Es obligación responder a las críticas: De la Madrid
A las denuncias sobre Pemex el Presidente y Beteta contestaron con el silencio
Francisco Ortiz Pinchetti
Todo está bien Petróleos Mexicanos es una empresa sana y eficiente Se hace “el mayor esfuerzo por cuidar y aumentar su patrimonio, por manejarlo con escrupulosa honradez, por desterrar vicios y desviaciones, y porque Pemex sea, sin duda alguna, un motivo de tranquilidad, de orgullo y de aliento para todos los mexicanos”
El presidente Miguel de la Madrid —que hace tres semanas avaló con su amigo Joaquín Hernández Galicia, La Quina— dio el pasado martes 18 su espaldarazo a la administración de Mario Ramón Beteta Y la espalda, en cambio, a las denuncias sobre los despilfarros, el burocratismo y la corrupción que subsisten en la paraestatal
Esto, en contradicción consigo mismo
Porque en opinión del propio mandatario, el gobierno está obligado a informar, a explicar sus acciones, a responder las críticas
“Dejar de responder críticas, en mi opinión, es un desprecio a los críticos y a la opinión pública”, dijo De la Madrid en una entrevista con Joaquín López Dóriga publicada el viernes 21 en Novedades “Yo creo que la autoridad está obligada a explicar y a justificar su conducta”
Sus palabras
En la reunión de “evaluación” sobre los dos primeros años de la actual administración de Pemex, sin embargo, no hubo respuesta alguna a las denuncias concretas, probadas con documentos de la propia institución, hechas públicas en los tres últimos meses
Nada se explicó sobre la existencia de una nómina confidencial en Pemex (Proceso 412,416 y 417) Ni acerca de los gastos suntuarios, el despilfarro y las probendas de que gozan altos funcionarios de la empresa (Proceso 409 y 410) Ni sobre las canonjías sin límite que se otorgan a los dirigentes sindicales y el solapamiento comprobado de sus fraudes y negocios ilícitos (Proceso 411 y 417) Ni de la responsabilidad directa de Pemex, por indolencia, en el “accidente” de San Juanico (Proceso 421 y 423)
Ni
Hubo sólo autoelogios de Mario Ramón Beteta y sus colaboradores, y entusiastas elogios del Presidente de la República
Eso sí, Beteta lamentó que esa primera visita de Miguel de la Madrid a la torre de Pemex se produjera en medio de “un ambiente tenso, poco favorable, en el que la imagen de nuestra institución —dañada por quienes en el pasado la han servido mal y manchado su prestigio— se ha visto nuevamente sujeta a ataques tan abundantes como tendenciosos y tan mal informados como mal intencionados”
Ataques, como él les llama, que no merecieron rectificación ni aclaración, a pesar de la convicción presidencial expresada en la entrevista con López Dóriga
En su informe ante el Presidente —espectacularmente desplegado al día siguiente en todos los diarios nacionales— el director general de Pemex enumeró los avances logrados por la empresa en el primer bienio de su administración y ratificó “el compromiso de continuar con la disciplina presupuestal que ha observado, de incrementar la productividad, de reducir el contenido importado de sus operaciones e inversiones, de conservar la transparencia administrativa en todos los ordenes y de fortalecer y afinar sus mecanismos de seguridad y protección ambiental”
Dio datos sobre la mejoría financiera de la institución: sus reservas patrimoniales han aumentado en 16 billones de pesos; su deuda externa no reestructurable se redujo en dos años en 2,700 millones de dólares; su patrimonio representa, respecto a su activo total, el 54%; mientras hace dos años debía tres pesos por cada peso que tenía, ahora debe solamente uno por cada peso que tiene
También informó que en el bienio evaluado Pemex captó 32,000 millones de dólares por exportaciones y que durante 1984 pagó 17 billones de pesos como impuestos y derechos Dijo, asimismo, que se rescataron del extranjero más de 500,000 toneladas de materiales que permanecían ociosos, con valor de 80,000 millones de pesos y que durante 1984 la inversión en adquisición de equipos equivalió en términos reales a la mitad de la de 1982
Ninguna explicación, ni menos justificación, dio Beteta sobre la creación de más de 3,000 nuevas plazas de confianza, los despilfarros en mobiliario de lujo, automóviles y gastos de funcionarios y otras acciones que contravienen directa y fehacientemente la austeridad en el gasto público
Habló de la “transparencia administrativa”, pero eludió explicar la prevalencia de las nóminas confidenciales que opacan esa “transparencia”
Sobre este punto, y a raíz de la denuncia publicada por Proceso en su edición del 22 de octubre pasado, Beteta respondió indirectamente al negar un día después, rotundo, la existencia de una nómina confidencial en Pemex pero ante la publicación de las pruebas facsimilares de esa nómina, el 29 de octubre, guardó elocuente silencio
CORTINA DE HUMO
Lo guardó también, hermético, en su “informe” del martes 18
A pesar de estar igualmente apoyados en documentos oficiales, Beteta no explicó —ni mencionó siquiera— por qué Pemex solapó el fraude cometido en su contra por el dirigente sindical Salvador Barragán Camacho y la venta ilegal, anticonstitucional de supuestos “residuos” de petróleo a Estados Unidos, negocio que representó para La Quina y socios ganancias de cuando menos 7,480 millones de pesos en 18 meses (Proceso 411 y 417)
Habló de la “reestructuración” de la empresa, pero ni por asomo justificó la creación de 321 nuevas entidades administrativas ni las prebendas otorgadas a funcionarios privilegiados a quienes se paga —como consta en documentos— renta de automóvil, compensaciones “especiales”, gastos médicos, viáticos familiares, ayudas, financiamientos y gastos de automóvil y muchas cosas más
El otorgamiento de contratos de obra sin mediar el concurso legalmente establecido, el gasto multimillonario, en dólares, por renta de buquestanque extranjeros mientras los barcos de Pemex permanecen amarrados en sus muelles; el pago de viajes, “comisiones”, subsidios, y hasta pachangas de los dirigentes petroleros; la venta como “chatarra” de automóviles y camiones a precios irrisorios, todo ello apoyado documentalmente, no ameritaron tampoco explicación alguna del director de Pemex
Beteta evitó, asimismo, todo comentario a las pruebas de la responsabilidad de Pemex en la tragedia de San Juanico: los reportes de sus propios peritos sobre las graves fallas que existían en la planta de gas
Se limitó a insistir en que lo ocurrido fue un accidente:
“Siendo muy triste y lamentable es, sin embargo, un accidente, dramático, inusitado y profundamente lacerante, pero accidente al fin”
Se atrevió a decir que “independientemente de las causas que originaron el siniestro, ya hemos expresado nuestra solidaridad y aceptado la responsabilidad moral que nos corresponde y la civil que pudiera establecerse”
Nada informó sobre esas causas, un mes después de la tragedia
La cortina de humo tendida sobre las evidencias de la corrupción en Pemex fue reforzada ahí mismo por el propio Presidente de la República: tampoco él aludió a las denuncias públicas
Luego de escuchar en un salón del piso 44 de la torre de Pemex el “informe” de sus funcionarios, que duró tres horas, De la Madrid dijo enfático:
“Creo que podemos concluir, sin falsos orgullos y mucho menos sin autocomplacencia, que en estos dos primeros años de la administración cuya responsabilidad compartimos, se han logrado avances importantes en el saneamiento y en la consolidación de Petróleos Mexicanos en todos sus aspectos”
Tras de ponderar los “impresionantes” logros financieros de la empresa, el Presidente afirmó:
“Se ha procedido en Petróleos Mexicanos a cumplir con eficacia y con entusiasmo un mandato claro que tenemos del pueblo de México: reordenar administrativa, financiera, técnica y moralmente a la empresa pública más importante del país”
Habló de “lo bueno y lo malo” en la historia de Pemex y concluyó “categóricamente” que desde la expropiación de Lázaro Cárdenas “ha sido más lo bueno que lo malo”
En tono siempre elogioso repasó el Presidente los principales puntos del informe que acababa de escuchar —presentado por Beteta y por cada uno de sus subdirectores— y expresó su “cordial felicitación” al equipo de administradores y técnicos de Pemex
Les hizo también esta recomendación:
“Que informen sistemática y claramente a la nación de sus avances; que informen de la manera en que estamos cumpliendo el mandato del pueblo de México, de tener a Petróleos Mexicanos como a una empresa pública manejada con eficiencia, con honradez y, sobre todo, con un nacionalismo inquebrantable”
Sin embargo, él mismo cubrió con humo las evidencias
Al aludir a la tragedia de San Juanico, por ejemplo, aseguró que Pemex pone “especial cuidad” en el adecuado mantenimiento de sus plantas y la seguridad industrial Pidió que “se refuercen y se activen” las comisiones mixtas de higiene y seguridad, pero no explicó —ni pidió explicaciones— por qué se desoyeron las advertencias de esas comisiones sobre los riesgos que, por descuido, representaba la planta de San Juan Ixhuatepec
Dijo que las autoridades deben ser “mucho más cuidadosas y cautelosas” respecto a las políticas de asentamientos humanos irregulares y anárquicos que se han dado alrededor de las instalaciones de Pemex, aunque no mencionó el hecho de que San Juanico existía muchos años antes de que la empresa construyera ahí su planta gasera
Nada mencionó —tampoco él— sobre los despilfarros y la corrupción, el gigantismo burocrático, la complicidad con los dirigentes sindicales Nada Puro silencio
Tres días después de la reunión, no obstante, se referiría a la obligación gubernamental de informar, de responder las críticas, de explicar y justificar su conducta
La pregunta y la respuesta correspondientes, durante la entrevista del Presidente con Joaquín López Dóriga (Novedades, 21 de diciembre) son textualmente las siguientes:
López Dóriga: “El secretario de la Contraloría General de la Federación, Francisco Rojas, llevó la representación del Presidente de la República al informe del gobernador de Sonora y ahí hizo algo que yo creo que es un nuevo planteamiento: reiteró la aceptación de la crítica, pero también habló de reservase el derecho de responder al crítico El habló ahí con la representación presidencial”
Miguel de la Madrid: “Sobre esto, creo que una autoridad está obligada a informar a la opinión pública sobre sus actividades, a justificar sus políticas y a defenderse Entonces, cuando hay críticas que en opinión de los funcionarios, de las autoridades, no son justificadas por falta de información o de mala fe, no solamente está en su derecho sino en su obligación de proporcionar a la opinión pública los elementos y datos correspondientes para que se haga finalmente un juicio correcto la opinión ciudadana
“Dejar de responder críticas, en mi opinión, es un desprecio a los críticos o a la opinión, es un desprecio a los críticos o a la opinión pública, y pienso que ni una cosa ni la otra deben de ser la regla general Yo creo que la autoridad está obligada a explicar y a justificar su conducta”
Sus palabras








