacionales de capital Estas fluctuaciones han provocado cambios abruptos en la tasa nominal de interés y, desde 1980, agudos aumentos en las tasas reales de interés”
Estos cambios han surgido a veces de los cambios en los precios del petróleo Otras veces, porque las naciones desarrolladas han fracasado en el control de su propia inflación “Más recientemente, las altas tasas reales de interés han resultado de las políticas monetarias restrictivas apuntadas a reducir, dentro de la economía de Estados Unidos, el impacto inflacionario de su propio déficit fiscal”
Hay otro problema al que falta una solución adecuada: “generar liquidez internacional y proveer financiamiento oportuno y adecuado a las naciones en desarrollo Mi país y muchos otros —dice Silva Herzog— han destacado las insuficiencias y debilidades en la actual organización del mercado internacional de capital Este es un mercado que funciona sobre la base de débiles instituciones multilaterales, de fuertes bancos centrales y enormes bancos privados internacionales
“Las prácticas de competencia oligopólica en la industria bancaria internacional se traducen en políticas de crédito que difícilmente son racionales Se asocian más estrechamente con consideraciones de participación de mercado que con un cuidadoso análisis de las diferentes aplicaciones de crédito En consecuencia, no es sorprendente que todos los bancos quieran un día entrar a un país y, al día siguiente, todos quieran salirse La vulnerabilidad del sistema bancario privado frente a una crisis de liquidez como la actual —a pesar del apoyo normal proporcionado por los bancos centrales de cada país— debe enfatizarse repetidamente”
Por eso —continúa Silva Herzog— muchas naciones insisten en la necesidad de establecer mecanismos que concedan más recursos al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional, para que puedan manejar nuevos modos de acción positiva y preventiva Una proposición es ligar una parte de la creación de reservas de estas instituciones a la generación de medios para financiar el proceso de desarrollo
Enfatiza la interdependencia de comercio y la expansión de los recursos financieros de los países pobres para estimular la inversión El mundo desarrollado ha carecido de visión para aceptar beneficios y costos de comerciar con los países en desarrollo Mientras así sea, el problema de la deuda seguirá ahí
Hasta aquí, el secretario de Hacienda ha analizado los orígenes complejos de la deuda exterior de los países del Tercer Mundo Ahora analiza los efectos de las diferentes soluciones Primero los efectos de la ausencia de pagos —o su retraso— aunque sea una pequeña porción: “puede poner serios obstáculos al funcionamiento del sistema bancario internacional y aún a la operación del sistema bancario de algunas de las más importantes naciones desarrolladas” Daños serios al país que fallara y efectos negativos en las condiciones de crédito de otras naciones, a las que sería más difícil y más costoso el acceso a los mercados internacionales Nadie se beneficiaría con una moratoria
Contrarios a la moratoria serían un reembolso rápido de la deuda y/o un rédito exagerado, que cargarían el peso del problema sobre los países deudores “Sería irreal y conduciría a serios disturbios sociales y políticos”, y detendría el proceso de crecimiento Los países en desarrollo deben aumentar su comercio exterior
“No hay lugar para soluciones extremas”, ni es posible cargar todo el peso de un solo lado Todos deben buscar una solución que beneficie a todos Y “sólo hay una: restablecer operaciones normales en los mercados internacionales de capital” Esto quiere decir “que operen de tal modo que puedan otra vez asignar recursos a las mejores oportunidades de inversión y pagar a los ahorradores los mejores intereses que esas oportunidades de inversión puedan ofrecer Sería ventajoso para todos que se regrese a la normalidad de tal manera que la probabilidad de una nueva crisis sea mucho más baja de lo que es hoy”
Alcanzar estos objetivos —al parecer triviales— implicaría superar la actual crisis de liquidez y de confianza y el principio de una serie de cambios estructurales que deben llevarse a cabo en ambas partes “Es imperativo fortalecer la organización institucional de los mercados internacionales de capital”
A partir de este momento, Jesús Silva Herzog se adentra en los elementos de la crisis Asienta, primero, que es crisis de liquidez y que no hay que confundirla con una situación de insolvencia, porque los ingresos de los préstamos se usaron para financiar nuevas inversiones
Después reconoce, sin puntualizar, que también se usaron para financiar fugas de capitales: “Es verdad, en alguna medida, que las divisas se usaron para financiar fugas de capital; pero, aun en este caso, la divisa extranjera se intercambió principalmente por propiedades físicas productivas que no se evaporaron, sino que están dentro de las fronteras de los países deudores Lo importante ahora es hacer que esos bienes produzcan lo más posible”
No queda claro si fueron extranjeros los que compraron propiedades en el país deudor, o si fueron nacionales con divisas extranjeras, ni cuál fue la proporción de esta fuga de capitales, ni cuáles fueron sus efectos en los países deudores, ni qué pasó con los capitales que se fugaron y que no compraron propiedades productivas en el país deudor, sino propiedades —productivas o no— en el país acreedor Tampoco menciona la especulación monetaria
Y pasa a otro tema “El modo correcto de tratar con un deudor en problemas de liquidez es hacer que aumente su capacidad de pago, no que la disminuya” Aumentar su superávit y su capacidad de generar ingresos Sería irreal aumentar el superávit de los deudores para obligarlos a reembolsar una parte sustancial del principal de la deuda
“Los países deudores tienen que reajustar sus economías” Y dice cómo: “remover la demanda excesiva y la sobrevaluación de la moneda, cortar subsidios e imponer sacrificios significativos a la capacidad de consumo de la población” Anuncia en Euromoney lo que nosotros sabemos bien aquí: “Estos sacrificios han sido inevitables en México La administración del presidente De la Madrid no lo ha ignorado y la población lo ha aceptado con solidaridad y con un espíritu altamente patriótico”
Estas medidas —explica— juegan un papel importante para aumentar el superávit en la balanza de pagos Si la balanza de comercio exterior es positiva —anterior a los pagos financieros, “será posible reducir el financiamiento de los pagos de interés y quizá empiece a decrecer el tamaño actual de la deuda Solo en casos excepcionales, como el de México, es previsible que el superávit en comercio exterior sea mayor que los pagos de interés y permita un incremento significativo de reservas”
Vuelve sobre las medidas de austeridad: “No tenemos dudas sobre la necesidad de aplicar estas medidas antiinflacionarias No las habríamos adoptado si no hubiéramos estado totalmente convencidos” Nada dice sobre el programa de austeridad que el Fondo Monetario Internacional nos impuso y que el mismo Silva Herzog firmó como lo ha impuesto a todos los países en problemas de liquidez, para salvar las ganancias de los bancos extranjeros a costa de sacrificios inhumanos locales, no sólo en el consumo, sino en la alimentación básica No sólo impuso el programa el FMI, sino que la administración actual estaba convencida de que así debía ser
Continúa: “Sin embargo, estas medidas, por sí solas, ciertamente no son suficientes para aumentar, en grado significativo, la capacidad de reembolso Primero, porque al irse tomando estas medidas, es casi inevitable un vasto desempleo y, por tanto, se vuelve muy difícil sostenerlas por períodos largos, si no se hace algo más Segundo, porque el superávit de divisas extranjeras que surge de las medidas correctivas, aunque sea de tamaño considerable en términos corrientes, siempre será pequeño en relación con el total de la deuda
“Las medidas restrictivas deben combinarse con un aumento en las exportaciones que, por lo menos en teoría, podría ser sustancial En cualquier caso, en la medida en que aumenten estas ventas de exportación, disminuirá el desempleo y lo mismo pasará con las presiones para liberalizar los gastos domésticos Entonces se podrían poner a trabajar otros recursos ociosos Al principio, estos nuevos ingresos no se pueden utilizar en aumentar el bienestar de la población Sin embargo, conforme vaya subiendo la capacidad de pago, se puede recobrar parcialmente el consumo de la fuerza de trabajo
“Por tanto, es imperativo el aumento en las exportaciones Remover las sobrevaluación de la tasa de cambio y reducir los costos de trabajo amplían los incentivos para alcanzar esta finalidad” Explica:
Habrá un aumento inicial por la explotación de las oportunidades más obvias para ventas extranjeras, pero su aumento continuó requiere cambios permanentes en el sistema productivo Habrá que explorar —con una nueva tabla de precios— dónde están las ventajas comparativas, para aumentar la participación en los mercados externos Hay que establecer contactos comerciales con otros países Y deben adaptarse los productos que se producen a esos mercados extranjeros Es decir, producir para el exterior Y todo esto requiere tiempo, elemento esencial para un deudor en crisis Ante esto, pregunta Silva Herzog:
“¿Está dispuesta la comunidad financiera internacional a proveer los recursos que se necesitan para comprar ese tiempo? Todavía no se ha dado respuesta a esa pregunta”
Si los países en desarrollo aumentan su capacidad de exportación, pero los países ricos no aumentan su demanda ni dan un trato comercial más liberal a los países en desarrollo, ¿quién va a comprar las exportaciones potenciales? Esa es otra pregunta que todavía no tiene respuesta”
En consecuencia, la solución al problema de la deuda debe venir de los países deudores y de los acreedores simultáneamente: “La duración del esfuerzo dependerá de la voluntad de los países ricos de aceptar mayores ventas de los países en desarrollo”
Después toca las tasas de interés “Si son anormalmente altas, la falta de liquidez puede convertirse en insolvencia Las altas tasas actuales son un fenómeno ocasional Deben tratarse como tal y debe impedirse que obstruyan el proceso de reajuste Si las tasas reales excedieran un cierto nivel, ¿no sería razonable que se limitaran de algún modo? ¿Por qué no se exploran más las proposiciones que se han hecho en este sentido? Cualquier reestructuración, si falla en establecer un nivel máximo a la tasa real de interés, se vuelve sólo una contribución muy restringida a la solución de crisis”
Da consejos a los países en desarrollo Deben fortalecer sus sistemas fiscales Deben aumentar la eficiencia de sus economías Los países ricos y la comunidad financiera internacional deben aportar un conjunto de acciones a la altura de este esfuerzo y es indispensable que acepten la expansión de las exportaciones de los países en desarrollo y permitan la transferencia internacional de la producción de diversos bienes Finalmente, debe fortalecerse la capacidad financiera de las instituciones multilaterales
Un adecuado sistema de estímulos financieros y de otro tipo —apunta Silva Herzog— manejado por las instituciones multilaterales podría hacer mucho para llevar a la práctica estas intenciones
Ante el problema de la deuda y ante sus soluciones —termina el Secretario de Hacienda— se pueden adoptar muchas actitudes Pesimismo y desesperación Salvarse a sí mismo Confianza excesiva No hay lugar para nada de eso “Sólo hay lugar para el realismo y para el reconocimiento de que todos vamos a bordo en el mismo barco”








