La política oficial, no los salarios, causa de inflación

La política oficial, no los salarios, causa de inflación
Los mínimos actuales instalan en el hambre a la fuerza de trabajo
Salvador Corro
El problema de los salarios mínimos se plantea ya, no sólo como debilitamiento de la clase obrera, sino en términos de sobrevivencia Lo que ganan más de seis millones de trabajadores no les alcanza siquiera para subsistir Los altos funcionarios gubernamentales, en cambio, reciben sueldos hasta 1,800% superiores a los de cualquier obrero
A pesar de todo, el Congreso del Trabajo (CT), organismo cúpula del sindicalismo oficial, acordó que la responsabilidad de fijar los aumentos salariales para 1985 quedarán en manos del gobierno Prácticamente acepta, de antemano y sin protestar, lo que se decida por ellos y para ellos
Estimaciones de las propias organizaciones obreras, de los empresarios, de investigadores universitarios y de partidos de oposición son contundentes O se aumentan los salarios hasta reponer el poder adquisitivo o se pone en peligro la estabilidad social y económica del país
Para el CT, el salario mínimo, en 1985, debe ser, por lo menos, de 2,448 pesos diarios El Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT) lo calcula en 3,400 Un grupo de economistas de la Facultad de Economía de la UNAM estima que debe ser de 1,340, sólo para mantener el ya deteriorado nivel de vida
Los investigadores Luis Lozano, Fernando Talavera y Daniel Dardón coordinaron el estudio “Crisis económica y canasta básica en el Valle de México”, en el que analizan los salarios y precios reales durante cinco años Establecen que “las cifras oficiales sobre índices de precios y salarios no son confiables, porque se manipulan con fines políticos Las cifras sobre precios son meras proyecciones calculadas y no datos reales arrojados por encuestas”
Los economistas de la UNAM investigaron los lugares de trabajo, las empresas y los centros industriales, las viviendas, los modos de vida y los centros de consumo y levantaron encuestas en 100 de los 574 mercados públicos, mercados sobre ruedas y tianguis que hay en las 16 delegaciones del DF y en los municipios de Nezahualcóyotl, Ecatepec, Tlalnepantla y Cuautitlán del Estado de México Los 100 mercados investigados abarcaron 20 colonias populares
Estas son algunas de sus conclusiones
“Ninguna medida ha podido controlar la espiral inflacionaria que golpea incesantemente a la clase trabajadora y la condena a reducir su consumo y deteriorar sus condiciones de vida y de reproducción
“En menos de dos años de gobierno de Miguel de la Madrid, el precio de una canasta obrera, que incluye 114 bienes y servicios, se incrementó en 600%, lo cual demuestra que no existe un mínimo control de precios y que tampoco hay indicios de que se vaya a ejercer
“El empobrecimiento que viene sufriendo la clase obrera se puede comprobar por el modo como distribuye sus ingresos Antes dedicaba 51% al renglón alimentos Ahora le dedica sólo el 414% Es decir, hubo una reducción del 96%, en términos relativos”
Para que un obrero pueda vivir, al menos como lo hacía en 1979, necesita un salario de 1,34006 pesos diarios Es decir, un aumento de 643% Pero, además, “la clase obrera tendría que exigir al Estado que ampliara su presupuesto de educación y cultura, en asistencia pública y seguridad social, para amortiguar el peso de la crisis que descansa fundamentalmente sobre los asalariados Son ellos quienes deben cargar con aumentos de precios, impuestos directos e indirectos, aumento en los precios de los servicios, etc”
No son diferentes los planteamientos del CT:
“En los últimos dos años, el poder adquisitivo de los salarios se ha reducido sustancialmente En ese lapso, los precios se incrementaron en 250%, mientras que los salarios mínimos sólo aumentaron 140% Hasta el momento se siguen autorizando nuevas alzas en los precios, de manera que el índice de algunos productos controlados ha crecido más que el de productos que no lo están”
Los economistas de la máxima central obrera se apoyan en cifras:
“El 85% de las familias en nuestro país percibe el 50% del ingreso nacional El 15% restante de las familias concentra el otro 50% del ingreso Todavía peor Este grado de concentración se acentúa en el 5% de las familias con más altos ingresos, que reciben por sí solas el 29% —casi un tercio— del ingreso total
“El problema para los trabajadores de salario mínimo se plantea ya en términos de sobrevivencia No sólo no pueden comprar lo necesario, ni siquiera pueden adquirir los alimentos mínimos para subsistir”
Los investigadores de la UNAM siguieron los precios de una canasta básica indispensable, compuesta por 28 bienes y servicios, los necesarios para que un obrero pueda conservar sus fuerzas y continuar trabajando Se basaron en los precios reales, no en los oficiales De 1979 a 1984, realizaron más de 20 encuestas, para seguir el movimiento de los precios, y entrevistaron a centenares de familias de obreros con salario mínimo, para determinar su forma de vida
“Entre los resultados evidentes, podemos concluir que esta crisis ha traído un desgaste acelerado de la fuerza de trabajo, ya que los obreros han reducido sensiblemente su consumo Además, es fácil asegurar que han aumentado las enfermedades y los accidentes de trabajo
La situación de la clase trabajadora se presenta muy grave El incremento del índice de precios de la canasta básica de la familia obrera en el Valle de México, de diciembre de 1979 al 1o de septiembre de 1984, es de 1,000%, mientras que los incrementos a los salarios mínimos, en el DF y en el mismo periodo, son de 600%”
Para comprar la canasta mínima indispensable se requieren actualmente 81925 pesos El salario mínimo oficial es de 816 Es decir, ni siquiera alcanza para lo mínimo Y en esta canasta no se contemplan gastos de ropa, educación, salud, vivienda y diversión
Los investigadores puntualizan: “El índice general de la canasta básica demuestra que, en los dos últimos años, los renglones que han registrado las mayores alzas son alimentos, bebidas, aseo, transporte y vivienda Los alimentos subieron 500%; los artículos de aseo personal y de casa, 600%; los gastos de vivienda, más de 800%; el transporte urbano y suburbano, 75%
“Si tomamos 12 productos, los que realmente constituyen la dieta mínima de un obrero para mantenerse vivo, no en condiciones de salud, entre los 28 de la canasta indispensable— observamos que ellos solos representan en promedio el 70% de la suma de precios de todos los productos de la canasta, claro está, sin comer carne, tomar leche, etc Con respecto a los salarios mínimos, el 58% se absorbe en estos 12 productos”
Lozano, Talavera y Dardón usan una forma más sencilla para ilustrar el derrumbe del poder de compra Actualmente, un peso equivale al 014% de lo que costaba hace cinco años El poder de compra disminuyó 86%
Las cifras hablan por sí solas Aunque el salario mínimo nominal aumentó considerablemente, el salario real ha disminuido Estos son los hechos: el salario mínimo mensual nominal es de 24,480 pesos; la canasta básica indispensable tiene un valor de 24,57750; el salario real es sólo de 2,519 pesos
Es decir, en 1979, el salario real y el nominal, de 4,140 pesos estaban empatados Con este el obrero podía adquirir la canasta básica indispensable —hasta le sobraba un poco— que costaba 3,329 pesos Ahora, en cambio, aunque el salario nominal aumentó casi a la par que la canasta básica, el salario real disminuyó, a tal grado que los 24,480 pesos pueden comprar solamente lo que 2,519 pesos compraban en 1979
“Son falsas las tesis gubernamentales que responsabilizan a los salarios de los aumentos en los precios y de estimular la inflación Existen otros factores que influyen en este fenómeno directamente, como son: IVA, devaluaciones, incremento en las utilidades vía aumento de precios, incrementos a los insumos industriales (petróleo y derivados, energía eléctrica, etc) En este sentido hay que destacar que la política económica ha sido lesiva a los intereses de los trabajadores y es el principal factor inflacionario y ha tenido como resultado una reducción del mercado interno y de la capacidad adquisitiva, con el fin de canalizar hacia la exportación lo que no se puede vender internamente”
Los economistas llegaron también a la conclusión de que la crisis aún no se manifiesta en toda su magnitud: “Todavía se están poniendo en práctica algunos recursos que amortiguan los efectos de los problemas económicos Numerosas familias de obreros han tenido que echar mano de todos sus miembros, para asegurarse ingresos extras No es casual que un número importante de niños estén actualmente incorporados a la fuerza de trabajo
“A la luz de los hechos, parece increíble entender de qué manera la familia obrera ha podido mantenerse, cuando el salario real ha sido reducido en tales magnitudes Las explicaciones parecen ser éstas: jornadas de trabajo prolongada por los turnos extraordinarios; empleo y subempleo de uno o varios miembros de la familia, incluyendo trabajo infantil; degradación de la dieta familiar, cualitativa y cuantitativamente”
En otros casos, “han quedado sin empleo el sostén fundamental y los complementarios de la familia obrera y se han generado con ello verdaderos cordones de desempleados que se debaten en el hambre, en las enfermedades y en la miseria”
Los estudios económicos sólo vienen a confirmar lo que las amas de casa enfrentan diariamente cuando van al mercado De hace cinco años a la fecha, el huevo blanco aumentó de precio hasta 600%; el jitomate bola, 1,600%; la cebolla bola, 600%; las tortillas, 500%; el pan blanco, 600%; el aceite, 700%; el frijol bayo, 400%; el arroz, 500%; el café, 1000%; los refrescos embotellados, 900% Y así lo demás
El Partido Mexicano de los Trabajadores hace sus propias estimaciones en su “Estudio sobre el salario mínimo para 1985” Pormenoriza el alza de precios objeto por objeto He aquí sólo algunos ejemplos
De octubre de 1983 a octubre de 1984, el kilo de carne de cerdo ha subido de 420 a 760 pesos El kilo de carne de res, de 420 a 800 El tanque de gas de 30 kilos, de 309 a 450 El litro de leche, de 45 a 80 El kilo de huevo, de 110 a 194 El kilo de arroz, de 80 a 119 El kilo de café molido, de 278 a 820 El kilo de frijol, de 38 a 78 El kilo de sopa de pasta, de 100 a 225 El litro de aceite, de 124 a 240
Un par de zapatos, de 2,400 a 3,500 Los pantalones, de 1,750 a 2,900 Una chamarra, de 2,050 a 5,000 Unas medias, de 120 a 210 Una sábana, de 915 a 3,200 Una toalla, de 470 a 2,250 Una cobija, de 1,890 a 4,500 Un jabón, de 31 a 40 Una jerga, de 105 a 200 Un foco, de 44 a 86 Un cepillo de dientes, de 90 a 150 Una cama doble, de 12,485 a 32,500 Una cama sencilla, de 9,445 a 17,000 Una estufa de gas, de 16,555 a 32,000 Un vaso, de 50 a 130 Una cacerola, de 445 a 1,200
Un obrero gastaba en su consumo familiar, en octubre de 1983, no para una subsistencia precaria sino para una vida mínimamente decente, 1,99319 pesos diarios Hoy el mismo consumo debe gastar 3,38364 pesos diarios De ahí que el PMT concluya que el salario mínimo constitucional para 1985 deberá ser de 3,400 pesos diarios
El Congreso del Trabajo, entrampado en sus propias contradicciones, ya inició el estira y afloja semestral Sólo que ahora dejará que el representante gubernamental haga el primer ofrecimiento y tenga la última palabra Y eso, a pesar de que los argumentos y los estudios económicos de la central obrera son alarmantes, cuestionan la política económica y demandan aumentos de salarios Pero el CT se somete a la decisión del gobierno
Faustino Chena Pérez, vocero de la representación obrera ante la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (CNSM) dice que ya no buscan “ganar sino salir empatados La situación no es para menos La CNSM es inoperante y ya está rebasada Ya no se respetan sus facultades Incluso ya no se fija el salario mínimo en la Secretaría del Trabajo, sino en Gobernación”
Los estudios de los economistas del CT son desalentadoras: “Desafortunadamente, la inflación origina ahora, más que en otras etapas de nuestro desarrollo, un daño en los grupos de ingresos fijos y bajos considerablemente mayor que en los grupos de ingresos variables y altos Por consiguiente, la demanda efectiva y, por ende, el mercado interno, están en un nivel jamás contemplado en la vida socioeconómica del país
“No obstante las medidas adoptadas y a pesar de los apoyos gubernamentales a la inversión en su conjunto, la economía del país no alcanza el repunte que se esperaba para el presente año”
El sector pilar del sistema se debilita a fuerza de estar sometido a un régimen salarial austero “Ahora es necesario —dice el CT— que la política económica anteponga el interés mayoritario al interés de las minorías tradicionalmente privilegiadas Si la inflación no puede revertirse rápidamente, sí puede hacerse mucho para tratar de alterar el rumbo y el impacto que tiene sobre los grupos y sectores más afectados”
Las experiencias pasadas —se han fijado los salarios sin tomar en cuenta la posición de los obreros— indican que en esta ocasión no será diferente Sin embargo, los efectos son cada vez más peligrosos
“Para el movimiento obrero nacional, la situación económica ha acarreado mayores desequilibrios, porque es demasiado crítica De no tomarse las medidas más convenientes, vía incremento de salarios reales y de una estabilidad de precios, estaremos al borde de caer en graves tensiones sociales con alcances impredecibles”
El CT ilustra la situación por la que atraviesa un obrero: en 1982, el trabajador utilizaba el 46% de su salario en la compra de la canasta básica de alimentos Este año se destina el 70% Sólo le queda el 30% para educación, recreación, salud, transporte, vivienda Y hay que destacar que un gran número de los productos básicos son de difícil acceso para las grandes mayorías de la población, sobre todo para las de más bajos ingresos
“En los primeros 10 meses del año, según cifras del Banco de México, la inflación llegó a 476% Y en ese mismo periodo se han dado importantes aumentos en la mayoría de los bienes y servicios Esto ha ocasionado un mayor deterioro en el poder de compra de los trabajadores, cuyo salario mínimo sólo se aumentó 202% en junio pasado”
Este es el análisis del CT Pero hay más, añaden los investigadores universitarios: “Algunos sindicatos, al plantearse la lucha económica, han sido reprimidos por el Estado con la requisa, con el despido, con el desconocimiento de sus comités ejecutivos, con el paro patronal indefinido, etc Esto demuestra que la lucha económica de hoy no debe contemplarse sólo como la restitución del poder adquisitivo de la clase trabajadora, sino también como un elemento desmitificador de la política económica del Estado
“Una gran parte de los trabajadores mexicanos se rige por el sistema de salarios mínimos, en cuanto a sus percepciones económicas Eso los hace muy vulnerables a los incrementos de precios Sin embargo, en épocas anteriores se complementaba el salario con otras percepciones de algún otro miembro de la familia” Hoy, el desempleo de muchos impide “no sólo la recuperación de la fuerza de trabajo, sino su reproducción”
Hay que tomar en cuenta —acota el CT— que “de 22 millones de población económicamente activa registrada en 1980 por el X Censo General de Población y Vivienda, sólo el 18% declaró haber recibido ingresos superiores al salario mínimo El 21% tuvo ingresos a nivel de salario mínimo El 61% restante o no recibió ingresos o fueron inferiores al salario mínimo”